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27 jun. 2013

CONCIERTO EN MAXWELL CLUB





THE FEELIES     "ONLY LIFE"
Primera terapia en el psicólogo, he liberado un buen puñado de palabras prisioneras pero desconozco cuantos gramos de grasa he perdido. Una hora después salgo al calor de la calle y las cigarras me aplauden, el vaho infernal de un autobús huye cobárdemente de los cánones de belleza más elementales.

De vuelta a casa, abro las ventanas de la buhardilla y pongo el equipo al 5. Sigue el ambiente de bochorno y dudo que me inspire para nada. Suena "Only Life" de The Feelies y elevo el volumen al 6,5. Sencillez lírica, simplicidad instrumental, base rítmica contundente, guitarras con riffs hipnóticos, una atmósfera de vado atlántico y césped recién segado se apoderan de la habitación.

Dentro de la funda del disco guardo un artículo de Ladis Montes, publicado en la revista musical "Boogie" en algún mes de 1989. Ladis pregunta: "¿Qué música te interesa?, Bill Million responde: "Me encanta el nuevo disco de Yo La Tengo; creo que se están convirtiendo en algo grande. Meat Puppets, Love Tractor, Big Dipper, Neil Young, Jefferson Airplane y, por supuesto, sigo con MC5 y los Stooges. Les vi muchas ocasiones en directo y fueron mi primera influencia. Ellos y la forma de tocar la guitarra de Lou Reed y Sterling Morrison en Velvet Underground, ese sonido tan sencillo pero tan elaborado" Ah, creo que hemos dado en el clavo.

Se suceden a lo largo de "Only Life" momentos de grata hipnosis, como si muchas de las canciones incluidas pudieran extenderse minutos y minutos y nunca existiera la necesidad de llegar al final de las mismas. En los riffs de "It´s Only Life", "Deep Fascination", "Higher Ground", "Too Far Gone" o "Away" convergen horizontes, perfiles de crestas sinuosas, pozas de superficies cristalinas, precipicios que invitan a la caída leve. Guitarras con acordes y armonías superpuestas, melodías escalonadas de una elegancia exquisita.


Aún siendo las brillantísimas guitarras de Bill Million y Glenn Mercer las grandes protagonistas del disco, la base rítmica de Stanley Demeski, Dave Weckerman y Brenda Sauter apuntalan con precisión de termitas el ambiente y la atmósfera general de la grabación. Funciona la percusión doble como un estribillo de avanzado manual académico en "Too Much", o como un ejercicio selvático en "The Undertow", manteniendo una tensión y un "crescendo" final sin fisuras en "For A While", abriéndose a tonos de ténue rock-a-billy en "The Final Word". El tema final, versión del clásico velvetiano "What Goes On", presenta esa alocada velocidad, ese golpe instantáneo de luz blanca que ciega el mundo por unos segundos.

The Feelies, oriundos de Haledon en el estado de New Jersey, hogar de otros muchos grandes grupos y artistas, nos regalaron en 1988 esta joya. Final de una década que para muchos (?) queda denostada artísticamente, comparada con la brillantez de los 60 y 70. Sea fementido quien así piense. La escucha de "Only Life" es fiel ejemplo de lo contrario.

Ya han pasado unas horas y, al terminar el disco, escucho un runrún de olas en los muelles de Hoboken, al otro lado del Hudson. Los últimos ferries de Battery Park han descargado a los pasajeros. Monto en un taxi y pido que me lleve hasta el Maxwell Club. Antes hago una llamada: "I´ll be down to get you in a taxi honey. Better be ready by half past eight. Now, honey don´t be late. I want to be there when THE FEELIES starts playing..."

25 jun. 2013

AL VUELO DI ALCANCE





THE BYRDS         "THE NOTORIOUS BYRD BROTHERS"
En muchos de los hoteles de los países anglosajones por los que he viajado me he encontrado, al abrir el cajón de la mesilla de noche, con un ejemplar, más o menos abreviado, de la Biblia. Se supone que, al finalizar el día, el huésped cansado agradecerá unos instantes de reconciliación suprema. La Biblia, que no deja de ser un muy buen libro de aventuras, sirve al mismo tiempo de espejo y frontón para el lector. Ahí palpitamos miserables los hombres, rehenes por nuestros pecados del capricho y la ira divina.

En ese nocturno momento mágico yo prefiero, a muchos kilómetros de esas mesillas de noche, enfrentarme a The Byrds y su mejor trabajo, "The Notoriuos Byrd Brothers", y he de decir que su escucha es un verdadero bálsamo, una bendición sensitiva que acerca tierras y cielos, todo el paisaje siendo un horizonte de quietud, calma y armonía.

"The Notorious...", quinto trabajo de la banda angelina, grabado a lo largo de 1967 y publicado muy a principios del año 1968, el año en que pudo cambiar todo y nada cambió, no fue precisamente un paseo de rosas para los miembros de la banda. A la salida anterior de Gene Clark se sumaban, poco después de la culminación del disco, las de David Crosby y Michael Clarke, el primero disconforme con la no inclusión en el album de su famoso tema "Triad", además de negarse a  participar en la grabación del "Goin´Back"; el segundo despedido por razones aún desconocidas.

Y, sin embargo, a pesar de ese ambiente tenso y poco amigable, The Byrds fueron capaces de grabar uno de sus trabajos más bellos, más definitivos, aquél en el que resplandecía sin mácula lo mejor de sus individualidades, a nivel vocal, compositivo, instrumental, experimental, mostrando una claridad de ideas, una serenidad armónica como conjunto a la que pocas bandas coetáneas pudieron entonces llegar.


Hay cuatro obras maestras en "The Notorious...", dos de ellas de una belleza sublime, "Goin´Back", composición de  King y Goffin y "Draft Morning", ésta segunda tan hermosa, tan extraterritorial que ya la he elegido para que transporte mi alma al averno cuando me toque. Entre  las líneas de ambos temas corre un aire rubio de verano, un aroma de jara en la mano, un silencio previo al beso. Las otras dos joyas, "Wasn´t Born To Follow", que muchos conocimos previamente en la banda sonora original de "Easy Rider" y "Tribal Gathering", no les van a la zaga, sus melodías expandiéndose en susurros de amor perpetuo, en sonidos que llenan las venas de seda líquida.

No hay restos, no se pueden considerar los otros temas, "Artificial Energy", "Natural Harmony", "Get To You", "Change Is Now", "Old John Robertson", "Dolphin´s Smile" y "Space Odissey" como piezas ajenas a una celebración vital y orgánica, mental y ensoñadora. Todas participan de una comunión de voces e instrumentos que las elevan, que las mecen en una superficie de olas lentas, en ecos que nos rec uerdan, ahora también, lo fascinante de la vida.

Evidentemente hablar de The Byrds y no mencionar, siquiera sea al final, mi admiración por los miembros de la banda, Mc Guinn, Crosby, Clarke e Hillman, sin dejar de reseñar el trabajo del gran Jim Gordon a la batería, Clarence White a la guitarras (que tanto y tan buen juego daría en posteriores discos como miembro oficial de la banda), Paul Beaver a los sintetizadores, el celebrado Curt Boettcher (prometida próxima entrada de The Millenium), o el productor Gary Usher, sería injusto. 

!No quiero ni imaginarme lo que habría pasado si el genio de Gene Clark hubiera participado en el disco! Entonces, sin duda alguna, en los hoteles anglosajones, además de la Biblia, el viajero adusto encontraría en cualquier formato este preciadísimo objeto de arte.

(Dedicado a mi hijo Javier, fiel seguidor de los pájaros y su saga)

24 jun. 2013

AQUÉL PEZ DE COLORES





ESCLARECIDOS    "ESCLARECIDOS 2"
Confieso que la memoria me puede fallar si rememoro aquellos felices acontecimientos que se sucedieron en las piscinas y las terrazas del Madrid de 1985. Esas fiestas imprevistas y  a última hora en los áticos del Paseo de la Habana, la bañera repleta de bolsas con cubitos de hielo, postales e imanes colgados en la nevera, memoria de los primeros viajeros madrileños que hollaban el frío polar en Groenlandia ("Un cuerpo frío bajo la nieve/en Mayo todo se sabrá"..., ¡qué línea tan misteriosa! ["Bajo La Nieve"]), otros  personajes que transitaban por los pasillos reptando entre sugerentes curvas femeninas, saludos y explosión de miradas furtivas, colores brillantes en los pliegues de sus vestidos, ellos liando los más sabrosos mais sin recato, perfume de MG o Larios, acidez de limones, toses sin jirones.

Vengo del Astoria de ver a The Bluebells y después me he dejado caer en una terraza de Cascorro. Al fondo de la habitación un piano mudo, cuadros de María Gómez. En el tocadiscos suenan los Doors de L.A. Woman, "Riders On The Storm",  y alguien me enseña un fanzine en el que se han añadido retales de un mantelito de diseño. Después de dos o tres espasmos psicotrópicos bajamos a Tirso de Molina y cogemos un taxi, dirección norte, Chamartín. Corre una brisa buena cuando abrimos las ventanas.

Piso 9º. Muy abajo, al borde de la calle, brillan las luces de una pizzería, la sirena de una ambulancia en los aledaños del Santiago Bernabeu marca su ambiguo territorio. Uno, dos, tres,  cuatro, cinco (tranquilo, mantengo la calma), séis, siete ( ya llegamos...), ocho, nueve (joder, por fin), alguien abre la puerta..., entramos, zaguanes desconocidos, siento un cosquilleo en mi poco olímpica espina dorsal. Hay una brisa que barre todo el pasillo, desde un fondo aun no previsto suenan voces, unos tonos de..., ¡coño!, ¿saxo?, sí. ¿Miles Davis a estas hora de la noche?..., si no es el "Kind Of Blue" solo pueden ser..., Los Esclarecidos. ¡Vale, son ellos, entro con buen pié, los conozco, soy el amo del cotarro!


Desde aquella terraza Madrid era un Manhattan en pequeño, rascacielos en miniatura, luces teatrales en la distancia, techos celestiales que si ser tan altos sí presumían de tener los mejores aromas nocturnos, un asomo de versos admiraban los lejanos perfiles de la sierra, siempre tan cercana a los vigías nocturnos de Madrid. Me asomé al vértice y absorbí un perfume de campeones de liga.

Fuí a la cocina, ya sabía que allí se cocían los mejores guiones de Billy Wilder, y mal andando entre corchos desparramados por el suelo, cuchillos pringados de mermelada de ciruela refulgiendo en una mesa de formica, tuve la suerte de toparme con la más incólume belleza apalachiana jamás nacida. Sonaba el "Arponera" y deseé decirla algo. No me atreví, siempre he sido un panoli. Quisiera recordar ahora que, ya de vuelta al petril perfumado de la terraza, me inundó el sentimiento melancólico de "Dos Españolas Solas"..., pero no, aquí el héroe, ya conocedor entonces de las trampas del deseo a deshora, prefirió bailar al ritmo trepidante del "Pipeline", "y es que el amor no es eterno", ¡qué carajo, ni siquiera instantáneo!

Sonó después "Él Dormía En Un Fotomatón" y me alegró el alma. "El Manzanares, el Manzanares, el Manzanares está más allá, el dormía en un fotomatón, esta noche la gente vuelve a creer, que aun es posible pasar, una buena noche de rock and roll, el dormía..." Me asomé al balcón de los geranios acariciados. Sus hojas verdes eran diminutas alas invitando al vértigo del vuelo. Miré el reloj. Ya eran las tantas y parecía que el cielo se convertía en una capa revisitada de la Santa Inquisición. Desde una cercana amaca rayada de azul y blanco volaron las últimas mariposas de la noche. ¡A por todas chavales!, "Saxofon Night Club", ¡vamos a mover ese esqueleto, que no vean que decaigo!

Alguién estaba preparando la comida para Milú, el pobre perro no entendía nada, tal era el bullicio. Entonces, ya la terraza convertida en un velero árabe, tal era el perfume marroquí que inundaba la estancia, volaba hacia la Ursa Mayor con el viento a favor. Ví el momento propicio entonces para tatarear unas habaneras y acariciar la boquilla de un Ducados. Usaba entonces un chisquero de cuerda naranja. El brillo de la piedra refulgió como el ámbar gris de un cachalote.

27 años después. Andando por el césped de un jardín renacentista. Una brisa de crema y guirnaldas regala a los presentes una tregua frente al calor de Junio. Muchas son las variedades arbóreas que peinan el aire con susurros de Motown, Stax, Phil Spector, Marvin Gaye, Nina Simone. Me acerco a saludar a Cristina Lliso, a Coyán Manzano, a Suso Sáinz y su hijo Emilio, a Coque Malla. El eterno retorno ha cumplido con su leyenda.

22 jun. 2013

RAY DAVIES 69





THE KINKS     "THE VILLAGE GREEN PRESERVATION SOCIETY"
Dejé de fumar, de beber; de sexo, cero pelotero,  (la cuestión ahora es evitar un pasmo muscular cuando surge el milagro); de ahorrar, ni te cuento, tieso como una escoba de Eroski;  el huerto lo tengo seco, los repollos psicotrópicos me los cuidan la gente de Gong y Kevin Ayers; las toallas son portugesas (doy fe que son buenas), la mantequilla no pasa el dedo auditor de Marlon Brando, las botellas de Verdejo y Patxarán se apilan sin descorchar en el cuartelillo de la Benemérita, incautadas sin precinto fiscal actualizado...; qué voy a hacer de mi vida, Llísas..., mándame una señal...

Decidí repetir la cara A y volver a escuchar el inicio del "The Village Green Preservation Society". Preferí que los surcos que rememoraban la ceremonia del té de las 5 se sucedieran de nuevo durante la madrugada, que esos humores "lewiscarrollianos" permanecieran incólumes en su mojada bolsita, esa gota tan inmensa mezclada con la acidez urbana de Muswell Hill , ése fiel sabor del Támesis de Dickens, la porcelana de Wedgewood brillando tenuamente en un azul gris, muy poco mediterráneo.

La lírica de la campiña inglesa continuaba siendo la de Thomas Hardy y la de las luces brillantes de los estuarios de Turner , nada que ver con las plantaciones de algodón esclavista del Mississippi,  ni con las fincas meridionales de Leopardi, aunque, eso sí, lugar había para los parajes de mitología pop relacionados con el Pato Donald, Mrs. Mopp, Old Mother Riley, guiños a Sherlock Holmes, Fu Manchu y Drácula. ¡Un ejercicio circense además, qué juego tan divertido!

Todos aquellos que hayan paseado por el jardín japonés de Holland Park (o por el batiburrillo de Notting Hill Gate, qué más da...) habrán sido, sin quererlo o saberlo, protagonistas renovados de la idiosincracia británica. Y Ray Davies siempre ha abierto la puerta, no importa si uno es indígena o alienígena, al césped perfumado de Brockwell Park (donde asistí a un concierto de The Dammed en el verano de 1984), allí donde se podía jugar al cricket, o al Wimbledon de los bolos (sí, han oído bien, nada que ver con el tenis), y allí estaban también The Kinks, entre la hojarasca caída de los árboles, entre los "cherrypies" y las esquinas escondidas del "Blow-Up" de Antonioni, entre las pintas del "Double-Diamond", "ale" más que flojo, meada de gato, allí estaban, si.



The Kinks, el grupo más inglés y, curiosamente, más europeo, más cercano al bullicio del barrio, al jardín comunal, al cotilleo de las "misses" y de los "butchers", al jaleo previo del partido (yo soy fan del Chelsea, pero no de Mourinho), al circo Price "made in Britain", al Hillman Impala (no daba para los Mini Cooper), a los esmirriados "hippies" londinenses que, por falta de medios, no viajaron desde Ladbroke Grove hacia la India de los gurus de saldo. Sí, a esos Kinks sudorosos de "Johnny Thunder", de "Wicked Annabella" y "Monica", del gran "Walter" fumando a escondidas,  lleno de acné y timidez, a las memorias de la post-guerra confundidas con la pacatería de "Picture Book", de las estaciones de "Waterloo" (o Charing Cross, o Victoria), de las canciones bélicas de "Tipperary" (irlandeses, si alguno se asoma, ya me perdonarán).

Hay ocasiones, muy pocas pardiez, en que un(os) artista(as) refleja(n) fidedígnamente el verdadero espíritu de su tiempo, de su entorno, de su territorio, su "intrahistoria" (permítanme la licencia de acceder al gran Unamuno a estas horas de la noche) y, además, esa imagen permanece en la memoria colectiva como un punto de referencia incólume, perpetuo, eterno. Ese es el gran valor de The Kinks y "The Village Green Preservation Society", espejo en el que, afortunadamente, más facilmente se desvanece la tétrica figura de Margaret Thatcher.

20 jun. 2013

AQUELLOS FUERON LOS TIEMPOS




ELVIS COSTELLO & THE ATTRACTIONS        "GET HAPPY!!"
Escribir con un punto de objetividad sobre la obra predilecta de un artista también predilecto es acción baladí. Ni siquiera cuando la distancia del paso del tiempo ha dejado su amargo poso, y parece que el observador debería abandonar emociones y atenerse, fríamente, a un análisis más ecuánime, ni siquiera digo, en esos momentos, sirven de nada las experiencias que hablan de asepsia y prevención ante una exclamación que pudiera herir ciertas sensibilidades. Con esta obra, por lo tanto, se siente uno en la obligación de ensalzarla hasta límites rayanos con la pura exageración. Sí señor, ¡"Get Happy!!" es el mejor disco de Elvis Costello & The Attractions!

Corre el año de 1980 y el alcalde Tierno Galván se había convertido en el guru político de la "movida" madrileña. La ciudad se había sacudido la modorra del tardo franquismo y acudía gozosa al jaleo bendecido, a cualquier sarao que tuviera visas de prolongación incontrolada y final desconocido. Todo tipo de iniciativas se sucedían, algunas con éxito de público y prensa, otras no tanto. Cine, pintura, literatura, música, diseño, fotografía, comics y revistas, moda..., hasta la Feria de San Isidro de aquellos años ve resurgir las figuras de veteranos como Antoñete y Manolo Vázquez. Gente, gente feliz por todos lados.

En ese ambiente de encantamiento general, millares de burbujas doradas explosionando lentamente en un pavimento brillante, ecos de jardines nocturnos que descubrían el perfume de una fiesta sin término, llega a mis manos "Get Happy!", el primer disco que adquiero del artista londinense. !Qué gozo, qué gozada, qué despiporre señores!, !eramos muchos y parió la abuela...!, ¡qué veladas nocturnas, qué amaneceres, qué tate, qué maría, que maravillosas resacas, qué eternidad, joder!


"Get Happy!!" fue, junto a otros artefactos de la "new wave" inglesa y americana, no solo nuestro banderín de enganche, también significó el borrón y cuenta nueva. Adiós a las viejas batallas del prog y el sinfónico, adiós al "kraut" y al "space rock", adiós a la psicodelia y a los "hippies", adiós al folk y a los cantautores. (Afortunadamente todos esos adioses se convirtieron en hasta luegos...)

Escuchar el pop poderoso, electrizante, expansivo, acelerado, excéntrico, imaginativo de temas como "I Can´t Stand Up For Falling Down", "5ive Gears In Reverse", "Motel Matches", "Beaten To The Punch", "Riot Act", "Opportunity", "King Horse", "Possession" o "New Amsterdam" era mucho más que una simple audición, era vida moderna, era salir a la calle en jornadas interminables, era actitud provocadora, saberse los dueños de un tiempo dulce que no corría, que volaba por galaxias de mil colores. Había llegado nuestro turno y vaya si lo aprovechamos.

Que decir de la banda, The Attractions, inmensos. ¡Qué fuerza, qué garra, qué ritmo!..., y la voz de Elvis, perfectamente acoplada a cada historia, en ebullición, calmada cuando toca, expansiva como un instrumento más, elocuente, creíble, emocionante. Y la producción del maestro Lowe, primando esa explosión instantánea, ese fuego de artificio que cubre el cielo como un repollo cósmico.

Nada fue igual desde entonces. Llegó Tejero para intentar frenar lo imparable. El país se sumó en el primer desencanto, duró la mecha algún tiempo más, poco. Gracias a Elvis y su "Get Happy!!" fuimos más felices, la primera obligación de todo ser humano.

17 jun. 2013

13 IMÁGENES PARA 13 CANCIONES




LOS CORONAS          "ADÍOS SANCHO"

"Adiós Sancho"
Don Alonso Quijano recomienda a su fiel escudero Sancho el uso de su mejor mejor prudencia y entendimiento para gobernar la ínsula de Barataria, merced burlesca que le han concedido los Duques al ingenioso hidalgo... Sancho, ya a solas en la estancia de gobernador, echa por un instante de menos la vida regalada del que no tiene más que obedecer las órdenes del caballero al que sirve.

"Miss Alamo"
En una secuencia imposible, el General Santa Anna exige a los comandantes Bowie y Barret Travis la entrega a su tropa de la recién elegida Miss Alamo por los colonos refugiados en el fuerte. De esa manera se comprometería a no lanzar el último y definitivo ataque contra los refugiados. Bowie rechaza la sugerencia, Barret Travis duda escupiendo al suelo una masa informe de tabaco.

"Cleopatra Stomp"
Liz Taylor está de morros. Su propuesta a Mankiewizc para que permitiera que varios esclavos nubios se bañaran con ella en la piscina del palacio, ha sido rechazada. Como venganza esa noche Richard se quedará sin postre.


"La Leyenda del Solitario"
Un fogoso caballo con la velocidad de la luz, una nube de polvo, y un caluroso "¡HI-yo, Silver!", recorren las ondas radiofónicas de millones de hogares americanos. Toro, su compañero indio, está tentado de descubrir al héroe. La KGB la ha ofrecido 40.000$ por la primicia.

"Baila Lola"
La otra noche/bailando estaba con Lola/ y me dijo que se encontraba muy sola/que pensaba que yo ya no la quería/y creía que yo salía con otra..., o acaso I met her in a club in old Soho/where you drink champagne and it tastes just like Coca-Cola/she walked up to me and she asked me to dance...

"Agente Triple"
El Agente Maxwell Smart aterriza en el aeropuerto una fría mañana de Febrero. Allí le espera un chófer que le transporta hacia la sede escandinava de la Santa Sede.  El negro Volvo PV444 se adentra en el paseo arenoso de la residencia. Una capa de pequeñas piedras mojadas crepitan bajo las ruedas del automóvil.



"Un Buen Día Para Morir"
En 1914 los zapatistas entraron en la hacienda de Zoquiapán que producía dos mil cubas de pulque e ingresaba mil pesos cada día. La tropa, al caer la noche del 27 de febrero, se encontraba en un lamentable estado etílico. Fruto de los desmanes, un grupo de soldados violentó con saña a la mujer e hijas del capataz. A la mañana siguiente Zapata, como escarmiento, manda fusilar a los hijos supervivientes del dueño de la hacienda.

"Dance Danny Dance"
Fiesta nocturna en la urbanización "Alameda IV" de Benidorm, verano de 1974. Las chicas más atrevidas, hijas de constructores madrileños y funcionarios estatales de alto nivel, se atreven a bailar sin camisa, solo con la parte superior de sus bikinis. Danny, el más espabilado con apenas 14 años, es el primero que se lanza a la piscina y alza su bañador por encima del agua.

"Rockaway Surfers"
Peggy Sue tiene pecas y acné juvenil en profusión. Está pálida, apenas sale de su departamento. Desde su terraza observa a los surfistas deslizándose por las olas de Manresa State Beach. Dick Dale y sus Del-Tones atacan el "Surf Buggy" en su giradiscos. Una brisa caliente sube por sus piernas.


"Fuerte Comansi"
Los indios navajo y pueblo, en estratégica coalición bélica, se parapetan entre las dunas peladas que dominan el Valle Perdido. Sus mejores vigías observan detenidamente los movimientos de los defensores pieles rojas. La caballería, al mando de Nube Alocada, espera nerviosamente la señal de ataque. Los soldados del Fuerte Comansi tienen las horas contadas. En ese momento la abuela llama desde la cocina. La merienda está preparada.

"Largo 32"
Sarah aburrida encendió un nuevo pitillo. El cenicero estaba lleno de colillas desde hacía ya muchos días. El humo cegó repentinamente sus ojos cargados de alcohol y lágrimas retenidas. Desde la pantalla de TV veía una sucesión de imágenes ininteligibles, voces y acordes que chirriaban alocadamente. Su mano se deslizó hacia el bolso de alpaca india y de él saco un Smith & Wesson del 32.

"Hey Cosacus"
Las gotas de sudor perlaban su rostro curtido. Su cuello hinchado por el esfuerzo parecía a punto de estallar. Desde su boca, una férrea dentadura aprisionaba una cadena sujeta al parachoques de un Seat 127. Cada paso atrás impulsaba el coche hacia una meta aun lejana. Los espectadores rugían como en el foro romano.

"Way To San José"
El cabrero bajó por la senda de los Genoveses hasta la playa de San José. Las piedras de cal refulgían como heridas abiertas y eligió una de ellas. Agachándose un poco arqueó lo suficiente su brazo derecho para lanzarla con fuerza sobre la superficie brillante del mar. Tres, cuatro, cinco lagartos se asomaron para contemplar el alcance de la tirada.

12 jun. 2013

LA SECTA DE BIRMINGHAM




UNCLE ACID & THE DEADBEATS       "MIND CONTROL"
Al igual que ocurrió a principios de los años 30 del siglo pasado con el "Dust Bowl", treinta y cinco años después, al reclamo del "Verano del Amor" de 1967, una emigración hacia California se produce desde todos los Estados Unidos y parte de Canadá. Pero, esta vez, sus protagonistas no iban a ser los "okies" de las grandes praderas, huyendo de la sequía y de la pobreza, no. Los autores de tal peregrinación eran jóvenes, muchos menores de edad que, al reclamo de las nuevas ideas de "paz y amor" que proclamaban las nuevas bandas de música y los medios de difusión afines, se establecieron en San Francisco y su amplia bahía.

Entre esa oleada de jóvenes había gente de todo pelaje. Burgueses desencantados, rebeldes e inadaptados de las periferias de las grandes ciudades, aventureros con y sin escrúpulos, vagabundos sin destino fijo, nuevos "beatnicks" ahítos en la búsqueda de nuevas vivencias, de libertad sexual y de experimentar personalmente las enseñanzas psicotrópicas de Carlos Castañeda y Aldous Huxley

Pero en esa humanidad multiforme también había lugar para locos y visionarios que, amparándose en la ingenuidad de una parte significativa de "hippies" y su ansia de experimentar sin límites, (hasta aceptar incluso la llegada de un nuevo líder, especie de mesías redentor que daría significado a sus vidas), les propondrían convertirse en sus acólitos, miembros de nuevas sectas que, al amparo del siempre atractivo gancho de la libertad y promiscuidad sexual, regada o no con drogas de todo tipo, según la secta fuera de las familias de Charles Manson o David Berg, les llevarían a formar parte de una nueva revelación cuasi-religiosa, espejo de la nueva palabra de Dios. Esta es la historia del "Mind Control", tercer trabajo de la banda inglesa Uncle Acid & The Deadbeats y, a tenor de su mensaje final, se inclinan por seguir las enseñanzas del inductor confeso de la matanza de "Cielo Drive".


Para mayor abundancia, los títulos de los 9 cortes del disco se ajustan perfectamente a la atmósfera que la banda pretende transmitir al oyente. "Mt. Abraxas", Mind Crawler", "Poison Apple", "Desert Ceremony", "Evil Love", "Death Valley Blues", "Follow The Leader", "Valley Of The Dolls" y "Devil´s Work". Así, sus textos son trasuntos fieles de todo el abanico paranoico que la experiencia parece ofrecer a los seguidores de tales grupos. Captación, comida de coco, cebo sexual, drogas, revelación, sacrificio y muerte.

¿Y qué formato acústico o estilístico le damos a este proyecto? Está claro, el de Black Sabbath. De hecho, ya en su anterior trabajo "Blood Lust" del año pasado, la banda se muestra como fiel seguidora del inigualable combo de Birmingham. Incluso entre las dedicatorias del "Mind Control", además del mencionado Manson, Vincent Price y Neil Young, se menciona a "Master Iommi", guía instrumental que planea a lo largo y ancho de toda la grabación. Y , la verdad sea dicha, es que Uncle Acid & The Deadbeats lo hacen "endiabladamente" bien, como si la savia sulfurosa del Averno les hubiera poseído para bien de la peña roquera.

Los amantes seguidores de Ozzy, Iommi, Geezer y Ward, legíon por estos lares, estamos de enhorabuena. No solo tenemos ya en las tiendas el nuevo "13" del grupo maestro, también nos  solazamos con estos Uncle Acid & The Deadbeats, discípulos aventajados de la secta más benéfica que el rock ha dado desde su existencia.

10 jun. 2013

ROCK RESUCITADO





THE BLACK ANGELS     "INDIGO MEADOW"
En el número 32 de la revista Shindig!, en la sección de novedades, apareció una reseña de Kris Needs sobre el último trabajo de los tejanos The Black Angels, "Indigo Meadow" que, mal traducida, vendría a decir algo como esto: "El cuarto album de este quinteto de Austin muestra a la banda con un mayor control sobre su pulsante paleta de psicodelia oscura e influencias de garaje, produciendo un aquelarre brujeril en sus temas que dispensan, junto a los extensos zumbidos de sus trabajos anteriores, cubos lisérgicos de un sonido retorcido" (sic) Ante tamaña referencia no pude evitar que un escalofrío recorriera mi espina dorsal y, en el primer momento de intimidad que tuve con mi "dealer", acordamos darles una oportunidad a la banda y a su propuesta.

Varias escuchas después debo reconocer que, en absoluto, la decisión fue desafortunada y que me he enfrentado a un grupo más que interesante y a un trabajo que, seguramente, llegará a las más altas cotas de éste año 2013.

"Indigo Meadow" es un trabajo de resurrección, de excavaciones profundas donde surgen a la luz, entre polvo liberado, restos de osamentas y telarañas aun pegajosas, sonidos no olvidados pero si "desfigurados" por otras interpretaciones que no les hicieron el favor adecuado. Hay un ambiente, que flota desde el mismo inicio de todos los 13 temas del disco, de gran tensión y de pulso sobre acelerado, de arritmia progresiva que transporta al oyente a la antesala de un infarto (por fortuna, no mortal) sonoro. La base rítmica trabaja a destajo en la fragua, golpeando el yunque sin descanso, las guitarras marcan "riffs" a veces ácidos, otros con tonalidades agridulces, dibujando los perfiles rocosos de macizos o sugiriendo contornos de piezas de porcelana, según sea el momento, los teclados enriqueciendo las armonías y abriendo campos nuevos a la percepción sensorial, la voz recitando la tabla de los mandamientos olvidados, sacramentando textos venales, historias y paranoias de gentes dañadas o a punto de caer en el pecado.


Suenan ecos de Suicide en "Don´t Play With Guns", "You´re Mine" y "Black Isn´t Black", Siouxie & The Banshees se asoman por las ruinas góticas de "Indigo Meadow", el "Kool Thing" de "Goo" arrastra sus cadenas en "Evil Things", "Holland", un tema de lenta  y gélida belleza, comulga con Bardo Pond y Rein Sanction, The Shadows of Knight saludan en "The Day", escorzo garaje con aristas "punk", hay una muy atractiva mezcla de The Doors y Ultimate Spinach en "Love Me Forever",  parece que es Barbara Hudson la que está recitando la célebre "The Ballad Of The Hip Death Goddess", mientras el teclado percusivo recuerda al añorado Ray Manzarek.

Y de entre estos restos con ADN ligado a la banda de Venice, "War On Holiday", "I Hear Colors (Chromaesthesia)" y "Twisted Light" nos acercan a los pozos refulgentes del "Soft Parade" y "Strange Days". Mas no acaba todo ahí, de la excavación aun hay tiempo para solazarse con "Allways Maybe", la voz de Alex Maas emulando con éxito a la mejor y más varonil de Grace Slick, "Broken Soldier" engrandeciendo su mensaje anti-belicista al arrullo de los 13th Flootrs Elevators.

The Black Angels que, según comentan, toma el nombre del grupo de un tema del primer Lp de la Velvet, se han convertido en uno de los puntales de lo que ahora da por llamarse "psycho-rock", identificación que nada dice y lo dice todo. Lo mejor y más original de su propuesta radica en la fuerza y convicción de sus interpretaciones. Rock combativo, psicodelia narcótica. Rock resucitado.

8 jun. 2013

PURO DELICATESSEN




KURT VILE     "WAKIN ON A PRETTY DAZE"
Enfrentarse de primeras a un artista totalmente desconocido es como dar un salto al vacío. Apenas unas palabras escritas, algún vídeo que se cuela entre los muchos vistos, un comentario aislado, poca cosa para tener una referencia válida que permita saber, de antemano, por qué mares transita el susodicho elemento.

Y éste hecho, que a simple vista podría parecer un escollo, se puede convertir en una ventaja. No existe ninguna idea preconcebida, no hay comparación posible con lo anteriormente adquirido del artista, ya que nada hubo, se empieza de cero, todos los sentidos juegan su papel desde el inicio. El acudir a una cita a ciegas tiene su emoción. Y ésto es lo que me ha ocurrido con Kurt Vile y su nuevo trabajo "Wakin On A Pretty Daze", publicado por el celebrado sello Matador Rcds este año 2013.

Dejarse llevar desde el inicio, mecido por un sonido sin contrastar, y enfrentarse a una propuesta musical novedosa, aceptar la paleta de colores, visiones y atmósferas que puedan hacerte viajar a territorios que, aun conocidos más por ser itinerarios anteriormente transitados, no dejan de sorprenderte. Ése es el punto.

"Wakin On A Pretty Daze" transcurre por paisajes de un pop eléctrico y sedante. Salvo uno de sus temas, "KV Crimes" que tiene un tono claramente rock con espejos de Neil Young, el resto de las piezas se mueve en un ambiente "low-key", etéreo, sin que eso signifique falta de fuerza, ausencia de garra. Cortes como el que da título al disco y "Never Run Away", ambos con riffs de guitarras susurrantes, expandiéndose hacia horizontes de pura belleza melódica, o "Was All Talk", donde aparece una elegante línea de base rítmica y percusión sosegada, el más sofisticado Barry Adamson asomando por la puerta, o "Girl Called Alice", donde Kurt experimenta con "loops" y bases "reverb", creando una música de ambiente semejante a la de una banda fílmica, y qué decir de "Pure Pain", entrada roquera con un puente de pop acústico,  arropada por un "pedal steel" que da entrada a una potente oleada instrumental.


Pero hay para más. La sensación de explendor musical continúa en piezas como "Too Hard", armonía acústica que recuerda a los mejores Weekend, Anna Domino o Blaine L. Reininger, o el "beat" trotón de "Shame Chamber" dando entrada a unos arreglos coloristas, pop "arty" con riffs elásticos en "Snowflakes Are Dancing", donde la voz de Kurt se introduce como muelle orbital en la melodía. Cierran dos temas el disco. "Air Bud" con un tono tecno inicial que, aunque va dando paso a un pop eléctrico con ritmo acusado, vuelve a ese ambiente original, aquí la voz de Kurt agolpa recuerdos de los mejores Hugo Largo. "Goldtone", el corte más extenso, melodía digna de la Mitchell de "Hejira", con toques jazz de la "new age", pop sincopado y coros "angelinos", una suerte de recreación sonora final.

Th´Violators acompañan y arropan con éxito a Kurt, cuya voz, muchas veces apuntada más que recitada, otorga  a la grabación un aura intimista, plataforma de textos que hablan de vivencias instantáneas, trasunto de imágenes mentales de sentida belleza, pérdidas simbólicas, encuentros inesperados. La producción de John Agnello ayuda y mucho a crear esa sensación que revolotea durante todo el trabajo. Hay una paz al alcance de la mano pero hay que luchar por ella. Puro "delicatessen"

6 jun. 2013

GRANADA SI CUENTA




LAPIDO      "FORMAS DE MATAR EL TIEMPO"
Confieso de antemano que no he sido seguidor de José Ignacio Lapido, ni siquiera en su época de miembro de 091 o de Lagartija Nick. El boca a boca de los últimos meses, coincidiendo con la salida de éste su postrer trabajo, "Formas De Matar El Tiempo", los comentarios en blogs y revistas especializadas me animaron a adquirir éste disco.

Después de unas cuantas y atentas escuchas, sin demasiado esfuerzo hay que decirlo, ya que el disco te atrapa al instante, me preguntaba como iniciar mi "crítica" al mismo. Me vino a la cabeza, de improviso, una frase de un conocido escritor español sacada de una reciente entrevista realizada en un programa de Radio 3. Hablando de la poesía actual, en términos generales, venía a decir que ésta se enfrenta hoy en día "a una especie de acabamiento"..., y que..., "actualmente la poesía más real, más incisiva, se encuentra fuera de los circuitos propios de los autores literarios, más alineada en las plataformas de otras artes, como la música"...(sic)

Concibo, pues, de acuerdo a lo apuntado anteriormente, el "Formas De Matar El Tiempo" como un disco de rock-poético, y no es que se trate de un nuevo estilo, simplemente que la fuerza lírica de los textos en este trabajo es de tal importancia que prima, sobre todo, la emoción poética, el encuentro acertado entre palabras y paisajes interiores, el acierto preciso al interpretar vivencias y realidades que, fuera de los conceptos generalmente manidos, se engarzan más brillantemente cuando los versos corren libremente entre sus surcos.

Los temas del disco, todos en su conjunto, como si se tratara de un pequeño poemario, cada uno en particular, como esos versos señalados en el libro de la memoria, brillan con luz propia.

"Vamos a esperar a que las nubes se abran
y que dejen pasar
esa intensa luz majestuosa y rara
como si un dios
nos mirara a la cara" ("Un Día De Perros")

"Un viejo tren abandonado en vía muerta
nos espera a tí y a mí
somos sonámbulos en noche de tormenta,
iremos muy lejos de aquí" ("Muy Lejos De Aquí)



Hay un vaciamiento interior de Lapido, un ansía de desnudarse y mostrar su yo más íntimo, su incredulidad, su desconcierto.


"Rugen las dudas al anochecer
están hambrientas de respuestas
saltarán sobre mí como auténticas fieras" ("Cuando Por Fin")

"Feliz en mis desvarios
es como me siento hoy
tú ves murallas donde yo veo caminos
o puede que sea al revés
y te hable de otro espejismo" ("Desvaríos")

Y le sostienen, momentáneamente, las fuerzas para seguir en el camino y resistir.

"Habrá que inventar un nuevo idioma
que sólo entendamos tú y yo
para hablar de esperanza y de derrota
ya ves, aún quedan cosas por hacer" ("Cosas Por Hacer")

"Ya me veis de nuevo con mi disfraz de sombra
otra vez dispuesto a resistir
os diré en verso lo que escribí en prosa
me temo que la cosa está que arde por aquí" ("Está Que Arde")

Y parece que, al final, asume la imposibilidad de ir contra corriente.

"¿Qué dirás si lo dejamos al azar,
al azar" ("Al Azar")

La cuestión que suele acontecer en aquellos trabajos donde la riqueza lírica se significa es que, en muchos casos, el ritmo musical queda por debajo, como si no alcanzara las cotas de sus hermanas musas. No ocurre en absoluto en "Formas De Matar El Tiempo". Excelentemente arropado por Victor Sánchez a la guitarra, Raúl Bernal a los teclados, Popi González a la batería y Paco Solana al bajo, además de una siempre convincente voz del propio artista (me recuerda a la textura de Josele Santiago de Los Enemigos), el disco discurre fácilmente entre galopes guitarreros Rolling Stones, explosiones rítmicas y melódicas Patti Smith y Bruce Springsteen, baladas intimistas Jackson Browne, medios tiempos melódicos Elvis Costello (los teclados de Bernal ayudan y mucho a esta sensación) o alegrías armónicas de Al Stewart.

Pues bien, Lapido está en el partido. Sirva esta forzada rima para reconocer un más que brillante trabajo del granadino. Habrá que tenerle en cuenta, algo que ya sabían sus seguidores de siempre, acontecimiento que felizmente aborda a aquellos noveles que, como yo, se acerquen a su obra.