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30 ago. 2013

FIN DEL "FERRAGOSTO"




FRANK ZAPPA              "HOT RATS"
¿Tienen ustedes la cubierta del "Hot Rats" a la vista, bien el Lp o CD ("emepetresianos" y similares no están invitados)?..., ¿ese individuo asomando su cabeza desde una piscina vacía, sus manos apenas apoyadas en el quicio de cemento, la hierba ya selvática en un entorno que se presume como un jardín abandonado, todo en un color sepia que imagina una suerte de aparición espectral?...Tal así me encuentro después de haber pasado un "ferragosto" de pesadilla en Madrid, polvo africano convertido en hirvientes alientos metálicos día a día, alocadamente disparatado, sin orden ni gobierno que me guíe.

Afortunadamente, lejos de que ocurra un mimetismo paranoico entre la imagen comentada y el oyente perceptor (servidor), el contenido de éste "Hot Rats", primer trabajo de Frank Zappa sin The Mothers Of Invention en 1969, viene a suponer una auténtica liberación sensorial, a la par que un gratificante chorro-fuente de agua fría, delicado y agradecido correr de fluidos que hacen olvidar los tormentosos momentos estivales a los que me he visto sometido estas semanas atrás.

No soy experto en Zappa, ya lo apunto desde el principio. Allá por el año 1972 mi hermano adquirió el "Volumen 14 del Pop History", dedicado a Frank y The Mothers of Invention, del que si reconozco que nos deleitamos con profusión de escuchas, y del que quedó grabada la imagen indeleble del protagonista y de la banda como la de los más genuinos "freaks" de la época. Hasta el año 1978 no volví a prestarle atención, esa vez con el "Joe´s Garage, Vol 1" que no tuvo posterior continuidad, a pesar de un concierto en vivo al que asistí en el Pabellón del Real Madrid en Enero de 1981. Poco bagaje para tan excelso personaje.

Desde la primera audición del disco, y ya llevo más de media docena en un par de días, uno se enfrenta a sabiendas a un gran clásico de la música rock de todos los tiempos, fiel ejemplo del más genuino y auténtico "mix" entre ese estilo y el jazz, éste último sirviéndole como base estructural y esqueleto expresivo. De ahí que según lo voy escuchando una y otra vez, y ahondando entre sus espléndidos caminos y sorprendentes novedades (de entonces y de ahora también), me voy ratificando en algo a lo que concluí cuando salí entonces del concierto reseñado, que tanto Frank Zappa,  él como grandísimo guitarrista, como su banda de acompañamiento, bien sean los Mother u otros, han sido uno(s) de los más grandes instrumentistas que ha dado la historia de la música rock. Guardo ese recuerdo imborrable del concierto, ¡qué bien sonaban, que sublime sensación de perfecto ensamblaje, de orquesta conjuntada en la máxima precisión!, pensamiento que me viene contínuamente a la cabeza mientras escucho maravillado este espléndido "Hot Rats".


Para aquellos expertos en el "más famoso bigote y mosca" de la historia del rock no merecerá la pena la mera reseña de los músicos que participan en éste trabajo. Como igual habrá alguno que como yo necesite dar algún apunte al respecto, comentar que Frank se reúne aquí con grandes músicos de la época, desde Captain Beefheart a la voz en "Willie The Pimp", hasta Jan-Luc Ponty al violín en "It Must Be A Camel", los dos más conocidos, pasando por los bajistas Shuggy Otis y Max Bennett, baterías Ron Elico, John Guerin y Paul Humphrey y Sugar Cane Harris al violín. Todos ellos, más una sección de viento (saxos) de la que no se da cuenta en los créditos del disco, haciendo un papel realmente encomiable.

Escucho este "Hot Rats" y me retrotraigo al Miles Davis de "Bitche´s Brew" y "On The Corner", al primer "Return To Forever" de Chick Corea, al "Head Hunters" de Herbie Hancock, si bien en estos grandes es el jazz el armazón estilístico y el rock el aspersor que riega el jardín, justo lo contrario de Frank Zappa, no así en el fin perseguido, la bendita fusión, si no en los medios de los que estos artistas se valen para expresarse. 

Y que grandes temas contiene el disco, inagotable la escucha, una y otra vez aceptada como una celebración, como una única e irrepetible experiencia de la mejor música que en contadas ocasiones se haya podido componer. "Peaches En Regalia", explosivo comienzo planetario, "Willie The Pimp", esos aullidos de  Captain Beefheart que me susurran al oído que tengo que meterme en serio de una vez por todas con el "Trout Mask Replica" , la base rítmica de Humphrey y Bennett tan cercanos a una combustible fusión jazz-funk-rock en "Son Of Mr. Green Genes" y "Little Umbrellas"; Sugar Cane Harris, prodigioso su violín en "The Gumbo Variations", y ese comienzo de teclados de Frank con la progresiva recreación rítmica de Guerin y Bennett esta vez, karma total que da entrada a una secuencia de violín de Ponty que va ganando emoción escucha tras escucha en "It Must Be A Camel".

"Hot Rats" es un disco de total e ilimitada progresión. Tal es su grado de maravillosa penetración en la psyche del oyente. En estos días, en los que el infame lenguaje del sector servicios se ha adueñado de nuestras vidas, su audición se asemeja a una apuesta sin titubeos por la libertad de audiencia, esa que aun nos queda incólume después de tanta mandanga como nos hacen tragar.

(Entrada dedicada a Gonzalo Aróstegui Lasarte que un día, fecha no tan lejana en que esta tierra calcinada lo era menos, me recomendó con gran sapiencia este disco.)

27 ago. 2013

LA LUZ BLANCA





GENE CLARK              "HERE TONIGHT / THE WHITE LIGHT DEMOS"
Han pasado más de 30 años y vuelvo a enfrentarme a la luz blanca, aquella que quedó grabada en el breve párrafo de un poema: "Golpéame corazón / Ahógame la vida entre suspiros / Házme de nuevo conocer / la nada más blanca / Más secreta" y ahora, enfrentado a la nueva grabación de Gene Clark, su "Here Tonight / The White Light Demos",  "corpus" principal del que fuera su primer disco homónimo en 1971, después de sus aventuras post-Byrds, con el Gene Clark Group, Gosdin Brothers y Doug Dillard, me encuentro sentado al borde de un camino que conozco, por el que he pasado a menudo y siento la nostalgia de otros tiempos.

Crepitan las suelas de mis botas sobre las hebras caídas de los pinos y suenan como una chispa de fuego en la chimenea de mi cabaña, parecida a la que Gene alquila en Indian River, a solo 2 millas al sur de Mendocino, según me oriente a un lado, la costa del océano Pacífico, al otro los brotes de jara y acantos violetas de la campiña californiana. Al igual que él, convencí a mi entonces novia Ea para dejar definitivamente la ciudad de Los Angeles y trasladarse allí para compartir una nueva vida. "Sus ojos se volvieron más azules, su pelo ya muy largo parecía abrir el viento", me dijo ella de Gene.

"White Light
On the village of the hill
sitting silently and still
with the strength of ages past they´re still at hand" ("White Light")

Gene corta leña en el cercano bosque de pinos y, mientras el sonido seco del hacha se expande por el valle, sus recuerdos musicales le retornan a una infancia en Kansas donde el "country" conformaba la esencia rural más genuina. Ha decidido además abandonar cualquier uso de la guitarra eléctrica y, como una vuelta a las raíces que le inspira el contacto con la naturaleza, emplear solo la guitarra acústica para expresar sus nuevos sentimientos, sus nuevas composiciones. Folk de arena y tomillo.

"And the workings of sunshine and rain
And the visions they print that remain
Pulsate from my soul through my brain
In a spanish guitar" (For A Spanish Guitar")

Yo le acerco mi armónica y le animo a emplearla como único instrumento de acompañamiento,...¡ah, perdón!, no me he presentado aun. Mi nombre es Philip O´Leno y soy el único vecino de Gene y su novia Carlie McCummings en muchas millas a la redonda. Los cuatro, Gene, Ea, Carlie y yo, formamos una suerte de pequeña comunidad alejada de todo tipo de stress urbano, la comunión con nuestro entorno nos priva de cualquier necesidad superflua, el rugir del océano calma nuestras noches, el sol dorado y la lluvia de cristal nos hablan cuando el silencio se hace demasiado extenso.

"It´s so warm in here and I want to hold you near
And there is no paint or fear right here tonight" ("Here Tonight")

Ea y yo hemos hecho de oficiantes en el matrimonio de Gene y Carlie el pasado mes de marzo, ella con un vestido de gasa blanca, el final de un suave invierno apartó a Gene de una leve melancolía, el inicio de una primavera que ya anunciaban los más bajos vuelos de las águilas culebreras se anunciaban agolpados en su rostro, lleno de un sol futuro, todo lleno de serenidad.


"The sun I see only shines because of you
...so close your eyes and pick a place to fly away
And think of reasons why this warmth is here to stay" ("Because Of You")

Recuerdo esa hoguera de medianoche, las libélulas acercándose temerosas a la luz cenital, nuestras sombras llegaban hasta las últimas nubes de lluvia y yo dije que seguramente el viejo Jack en el Pico Desolación* nos estaba viendo, sentado y bebiendo una buena pinta de vino dulce portugués, y brindamos también con él, estábamos tan cerca en la distancia de más de 500 millas hasta Seattle, y Gene se levantó y desapareció un momento:

"Now her teachers and philosophers
And the poet´s silver throat
Are the vessels which on wisdom´s Karmic ocean she will float"... ("The Virgin")

...y al volver llevaba en sus manos una pequeña pata de cabra quebrada, sabía que los indios yaquis las usaban para preservarse de los ataques de reuma.

Al final de ese año 1970 ya ha nacido Kelly, el primer hijo de Gene y Carlie. Él lo tiene entre sus brazos y parece hablarle aunque sus labios no se mueven, pero se que le está hablando, le mira y su silencio es casi un clamor, y el nuevo invierno le ayuda a decirle que le ama. 

"Now the summer is past the grain and the river getting high,
It´s amazing a month can bring so many things that can get by" ("Winter In")

Ea y Carlie me han dicho con sus miradas lo que ya presentía, Gene tiene que volver a Los Angeles y empezar los ensayos para la grabación de su nuevo trabajo y se temen que una vez allí se vuelva a meter otra vez en líos. Él adivina sus temores y dice: "Ir adelante, no ceder...", pero sus palabras son débiles como la porcelana japonesa, se quiebra un tronco en la estufa del dragón y su ruido es como una premonición.

"When she was gone it was too much to beleive
So with tomorrow I will borrow
Another moment of joy and sorrow" ("With Tomorrow")

Aquel febrero de 1971, era un frío y soleado mediodía, y yo conducía por la 101 hasta Los Angeles. Jerry Moes nos esperaba en las oficinas de la A&M y Jesse Ed Davis estaba con él. Gene parecía tranquilo. Me comentaba que el gran Jesse era un buen amigo y estaría de acuerdo en mantener el espíritu de las canciones compuestas, no haría nada que adulterara la atmósfera de paz y reflexión que Gene había extraído del fondo de su alma. Felizmente así fue.

Mientras Gene grababa en los estudios de The Village Recorder, Carlie en Indian River, a apenas dos millas al sur de Mendocino, tejía su primera prenda de lana para Kelly.

(Especial agradecimiento para Omnivore Recordings por la edición de este "White Light/The White Light Demos" que incluye 6 de los temas del album homónimo más 3 canciones de Gene nunca publicadas con anterioridad ("For No One", "Please Mr. Freud" y "Jimmy Christ", las tres en una onda muy dylaniana. Una acción como ésta nos reconcilia un tanto con cierta industria discográfica)

* "Ángeles de Desolación (Jack Kerouac)

23 ago. 2013

GRAN JEFE APACHE CHIRICAHUA





COCHISE                "COCHISE"
Pensaran los lectores que forzosamente ante la presencia de este primer disco de Cochise lo primero que llamaría la atención es su atrayente cubierta, diseñada por el maestro de Hipgnosis Storm Thorgeson, recientemente fallecido. No fue mi caso, aunque evidentemente faltaría a la verdad si no afirmara que me sedujo también su imagen de elocuente encanto carnal. El haber leído con cierta profusión sobre la escena británica de los inicios de la década de los 70, en el que suele haber normalmente un cierto espacio para bandas como ésta, y encontrarme con éste su primer disco de 1970 en mi tienda habitual, me sedujo rápidamente a la adquisición de este trabajo. Pureta que es uno.

En esas fuentes de información escrita a las que me refería, aparece normalmente identificado Cochise como una banda más reconocida por la procedencia y posteriores destinos de los miembros que la componían, ahora comentaremos algo sobre ello, que por su propia aportación musical. Así Mick Grabham, guitarra acústica, teclados y voces, recala en Cochise después de haber pasado una temporada en Plastic Penny, banda que en los últimos años 60 fue un auténtico baluarte del mejor "psych-pop" inglés de la época, mayormente fuera del alcance de los "charts" de entonces. En 1973, ya después de grabar el tercer y último trabajo de Cochise, Mick entra en la formación de Procol Harum, ya palabras mayores, a tiempo para participar en su celebrado "Grand Hotel". Más datos.

Stewart Wilson, voz principal y guitarra acústica de Cochise, provenía de la formación de Bluesology, famosa no solo por tener entre sus miembros a un tal Reggie Dwight, posteriormente algo más conocido como Elton John, si no también por haber albergado entre sus miembros al largirucho Long John Baldry y a Elton Dean, saxofonista éste último de imborrable recuerdo con los mejores Soft Machine. Seguimos. La base rítmica de Cochise, esto es, John Wilson en la bateria y Ricky Wills, al bajo, provenían de otra banda con cierto renombre, The Joker´s Wild, no tanto por su singularidad musical, no dejaban de ser mayoritariamente un grupo de "covers", como del hecho de acoger en su seno a un tal David Gilmour que, al poco tiempo, sustituye a Syd Barrett en Pink Floyd y se convierte en mega estrella del rock. John, acabada su carrera en Cochise entraría en las formaciones de Quiver y The Sutherland Brothers & Quiver, mientras que Rick, ya en 1977, pasaría por los Procol Harum de entonces y posteriormente por Foreigner.


¿Y qué queda entonces del bagaje musical de Cochise, concretamente del que aparece en éste su primer disco?, ¿será suficientemente interesante cómo para dedicarle un tiempo minimamente equiparable al empleado en comentar las líneas genealógicas de sus miembros? Creo que sí. No estamos evidentemente ante un grupo que pasará a la historia de la música rock, pero pienso sinceramente que si reflejan muy fielmente la atmósfera que se respiraba en los inicios de la década de los 70 en Inglaterra. La psicodelia está a punto de expirar, las bandas punteras de entonces, Cream, Jethro Tull, Savoy Brown, Manfred Mann, Traffic, Family, se me ocurren ahora, empiezan a experimentar en sonidos donde los instrumentos juegan un papel más expansivo, no en la onda de lo que puedan sugerir o inducir mentalmente al oyente (pura psicodelia), si no en la propia elaboración y desarrollo técnico de sus posibilidades armónicas, dirigiéndose a territorios donde la pura extensión de los mismos (en seguida empezarán a tomar carta de naturaleza los celebrados y prolongados solos, de guitarra, batería, teclados), acompañado de una base rítmica poderosa, cercana a un "hard" o "heavy-rock" primigenio (nada que ver con el "heavy-metal" posterior), hacen que los grupos tengan más campos de acción, y en ésta situación Cochise participa y juega su pequeño papel.

En los temas de éste su primer y homónimo album, todas composiciones propias de la banda, menos una versión del "59th Street Bridge Song (Feeling Groovie)" de Paul Simon, asistimos a un ejercicio de "country " como esqueleto de estilo, no tratándose empero de un disco de "country-rock" al uso, si no más bien de emplear armonías de este estilo como base para desarrollar posteriormente una suerte de mezcla con elementos más "hard-rock", donde la base rítmica juega un importante papel tensionador de la melodía y la guitarra, aquí especialmente brillante el único miembro de la banda no mencionado anteriormente, B.J.Cole, que hace un magnífico trabajo a la "pedal steel guitar". No hay una uniformidad conceptual en la propuesta de la banda, tampoco en 1970 muchas bandas tenían claro el seguir un único argumento lírico en sus grabaciones (los fracasos comerciales recientes de los intentos de Pretty Things en "S.F.Sorrow" y "Parachute" lo demostraban, por cierto, Dick Taylor, guitarra memorable de los Pretty, es el productor del disco), y eso afecta evidentemente al "corpus" musical de Cochise en este trabajo, pero tampoco de tal manera que podamos considerar este trabajo como un intento fallido.

El disco se escucha entonces con el placer que otorga el saber que es fiel reflejo de un tiempo de cambio, de un momento en que muchas bandas experimentaban y, al mismo tiempo, ponían los primeros andamiajes de lo que posteriormente devino el rock, música más asentada, más consolidada y abierta a nuevas fronteras. Además, detalles de aquellos tiempos, el disco se abre en un magnífico "sleeve" con las fotos de los miembros más información de la grabación y, caso de aburrirnos con ellos, podemos volver a la portada original que, como ya comenté, es pura delicia visual.

Como diría en su momento el gran Dámaso Alonso, al contemplar los hermosos senos de una mujer: "Dulcísimas tartas derramándose desde los hombros"; pues eso, ahí estamos de acuerdo totalmente con Cochise.

21 ago. 2013

BAILANDO EN LA PISTA



EARTH, WIND AND FIRE        "EARTH, WIND AND FIRE"
En la definición propia del "funk" encontramos gran parte de las llaves maestras que nos abrirán la puerta para una mejor comprensión de éste, tan "sui generis", estilo musical. Y creo que conviene a veces repasarlo, porque parece que en él pueden caber un cúmulo de ideas que, en ocasiones sirviendo de auténtico "cul de sac", se pueden alejar de lo que verdaderamente forma el meollo y base genética de este sonido.

No me importa tanto el aspecto puramente conceptual y geográfico de lo que pueda definir al "funk" como estilo, esto es, su clara procedencia afroamericana, su mezcolanza de otros estilos como el soul, el jazz, los ritmos latinos, el "rythm & blues", algo de psicodelia "west-coast", tampoco el punto estrictamente técnico es el que quiero resaltar; el destacar el mayor peso de la percusión y del bajo eléctrico, la significativa aportación de la sección de vientos, los acordes más graves y comprimidos, no es lo que más me interesa en este momento. Lo que realmente me invita a divagar sobre ello es lo que el "funk" consigue, conmigo y con todos aquellos amantes de éste género, BAILAR.

El primer disco homónimo del grupo Earth, Wind And Fire de 1971, siendo ésta mi primera adquisición de la banda de Chicago, y una más de las que engrosan mi pequeña colección de este estilo, Funkadelic, James Brown, Sly and The Family Stone, Mandrill, Parliament, entre los principales (¿puedo meter aquí a mis muy queridos Delfonics, de los que se anuncia ahora próxima entrada?), viene a significar mi clara apuesta por lo que estas bandas y este tipo de música me aportan como aficionado. Ganas de moverme, de seguir el ritmo sincopado de sus instrumentos, de participar en su comunión étnica, de compartir y entender sus proclamas sociales y políticas (caso común de una gran mayoría de los grupos destacados), en una palabra, de vivir la música como una celebración, como un rito de participación colectiva, más cercana a la pura expresión orgánica del sudor colectivo, más alejada del viaje mental o espacial al que, porque no decirlo, también soy buen aficionado.


Y éste primer trabajo de Earth, Wind And Fire cuadra como anillo al dedo. No era antaño, inicio de los 70, estrictamente necesario que los Lps tuvieran una gran cantidad de temas y, así, este trabajo recoge "tan solo" siete cortes, a cual mejor. En todos ellos hay suerte de los más celebrados ecos rítmicos, de las más emergentes sensaciones eróticas, profusión de gestos de primicia en pistas de baile, choques de caderas sin víctimas, si, por qué no decirlo..., "disco-dancing" del bueno, zapatos con plataformas, pantalones de campana, luces refulgentes en un pequeño cuadrado de colores, humo, alcohol, un pequeño paraíso al alcance de todos.

"Help Somebody", "Moment Of Truth", "Fan The Fire", "C´mon Children" o "This World Today", en ese aspecto que comentaba antes de canciones con títulos y textos comprometidos, ofrecen una gran uniformidad en cuanto al mejor "funk" de alegre aspersión rítmica y percusiva (mención especial a Verdine White aquí, protagonista de un soberbio trabajo al bajo eléctrico), grandes aportaciones de vientos, guitarras y teclados que extienden sus sintonías al unísono, voces que, según el momento, arañan o acarician al oyente.

Destacaría, no obstante, dos temas. "Love Is Life", más balada soul y con unos coros que crean una melodía de gran belleza, y "Bad Tune", el único tema instrumental que, según comienza con los efectos especiales de una gran tormenta, ya avisa que se va a tratar de una gran pieza, el empleo de la kalimba, teclado puramente africano de sonido parecido al vibráfono, además le otorga una gran calidez rítmica. 

Maurice White, el "alma mater" del grupo, ante el fracaso de ventas de éste su primer trabajo, decide despedir a 7 de los miembros de la banda (no sé porqué pero una de las cosas que más me ha gustado de los grupos de "funk" es que habitualmente estaban compuestos por muchos miembros), y solamente mantiene a su hermano Verdine para su segunda grabación, cambiando también de sello, de Warner Bros a CBS. Entra entonces como vocalista Philip Bailey, barítono que dará una nueva dimensión a la banda y que supondrá el inicio, para muchos, de la mejor época de esta banda de "funk" americana. Pero es ésa otra historia de la que me tengo que poner más al día.

19 ago. 2013

REDENCIÓN ASEGURADA




PRIMAL SCREAM         "MORE LIGHT"
"Ave María Purísima", le digo con cierto nerviosismo al padre asentado tras la celosía de su confesionario, "Ave María", me contesta él y siento un relajante perfume de patchouli saliendo del reducido cubículo de madera. "Padre, me acuso de no haber escuchado nada de Primal Scream", mis últimas sílabas me traicionan con un patente tartamudeo. Silencio que se me hace eterno..., "...¿cómo dices hijo, nada de Primal Scream, es éso así?...", "nada Padre...", me detengo para evitar el eco tembloroso de mi voz. Carraspea el pastor de almas: "¿Ni siquiera el *Screamadelica*, hijo?", sus palabras se tornan algo comprensivas, o por lo menos esa impresión es la que inicialmente me llega. "Ni siquiera Padre", contesto compungido. Se cuelan unos tenues hilos de humo (ligeramente tóxico) por la celosía y siento como sus labios se acercan: "Bueno hijo, no temas", (espero una frase brillante del sacerdote), "...anda y levántate como Lázaro y ten fe en la misericordia divina..., hazte con su último *More Light* y escúchalo siete veces siete..., y vete en paz". Llego a vislumbrar un brillo amarronado en algo que creo son sus ojos.

Pocas veces, he de confesar, he cumplido una penitencia con tanto agrado. E, item más, debo decir que tras la escucha repetida de la obra de marras, me encuentro en paz conmigo mismo, una serena y bondadosa sensación de sosiego interior me posee desde entonces y, si, también me seduce la idea de haber vuelto al redil de los iniciados, aquel club epicúreo del que nunca debí salir, compendio feliz de todos aquellos miembros, hermanados ellos por las más seductoras melodías que la música moderna nos pueda deparar.

Y eso que "More Light" no es que aporte precisamente más luz al oscuro túnel en el que me encontraba (... por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa...) ¡Ca!, todo lo contrario. En gran parte de sus temas, salvo en dos de ellos, "Turn Each Other Inside Out", aquí destaca la participación en las voces del gran Robert Plant, e "It´s Alright, It´s OK", donde la banda presenta algún tipo de solución al desorden vital que nos somete o, caso de que ésa situación de mejora individual no llegara a cuajar, promete una suerte de redención final para toda la "peña" (antes, hace mucho tiempo decíamos "vasca"), como decía la gran mayoría de la película a la que nos enfrentamos es de fuerte rechazo a la actual situación social ("2013", "River Of Pain" o "Culturecide"), se desprende momentáneamente una nueva llamada a las barricadas (¡qué bonito sería!...), se aboga por una reacción interior de ruptura con el sistema ("Hit The Void"), se retratan los efectos de la crisis, el desgarro individual en primer plano ("Tenement Kid"), la mentira tremenda de las drogas ("Love Is The Drug", solía decir Bryan Ferry..., en "Invisible City", "Goodbye Johnny" o "Relativity"), se señala con certera narrativa a la odiada figura del "trepa" ("Sideman"), se oye la onda depresiva de la ausencia, de la soledad, el pánico ante el agresor externo ("Elimination Blues" y "Walking With The Beast"). 


¿Y todo este elenco de "buenas vibraciones" cómo se traduce musicalmente? Desconocedor, como era, del estilo musical de la banda escocesa, no deja de sorprenderme la fuerza melódica, la tensión rítmica, la potencia instrumental que emplean los miembros del grupo para encauzar su guión y hacerlo creíble. Frente a la taquicardia galopante del inicio de "2013", muy a lo Psychedelic Furs, donde aparece la guitarra del Kevin Shield de MBV, nos enfrentamos en muchos momentos a una suerte de estilo "soft-ambient" de acusada base rítmica de "free-jazz", bucles psicodélicos, guitarras distorsionadas y muros de sonido sobre-dimensionados a lo MBV o Jesus and Mary Chain, capas fílmicas elaboradas en acertados "overdubs" (extraordinario el juego y los cambios melódicos en "River Of Pain" y "Relativity", para mí el mejor tema del disco), baladas de  "soft-pop" espacial, blues de entrañas tecnológicas, abiertas a capas multi-instrumentales que lo enriquecen nítidamente ("Elimination Blues" y "Tenement Kid"), "ambient-angst" a lo "Peggy Suicide" del mejor Cope ("Culturecide"), juegos de bajos y teclados acelerados en la mejor tradición de unos Ultravox últimos ("Invisible City"), sofisticación rítmica en la acidez expresiva de los añorados Suicide ("Goodbye Johnny"), cierto gusto latino-caribeño revitalizado ("It´s Alright, It´s OK") y así podríamos recorrer tantas sensaciones que las contínuas escuchas del disco produce en el oyente.

Bobby Gillespie, Andrew Innes (haciendo en la grabación las labores del "desaparecido" bajo Debbie Googe), Barrie Cardogan, Martin Duffy y Darrin Mooney, los miembros actuales de la banda no son los únicos artífices de esta obra singular. Destacar, entre los muchos que participan, a los músicos de la sección de viento como Jim Hunt, Marshall Allen, Noel Scott, Danny Ray Thompson, Fred Adams, Todd Simon, Tracy Wannomae y Steve Tavaglione. Mención especial para ellos por la aportación brillantísima que hacen, en varias ocasiones me llegaban los ecos del mejor Andrew McKay de Roxy Music. También a la sección de voces de acompañamiento de Niki Brown, Sharlene Hector y La Donna Harley Peters, memorias selectas de los inolvidables coros del "Exile On Main Street" ("It´s Alright, It´s OK") traspasaron mis atentas neuronas.

Ya he cumplido mi penitencia, ya estoy libre de pecado, esto es, puedo pecar de nuevo con la tranquilidad del deber hecho . Las ventajas de ser lego a veces tiene sus maravillosas ventajas, más cuando se confiesan llanamente.

17 ago. 2013

PALADAR EN AGOSTO





BILL WHITERS          "STILL BILL"
La exaltación, entendida como paráfrasis exacerbada, de la vivencia personal de la población negra norteamericana en los primeros años 70 del siglo pasado, tuvo musicalmente a Marvin Gaye como a uno de sus mayores exponentes. Sus dos grandes y celebrados clásicos, "What´s Going On" y "Let´s Get It On" contenían, alternativamente, una reflexión sobre la caída en picado que ciertos comportamientos sociales estaban suponiendo para dicha comunidad (James Brown y Curtis Mayfield, por ejemplo, también lo hicieron en "There It Is" y "Roots", por ejemplo), y una apuesta por la redención a través de la épica amorosa.

Otros artistas, como el que nos ocupa ahora Bill Whithers, también lo hicieron y no con menor éxito. Éste  su "Still Bill", disco de oro en el mismo año de su edición en 1972, se acerca a la dinámica expresada anteriormente para Gaye, Brown o Mayfield y reflexiona en éste caso sobre las relaciones personales y sentimentales hombre-mujer, tema de encandilamiento universal y, por consiguiente, de muy fácil caída tanto en tópicos manidos como en manierismos al uso para adolescentes, personas maduras y septuagenarios alocados.

Hace falta tener las ideas claras, y saber cómo expresarlas tanto lírica como musicalmente para no caer en esa senda facilona y , desgraciadamente y desde siempre, tan común. Bill Whiters lo sabe y aplica su lección en éste "Still Bill" de manera magistral. Le sirve sobremanera el hecho de ser un gran compositor, un magnífico conocedor del ritmo interno de las palabras (el disco está lleno de extensiones silábicas que le ortorgan una magia inigualable), de la sonoridad de las frases y su encaje con distintos tonos vocales, unas veces favoreciendo la atmósfera intima del texto, otras creando ecos expansivos que otorgan a las canciones una sonoridad de gran riqueza sensorial.

Y si esa apuesta vocal en Bill es ganadora en el cómputo general de la grabación, no lo son menos tanto los textos como la orquestación y arreglos que se emplean para conseguir cerrar un círculo casi perfecto. Lírica sencilla, cercana a los sentimientos más orgánicos de los protagonistas, sus deseos, sus ansias y miedos, la convivencia diaria, una vez extendida en el tiempo y vista como enseñanza que pueda recomendar a su comunidad, corren por los surcos con una sensación de credibilidad y guía a usar por y para otros semejantes. Instrumentación, por otro lado,  enmarcada en una base rítmica, formada por James Gadson en la batería y Melvin Dunlap al bajo, que saben crear y mantener un ambiente de sólida base "funky-soul", a veces un "blues" muy "soft-metal" (muy típico del Los Angeles fílmico de inicios de los 70) pero sin arabescos, concisa y tensionada, con la orquestación y arreglos necesarios para mantener la palpitación adecuada en cada uno de los temas; Benorce Blackman, inspiradísimo a la guitarra (muy celebrados sus pedales "wah-wah" en muchos momentos de la grabación) y Ray Jackson como teclista y autor de los sensacionales arreglos de cuerdas y vientos que adornan sin cansancio el disco, sobresalen también, siendo de hecho todos ellos copartícipes junto a Bill en la producción final de este trabajo.


Canciones para reseñar todas. Desde los grandes clásicos recogidos en su cara A, "Lean On Me" (cuanto me recuerda esta pieza al "You´ve Got A Friend" de Carole King/James Taylor, aun siendo en su ambiente totalmente diferentes, aquél más "gospel"), "Who Is He (And What Is He To You?)", amalgamándose aquí toda la riqueza lírica y orquestal del disco o "Use Me" (para mí el mejor tema), desde una potente línea de teclados se (re)crea una base rítmica de "funky" trotón y compulsivo, hasta esos comienzos de "Lonely Town, Lonely Street", permítaseme la expresión, paradigma de una sensación "urban explotation" que solamente el gran Isaac Hayes logró superar, o "Let Me In Your Life", cadencia romántica, vaivenes de gran calidad melódica.

Y en la cara B, variaciones sobre un "funky" orgánico, palpable en su explosión rítmica, de "Kissing My Love", Bill se permite aquí hasta hacer de su silbido un elemento más de la orquestación, o el "soft-soul" de "I Don´t Know", un tema que sorprende por su quietud, parece que nada ocurre, la guitarra de Benorce deslizándose hacia terrenos del jazz acústico, el "Another Day To Run", acelerándose rítmicamente conforme se va incrementando la denuncia social de su texto, el "I Don´t Want You On My Mind", blues urbano con riffs de guitarra entrecortados (y deliciosos "wah-wahs") que se acoplan perfectamente al espíritu del tema. Cierra el disco "Take It All In And Check It All Out", delicioso cabalgar desde una base sofisticada "funky-soul" hasta terrenos donde los riffs de la guitarra le conceden un digno recogimiento final.

Bill Whiters pertenece a ese elenco excepcional de músicos negros americanos que han hecho historia en el devenir de la musical moderna. Sam Cooke, Marvin Gaye, Otis Redding, James Brown, Stevie Wonder, Isaac Hayes, Ray Charles, Al Green, Curtis Mayfield y no tantos otros. A cada uno su denario. Bill Whiters se lo ganó aquí de sobra con este genial "Still Bill".

13 ago. 2013

LOS HERMANOS MENORES




FOXYGEN       "WE ARE THE 21ST CENTURY AMBASSADORS OF PEACE & MAGIC"
Pocas cosas tan placenteras al ver cómo los que vienen por detrás han aprendido bien la lección, la impartida con sudor, agrado y convencimiento por todos nosotros, la que siempre hemos considerado más que importante, vital para perpetuar nuestra permanencia como gente de existencia apacible (casi nunca de orden) y encabritada, la más de las veces necesitada de bálsamos eléctricos que chispeen nuestro deambular. ¡Ciudadanos de la República de las Caderas Elvisianas (a alguna deidad hay que mencionar), estamos de enhorabuena!

Un par de renacuajos, con todo el respeto a su poca edad (igual no sobrepasan por mucho los 40 años entre los dos), llamados Sam France y Jonathan Rado, vecinos de un suburbio angelino, han parido bajo el original nombre de Foxygen un artefacto de profundo calibre musical llamado "We Are The 21st Century Ambassadors Of Peace And Love" (como verán, no se han cortado un pelo con el título, nada de humildades...). Y ello con la ayuda de un tal Richard Swift a la producción, luminaria que ha sido capaz de recoger todo el conocimiento acumulado por los dos miembros de la banda mencionados y crear, más bien cocinar, ese pastel de manzana de la abuelita Matilde que tanto nos ha gustado siempre.

Y es que en cada surco, en cada giro de la aguja, se levanta del suelo un polvo dorado que encumbra la habitación con un suave mareo de reminiscencias, los recuerdos de antiguas melodías, de voces amigas que parecían dormidas y despiertan súbitas ante la llamada de éstos nuevos trovadores, ecos de tanta vida, de tanta historia musical acumulada, se yerguen como zombies buscando una merecida revitalización, carnaza fresca donde hincar sus colmillos.


Hay un comienzo beatlemaniaco bestial en "In The Darkness", en la onda ingenua y genial del "Magical Mistery Tour", una orquestación primorosa en la que el piano juega un gran papel en la estructuración rítmica del tema (avatar que se dará en muchos de los otros temas del disco). El mejor Dylan de "Blonde On Blonde" asoma su perfil en "No Destruction", una modulación rítmica bellísima que me transporta al jardín del "Absolutely Sweet Marie". El Elvis de "Suspicious Mind" y los Rolling de "Out Of Time" saludan entre los acordes del "On Blue Mountain", tema de alto valor compositivo, responso inicial y posterior ruptura en tonalidad soul blanco, manteniendo una tensión que se prolonga hasta su final con una recitación ceremonial,... ("Blue Mountain / God will save us..."), guitarras distorsionadas. Una barbaridad, oiga. Aparece también el olvidado Scott McKenzie en una pieza que no podía tener otro título que "San Francisco",..."I left my love in San Francisco / (That´s okay I was born in L.A.) / I left my love in San Francisco / (That´s okay I was bored away)", que quede claro que cabe también la ironía y que no está el patio para florecitas. Cierra la cara A una pieza instrumental, "Bowling Trophies", eclecticismo à la mode, con un toque "soft-metal" y "post-psicodélico", un hermoso piano como elemento conductor de emociones.

La cara B sigue sorprendiendo gratamente al oyente. Si en su primer tema, "Shuggie", el más susurrante Serge Gainsbourg entra en escena, hay una atmósfera cercana al mejor pop Eurovisión de los 60 mezclada con tonalidades de disco sucio, una sensación de película veraniega de la Riviera italiana, en los inmediatamente siguientes, "Oh Yeah" y "We Are The 21st Century Ambassadors Of Peace And Magic", el imperio del Prince de "Purple Rain" se apodera de la grabación. Melodías expansivas con los justos arreglos pop, funk y disco ("I´ve Got the movies and the discotheque inside my mind") entonan convencidos en la primera, en la segunda el tempo es más acelerado, más descarado, llegando hasta un punk urbano desilvestrado por unos teclados majestuosos. Cierra el disco un tema llamado "Oh No 2". Pura electrónica del siglo XIX, la música soñada por Julio Verne para "100.000 Leguas de Viaje Submarino", emerge el batiscafo y ante él presentan armas las figuras de piedra de las Islas de Pascua, en el cielo tapices bordados con estampados orientales, círculo cerrado de nuevo con los Beatles de "All You Need Is Love", voz de "crooner" cerrando la función, se baja el telón, por favor, aplaudan, éstos chicos se lo merecen.

No he escuchado evidentemente todas las novedades de este año 2013 pero, de lo que me ha sido posible oír manifiesto que es éste uno de los trabajos que más gratamente me han sorprendido, un auténtico ejercicio de revitalización de sonidos que, muy a mi pesar, estaban algunos durmientes, nunca olvidados. Un gran disco, digno de ser considerado como uno de los "top ten" del año en curso.

(Dedicado a mi sobrino Isi Téllez que me recomendó al grupo en Septiembre del año pasado, en un bodorrio en la Rioja)
http://www.kickstarter.com/projects/664636839/world-war-ii-tcg-digital-card-game/posts/567147
(Copio dirección de su enlace. Para todos los amantes de los juegos virtuales, aquí tiene una excelente oportunidad para mantenerse en forma. De verdad, entren y no podrán salir)

12 ago. 2013

EN LA ORILLA



"EN LA ORILLA"           RAFAEL CHIRBES
(Editorial Anagrama, 2013)

Hacía mucho tiempo que no leía una novela de autor español contemporáneo tan buena. Debo matizar dicha aseveración ya que soy, desde hace bastantes décadas, bastante más proclive a sumergirme por las páginas y obras de los autores clásicos, nacionales o extranjeros. Y tan es así que fijé, hace ya muchas décadas, un límite temporal de elección de autores y obras que prolongué hasta la primera mitad del siglo XX. Todo lo anterior a esa frontera impuesta, al morral; todo lo posterior, condenado al baúl de los olvidos, aunque, también he de decir, que ha habido novelas y autores que, con premeditación consentida, supieron burlar esa norma caprichosa.  He perdido por lo tanto como lector una buena parte de la literatura, de la novela más bien, producida en la segunda mitad del siglo anterior, y en la primera década del siglo corriente. Desventajas que tienen estas elecciones tan aleatorias y personales. Algún día hablaré de sus ventajas.

Hay en esta novela una serie de personajes perfectamente delimitados en sus caracteres, en el papel que juegan en el conjunto de la narración, cada uno de ellos con su tiempo existencial claramente definido, muchas veces jugando su partida en el ámbito de la elipsis temporal, en su conjunto aportando todos ellos un magma sólido y convincente que otorga a la novela un corpus orgánico de altísimo valor literario. Pero el gran protagonista, por su lamentable hondura y su rabiosa actualidad, es la situación de crisis que vive nuestro país, y cómo ésta despiadada época que vivimos deteriora al entorno geográfico y social de los habitantes que la sufren, y también de los que la provocaron, aunque de éstos últimos, menos.

El marco geográfico lo conoce Rafael Chirbes sobradamente porque está delimitado por su tierra natal levantina, aquella que se ha visto esquilmada por una rapiña inmobiliaria sin precedentes, objeto incluso de declaraciones de condena de las más altas jerarquías urbanísticas de la Unión Europea (que no sirvieron de nada...), y que desde el momento en que se produce la explosión de la famosa "burbuja" (expresión que negaba toda la ralea política que aun sigue gobernando), ha provocado un maremoto social y económico de efectos por todos conocidos, sin contar con el altísimo perjuicio medioambiental ocasionado.

Dentro de este marco geográfico merece resaltarse la presencia del pantano levantino, el marjal, esa pieza fangosa que modula una simbiosis entre los humedales, los cañizos, las extensas charcas que reflejan un sol casi perenne, con sus seres vivos anfibios y ánades y roedores de escoria, y los seres humanos que se han valido de ese entorno opaco y fluyente para descargar sus desechos, para la práctica inmemorial (furtiva muchas veces) de la caza y la pesca, para restarle terreno y otorgarlo al monstruo devorador de las nuevas promociones inmobiliarias, urbanizaciones diseñadas para una clase media que, de repente, se creyó rica y poderosa. Ese marjal, terreno fértil de podredumbre y rico en historias ocultas, comporta el famoso ciclo del eterno retorno, el inicio y el final de la novela, y allí Rafael Chirbes, nunca mejor dicho, su mueve como anguila por su ciénaga.

Novela dura, no apta para escrupolosos de enfrentarse a situaciones límite y textos crudos y, más que violentos (que ya uno aguanta de todo...), violentadores de la intimidad de un lector que suponía que iba a pasar unos tranquilos días veraniegos leyendo una novela más. Nada hay de eso. El lector se enfrenta en muchas ocasiones a su mismo yo, a ése que particularmente menos nos gusta de nosotros mismos, célula codiciosa, egoísta, malintencionada, proclive a las mayores bajezas con tal de poseer algo más, de enriquecerse a costa de la precariedad de muchos, de la inconsciencia de muchos más que creyeron sus palabras. Y todo ello cocido con un lenguaje fuerte, del interior de cada personaje, febrilmente orgánico y visceral, haciendo acopio de lo que Unamuno calificaba como "intrahistoria", aquella que para bien y para mal, más en éste segundo caso, nos acecha con su última lección de derrota, de amargura, de vida desperdiciada.

Rafael Chirbes es también el autor de otra novela anterior, "Crematorio" que, además de su merecido éxito literario (fue galardonada con el Premio de la Crítica hace pocos años), lo tuvo además al ser adaptada a una posterior película (o serie televisiva, no recuerdo bien) interpretada por el gran José Sancho, actor también levantino y al que tanto echamos de menos. Con esta novela "En la orilla" descubro a un escritor al que solo conocía por referencias y críticas literarias y que, sin menor atisbo de duda, dejaré que levante la veda de esa norma excluyente tan peregrina que mencioné al principio de estas notas. No me arrepiento de ello.

9 ago. 2013

NO APTO PARA MENORES



AC/DC           "IF YOU WANT BLOOD, YOU´VE GOT IT"
Es saludable que durante el camino de vuelta, cuando hay cosas que parecen no alcanzar (emocionar) al viejo paseante, al pensar que las más de ellas se tornan por el uso en aburridas (craso error) y manoseadas (esto sí es cierto), se pare el protagonista de la historia, ése, el paseante, y haga por atender el aviso, flamígero eco que vino no por casualidad de otro personaje más joven que, vividor de experiencias similares que seguramente exploró en valles roncaleses o mugas fronterizas, se avino gratuitamente a recomendar.

Tal ocurrió a mitad de este infeliz año cuando un ilustre blogero (de cuyo nombre si quiere el paseante acordarse, don Gonzalo Aróstegui Lasarte) recomendó al escriba que ensucia este texto la escucha de un trabajo ("Highway To Hell") del grupo australiano por antonomasia, AC/DC, lides en las que el amanuense de marras estaba más que pez, absoluto lego en la materia, conocedor, eso sí, del nombre y dimensión gigantesca de la banda, pero habitante de las más oscuras calendas en cuanto a la escucha y seguimiento de la banda de Young, Scott & cia. Y como no fuese posible el encontrar dicho trabajo en vinilo, vicio que tiene a la mujer del protagonista más que harta, tal es el volumen que ocupan en la casa que comparten, adquiere otro titulado "If You Want Blood, You´ve Got It" que, éste sí, estaba disponible en ese formato analógico.

Decir que, después de media docena de escuchas de éste trabajo en vivo de los australianos grabado en 1978, alternadas con otras que también aportaron algo al oyente, aunque en otras dimensiones que no vienen aquí al caso, el peregrino se ha encontrado saltando y vibrando junto a la audiencia que, junto a la banda, protagoniza una grabación digna del Chernobil más maravillosamente tóxico y contaminante que narren las historias modernas. Pues sí, viene al caso ahora el recuerdo del que escribe. Una fotografía en blanco y negro (¿o era sepia ya?) de unos jóvenes, muy jóvenes, asistentes a un concierto de AC/DC. Sus cuerpos paralizados en un rictus de orgasmo total, los brazos simulando el arco y la caja de la guitarra de Angus Young en el momento del riff perfecto, sus ya electrificados pelos rígidos, mojados, golpeando un aire viciado de sudor y cerveza, sus caras presunto fiel de una comunión total con los miembros del grupo, una celebración religiosa con salvación auténtica y garantizada, un éxtasis colectivo que, seguramente, sirvió a muchos, a todos en ese concierto, para sentirse parte del verdadero centro del universo. Y pocos grupos podían llevar a cabo tal ceremonia de maravillosa confusión.


A estas alturas que este secretario de villa y corte les hable a ustedes de trallas como "Riff Raff", "Bad Boy Boogie", "The Jack" (blues descomunal), "Whole Lotta Rosie", "High Voltage" o "Let There Be Rock" es asunto baladí. Desde la primera escucha se siente ya que son temas CLÁSICOS del mejor rock´n´roll de la historia. "Hell Ain´t A Bad Place To Be" (si hay allí música como ésta, a nadie le importaría darse una vuelta por el averno...), "Problem Child", "Rock´N´ Roll Damnation" o "Rocker" le agarran, esta vez la pluma del letrado va a ser dura, al oyente de los huevos y no le sueltan hasta que grite como un cochino, perdón por el abuso verbal ("Advisory Parents").

La conjunción vocal de Scott junto a Angus a la guitarra, con esos riffs demoledores, también "limpios", certeros al cortex del oyente (¿a algún oyente se le ha puesto el cerebro como piel de gallina?) es de academia corrupta. La voz de Scott, lo más sencillo sería calificarla como cazallosa, es de puro arrabal putrefacto, ratas tamaño Orbea arañando en los contenedores las bolsas del Carrefour más cercano, sesos y criadillas en descomposición esparcidos por las calles del más cutre polígono industrial, allí donde las putas ejercen su labor por 20 € la mamada ("She´s got the jack / I made her cry / I made her scream / When I curdled her cream"), ¡que barbaridad, a dónde vamos a llegar!, se lamentó Sor Patrocinio, guía espiritual de los Borbones ("Another Parental Advisory") Y el gran hermano Malcolm, la otra guitarra, empalando a su hermano Angus y dejándolo tirado en el escenario, la base rítmica de Rudd y Williams, qué bien hicieron sus padres al dejarles correr desnudos por las extensas planicies australes, engullendo lagartos, eruptando gases de invernadero.

Gracias Gonzalo, voy apresurado a quitarme el disfraz literario y ver si convenzo a la colombiana para pasar un rato juntos detrás del lavadero, estos hideputas austrolopitecos, o como demonios se diga, me han puesto a cien.

6 ago. 2013

SECOND WORLD WAR




WORLD WAR II
Hola, os envío anuncio de presentación de un nuevo juego que seguramente hará las delicias de los numerosos aficionados a este tipo de malabares virtuales. Lo patrocina un sobrino mío, Isidro Téllez que, junto a un par de socios barceloneses, ha creado esta maravilla, "novus casus belli" del siglo XXI. ¡No os la perdáis! y, sobre todo, si podéis extender la voz y participar económicamente ("crowfunding", nada va para Bárcenas) mejor que mejor.

Gracias a todos y keep on playing dudes!!

Javierfuzzy.

Sigue presentación de Isidro Téllez:

Hola a todos:
 
Estamos muy contentos de poder anunciar que acabamos de lanzar nuestra campaña de Crowfunding en Kickstarter para nuestro próximo juego "World War II: TCG" que durará del 5 de Agosto al 5 de Septiembre. Podéis acceder a la campaña en este link: http://www.kickstarter.com/projects/664636839/world-war-ii-tcg-digital-card-game
 
Esto es sin duda nuestro primer paso importante y los primeros resultados visibles de lo que ha sido casi un año de durísimo trabajo. Estamos enormemente satisfechos por lo conseguido hasta ahora pero, como digo, es sólo el primer paso, por delante nos quedan aún muchas horas de trabajo y una campaña de Kickstarter que sin duda necesita de toda la ayuda que podamos conseguir... Por eso recurrimos a vosotros para que nos podáis ayudar a cumplir este sueño.
 
Para los que no conozcáis Kickstarter deciros que es la plataforma número uno mundial de Crowfunding. Y muchos os preguntareis ¿qué es esto del Crowfunding? Es básicamente una forma de financiar parte de nuestro proyecto/juego por medio de las masas sociales a través de internet. Como podéis ver en la web de nuestroKickstarter, nosotros anunciamos el juego, explicamos nuestros planes y para qué necesitamos la financiación. A cambio de la ayuda económica que pueda ofrecer cada individuo ofrecemos recompensas que entregaremos una vez lancemos el juego.
 
Es un sistema de financiación perfecto para empresas pequeñas como la nuestra, a la vez que es muy popular en Internet y con una tasa de éxito muy elevada en cuanto a videojuegos. También añadir que Kickstarter es 100% fiable y segura, funciona perfectamente para ambos lados, los que quieren ayudar económicamente y los que necesitan la ayuda.
 
El tema es que no es tan fácil como poner tu proyecto y esperar a que caiga el dinero del cielo. A parte de una presentación amena, directa y concisa de lo que necesitas (que creo que hemos cumplido), se necesita de la máxima difusión desde el primer momento y la ayuda económica de todos los círculos de amigos que puedas acceder y ahí es donde entráis vosotros. El Crowfunding y Kickstarter funcionan como un Tsunami, si arrancas con fuerza, creces exponencialmente porque se publica el éxito y genera una retroalimentación al verse cada vez por más gente, por eso son muy importantes los primeros días. Si no, la posibilidad de éxito se reduce muchísimo. Recordaros que empiezaYA, este lunes 5 de agosto, por lo que no es buena idea dejarlo pasar para "otro día". 
 
Dicho eso, nos gustaría pediros un favor enorme: apoyad económicamente el proyecto con lo que podáis (1$ es incluso suficiente) y compartir con todos vuestros amigos este email. Apoyar económicamente es muy fácil ya que los pagos se hacen de forma segura y rápida por medio de Amazon con una tarjeta de crédito.
 
Si no podéis apoyar económicamente no os preocupéis con que compartáis nuestro proyecto y nuestra historia es más que suficiente, lo apreciamos de verdad.
 
¡Contamos con vosotros y muchas gracias!”