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21 ene. 2014

RAREZAS I / THE LEGEND I





THE LEGEND
Comienzo hoy una nueva sección a la que he bautizado como "Rarezas". Aparecerán en ella bandas o artistas que casi nunca, salvo para los muy entendidos (entre los que no me encuentro evidentemente, aunque mi contacto con esas "rarezas", valga decirlo,  pocas veces ha sido ocasionado por la casualidad), han asomado por encima de la superficie primera que conforma el gigantesco iceberg de la música rock. El objetivo de esta sección es dar a conocer esas bandas y artistas a todos aquellos que ignoraran su existencia, también colocarlas en el panel del recuerdo de esos otros aficionados que, conociéndolas, las tengan algo olvidadas. Espero que entretenga al lector curioso, tanto al que se inicie como al ya ducho.

El honor de inaugurar esta sección la tiene una banda americana, originaria de El Paso (Texas) y sus zonas limítrofes, aunque sus seguidores les tienen más y mejor ubicados en la ciudad de Durango (Colorado), "a beautiful town nestled in pine-covered mountains", ya que allí fue donde residieron y ejercieron como banda durante una gran parte de su vida artística. Su nombre, The Legend o, más exactamente, Dragonfly. No, no pretendo confundir al interesado y, si es paciente como así lo espero, confío en aclararle suficientemente la razón de este intrincado doblez.

Guiémonos por uno de los miembros de la banda, el personaje más atractivo por ejemplo, no solo por ser el "alma mater" del sonido de la banda con sus guitarras Fender Telecaster y Super Reverb del 65, si no también por ser disléxico y, consecuentemente, encontrar muchísimas dificultades en el aprendizaje del instrumento (dificultades que, con gran esfuerzo e incansable dedicación, va resolviendo con el transcurso del tiempo).William Randolph Russ III, Randy  para los amigos. Aunque nacido en Florida en 1946 su familia se establece en la localidad fronteriza de El Paso. Allí forma sus primeras bandas, The Emeralds y The Instigators, y no le falta tiempo para cruzar el puente y ver al gran Long John Hunter (una de sus reconocidas y grandes influencias) en un club llamado "The Lobby", ya en la ciudad mejicana de Júarez. A la ruptura de The Instigators Randy forma una nueva banda, The Infants of Soul, mientras socorre pecuniariamente a su mujer e hijo trabajando en una zapatería...(..."I hated it!, smelly feet and all that stuff"...) y es entonces cuando recibe una llamada telefónica desde Durango, algunos de aquellos amigos que formaron sus primeros grupos le requieren para que se una a su entonces banda, The Lords of London.

Vemos entonces, nos situamos a mediados de 1967, a Randy instalado en la ciudad homónima de la bella villa vizcaína ensayando (y de qué manera, ya saben porqué...) con los que iban a ser sus compañeros de banda, Gerry Jimerfield (voz y guitarra rítmica, líder del grupo), Ernie McElwaine (teclados), Jack Duncan (bajo) y Barry Davis (batería) en un contexto donde las influencias soul y blues se amalgamaban con las más puramente inglesas de The Who, Kinks, Yardbirds, sin obviar a las que, como guitarrista, Randy más atendía, Jeff Beck, Jimi Hendrix y el Clapton de Cream. A mediados de ese mismo año el grupo cambia de nombre. De The Lords of  London (homónimo de otra banda canadiense que por entonces tuvo un cierto hit comercial) a The Jimerfield Legend, posteriormente acortado como The Legend. Se suceden las actuaciones en vivo y la banda adquiere una cierta repercusión local. Es tiempo de ahorro y pensar en buscar un sello para grabar sus canciones. Movámonos a California entonces, donde ya tenían hecho un primer contacto en Los Ángeles, para negociar un contrato en condiciones.

El contacto inicial resulta ser un fiasco y, en un segundo intento, la banda contrata con un pequeño sello llamado Megaphone Records, sus ejecutivos, tiburones de la época (que se sepa sus nombres para escarnio y eterno menosprecio: Tony Sepe y Marty Brooks, que además ya las habían tenido con un tal Mickey Dolenz), manejan abundante pasta fresca procedente de una inversión extraña (no, no es lo que se imaginan). Mientras la banda se instala en un motelucho de Sunset Strip, a razón de 12 $ de gasto total diario, los capitostes del sello, que también exigían a sus pupilos ser los productores ejecutivos de la grabación (sin tener ninguna experiencia previa en tal actividad), gastan el dinero a manos llenas. Estamos ya en Febrero de 1968 y, atendiendo un compromiso previo en Colorado, la banda vuelve a su estado de residencia para realizar varios bolos, no si antes dejar grabado en un par de estudios de Hollywood un total de 4 temas. Cual sería su sorpresa cuando a la vuelta a Los Ángeles se encuentran que Tony y Marty han contratado a músicos de sesión para finalizar la parte instrumental del album, trabajo que queda lejos del sonido que la banda ofrecía en ese momento en directo y que, lógicamente, produce una situación de alta tensión. Si tenemos además en cuenta que los dueños del sello pretendían, con el fin de promocionar el album (completado con diversas versiones de "covers" de la época), que el grupo girara presentando un disco que realmente "no era suyo", podemos fácilmente entender que el malestar originado les llevara a pensar en dejar la ciudad californiana y refugiarse en su Durango del alma. "Sixties exploitation" a la carta, un menú nada raro en la historia de centenares de bandas de entonces.

El album, titulado meramente como "The Legend", según los estudiosos posteriores (la crítica pasó totalmente de él, y yo no lo he escuchado nunca), no dejó de ser un trabajo sorprendentemente aceptable. Aunque le faltaba, hablo por boca de otros, "la energía de una banda real, era no obstante un acertado compendio de pop garajero de los últimos 60 con toques psicodélicos y algún arreglo Motown, un disco en definitiva al que raramente se le podría considerar como comercial en la época". Haciendo de tripas corazón (había que comer y pagar facturas) la banda acepta girar para promocionar el ingenio de marras. Un presupuesto limitado obliga a incentivar la imaginación, tal es así que deciden rotular su furgoneta con el motivo "The Legend and Megaphone Records", además de pintar sus caras en la carrocería del vehículo, y de repartir los singles y el Lp entre los estudiantes a las salidas de los "high schools" de la zona de Hollywood. Habría que haberlos visto, ¡toda una imagen del "stardom" al que gran parte de los artistas de rock siempre han aspirado, y a pocos pasos de las residencias de las grandes estrellas ya consagradas, vecinas del mismo barrio!

Antes de que The Legend se refugien definitivamente en Durango, los fementidos de Tony y Marty aun tienen tiempo y ganas de sacar un par de singles más del trabajo inicial. El primero en Abril de 1968. Cuenta con la participación a la voz de un colega tejano de la banda, un tal Mike Kelly, con una voz portentosa de soul blanco (en 1968 era muy raro ver a blancos cantar soul), que graba dos "covers" de confección pop: "I Love The Little Girls (With The Shirley Temple Curls)" (maravilloso título) y "I Know". El segundo, un mes después, contiene dos temas propios de la banda, "Portrait Of Youth" y "Enjoy Yourself", ambos se incluirían en el único Lp que grabarían como Dragonfly, y suenan mucho más a lo que realmente ya representaba el sonido del grupo, una apisonadora taladrando un muro, las guitarras de nuestro amigo Randy zumbando con su "pedal fuzz" garajero y Barry Davis emulando al mejor Keith Moon con unos redobles contundentes. Cuando este segundo single muere (de inanición, nadie apenas lo compra), el grupo decide dejar definitivamente la ciudad angelina y se dirigen a Waco, Texas, donde dan sus dos últimos conciertos antes de regresar a Durango, en realidad uno solo ya que al inicio del segundo fueron expulsados debido a su atronador sonido.


The Legend que, a mitad de 1968 era una formidable banda de directo, había también cuajado de forma intensa entre sus propios miembros, tanto así que en esa época empiezan sus primeras experimentaciones en formatos de canciones con una extensión más prolongada, explayándose en interludios de guitarras rítmica y principal que propiciaba un sonido mucho más potente y cohesionado, facilitando al mismo tiempo una más intensa presencia de una base rítmica más contundente. Están a punto de dar el salto y convertirse en la primera banda "proto-hard" de sonido arrollador, antes incluso que los primeros Blue Cheer, Savage Resurrection o SRC. ¿Lo harán como The Legend o como Dragonfly?. El lector interesado tendrá su premio en la segunda parte de esta conmovedora historia.

8 comentarios:

  1. De legend creo que no me sonaban Dragonfly si por ahí debo tener bajado el lp de puro acid fuzz. M eonaban a unos 13 floor Elevators más blueseros. voy a buscarlo por algún disco duro . Buena sección

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    1. Bueno, vamos a ver si damos a la nueva sección un contenido que sea interesante, tanto como la banda que lo inaugura y su próxima entrada (eso espero...)
      Gracias por tus palabras,
      Javier.

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  2. Felicidades por la nueva sección que rastrea en el mundo del pop y rock más desconocido.
    A este grupo no lo conocía , parece interesante , vamos a ver como vienen próximos capítulos.

    Saludos,

    Jordi

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    1. Gracias Jordi, ya me veo de espeleólogo...
      Saludos,
      Javier.

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  3. Buena idea con esta nueva sección, aunque a The Legend los tenga por ahí algo perdidos. Buen momento para meterme con ellos.

    Un abrazo.

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    1. Joder Carlos, esto de la música en un sin vivir, cuanto más profundizas en las cosas más te das cuenta que tienes un montón de cosas por descubrir.
      Abrazos,
      Javier.

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  4. Desde luego que aciertas con el nombre de la sección, desconocía al grupo en cuestión...muy interesante, la seguiré fielmente.

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    1. Gracias Antonio, espero no defraudar a la peña...
      Saludos,
      Javier.

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