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27 ene. 2014

RAREZAS II / DRAGONFLY




"DRAGONFLY"
Habíamos dejado a nuestros héroes The Legend ya instalados de vuelta en la bella ciudad de Durango, Colorado, antes del verano de 1968. Muy cercanos los días de sus últimos y controvertidos conciertos en la ciudad tejana de El Paso y, no tan lejanos (por lo menos nunca en los ecos de su intensidad) los acontecimientos vividos en Los Ángeles desde es mismo inicio de año. La banda subsiste en una especie de resaca emocional, "maremagnum" de recuerdos y vivencias, "pastiches" mezclados en un tiempo presente que, como en una turbulencia kaleidoscópica, parece ofrecerles, frente a la imagen descompuesta de una traición grisácea, el anhelo por un futuro más brillante y colorido. En la pequeña escena de Colorado el grupo inicia su recuperación y, para ello, ahonda y se esfuerza en consolidar un estilo por el que llegarán a ser conocidos, si bien parcialmente. "Ese esfuerzo de transición y hard-rock que suena como una expedición ascendente al altar del "fuzz-pedal..." (sic), según la acertada expresión de uno de los mayores conocedores de la banda, Aaron Milensky. ( Flashback Issue 2, Winter 2012)

Y ya que seguimos en Colorado, y sin salirnos demasiado del guión, la corta trayectoria de The Legend no debería pasar por alto la existencia de "The Family Dog" en Denver, uno de los grandes lugares de referencia musical a finales de la década de los 60 fuera del entorno costero de California. Su lejanía, más de 2.000 kilómetros en línea recta desde San Francisco, no fue nunca obstáculo para que las bandas más conocidas asentadas en la bahía y en la gran conurbación de Los Ángeles, viajaran a la capital del estado para actuar en vivo y, así, muchos de los grupos residentes en la ciudad tuvieron la oportunidad de verlas en directo y empaparse de los distintos estilos y experimentos musicales que muchas de ellas habían ya en cierta medida consolidado. Tal es el caso de nuestros amigos de The Legend que, ya en los últimos días de diciembre del año anterior, esta vez como Jimmerfield Legend,  habían actuado en su escenario junto a Soul Survivors y el The Box Tops de Alex Chilton. (No hubo lugar para mayores alegrías musicales ya que la policía local se encargaría de hostigar con saña a "The Family Dog", de tal manera que su dueño, Barry Fey, tuvo que clausurarlo a finales de Marzo de ese mismo año de 1968).



Un afortunado golpe del destino viene a impulsar la historia de la banda, y lo hace, curiosamente, a través de uno de los productores-tiburón que habíamos dejado en Los Ángeles en la entrada anterior. Mientras giraban asíduamente por la escena local aparece de improviso Marty Brooks y queda, literalmente, alucinado con el nivel musical de sus pupilos. Éstos, que ya prácticamente, habían desechado cualquier atisbo de grabar en un próximo futuro un nuevo disco, escuchan con delectación, pero también con cierta cautela (muy presente aún el fiasco de su primera experiencia con MegaPhone Records a principios de año) los comentarios elogiosos de su mánager y productor asociado quien, de vuelta a Los Ángeles, convence a su socio Tony Sepe para proponer a la banda la grabación de un nuevo trabajo, esta vez con temas compuestos por los propios miembros de la banda y bajo la batuta de un productor de prestigio.

La banda, convencida por sus "mecenas", vuelve a Los Ángeles, aunque entonces ya no cuenta con uno de sus miembros, el teclista Ernie McElwain. En Junio de ese año los encontramos trabajando a las órdenes de Richard Egizi, productor elegido, en los I.D. Studios de North Hollywood. La construcción del album, basado fundamentalmente en composiciones propias, está abierta al flujo de todo tipo de ideas que puedan surgir tanto de los propios músicos como del productor. Lo mismo ocurre con los arreglos, función a la que se dedica con ahínco todo el grupo, como si se tratara de una sola unidad. Una vez completadas las sesiones, Richard Egizi se pone en contacto con Hank Cicalo, experto ingeniero conocido al haber trabajado previamente con gente como The Monkees y Carole King, y él se encarga de hacer las últimas mezclas en los Amigo Studios de la misma localidad.

¿Qué es lo que contiene la grabación y lo que, en definitiva, quedará como nuevo trabajo del grupo? Temas que van desde fuzz guitarreros de ilimitada expansión, y ya entramos en los títulos del disco, como "Blue Monday", hasta combinaciones psicodélicas que mezclan trotes melódicos lentos y acelerados en "Enjoy Yourself", elucubraciones entre teclados eléctricos y guitarras con descomunales riffs costeros en "I Feel It", experimentaciones puras en "She Don´t Care", "Darlin´" y "Mile Away", ésta última abierta a múltiples direcciones y con final abrupto, o guiños de art-pop brillante en "To Be Free", "Crazy Woman", "Time Has Slipped Away" y "Portrait Of Youth" (concomitancias en éste último caso con el "Portrait Of You" de The Who, una de las referencias declaradas por el grupo), sin dejar de lado espectaculares versiones blueseras del "Hootchie Coochie Man" de Willie Dixon y una incursión barroca en una pieza instrumental, "Trombodo", que arrullándose en un fragmento del "Concierto De Aranjuez", da pie para adentrarse en una excentricidad armónica creada por el propio productor Richard Egizi.

Lamentablemente, incluso antes de que terminaran las sesiones de grabación, las relaciones entre el grupo y los productores-tiburones fueron de mal en peor. Escarmentados por su experiencia anterior y por el mal ambiente reinante, los músicos exigen a los productores que les liberen de sus obligaciones contractuales, cuestión que éstos les aseguran con tal que la grabación puede finalizarse. Al final de la misma se encuentran con que habían perdido los "copyrights" de las composiciones, última carta que se guardaron Marty y Tony en su degenerada labor de robo e intromisión. Ésta es la gota que colma la paciencia de la banda que decide, paso seguido, su disolución. Ruptura a la que también contribuye la situación mental de alguno de los miembros, Gerry Jimmerfield, no era de extrañar,  había sufrido con anterioridad algún que otro ataque severo de nervios.



Sin banda que pueda promocionar el postrer trabajo de The Legend, el nuevo album aparece en Octubre de 1968 bajo el nombre de "Dragonfly", un título inspirado por el insecto que aparece en la pintura de la cubierta, obra que el productor Marty Brooks compra a un artista callejero de Sunset Strip, personaje empapado en ácido y que, por lo visto, solo se comunicaba con sus semejantes mediante sonidos que emulaban a los de distintos animales. Sin nombre de la banda en la portada, ni referencia alguna a los músicos autores del disco, la mayoría de los críticos coincidieron en apuntar que la decisión del título fue un claro reflejo de la necesidad de alejarse de la frustrante experiencia de la grabación anterior.

Una lástima porque Dragonfly, o The Legend II si quisiéramos aplicar una secuencia más lógica a los acontecimientos narrados, supuso con su postrera obra no solo un verdadero paso adelante en la historia del grupo, sino una forma clara y diáfana de plasmar el engarce entre la música que se estaba haciendo a finales de los años 60 y lo que vendría inmediatamente después. Perfecto ejemplo del tipo de rock progresivo que ciertas bandas, como The Legend, estaban entonces creando. Grandes referencias del primer hard-rock como "Vincebus Eruptum", "In-A-Gadda-Da-Vida" o "Steppenwolf" no habían llegado todavía. Antes de Led Zeppelin, antes de Grand Funk, o antes de MC5, antes también de la larguísima onda de bandas de hard o heavy que inundaron la década de los 70, existió un grupo como The Legend, ¿o deberíamos decir una banda como Dragonfly? La solución final no tendrá continuidad.




4 comentarios:

  1. Despues del post precedente busque mi grabacion de Dragonfly que tenía perdida y he vuelto a disfrutar de ese fuzz psicodelia. Excelente articulo lleno de numerosos datos y escrito de forma magistral como es habitual

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    1. Este tipo de grupos, muchas veces desconocidos, me gustan especialmente. Ya tengo un listado de bandas de este tipo de las que iré, poco a poco, hablando.
      Gracias y saludos,
      Javier

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  2. Estos episodios de "rarezas" son como pequeños tesoros desenterrados; acabo de escuchar algunas canciones en youtube y me ha encantado. Saludos

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    1. Celebro que te haya gustado Antonio. Seguiremos desenterrando tesoros, al menos para mí, con un poco de paciencia.
      Gracias y saludos,
      Javier.

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