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12 feb. 2014

LA MUÑECA EN LA MANO DE JOHNNY THUNDERS.




NEW YORK DOLLS                "TOO MUCH TOO SOON"
Sucede con cierta frecuencia que nos parece haber vivido con anterioridad un acontecimiento que está ocurriendo en este instante, ahora mismo. La mente hace una suerte de barrido de imágenes y, de forma velocísima en apenas unos pocos segundos, tenemos representada ante nuestra vista interior toda la secuencia, pasada, presente y, como momento más atrayente, la futura anticipación del final fílmico. Cuando esta experiencia viene a rememorar el lado más feliz de la existencia no es fácil, entonces, que se de en aquellos músicos que han carecido de éxito en su carrera profesional y, es por esto, que hoy se me antoja hacer un pequeño homenaje a una banda que mereció mucho más de lo conseguido. Sirva esta entrada como su pequeño "flashback" sentimental.

New York Dolls es un grupo de corta vida, apenas 7 años desde su inicio en 1971 hasta su disolución en 1977. Bien es cierto que dos de sus miembros originales, el cantante David Johansen y el guitarrista egipcio Sylvain Sylvain, siguieron estirando el hilo del grupo durante muchos años más (de hecho creo que siguen en la brecha todavía), representando una especie de parodia musical e imaginaria que les ha permitido seguir ganándose la vida, pero no es esta madeja la que nos interesa desenmarañar. La que de verdad nos importa es la que hace aguja desde el mismo año 1971 cuando, procedentes de un grupo anterior conocido como The Actress, Johnny Thunders, Billy Murcia y Arthur "Killer" Kane entran en contacto con David Johansen y Sylvain Sylvain para formar la banda objeto de nuestros comentarios de hoy.

Durante ese mismo año (1971) los New York Dolls (gran nombre que expresa más que fielmente su imagen y actitud provocadora) se curten en muchos de los garitos que proliferan a lo largo y ancho de la Gran Manzana hasta que, en 1972 y en una de sus actuaciones en el Mercer Arts Center, un Rod Stewart entonces de paso en la ciudad les invita a ser sus teloneros en los distintos conciertos que como The Faces estaban a punto de comenzar en Londres. Allí actúan entonces apadrinados por el futuro escocés de oro no sin que, lamentablemente y al final de su estancia, un luctuoso hecho les golpee  severamente. La muerte por asfixia del batería colombiano Billy Murcia, en una de las numerosas fiestas "after-show" londinenses en noviembre de ese mismo año, les enfrenta a la necesidad de volver a su Nueva York natal y plantearse su futuro inmediato.

Ya de vuelta a casa, y después de varias audiciones en las que llegó incluso a presentarse un tal Mark Steven Bell (nombre posterior, Marky Ramone), Jerry Nolan fue el batería elegido para sustituir a Murcia. Nolan, otro neoyorquino de Brooklyn, era ya conocido por la banda al haber actuado como telonero de los Dolls con su banda "Shakers" antes de que éstos iniciaran su excursión fatídica por Inglaterra, y estaba además plenamente imbuido por el imaginario andrógino y convulsivo del momento, marca patentada de la casa "dollyana", al haber tonteado previamente con gente de Kiss y Suzy Quatro. Así que, a comienzos de 1973, nos encontramos ya con la MkII de los New York Dolls, aquella que grabó sus dos únicos discos con el sello Mercury y que, en definitiva, fueron los que vivirían la perentoria fama del grupo. David Johansen a las voces, Johhny Thunders y Sylvain Sylvain a las guitarras solistas y rítmicas, Arther Kane al bajo y Jerry Nolan a las baquetas.

El siguiente año, 1973, es el de la publicación de su primer album homónimo. Trabajo producido por un brillante Todd Rundgren que, a pesar de cosechar excelentes críticas en los medios de la época, apenas vende unos pocos miles de ejemplares. Un año después aparece este "Too Much Too Soon", producido esta vez por George "Shadow" Morton (conocido por su trabajo previo con las estupendas The Shangri-Las). Comparado con el anterior disco, aquí aparecen las aristas estilísticas un tanto más depuradas, las guitarras de Johnny y Sylvain suenan más nítidas. Morton fue capaz de crear un ambiente de alto voltaje rítmico donde, al protagonismo de las guitarras, se añadían mezclas dominadas por capas de efectos de sonido adecuados a cada canción, además de coros femeninos (¿o eran realmente ellos?) que reforzaban el ambiente andrógino y rompedor de la grabación.

Todo ello enmarcado por un grupo de canciones propias de Johansen y Thunders más otras tantas versiones de "covers" de segunda fila, de autores como Archie Bells & The Drells, The Cadets, Leiber & Stoller o Sonny Boy Williamson, que dieron al disco un tono final de brillo oscuro, de acera cubierta de basura a punto de ser mojada por una manguera a presión. Un auténtico ejercicio de "lumpen" urbano que tiene como protagonistas a los "chicos", a los "boys" tantas veces llamados a la acción callejera, invitados a fiestas incontroladas (las que siempre echaban de menos), bailes esquizofrénicos con competidores advenedizos, encontronazos con sañudos policias, cuando no heridos por la aparente superficialidad de sus chicas (más aun cuando ellas no aceptan sus proposiciones sexuales), trasuntos todos ellos de perdedores felices en sus momentáneas derrotas, reflejos de una ciudad obsesionada en enseñar sus vicios para hacer arte de ello. Y cuando el paisaje urbano se les hace pequeño, ¿por qué no recurrir al exotismo de la jungla o del lejano Oriente?. Todas las plataformas pueden tener cabida.

Una sucesión de temas como "Babylon", "Stranded In The Jungle", "Who Are The Mystery Girls?", "(There´s Gonna Be A) Showdown", "It´s Too Late", "Puss ´N´ Boots", "Chatterbox", "Bad Detective", "Don´t Start Me Talkin´" y "Human Being" merecen un puesto en el pequeño olimpo de la banalidad roquera, con mucha mayor razón si están "interpretados" con la fuerza y la convicción de los New York Dolls. Porque de esa banalidad crean puro expresionismo musical moderno, un rock lleno de colores "camps" y trazos similares a violentos brochazos. Y la audiencia del momento (aunque peores fueron los ejecutivos discográficos), apenas sin enterrarse de nada. 

Su imagen de entonces, en el histrionismo más "kitsch" y posiblemente repelente del "glam", su agresiva provocación andrógina, mostrando descaradamente nuestro yo femenino (que con seguridad convertía a Jagger en un pacato aficionado), la ruptura que su presencia y estilo supusieron contra la cultura "underground" del entonces todavía vivo hippismo (y su música y su floritura ya medio ajada), fueron elementos fundamentales para hacer de ellos unos auténticos iconos de lo que siempre ha sido el rock, además de abanderados de lo que posteriormente sería el punk. Y ante todo ese cúmulo de grandeza, un mercado que no les acepta como se merecieron, que rehuye por demasiado atrevida su apuesta y que provoca que la banda se disuelva al poco tiempo.



"Making that split
better move quick
better not slip
better get hip
I done plead the fifth
going for a hoot
 I thought I´d shout"
("Puss ´N´ Boots")

Valga este breve apunte de la mejor poesía urbana de los New York Dolls para refrendar mi admiración por una de las mejores (y lamentablemente más olvidadas) bandas americanas de siempre. ¡Va también por usted Mr.Johnny Thunders!.

14 comentarios:

  1. Nunca mejor dicho que hasta que la aguja termino. La salida de Thunders supone el fin de la mitica banda tal y como debe ser recordada y reverenciada. Después de estos dos primeros discos pues temas excelentes y temas horrorosos. Me quedo con los discos de Sylvain en solitario

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    1. Buscaré las obras de Sylvain que comentas. Gracias y saludos,
      Javier.

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  2. Merecido homenaje y dos discos de rock imprescindibles que acabarían siendo muy influyentes. Corta vida para estos chicos que estaban llamados a hacer grandes cosas; llevaron al extremo lo de sexo, drogas y....

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    1. Mejor lo breve,...ya se sabe. Lástima que al final lo que realmente se perdiera fuera lo del rock´n´roll.
      Gracias y saludos,
      Javier.

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  3. Uno de mis grupos favoritos de largo. En este segundo disco, como indicas, hay ciertos cambios, pero la esencia sigue ahí. En cuanto a los "nuevos" New York Dolls que mencionas al principio, tengo el primer disco que publicaron ("Someday…"), y no está mal, pero queda muy lejos de dicha esencia.

    Un abrazo, Javier.

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    1. Bueno, pues a lo mejor "algún día" (emulando el título del disco que mencionas), me animo para escucharlo. Celebro que sea uno de tus grupos favoritos.
      Gracias y abrazos,
      Javier.

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  4. Aún recuerdo la excitación camino de casa cuando por fin pude hacerme con sus dos discos. Desde entonces, en lo más alto de mis preferencias.

    Un saludo.

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    1. Pues espero que dure esa trempera Agente, aunque si terminara algún día, siempre nos quedará la viagra.
      Gracias y saludos,
      Javier.

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  5. Siempre me atrajo más Thunders con los Heartbreakers o en solitario aunque el primer disco de los New York Dolls lo escuché muchísimo en cierta etapa de la vida. Menos este segundo pero me has abierto el apetito en estos momentos. Un abrazo.

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    1. Me gusta más este segundo que el primero, y al Thunders de su etapa Heartbreakers lo he escuchado intermitentemente, sin prestarle la atención debida. Si tengo la oportunidad de hacerme con su "So Alone", no dudaré.
      Gracias y saludos,
      Javier.

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  6. He llegado aquí de la mano de Johnny, no por este post (o si), sino porque ví tus dudas sobre como poner un vídeo. Te dejo un enlace a mi página "Ferreganchos" en la que explico como ponerlos y además en autoplay. El enlace copialo y pegalo en el navegador es:
    http://deltejado.blogspot.com/2011/06/como-poner-videos-en-autoplay-para-tu.html

    También aprovecho para invitarte a mi página de música Play This Music Loud.

    Saludos

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    1. Muchas gracias eMe. Pude resolver los problemas técnicos respecto a subir los vídeos, y , de paso, estuve brujuleando por tu blog. Le seguiré la pista, tanto a nivel musical, como en lo que toca a todos los aspectos informáticos.
      Muchísimas gracias otra vez.
      Saludos,
      Javier.

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  7. el guitarra de los Pistols reconoció que copiaba a J Thunders y hasta le daba un poco de verguenza. no estaban en el momento adecuado

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    1. Efectívamente, no estuvieron en el momento, aunque todos sabemos que su influencia fue enorme. Desconocía lo del guitarra de los Pistols, gracias por el apunte.
      Saludos,
      Javier.

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