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30 abr. 2014

NARCOLEPSIA MODERNA




THE SOUNDCARRIERS                      "HARMONIUM"
Reconozco un sentimiento un tanto enigmático después de haber escuchado en numerosas ocasiones el primer disco de The Soundcarriers, "Harmonium", publicado en 2009 por el sello Melodic. El caso es que, al cabo de tantas audiciones, no encuentro la posibilidad de resolver el mensaje que los músicos de Nottingham pretendan plantearme, si es ese el caso, y a tanto llega mi incapacidad. El dilema se construye gracias a un sonido que se abre hacia un mundo brillante y atractivo para la imaginación, propiciado por muchos momentos en los que la música fluye de una forma natural, auspiciando un abandono del oyente hacia territorios de ensoñación melódica y otros, cuya sensación no deja de abandonarme, en los que no siento más que una suerte de "perfección de diseño", un cúmulo de cualidades perfectamente ensambladas que no llegan a traspasar una primera corteza de mis emociones.

The Soundcarriers hacen básicamente música para el entramado mental del oyente y, pienso que de una forma instintiva, éste se ve naturalmente obligado a intelectualizarla, a sintetizar su mensaje sonoro tratando de comprenderla y, caso que lo consiga, almacenarla en su archivo de "neuronas abiertas", aquel donde solo caben propuestas de cierto riesgo musical y artístico. Comprensión que puede quedar peligrosamente banalizada si el oyente, como es mi caso en muchos momentos de la audición del disco, se deja simplemente embarcar por un sonido a todas luces envolvente pero que, y de ahí surgen mis dudas y la razón del enigma expuesto, queda un tanto empobrecida si percibe, también es el caso que me ocupa, un producto perfectamente diseñado y empaquetado para el mejor solaz del consumidor.

Bueno, el caso es que estos ciudadanos de Nottingham, que responden a los nombres de Adam, Pish, Dorian y Leonore (ella), llevan grabando música desde el año 2007 en que editaron un primer sencillo titulado "I Had A Girl" en el mismo sello (Melodic) de este su primer Lp que comentamos. Construyen su sonido estructurándolo en base a claras influencias de jazz, folk y rock y lo envuelven, de una manera brillante y efectiva, en una aureola de armonías vocales que propician un cauce melódico de indudable sabor añejo. Corren por sus venas sangre de los grandísmos The Free Design, de Pentangle, de Renaissance, de David Axelrod, de Neu! y de Velvet Underground, también de John Barry. Y es que , a poco que el oyente se deje llevar, el sonido de The Souncarriers en "Harmonium" le transporta por carreteras secundarias de la campiña inglesa, salpicadas por rasantes donde la niebla se alinea esporádicamente con algún rayo solar, o se encuentra, dichoso él, sumergido en algún húmedo sótano del Village celebrando un inesperado eco en las paredes (de ladrillo blanco visto), quizás conduciendo su caravana hacia la salida auxiliar de una autopista alemana, dirección ruta romántica de Schongau. Hay viaje, hay "road movie", hay pantalla de televisión permanentemente conectada en la que las secuencias del sonido favorecen imágenes dinámicas, avejentadas por una oxidación premeditada.

Casi 65 minutos, 16 cortes para un pulso rítmico que rodea toda la composición de "Harmonium" haciendo de ella una aventura sensorial, un cúmulo de ecos transparentes que fluyen como la respiración de la siesta, sosegada, transparente en su quietud, tan alejada de la agresión urbana. Psicodelia moderna, distintos estilos compositivos dirigidos, todos ellos preservando su grandeza histórica, hacia un punto final que retorna, una y otra vez, hacia su origen. Voces perfectamente armonizadas (grato duelo femenino-masculino) que se asemejan, sin exactamente serlo, a un único coro que sobrevuela entre el aire de las propias grabaciones. Punteos en las líneas de bajos que trotan lentamente, marcando un paso posesivo sin ser hiriente. Harpas, teclados y harpsichords suaves como el agua buena en la garganta, "fuzzs" ácidos de guitarras que construyen tenues surcos móviles entre los visillos. Todo encapsulado en un éter fluido, un aerosol que cuando se maneja hace caer lentas partículas que paralizan la mente, pura narcolepsia de la segunda década del siglo XXI.


Y entonces..., ¿por qué no dejarse seducir por tantos y tan sugerentes argumentos oníricos, por esa belleza intrínseca a un sonido que parece obra más de orfebres divinos que de seres humanos? Lo ignoro, aunque adivino, según mis impresiones antes apuntadas, que la causa estriba en la total ausencia de imperfección. Ni siquiera las armonías vocales, que a veces pueden pecar de cierto infantilismo, quedan puestas en solfa, más bien al contrario, constituyen el mismo frondoso andamiaje orgánico del disco. La instrumentación, medida en su máxima precisión, los arreglos sabiamente disciplinados, cada acorde marca su propio terreno, nada queda al azar. Música para oyentes sin sorpresas que buscan, como en tantas otras labores, el perfecto manual de la hora aprovechada. Demasiado redondo para ser huevo; eso sí, un huevo maravilloso.



25 abr. 2014

EL PASO DEL NOROESTE



SENDELICA       "THE KALEIDOSCOPIC KAT AND IT´S AUTOSCOPIC EGO"
Lowri Gwyn no daba crédito al informe que el MI6 le había hecho llegar el lunes pasado 26 de Abril de 2019, una pequeña sección seudorrómbica encriptada a través de una tableta especial con código de máxima seguridad. Así se le daba cuenta de manera oficial (y por más que releía el informe no dejaba de sentir una terrorífica parálisis mental) como el Gobierno de Su Majestad consideraba desaparecidos y fallecidos a su hermano Piort Gwyn y a su compañero Einion Pen, ambos veteranos pilotos adscritos a la base aeronaval de Llandudno en el norte del País de Gales. Su avión, un modelo militar ruso Tupolev SB-2 adaptado y modernizado para su uso civil, bautizado como "Golden Dawn" y que, sin mayor contratiempo, había partido con rumbo a la bahía de Baffin un año antes (el 18 de Abril de 2018), se consideraba igualmente "extraviado en operaciones de reconocimiento sin causa aparente (técnica o humana) que lo justificara (sic)". Adjunto al informe del Servicio de Inteligencia Británico aparecía una pequeña cinta grabada con la voz del propio Piort Gwyn, testimonio del vuelo que voluntariamente quisieron añadir al archivo de la caja negra recuperada de la nave. Transcribimos a continuación alguno de los comentarios más significativos.



"Sábado 18 de Abril de 2018, despegamos sin incidencias de la base de Llandudno con dirección a la bahía de Baffin, entre el mar de Labrador y el Oceano Ártico. El motivo del viaje de reconocimiento, que hago junto a mi compañero el comandante Einion Pen, es el de rendir cumplido homenaje al Contraalmirante William Edward Parry que, en tal día como hoy hace 200 años, partió junto al capitán John Ross a bordo de los veleros de dos mástiles "HMS Isabelle" y "HMS Alexander" para descubrir el Paso del Noroeste, la ruta de conexión entre los océanos Atlántico y Ártico, hasta entonces inexplorada. Es nuestra intención, una vez lleguemos a un punto de aproximación previamente delimitado, conectar el FMS (Sistema de Gestión de Vuelo) y dejar que la nave alcance "un punto de no-retorno (sic)". Con tal motivo, y al objeto de no participar por nuestra parte en ninguna operación de pilotaje que pudiera trastocar estos planes, ingeriremos en el punto anteriormente indicado una "cápsula permanente del sueño", de tal manera que desde ese momento nuestro destino quedará exclusivamente en las manos de la Providencia. Queremos decir que nuestra decisión ha sido tomada con total libertad y que nuestras últimas palabras o pensamientos serán para nuestros seres queridos. Hemos acordado previamente que, además de los comentarios que podamos realizar durante el transcurso del viaje, sonará como música de acompañamiento uno de los discos grabados por nuestros compatriotas Sendelica, "The Kaleidoscopic Kat And It´s Autoscopic Ego". "Dios Salve a la Reina"

Fase 1. Aproximación al estrecho de Davis. "The Kaleidoscopic Kat" & "Tinsel Tears"
Los efectos principales de la "cápsula perenne del sueño" (CPS si se hiciera nueva mención a dicha píldora) hace que nuestras vivencias y sensaciones se produzcan exclusivamente a nivel mental, esto es, ni veremos ni sentiremos nada fuera de lo que pueda quedar representado como una sucesión de imágenes virtuales. Las palabras que podamos pronunciar, las visiones que podamos alcanzar, colores y dimensiones espaciales que nos acompañen se producirán exclusivamente en una escala en la que el movimiento no existirá, tan solo contemplaremos secuencias de momentos angulares de dirección estática, una y otra vez repetidas a través de campos electromagnéticos producidos cada zeptosegundo. Los "quarks" que nos atraigan o repelan lo harán en consunción con el fluido ultraelástico del éter que nos rodee. Si nos encontráramos en nuestro viaje con un sistema más complejo tendremos, como última opción, la posibilidad de acceder a modelos de simulación y construcción mental más convencionales. En tal situación inicial, y aleccionados por un inimaginable resplandor celestial interior, no acertamos a comprender más que los dibujos producidos por una serie ordenada de colores, alineados como algoritmos genéticos. Cuando interioricemos la geografía del estrecho de Davis ya nos habremos convertido en autómatas celulares.

Fase 2. Costa meridional de Groenlandia, dirección Oeste-Noroeste. "Something In A Grain Of Sand" & "It Happened One Sunday Afternoon In Wales"
Imaginamos que la costa más meridional de Groenlandia está formada por una ingente e incontable cantidad de crustáceos que, siglo a siglo, han ido conformando su geografía rocosa, también su color grisáceo en invierno, resplandeciente ahora en el mes de Abril. Corre por sus milenarios intersticios un mar pequeño de magma y burbujas que, según la propia y genuina respiración de la costa, hace que nunca sea la misma, tal aumenta o disminuye en longitud o altura. Según desciende o se contrae el tamaño de nuestra visión creemos escuchar un sonido semejante al eco de miles de lemmings rumiando su suicidio colectivo. Extiendo mi brazo derecho hacia la pantalla del monitor del anemómetro y entre las últimas chispas del píxel sube una burbuja amorfa hasta mis labios. "Que sea el último deseo de tus ojos el que te permita contemplar por última vez a Ithaqna, El Dios Que Camina Por El Viento", me dice. Y prosigue de esta manera: "Veréis a los Seres Primigenios, aquellos que por practicar la magia negra perdieron sus conquistas y fueron expulsados a las profundidades del océano cuando la raza humana se hizo con el poder en la Tierra. Mas no dejéis que se inmiscuyan en vuestros sueños de hoy".



Fase 3. En las coordenadas del Monte Thor, 1.250 metros, ya situados en la isla de Baffin. "Set The Controls For The Heart Of The Buddha" & "Clever Meat"
El Monte Thor ha ascendido recientemente de las simas marinas más profundas, aquellas que superan los 3.500 metros y en las que, al contrario de lo que ocurre en los océanos convencionales, no existe oscuridad alguna ni monstruo marino que refleje la inmensa maldad del Creador Negativo. Por el contrario, sus enormes cornisas de ceniza fosilizada se pueden derretir como el fango fluvial y en sus múltiples cavernas el viajero podrá hallar ruinas de civilizaciones perdidas, antiguos palacios de ónice cubiertos por una vegetación salvaje y habitantes perfectamente habituados a vivir en armonía con los cambios climáticos más extremos. En una de esas cavernas, conocida como la fortaleza de Yuggoth, entorno devótamente el Noveno Verso del "Necronomicón" y el Profeta del Libro del Prefacio me abre la puerta. Entro así al Desierto Helado del monte Thor e imagino las más maravillosas columnas de cobalto, enormes como rayos congelados en su extensión, sus nervios gigantescos se entrecruzan en un espacio que solo puede quedar limitado por la propia mente del espectador. Cambia instantáneamente la secuencia de la imagen y, en el mismo estrato geológico en el que se sucede esta portentosa visión, alcanzo un estado mental protoplasmático y, convirtiéndome en un desmesurado fósil de "limulus", cierro la puerta que conduce al primer camino del Paso del Noroeste. Hacia allá nos dirigimos ahora.

Fase 4. Hacia las Islas de Devon y Ellesmere. "21st Century Autoscopic Ego Man" & "It´s The Neu!! Komische Disko"
Noté, o eso creí percibir, un signo de mal agüero cuando salíamos de la isla de Baffin en dirección hacia los archipiélagos de norte. Entre las polinias del mar helado corrían veloces pequeños zorros azules, empujados por la alargada y cruel sombra de una gigantesca alca gigante que había subido desde Terranova. Sus inmensas alas generaban un sonido parecido al choque de dos gigantescos maxilares hipertrofiados. Sentí también como el silencio oscuro de un abismo glacial arañaba la cabina de la nave y algo, que no sabría bien definir si fue deseo mío u orden de un númen desconocido, elevó nuestro vuelo hacia una nueva dimensión cósmica. El cielo quedó encuadrado en sucesivas partículas boreales, a cual más extensa, bruñida y enigmática. La excitación de los campos magnéticos era de tal magnitud que los colores del cielo se desvertebraron en bacterias simbióticas y, superior a ellas en el espacio infinito, la gigantesca costilla del universo mostraba un esqueleto de algodón lumínico. Confluyeron en ese momento estático todas las coordenadas del viaje, los vectores matemáticos y las partículas subatómicas más primigenias en una explosión elemental de mar, llanura y cielo, del todo pleno y la nada más vacía que me (nos) llevaron a la antesala de la sabiduría infinita. El "punto de no-retorno" comenzaba a tomar forma.



Fase 5. Se cierra el Paso al Noroeste. "The Kaleidoscopic Kat (Reprise)"
Germinó en mis entrañas la larva. Un animal precedente a mi propia historia quiso tomar mi lugar y vengar así a sus Primitivos Dioses Mayores, confundidos y exiliados (aunque nunca del todo domesticados). Un ente subconsciente de vagas formas se hizo con el poder de mi sueño mental y, resuelto contra una voluntad adormecida, me guió a ras de la superficie del océano helado. Si durante el transcurso del viaje no hubo espacio para la razón, el verbo o la palabra real, ahora cuando culminaba la vida sintética de los protagonistas, un miedo atroz con alas románticas hizo del sueño una pesadilla. Paseaba por puertos lóbregos y el olor a pescado podrido crecía enriquecido por "humus" insanos. De las cantinas oscuras se escuchaban ecos de canciones impuras e imprecaciones hechas en todas las lenguas imaginables. Un unicornio violeta apareció escurriéndose en un galope esquinado y febril se dirigió hacia la mar. Allí entonces, a muchas más millas de las que el indicador de rumbo del "Golden Dawn" pudiera precisar, vi claramente el perfil metálico de una beluga gigantesca. Su inmensa cola descendía mecánicamente hacia la profundidad más insondable y la seguí. Lógicamente me anticipé al momento del choque y apreté el gatillo. Ignoro todo lo que pasó a continuación".

Lowri Gwyn no tuvo necesidad de ninguna asistencia psicológica para enfrentarse a unos acontecimientos que, a todas luces, dejaban a las claras la incompetencia gubernamental (¿ninguna causa justificativa de índole humana..., después de escuchar la cinta grabada?, se preguntaba...), además de las ganas de unos aviadores por desaparecer del mapa de una manera cuanto menos original. Aunque..., en justicia deberíamos reconocer que los verdaderos protagonistas de este breve relato no fueron Piort Gwyn ni Einion Pen sino, más bien, los músicos galeses de Sendelica que, queriéndolo o no, propiciaron un viaje tan excéntrico como el reseñado. Al final, no obstante, me queda la duda de saber si lo narrado es pura ficción o, por el contrario, no deja de ser un caso flagrante de una realidad virtual que vivimos y viviremos eternamente, desde que apagamos la luz en la noche hasta que la misteriosa neblina del alba nos llama a una nueva representación.




(Entrada dedicada al insigne bloguero Bernardo de Andrés Herrero que me dio la pista del grupo Sendelica y, en consecuencia, la coartada para narrar este extraño viaje)

14 abr. 2014

UN POCO DE GALDÓS...Y DE MADRID.




"MISERICORDIA"                                     BENITO PÉREZ GALDÓS
La lectura de uno de los mejores libros de un autor consagrado, en ambos sentidos, tanto a nivel interno como externo, supone siempre un benéfico ejercicio para el lector. Si ese autor es Benito Pérez Galdós y el libro "Misericordia", créanme, se cae rápidamente en la cuenta de haber dado al tiempo su merecido, de haberle vencido en toda regla, sabedores de que la partida ha caído esta vez de nuestro lado, tan grata es la satisfacción producida al concluir la obra. Y cuanto más cuando ahora mismo, en esta especie de submundo virtual en el que vivimos, la lectura pone aun en marcha todo un proceso mental en el que la imaginación, potenciada al máximo en los buenos textos de los grandes escritores, choca y vence afortunadamente contra los guiones de cartón piedra impuestos por unas plataformas sociales que, intentando englobarlo todo, solo consiguen patentar su más que continua vaciedad.

Lejos de mi intención el imponer una previa distinción entre los lectores (incluyendo a aquellos que pretendan serlo) de esta magnífica novela, pero no deja de ser evidente que al ser "Misericordia" un historia eminentemente localista en su entorno geográfico, el Madrid de las postrimerías del siglo XIX, aquellos habitantes "gatos", oriundos o producto del aluvión inmigrante (que todos maullamos en este extenso prado), jugarán siempre con ventaja respecto de aquellos otros que no tengan la suerte (nunca la desdicha) de ser habitantes de esta ciudad sin ley. Y es que por sus páginas corre el sabor añejo de un Madrid ya en el filo del fin de siglo decimonónico, con especial mención a muchas de sus calles, todavía hoy en buena medida subsistentes, barrios que pueden haber cambiado de nombre (en pocos casos) y de contorno social (afortunadamente en la mayoría de los entonces más degradados) y ambientes populares (afortunadamente también ajenos al casticismo chulapo) que nunca serán del todo ajenos a todos aquellos que llevamos viviendo ya unos cuantos años en la ciudad de Madrid. Así de fácil, entonces, resulta en muchos de los pasajes de las novelas que el "lector madrileño" (¿queda alguno por ahí...?) pueda identificar con facilidad el entorno urbano del que se sirve Galdós para presentar a sus protagonistas y, en ellos, la historia que conforma el entramado de la novela.

Madrid que a principios de siglo XIX no llegaba a los 200.000 habitantes ve, en el transcurso de apenas 90 años, incrementada su población hasta la cercanía del medio millón. Una ciudad a la que acude un torrente ingente de inmigración interior, rural en su mayoría, que tiene más que difícil acomodo en una urbe sin apenas industria, casi nulo trabajo que ofrecer a esa riada de foráneos, además de no disponer de suficiente espacio inmobiliario para acogerla, produce sin quererlo una tipología de habitante que será lacra hasta los primeros años 30 del siglo pasado. El pobre, el miserable, un ser humano sometido a las condiciones de vida más penosas que podamos imaginar, falto de todo tipo de prestaciones sociales (salvo la proporcionada por los servicios oficiales del propio municipio, a todas luces escasísimo, o por una Iglesia acomodada a una labor caritativa, lejos también de solucionar el problema en origen), condenado de por vida a la mendicidad, a la delincuencia en muchos casos, cuando no y en toda forma, a una corta expectativa de vida, tantas veces segada por la falta fragante de condiciones higiénicas en sus lugares de residencia o de atención sanitaria adecuada. 

Todo ello enmarcado en un ambiente social donde el inmovilismo, la parálisis de ideas y el recelo por el esfuerzo productivo promovían en la mayoría de la ciudadanía madrileña una sensación de grande apatía por el cambio y el progreso (cambio y progreso que ya se habían dado en ciudades como Barcelona o Bilbao...) Madrid, entonces habitada por una burguesía de pequeños comerciantes y artesanos, enriquecidos especuladores de Bolsa, aristocracia terrateniente, funcionarios y cesantes, incipiente clase obrera, se enfrenta a un reto de inmenso alcance que nunca supo (o quiso) resolver. Políticos logreros, al arrullo de las regalías y corruptelas producidas por el propio sistema de la Restauración, hicieron todo lo posible para perpetuar esta situación, paradigma de una concepción fuertemente arraigada entre la clase dominante, la de un país del que se consideraban como dueños absolutos y del que pretendían seguir siéndolo.

Es este el entramado histórico de la novela de Galdós, "Misericordia", cuyo título hace alusión a un asilo para ancianos y ancianas mendicantes que se encontraba a las afueras de la ciudad, en El Pardo y que, según comentan algunos de los protagonistas que tienen la desdicha de "alojarse" en sus instalaciones, más bien parecía cárcel que hospicio. Y por esos vericuetos se mueven, buscándose la vida como pueden, la Benina, doña Paca y sus hijos, el ciego Almudena, el sacerdote don Romualdo, y tantos otros tipos humanos que otorgan a la novela, con un colorido de evidente denuncia social, un friso incomparable donde queda patente y a la luz pública la situación de tremenda decadencia y desigualdad de la sociedad de entonces. 

Galdós, escritor de poderosa prosa, artífice de un idioma brillante, humorístico e irónico, arrebolado a veces en su ansia de recreo estilístico, lleva al lector en volandas por los meandros de una acción que, según transcurren los capítulos, convierte inesperadamente lo ideado en realidad, dando un giro argumental a la novela que la dota, en toda regla, de una chispa incomparable. Queda así el lector atrapado, tanto por la sólida estructura narrativa como por el capricho de unos acontecimientos que, gracias al invento y al embuste perseguido, no dan hasta muy al final del libro con la solución buscada. Una suerte de respuesta evangélica que pueda redimir a una última prepotente protagonista, una absolución del pobre frente al nuevo rico que, en buena medida, nos sitúa frente a un autor que reconoció al final en la piedad unas mínimas condiciones salvadoras.


4 abr. 2014

RAREZAS III RETORNO AL PASADO





FIX PLANET!                    "AN INTERNATIONAL RECORD"
En el verano de 1981 la "Rote Armee Fraktion" (RAF) ejecuta en Ramstein y Berlín dos actos violentos en su lucha armada contra el sistema entonces imperante (el mismo que ahora). En el primero (ocurrido en Ramstein, a mitad de camino entre Düsseldorf y Munich), el comando "Sigurd Debus" ataca con una bombona de gas el Cuartel de la Fuerza Aérea norteamericana. En el segundo, se produce un intento fallido de asesinato del General Frederik Kroesen, entonces Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas norteamericanas en la OTAN. Esta acción fue reivindicada por el Comando "Gudrun Ensslin", formado entonces por los activistas Brigitte Mohnhaupt y Christian Klar, utilizando un lanzacohetes RPG-7. En esos mismos meses de 1981, en Düsseldorf,  Frank Fenstermacher, Moritz R, Robert Görl y Chrislo Haas, miembros de la banda mimalista "Der Plan", graban en el sello AtaTak (conjunción de Art Attack) su primer single "Untitled", virgen de títulos en ambas caras, salvo unas palabras en alemán que misteriosas aparecen a cada lado del pentágono azul de la galleta. "Klarheit", "Liebe", "Tod", Einfachheit" y "Brot", "Claridad", "Afecto", "Muerte", "Sencillez", "Pan". (Cualquier sintonía con las proclamas de la banda Baader-Meinhof queda al arbitrio del lector).

Kurt Dahlke, antes de los hechos mencionados, teclista de la formación punk alemana Fehlfarben y creador del sello AtaTak, entra en Der Plan después de la grabación de "Untitled" y planea, junto al resto de un grupo del que ya han salido Görl y Haas, la edición de un disco recopilatorio. Con tal objeto invita a unas cuantas bandas internacionales a enviar a su distrito postal una cassette con sus grabaciones. La idea es la de intensificar los contactos entre grupos con estilos más o menos afines a cierta experimentación musical y, lo más importante, conseguir una exposición mediática de aquellos elegidos, muchos de ellos huérfanos de publicidad para sus obras. Al reclamo del irónico "What´s Next Humans?" Dahlke recibe una cantidad ingente de grabaciones, unas en mejores condiciones que otras y, después de una reñida selección, edita en ese año 1981 este album recopilatorio al que titula "Fix Planet! an international record". La distribución se realiza a través de las bandas integrantes de la recopilación, una vez que cada una ha recibido unos centenares de copias, comprometiéndose las mismas a darles salida en las tiendas y canales de venta existentes en cada país. Lo curioso (y enormemente atractivo) de este disco, patente en cada escucha, es que en todos los temas se cuela el aire (y la emoción) de cada uno de los países representados por las bandas participantes. Cada canción seleccionada viene a personificar, quizás sin tener esa intención inicial, el ambiente social y cultural del país al que representa. Una enigmática Torre de Babel se abre paso desde el mismo momento que baja la aguja al surco.

El album se abre en su cara A con la participación del grupo japonés Sister M que, con su título "S.M", parece (como bien indica el breve texto que lo presenta) que estén tocando su música "al revés", tal falta hay de una melodía mínimamente comprensible aunque, hay que decirlo también, los últimos acordes avanzan y desarrollan cierta cacofonía de agradable secuencia anímica. Una de las grandes estrellas de la recopilación surge con una fuerza descomunal en el siguiente corte, el del grupo madrileño Esplendor Geométrico titulado "Moscú Está Helado". La banda, proveniente de una escisión en El Aviador Dro (Y Sus Obreros Especializados), seguidora de las ideas del artista futurista italiano Filippo Tommaso Marinetti, da cumplida cuenta con su estilo post-industrial de las ansias por llegar a una representación musical donde quepan alocuciones públicas (la presentación de la pieza con el prólogo de tono soviético no tiene precio), acordes de una bellísima mecánica industrial, melodías donde priman prosas casi matemáticas en cuyos textos, de una frialdad y exposición sobrecogedora, Sanz, Riaza y Sastre (sus miembros) exponen sin rodeos la magia escondida de las fábricas, el calor vivificante de la sobre-producción manufacturera, una auténtica delicia que no ha perdido un ápice de su emoción. Le sigue, sorprendiendo por lo inesperado de la propuesta, un canto religioso, "Fiesta De La Virgen Del Carmen", grabado en la región de Atacames en el Ecuador. Valiéndose tan solo del acorde plano de la percusión, las voces femeninas ensalzan la figura de la Virgen entre las voces y griterío de los chiquillos. No es nada difícil imaginar, mientras se escucha esta pieza del folklore indígena, el baile y la vestimenta de los participantes en esta fiesta, grabación efectuada por un tal Eberhardt Steinkrueger durante un viaje efectuado por el país ecuatoriano.


El grupo representante de la entonces Checoeslovaquia, Bruchotin Automatic Band, nos deleita a continuación con dos piezas seguidas. En la primera, "Adam´s Apple", escuchamos como nuestro padre terrenal se zampa su conocida fruta y, a raíz de los ruidos de delectación que genera, entendemos que lo hace sin saber lo que el destino iba a deparar después a todos sus descendientes. La segunda pieza de los checos, "Siluete 61", se mueve en los entornos del plano minimalista de una percusión adornada con una recitación ininteligible, ruidos de gnomos revoloteando entre la techumbre y bucles de teclados y sintetizadores que cierran el círculo de cada frase. Un tema adecuado para ensayar cualquier desfile militar, su tono no deja de tener el aroma de la ordenanza de sables. Los noruegos Fra Lippo Lippi, con su "Fabric Wardrobe", elevan el nivel artístico de la grabación con un delicioso tema de pop sintético. Sus acordes consiguen una melodía cercana al primer ambiente de Joy Division, un ejercicio de ensoñación gótica que alcanza grandes niveles de expresividad. Continúa uno de los grupos más singulares de la grabación, a los que entonces no presté mayor atención y que, con el paso del tiempo, se han convertido en una de mis grandes referencias, los míticos húngaros Vágta Zó Hallot Kémek (prohibidos en su país durante 11 años). Abanderados de la música entendida como liberación energética, propiciada fundamentalmente durante sus conciertos, donde el más ingenuo primitivismo corporal y sensitivo da pie para crear composiciones de altísimo valor emocional. Banda mencionada y recomendada por gente como Enstürzende Neubaten, Henry Rollins, Jello Biafra o Iggy Pop, nos "deleitan" en esta recopilación con su (no title), un escenario de canibalismo tribal, lucha por la posesión de la última pieza de caza, en el que el protagonista grita ostentosamente su primacía mientras el resto de los asistentes, aterrorizados, solo responden con crudas líneas de bajo. Los últimos gemidos del jefe adivinan una satisfacción profunda, que también puede ser sexual. Grandioso. (Atención a este grupo que sigue en activo). Y ante tanta brutalidad, que mejor que terminar la cara A que con el famoso compositor iraní Hossein Alizadeh en su tema "Marerebus", interpretada por el cantante Raha. Tema prohibido durante los regímenes del Shah y de Jomeini, narra la despedida a su hija de un joven reclutado para la guerra, conocedor de antemano de su próxima muerte. Una deliciosa balada interpretada al "tar" (guitarra iraní) acompañada por un piano.

Se abre la cara B con el primero de los grupos norteamericanos, Man Ray Band, banda creada por Mark Mothersbaugh, antiguo y muy original miembro de los Devo de grato recuerdo. Aquí hay mucho nivel. "I Feel So Bad" se llama el tema grabado, según el texto, en la zona más "redneck" y ultra-conservadora del Orange County angelino, ofreciéndonos una breve e intensa secuencia de un supuesto enfrentamiento policial (su "hello, hello cop..." del inicio es insultante y memorable) enmarcada por toda una orquesta de sintetizadores, percusión minimalista, líneas de vientos y arreglos de cuerdas que la otorgan una sensación de latigazo sónico. Pura delicia post-punk. Llega el turno del enemigo de Reagan, la URSS de entonces, con sus representantes Peter X y Kolia Y y su decadente tema "Bbíwe, Bbíwe" ("Higher", "Higher"), una especie de "saudade" pergeñada desde los sótanos del Leningrado de los últimos años 70. Guitarra acústica y voz que parecen como encajados entre el humo espeso de los cigarrillos, compañeros probables de un campo de castigo en Siberia o de un aburrido ensayo para la fiesta del 1º de Mayo. Muy ruso, muy melancólico. Pasamos el Telón de Acero para situarnos ahora en Bélgica con Kid Montana. Un proyecto en solitario de Jean-Marc Lederman, miembro anterior de la seminal banda punk belga Digital Dance, habitual visitante del mítico sello "Les Disques Du Crepuscule", nos ofrece aquí en su tema "Amour d´Electrons" un hermoso ejercicio de pop sincopado, muro de sonido combinando percusión y sintetizadores al ralentí, su voz invitando al oyente a la aventura del conocimiento amoroso entre partículas subatómicas. Estimulante ejercicio eléctrico para una de las piezas más delicadas de la recopilación.

Detrás (¿seguro detrás...?) de los belgas vienen los franceses, representados en este caso por Eva Johanna Reichstag + Die Form que, con nomenclatura tan gala, nos ofrecen en "Valium" una pieza de sabor sintético, mezcla de pliegues electrónicos acelerados por una voz histriónica, todo ello concluyendo en una suerte de imagen de cortocircuito mental, muy "ad hoc" con la trayectoria del autor, Philippe Fichot, músico y artista visual, miembro de varias bandas, entre ellas la conocida Camara Obscura. Volvemos a pasar hacia territorio del Pacto de Varsovia para irnos, y no es casualidad, a Polonia. Allí un grupo que responde al nombre de Senae nos deleita con su tema "I Think", uno de los más logrados del disco. Hay un ritmo obsesivo de bajo y piano, revolotean los sintetizadores detrás, delante, por todos lados, para crear una pieza mezcla entre yunque y caja registradora. Su texto..."I think of the combination of age, and the possibility of coming together..." ofrece al oyente pastos más suaves y optimistas que la propia melodía. Muy interesante. Continuamos esta vez acercándonos a los "cliffs" de Dover, ya sobrevolamos Londres donde nos espera el gran Bob Giddens con su banda anglo-alemana Surplus Stock, ejemplo del mejor, y lamentablemente desconocido, "minimal-new-wave" experimental inglés de los primeros 80. Miembro también de grupos como Cliff Barnes & The Fear of Winning, nos ofrece en su tema "Let´s Kill Each Other" una inmersión subterránea. Nos enfrentamos entonces a toda una sucesión de notas que conforman, una a una una, toda una secuencia que, estirada hasta el límite, produce sonidos de inexpugnable belleza rítmica. Sintetizadores en vuelo rasante, líneas desnudas de bajos, voz martilleando el poco silencio que queda liberado, nos encontramos así ante uno de los mejores temas del disco.

Los tres últimos cortes del Lp nos conducen, en primer lugar, a Italia. Allí, M.B., Maurizio Bianchi, "experimental non-artist" como le gustaba identificarse, nos regala su "Milan Bruits", una pieza de sonido tecnológico que busca producir en el oyente una conciencia de decadencia, una cacofonía premeditada parece que nos impulsara a buscar un refugio sonoro más agradable. Líneas obtusas y capas de sintetizadores pugnan por encontrar un hueco en la mente del oyente. Sin duda uno de los temas más arriesgados y experimentales de la compilación. Sin dejar ese arriesgado nivel de experimentación nos alejamos hasta los Estados Unidos donde nos aguarda Jad Fair, conocido sin duda por ser miembro de los cenitales Half Japanese, colaborador también de estrellas como Moe Tucker, Daniel Johnston, Kramer, Yo la Tengo o Teenage Funclub, artista multimedia (me encantan sus pinturas en los discos de 1/2 Japanese). Apenas un minuto para dar entrada a un piano jugetón, que intenta sujetar un desmadre vocal acompañado de unos vientos saltarines. Nada especial teniendo en cuenta la trayectoria del autor, aunque siempre queda el sentimiento de que, en un disco de estas características, no es inoportuna su pequeña colaboración. Termina la grabación siguiendo el mismo camino arriesgado y más experimental que los anteriores participantes nos marcaron. Se trata ahora de reseñar el tema de Alexao Sevsek, músico y guionista cinematográfico austriaco que con su "Das Edelweiss" se atreve a proponernos un especie de recitación inentiligible amparada en ecos de voces femeninas. Los instrumentos que utiliza, voces y pequeña percusión tímbrica, tienen el efecto muelle de acercar y alejar al oyente hasta un punto fijo, dejándole al final en una suerte de mantra inconsciente, repetición de sonidos emocionales,  vaivenes sísmicos que producen un agradable mareo. Buen final.


Desconozco si el sello AtaTak (u otros) publicaron posteriormente otras compilaciones tan atractivas como ésta. (Tengo en mis manos otra fantástica del sello Cherry Red llamada "Miniatures" que comentaré próximamente)  En todo caso he de añadir que "Fix Planet!", visto lo que sugiere  (ese aire extraño que se mete entre sus surcos) y escuchado lo que compila, consigue sus objetivos de manera clara. "What´s Next Humans?"..., planteado en el año 1981, produjo una respuesta múltiple en todas sus facetas, dando un adecuado protagonismo al estilo más experimental de la música moderna que era, en definitiva, lo que perseguía la iniciativa de los alemanes entonces, además de dar a conocer al oyente interesado a un buen grupo de bandas e intérpretes fuera del circuito más convencional. Gracias a ellos conocí nuevos grupos, muchos de ellos sorprendentes, que han enriquecido sin duda mi cultura musical.



1 abr. 2014

EL ÚLTIMO VIAJE




JOSÉ-CARLOS MAINER                   "PÍO BAROJA"
Como necesario complemento a la preparación de la próxima "Ruta Barojiana"  (que tendrá lugar el próximo 12 de Abril) he desmenuzado (más que leído) el libro que José-Carlos Mainer ha escrito recientemente (2012) sobre Pío Baroja, incorporado éste a la excelente colección de la Editorial Taurus titulada "Españoles Eminentes". El autor aragonés, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza, se suma así al plantel de los más celebrados autores, estudiosos y críticos literarios que como Joseph Pérez, Santos Juliá, Jordi Canal o Jon Juaristi, entre otros, han escrito sus impresiones biográficas sobre algunas de nuestras "eminencias nacionales" (de tal manera pueden ser considerados) como el Cardenal Cisneros, Mariano José de Larra, Benito Pérez Galdós o Miguel de Unamuno.

Como inicio ajustado a mi pequeña (por intrascendente) formación literaria, tengo que admitir que he sido, y sigo siendo, un seguidor incondicional de la obra del escritor donostiarra, admiración que se ha ido consolidando a lo largo del tiempo. Tuvo ésta, en una época ya muy lejana, solamente los breves (pero sólidos) apuntalamientos de las lecturas dispersas de varias de sus obras ("Las inquietudes de Shanti Andía" o las correspondientes a su trilogía "La Lucha por la vida", más libros sueltos como "El Árbol de la Ciencia" o "La Dama Errante") y con el transcurso de los años esa querencia ha ido consolidándose con un mayor conocimiento y lectura de la obra del autor guipuzcoano. Serán, por tanto, las opiniones que vierta en esta breve nota las de un enamorado lector, partícipe agradecido de todo un mundo de acción y reflexión que en mí ha propiciado la pluma maestra y el estilo directo y conciso de don Pío, sin dejar de mencionar, no sería justo hacerlo, la última aportación que en tales menesteres ha tenido el autor del libro, José-Carlos Mainer.

Independientemente del escenario cronológico del libro, no olvidemos que se trata de una biografía y, en tanto, el señalamiento de los aconteceres vitales del protagonista deben fijarse en base a un desarrollo de estas características, hay o se dan, mejor dicho, varios aspectos que destacan sumariamente en el estudio literario de Mainer. El primero sería el aspecto estructural del libro ya que, además de los obligados escalones temporales que recogen las propias vivencias personales y creativas del escritor vasco, concurren en el mismo dos ensayos menores, uno al inicio y otro al final (a modo de un bucle de "eterno retorno"). Trata uno del "pacto del escritor con el lector", especie de acuerdo pre-escrito que propone don Pío a quien decide aventurarse por sus páginas (a modo de aviso de navegantes), donde éste último queda al tanto de las intenciones del primero, siempre honradas y diáfanas en su planteamiento, en tanto sus motivos puedan ser banales o meramente recreativos, y aprovechables para un lector que nunca debe esperar una moraleja final, de tal punto pretendía inhibirse el autor donostiarra de todo aquello que significara un forzar el posicionamiento previo del lector. El otro aspecto que cerraría ese "bucle narrativo" del propio estudio biográfico sería el ensayo relativo a la "eminencia de Pío Baroja" como tal. Un autor al que, a la conclusión de la guerra civil y justamente cuando su prestigio había ya calado en el imaginario intelectual de épocas anteriores, se le hace difícil encajar en una España "nacional-católica" a ultranza, donde junto a sus conocidos escarceos cercanos al anarquismo libertario, negacionismo de Schopenhauer o ateísmo de Nietzsche, se le recriminan sus conocidas diatribas contra el clero y la doctrina de la Iglesia católica. Catalogación de "eminencia" que, a fuerza de ser sinceros (y así lo recogen críticos, ensayistas y autores de la postguerra) se le reconoció en tanto Pío Baroja seguía siendo, entonces, el lector más leído de una España semi-analfabeta.


Otros dos aspectos destacables de la biografía de Mainer serían aquellos que reflejan tanto el carácter de "inadaptado" de Baroja como las distintas imágenes que el autor pudo (o supo) dar al mundo exterior. "Inadaptación" reflejada en cuanto a la personalidad terriblemente individualista del escritor, trasunto de personaje que rechaza intrínsicamente lo más crudo de una realidad que encuentra manejada por seres secos, egoístas, vacíos y ajenos entre sí, dirigidos las más de las veces por sentimientos de pura supervivencia, las menos por ideales y orgullo de pertenencia a una raza (vasca) o por la atracción visceral hacia la acción como redención a una vida anodina. Y de tal materia orgánica se gestan sus propios personajes, tantas veces también actores principales de un drama al que no han sido invitados y que, más bien mal que bien, representan con desdén y apatía. En otro punto, e íntimamente ligado con la propia trayectoria vital del escritor, éste transmite en cada momento una imagen de gran potencia visual. Sus primeros paseos por los arrabales de Madrid, sus estancias en su casa de Vera de Bidasoa, sus exilios en París y en la frontera francesa, sus últimos paseos por el parque del Retiro y las instantáneas con los invitados en sus tertulias de la calle Ruiz de Alarcón, tienen cabal presencia en todo el corpus biográfico y Mainer, en uno de los numerosos aciertos del libro, sabe ligarlos con el espíritu de cada época, con la idiosincrasia personal de un Baroja que va creciendo como escritor y como persona,  muchas veces interpretando y dando vida "idealizada" (quizá a sabiendas...) a los propios personajes de sus novelas.

Como es lógico suponer una gran parte de la biografía de Mainer se refiere a las obras propias de Pío Baroja en lo que representa su trayectoria literaria, desde las primeras participaciones en los periódicos, folletines y revistas de las distintas épocas, hasta sus novelas, memorias, ensayos y artículos de opinión, incorporando incluso una muy valiosa información referida a todo (o casi todo) de lo que aun permanece inédito en la obra del autor guipuzcoano. La altísima calidad académica de Mainer, además de como catedrático también en tanto acreditado especialista y estudioso de la literatura española de toda época, guía y dirige al lector a una mejor y más profunda comprensión de la obra y del significado del escritor, así como al encadenamiento de la misma con los más singulares acontecimientos de la vida española y europea de las postrimerías del siglo XIX y buena parte del siglo XX. Este dato hace que la lectura del libro, además de un muy entretenido y preciso ejercicio introductorio en la vida y obra del escritor, suponga un valioso repaso (fuera de las visiones propias de historiadores y politólogos) memorialístico a una de las épocas más fascinantes (también lúgubres) de la historia de nuestro país.

Libro, en definitiva, altamente recomendable, tanto a los seguidores de la obra de Pio Baroja, que no creo equivocarme si aventuro que son unos cuantos, como a los que puedan identificarse con su "modus vivendi", la de un libérrimo iconoclasta (también políticamente) que pudo y supo (quizás a su pesar...) crear un mundo antídoto, paralelo a una realidad circundante hosca y también de alto contenido inspirador (ahí precisamente radica su gran mérito como autor), por el que transitan, junto a él, personajes de todo tipo y condición, unos mejores que otros, siempre todos interesantes, incluso en su propia personalidad literaria. Baroja, escritor culto, bendiga extendiendo sus alas de cuclillo a todo aquél que se entrometa entre sus páginas, sabedor desde el principio al conocerse, como él, persona extraña a cualquier otra actividad que no sea la pura y feliz ensoñación literaria, contrapunto necesario a un mundo desdichado, a lo más, caminante, bucanero, contrabandista, conspirador, inventor, estrafalario, psicópata, hipocondríaco, navegante, espiritista, espía, guerrillero, colonizador, amanuense, librero (de viejo), quincallero, prestidigitador.


Esta entrada está dedicada a mi padre.