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27 oct. 2015

ELEGÍA DEL OTOÑO SATURADO



Sabe el agua que refresca el aire,
y la fina cortina de lluvia también sabe 
que el paseante herido queda invitado
a traspasarla,
liberando su culpa al mojarle.


Sabe la ceniza de su peso insoportable
en la palma de la mano,
y  sabe otra vez que el color saturado
del otoño
la forzará a no seguir su camino.


Sabe desde lo más alto el pájaro
elegir las ramas en las que no se posará
su tibio vuelo,
y sabe también que al hacerlo dejará
 limpias las esquinas del jardín
abandonado.


Sabe la vida ser vida cuando se acaba
el calor agobiante del yunque,
y sabe renacer de nuevo
en brillantes besos de cobre y cuero.



12 oct. 2015

VIAJE IMPRESIONISTA





PÍO BAROJA                                     "LA DAMA ERRANTE"
La cancelación temporal (perdonáremos, no obstante, a la bendita lluvia como causante) de la VI Ruta Barojiana me dio felizmente pie para releer la inicial novela de la trilogía "La Raza", "La dama errante". Trabajo de don Pío que leí hacia octubre de 1981 (fecha, me atrevo a indicar, que fue de primera lectura de la obra según lo apuntado en la anteportada del libro que entonces compré). La memoria que, en estas horas ya de inicio del declive, no sirve para mucho más que almacenar datos y hechos casi siempre deslabazados, nada hizo por ofrecerme siquiera una pista de la trama y acción de la novela. Tuvo que ser la excelente introducción de Magdalena de Pazzi Cueto (recogida en el Tomo III de las Trilogías del autor vasco publicadas por la Biblioteca Castro), la que me puso de nuevo al tanto del entramado histórico en que se basa el guión narrativo de esta primera obra de la trilogía (que se completa, como es sabido, con las novelas "La ciudad de la niebla" y "El árbol de la ciencia").


Entramado que tiene como base histórica el atentado anarquista de Mateo Morral contra los Reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia ocurrido en Madrid el 31 de mayo de 1906, precisamente el día de la boda de ambos. Acción violenta que causó una impresionante conmoción en la capital de España y que, sería extraño que no ocurriera de otra manera, afectó también el ánimo y la sensibilidad de muchos habitantes de la ciudad, entre ellos la de un joven Pío Baroja que (desde hacía aproximadamente 10 años) ya era vecino de la villa.

Novela de grandes personajes y tipos y que, en base al hecho trágico que narra, pareciera que debería centrar la acción más bien en el autor de tal suceso que en otros protagonistas. Por el contrario (sin dejar de constituir a éste como uno de los ejecutores principales de la obra), queda relegado el autor anarquista Nilo Brull (trasunto del autor material Mateo Morral) al papel de un mero mecanismo de engarce con el resto de los personajes. Son éstos últimos intérpretes principales, entonces, los que se mueven en un paisaje urbano proclive a la recepción ideal del anarquismo (de ninguna manera dibujados como activistas en primera línea de la causa) y que, como consecuencia de una aparente aceptación de lo inevitable del hecho consumado (y de cierta responsabilidad encubridora), viven muy directamente los resultados del terrible atentado.

Son estos personajes dominantes el doctor Aracil y su hija María. El primero un fatuo profesional médico, reconocido en las tertulias y salones por su frase pretendidamente ingeniosa pero, como bien se encarga Baroja de reseñar, muchas veces vacía de sentido y contenido racional. La segunda (una mujer muy del gusto del autor donostiarra), libre en su formación académica, independiente en su criterio vital y, también pero de una forma que va progresando según transcurre la novela, decepcionada admiradora de un padre que demuestra menor valor y decisión en los momentos más duros. Iturrioz y Venancio, otros dos personajes señalados en la obra, ofrecen los tipos de contrapunto al carácter presuntuoso de Aracil y de sostén a la figura de María. El primero como tipo ingenioso, racional y decidido (no es baladí su apellido vasco al resaltar estos atributos...); el siguiente como hombre centrado en la ciencia, de bondad natural y cierta reclusión social aceptada.

Sin duda, si buena es la caracterización del Madrid de principios de siglo XX (en un Baroja que ya domina el realismo documental urbano de la época), mejor aun es el desarrollo posterior de la obra que, por necesidades de la huida de Madrid del padre y de la hija, se desarrolla entre el extrarradio de la ciudad y el itinerario planeado hasta la frontera portuguesa. Progreso de la novela que nos presenta, también con mucho acierto, tanto un conseguido intercambio de papeles, donde una supuesta fortaleza masculina cae ante la mayor inteligencia y disposición anímica de la mujer, como la necesidad del disimulo y el cambio de identidad que, mientras dure el camino hacia libertad, se necesita por razones de supervivencia. La inicial debilidad del padre irá desapareciendo en los momentos finales de la novela mientras que, se supone que remedo de la fragilidad física de la hija, el mayor desgaste corporal hará mella precisamente en ella.

Es ese viaje de Aracil y María (que les lleva a recorrer el camino entre Madrid y Portugal), el que les presenta como actores de los mejores momentos de la novela. Desde su primera y fingida reclusión pseudo-erótica en una sala de baile de la época, hasta la salida como prófugos de la ciudad, ya aceptada tanto su doble identidad como la farsa del papel que deberán representar a partir de entonces. Entonces es cuando Baroja, pueblo a pueblo, desde las primeras villas cercanas a Madrid, recorriendo las estribaciones meridionales de Ávila y el norte de Extremadura, nos acerca a la España rural profunda del inicio del siglo XX. Arrieros, peones, labriegos, venteros, guardas, leñadores, curas, terratenientes. Tipos todos que muestran la más de las veces la condición de un país sometido a la desidia del Estado, la fuerza del cacique y sus lebreles, el abandono del propietario y la miseria de los más. También la socarronería de un clero casi simpático, la golfería de los pillos de caminos, las fiestas y costumbres populares al filo, algunas de ellas, del salvajismo, los cantos folklóricos y el ladrar lejano de los mastines.


Baroja, acompañado de su hermano Ricardo y de Ciro Bayo, viaja por Extremadura en los primeros años del siglo XX. Esta experiencia le sirve para tomar notas de los muy numerosos lugares visitados y, al poco tiempo, culminar con éxito en 1911 la escritura de "La dama errante". Don Pío siempre se ufanó en calificar esta novela como "impresionista", fiel reflejo de los paisajes observados y de los sentimientos que los mismos le inspiraban. Así, de esa manera, aparece el Baroja mejor pintor cuando, pincelada a pincelada, va describiendo los mejores colores de la Sierra de Gredos (frontera monumental en los límites espaciales del viaje de los protagonistas), los vértices más angostos de los caminos (incluido el chispazo del casco de las caballerías contra las piedras de las majadas...), el olor de los pajares y el rocío de la hierba matutina,...el calor del hogar en las ventas y el estrépito líquido del río Tietar.

Por ponerle un par de peros a la novela; comentar el carácter forzado de la salvación "in extremis" que Venancio y el corresponsal inglés Gray realizan sobre la pareja protagonista del doctor Aracil y su hija. Quizás hubiera sido más interesante prolongar la aventura y buena (o mala) estrella de los personajes durante el trayecto final de su huida. También la ya casi manida impresión del carácter anodino y apagado del ciudadano tipo portugués, que Baroja expresa al final de la obra (cuando los protagonistas se recuperan en Coimbra antes de su viaje definitivo a Londres). Las mismas opiniones las expresó el Unamuno de la época, pero el bilbaino las fundamentó de una forma mucho más contundente.

 

6 oct. 2015

TEXTO SAGRADO




EYELESS IN GAZA                           "PHOTOGRAPHS AS MEMORIES"
Me comentaron que el personaje en cuestión quedó medio paralizado leyendo el capítulo 13 del libro de los Jueces, cuando se relataba el nacimiento de Sansón y decía el escriba que "Había un hombre de Sora, de la familia de Dan, de nombre Manué. Su mujer era estéril y no le había dado hijos. El ángel de Yavé se apareció a la mujer y le dijo: Eres estéril y sin hijos, pero vas a concebir y parirás un hijo. Mira, pues, que no bebas vino ni licor alguno inebriante ni comas nada inmundo, pues vas a concebir y parir un hijo, a cuya cabeza no ha de tocar la navaja, porque será nazareo de Dios el niño desde el vientre de su madre, y será el que primero librará a Israel de la mano de los filisteos. Parió la mujer un hijo y le dio el nombre de Sansón. Creció el niño y Yavé le bendijo, y comenzó a mostrarse en él el espíritu de Yavé en el campo de Dan, entre Sora y Estaol". Y cuentan que nuestro protagonista se regodeaba en esa frase del abstenerse de "beber vino o licor inebriante, ni de comer nada inmundo", y trataba de imaginarse una vida plena en el siglo XXI sin caer en tales tentaciones. Imposible, a tal no estaba dispuesto. También dicen que su mirada quedaba ausente observando el antiguo mapa de los Reinos de Judá e Israel, intentando, sin más objeto aparente que retroceder en un tiempo no vivido, averiguar el lugar exacto del nacimiento de Sansón. ¿Quizás en Gaza?

Algunos observadores aguzados hablan de como nuestro actor tomó en sus manos el primer volumen de Los Libros Proféticos de William Blake y lo abrió por la página 69. Este secreto le había sido relatado por un crítico literario, como signo probable de querencia hacia un texto desconocido, y leyó lo siguiente: "...limpiando su suave y dócil boca de toda mácula contagiosa. Tu vino purifica la dorada miel..." y vio la coincidencia del relato de la boca y del vino en la mujer de Manué, y quedó conmovido. Esto ocurrió, según cuentan nuestros cronistas, mucho tiempo después de que nuestro actor comprara el primer disco de Eyeless In Gaza, titulado "Photographs As Memories", allá por 1981. Y al escucharlo estos días atrás, a pocas jornadas de esta narración, nuestro personaje creyó conocer uno de los (muchos) significados de la obra. El silencio.

Este individuo, del que hablan cada vez menos los historiadores, solía trabajar en sus escritos escuchando repetidamente la misma música de la que se atrevía a opinar. Pero en esta ocasión, en que nada le parecía aleatorio, decidió que la omisión absoluta de sonido ambiental (el silencio, entonces) era el mejor homenaje que pudiera ensalzar la propuesta creativa de Martyn Bates y Peter Becker. Dos jóvenes músicos de la ciudad inglesa de Nuneaton (villa hermanada con nuestra maravillosa Guadalajara) cercana al área de Coventry que, a finales de la década de los 70 y aupados por la devastadora corriente del punk británico, hacen sus primeros ensayos en diversas bandas locales. Averigua entonces como sus carreras coinciden en la primavera de 1980 y en mayo del mismo año debutan con un par de singles, "Kodak Ghosts Run Amok" e "Invisibility", que editan en su propio sello Ambivalent Scale. Su nombre "Eyeless In Gaza" dicen que proviene de una novela homónima de Aldous Huxley (autor al que nuestro protagonista lamenta instantáneamente no haber leído con la atención y profusión debida, dicho sea para su mayor escarnio...) y el dúo británico piensa que puede encajar perfectamente en su concepción musical.

Siguiendo la pista a Bates y Becker nuestro actor observa como pocos meses después la capacidad compositiva del dúo ya les da pie para plantearse la grabación de un Lp, y es en diciembre de ese año 1980 cuando firman un contrato con el apreciado sello londinense Cherry Red. En febrero de 1981 se publica definitivamente como "Photographs As Memories" (su título original iba a ser "Fingers Not In Fists") y la portada del disco (francamente conseguida, según coinciden todos los prójimos incluidos en este relato) nos muestra a un niño Becker sostenido en los brazos de su señora madre; la mirada de ambos en la lontananza del agua enmarcada en amarillo y negro (colores que simbolizan la idea del peligro inminente). La contraportada, no menos interesante, juega con las aristas de la exuberante nariz de Martyn para abrirse en un abanico de instantáneas con sus caras superpuestas. La idea de lo que entonces se consideraba como la parte culta del punk (el conocido como "blueprint punk") se expresaba en imágenes perfectamente acordes con  el paso del tiempo. Un estilo, cada vez más alabado por la amplitud de su energía, que abrió las puertas para un funk industrial y un folk de vanguardia enlazado, en el caso de Eyeless In Gaza, con un ambiente de resonancias fílmicas donde la instantánea de los negativos tendría tanta importancia como el mismo positivado fotográfico.


Lo que el ensayista encuentra en el disco, según me comentó ( a regañadientes) días antes de este relato, es la más pura expresión de la filosofía de la banda. El empleo de unos instrumentos, sintetizador, bajo, violín, batería, guitarra eléctrica, "stylophone", "melodica" y "plastic organ" (un ? para los tres) a los que se enfrentan los músicos sin referencias de solistas previas, dejándose llevar por la propia inspiración que su sonido pudiera producirles. Una crudeza interpretativa compaginada con una lírica de Martyn Bates que se zambulle en los episodios más interiores de su persona, su voz deslizándose a veces con desgarro por la propia rima de las frases, poemas narrados en la misma crudeza de un cerebro exprimido al máximo. Todo ello creando (nada es fortuito) melodías de alta tensión orgánica, rupturas rítmicas que irrumpen sin quebrar del todo una última tonalidad de pop de vanguardia que otras bandas como Orchestral Maneouvres In The Dark o New Order desarrollarían posteriormente.

Lírica, ya que nos hemos aventurado inicialmente en una sui generis  interpretación de un texto sagrado, que gana más enteros cuando se lee y se desmenuza subjetivamente por el mismo oyente. Libertad que el mismo Martyn Bates (el verdadero alma mater del duo, según el criterio del profeta) concede al receptor de la música como parte enriquecedora e indivisible del trabajo final de creación. Autonomía, en definitiva, de la otra parte para imaginar los paisajes que la música les pudiera proponer. Palabras como "desolación del reflujo", "miembros hábiles golpeando la pasión de las flores", "profusión de palabras mientras hablas al fuego líquido", "poder demoníaco del espíritu de Patmos", "pilotes de vómito en un cielo de piel", "cuchillos de ambición que reemplazan el aire negro", "memorias maliciosas raspando la amplitud de tu columna vertebral"; "pensamientos tan tranquilos que han devenido en libres"... Así es como entonces "Photographs As Memories" se convierte en sus canciones en un disco de palabras hechas instrumentos, de opacidad convertida en luz a golpetazos, violentamente.

Sigue el silencio y el personaje que me alienta comenta que las nubes de lluvia dejaron un rastro violeta y negro la misma tarde en que escribía este texto. También que este disco de Eyeless In Gaza fue uno de los que más le sorprendió en su primera escucha y que, muchos años después, cuando vuelve a él, siente un desasosiego parecido al de las ratas saciadas de cable. Que el romanticismo del Norte encuentra también su belleza en las aceras mojadas, que la Naturaleza juega con la mente y hace del desequilibrio una obra de arte. Eyeless In Gaza, con este su primer disco, hicieron que la gente que por primera vez les escuchaba no les entendiera, no les aplaudiera. No estaban en la onda de la entonces babosa pop-dance music extravagante (por vacía) de gente como Spandau Ballet, Duran Duran o ABC, y el personal no sabía en que liga jugaban. Su apuesta era otra. Lo que llamaban los autores el "anti-thing", los huesos desnudos y la palidez de los desnutridos.








2 oct. 2015

ANUNCIO CONVOCATORIA VI RUTA BAROJIANA


VI RUTA BAROJIANA




SÁBADO 10 DE OCTUBRE DE 2015
Cita: Estatua Pío Baroja en Cuesta de Moyano
Visita guiada por los domicilios en los que Pío Baroja vivió y ejerció su labor como escritor en Madrid. Desde la estatua a él dedicada, en la Cuesta de Moyano, haremos un recorrido por los lugares más singulares en la vida urbana del escritor donostiarra. Las calles de Ruiz de Alarcón, Misericordia y Mendizabal serán testigos de nuestra ruta ilustrada, sin olvidar aquellos emblemáticos lugares que acompañaron su trayectoria en la Villa y Corte. Parque del Retiro, Real Academia de la Lengua, Puerta del Sol, Descalzas Reales, Plaza de España y Altos de Príncipe Pío. Todo ello amenizado con comentarios y datos históricos y literarios que resaltarán la importancia de uno de los mejores escritores españoles.
Los años finales del siglo XIX y los primeros del siglo XX en Madrid vistos por el propio autor, sus primeras impresiones de la ciudad, sus vivencias como ciudadano y escritor y su posterior acomodo durante la postguerra y sus últimos años.
Duración: 3 horas
Comienzo 11:00 am, (concentración con 15 minutos de antelación)
Se entregará a cada asistente Catálogo de la Ruta y carpeta con texto y fotografías. Habrá refrigerio a mitad de la Ruta.
Precio: 15 € 
Reserva de plazas en : http://alazardelasletras.blogspot.com
o llamando al teléfono 620068554 
Número máximo de 10 plazas (por riguroso orden de reserva)

Caso de anulación de la Ruta se avisará a los participantes con 24 horas de antelación.