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24 may. 2016

NUEVO TESTAMENTO SIDERAL




FLASHBACK ISSUE 7                           "SUMMER 2015"
Mientras voy terminando de leer el número 7 de Flashback, editado bajo el epígrafe de "Summer 2015" (como no podía ser de otra forma, llevo retraso en el listado de lecturas pendientes), siento la tiránica necesidad de desdoblar mi personalidad. Desearía entonces caminar lentamente por la avenida de una gran ciudad portuaria, plena de palmeras de neón, mis auriculares estallando con el "New Mistake" de Jellyfish ("Spilt Milk"), y en otro escenario totalmente diferente, pero en la misma dimensión temporal, apetecería que Canned Heat y su "Goin´Up The Country" transladaran mi mente hacia un inmenso campo de cereales antes de la siembra de Junio, fuera, fuera. Sucede esta dualidad de sentimientos dispares mientras el recuerdo del canto del cuclillo se aloja en mi cerebro, lo he oído como la alarma de un ser primario que avisara de la buena nueva del campo en primavera. Pero ahora suena en su totalidad Juicy Lucy en su album ""Lie Back And Enjoy It" y los recuerdos dan marcha atrás doce años, cuando la revista Ugly Things publicó en su número 22 un monográfico sobre The Misunderstood.

Flashback es la buena noticia del Nuevo Testamento Sideral. La astronomía aparece entre sus páginas (abundantes 208 numeradas en este "Summer 2015") como aquella ciencia incaica que debería haberse ganado muchos más adeptos antes que Alan Freed tuviera nombre propio en Wikipedia. El estudio de las constelaciones desde los planetas de la Sun Records, Warner Bros, Atco, Polydor, Island, Chrysalis o Vertigo, todos ellos tienen curiosamente algún efecto esférico, no quedó preso exclusivamente en las estanterías de los primeros John Peels o de otros coleccionistas famosos. Desde mucho antes la noticia de su doctrina se ha transmitido surco a surco hasta este pequeño cuarto de Majadahonda, aquí donde el cúmulo de impresiones, después de la lectura del citado número de Flashback, tendría solo sentido si cualquier lector apretara el botón de marcha en su equipo hi-fi, y entendiera también que lectura y la escucha forman parte del mismo proceso mental. Además, Alejandro Valverde ha ganado hoy la etapa del Giro.

Llevo deseando durante toda la semana que llegue este momento, cuando el nombre de Vashti Bunyan se agrupe a los de otros artistas que fueron cabecera en los seis números anteriores de la revista inglesa y, haciendo méritos para luchar contra el olvido secular de mis muchos años, integrarlo junto a los de Mad River, Tomorrow, Mighty Baby, Trees, Blossom Toes y Sam Gopal. 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 (el próximo número 8 de Flashback,  publicado el pasado mes de Febrero, tiene a The Koobas en el lugar de honor). Cuento con los dedos de la mano mientras me ducho a las 10 de la mañana, y el cómputo exacto y ordenado me produce un placer de mantequilla Arias y mermelada. ¿Qué revista (salvo la también británica Shindig!) puede adivinar el futuro como los etruscos leyendo en las vísceras de los grandes artistas del rock ya desaparecidos? ¿Qué líneas en blanco y negro se abren tan en colores kaleidoscópicos, cuando nos adentramos en la trayectoria de tantos nombres ilustres o arrinconados por la desidia de tanta música actual sin turbación Rolls Royce?

Vashti Bunyan, palabras mayores que elevan la altura auditiva del oyente hasta los mates de Michael "Air" Jordan, señala con el dedo índice (aquel que interviene como segundo en la cuenta de la vieja) el destino de la publicación, muestra la felicidad de la paciencia al resto de las extremidades superiores de la mano (también a sus tendones intermedios). La cantante peregrina, la odalisca de los altares de las granjas... (entra ahora Focus en el celebrado "Focus III" de su "At The Rainbow" y no puedo evitar saltar de la silla y festejar con aspas de molino el maravilloso primer riff de Jan Akkerman, ...la vida, que puto milagro...); la verdadera dama de la campiña inglesa después de Jane Austen, la que besaba tus labios después de un sorbo dorado de té. El relato de su historia es el de la búsqueda de la Última Playa del Norte, el sinónimo del "Cowgirl In The Sand" de Mr. Young aderezado de crema y de lluvia escocesa. Su "Just Another Diamond Day", (la poesía inglesa puede alcanzar insospechados niveles de engaño climatológico), desmenuzado canción a canción, letra a letra, tos a tos, curva  a curva.


El resto de los dedos de la mano (quizás empuñada en negro..., últimamente me asaltan enigmáticas imágenes de unos  Black Panthers Party norteamericanos dispuestos a la lucha...) apunta hacia otros artistas y grupos que forman parte del extenso y rico contenido del número 7 de este Flashback. A destacar el artículo sobre el pianista de jazz americano Bill Evans, su atormentada (y sin embargo tan rica) vida y la de su hermano Harry, su amplia y deslumbrante trayectoria musical, y el camino de gloria hacia un infierno sin más final que el de la consentida autodestrucción (de ambos). El reportaje sobre una banda belga (¡si, amo a Bélgica, igual que a España, países hermosamente derruidos!) Placebo, pioneros del jazz-funk continental en su versión cerveza de abadía. Raw Material, grupo inglés (del que me he hecho con su primer Lp homónimo en la última Feria del Disco, [fascinantes días de lluvia y cebada]), con su rock progresivo y sus entretenidas crónicas viajeras por la Europa de los primeros 70. Igual que con Fuzzy Duck, grupo al que mi conocida querencia post-R&B inglesa de finales de los 60 tenía reservado un palco de alumbramiento. La adquisición (en el mismo recinto que Raw Material) de su admirable y también homónimo album alegra la condena de una existencia limitada a carritos de compra y cuentas de fin de mes.

Otros artículos que, según lo voy abriendo hacen del puño cerrado feliz sinónimo de revuelta (una vez desplegado también almacén de futuras caricias), hablan de Euphoria, banda americana que desarrolló su actividad en la controvertida época del Sunset Strip californiano, o de Oriental Sunshine, combo noruego que, en escarcha escandinava, presentó en primicia a los ciudadanos de aquel país las virtudes de la música oriental, allá por las postrimerías de los años 60. Reportajes sobre antiguas revistas musicales como la americana Phonograph Record Magazine (hoy objeto de preciado coleccionismo); amén de otras grabaciones discográficas señaladas de los 60 y 70, en las que participaron músicos británicos de jazz de la mejor época del Ronnie Scott´s  de Londres, como Dave Green y Trevor Tomkins (alcanza la emoción al mencionarse su participación en varios trabajos de mis admirados Ian Carr y Michael Garrick Band); extensos artículos sobre la problemática grabación del primer "Smile" de Brian Wilson, olvidadas entrevistas a unos Jimmy Page y Van Morrison ya subidos al carro de Orión, reseñas pormenorizadas de los grandes álbumes del underground de las antípodas neozelandesas y australianas (ya tengo señaladas las referencias de bandas como Madden & Harris, el "A Toast to Panama Red" de The Master Apprentices o Buffalo).

La música de Klaatu y su "We´re Off You Know" ponen un punto y final seguido (hasta que termine su album "Hope" ) a este ensayo literario. Flashback culmina su número 7 con la usual referencia a la crítica de discos (con especial mención a la caja "Bouquets From A Cloudy Sky" de The Pretty Things y magnífica ulterior entrevista a Dick Taylor y Phil May); libros, destacando tanto el fascinante "I´ve Always Kept A Unicorn. The Biography of Sandy Denny" de Mick Houghton como el prometedor  "Ray Davies: A Complicated Life" de Johnny Rogan (el periodismo musical inglés no tiene parangón). La última página, idea común en muchas publicaciones musicales de última hornada (véanse, por ejemplo, los números publicados por la magnífica revista Karate Press), la dedican a desenterrar una joya escondida, tocándole esta vez al album homónimo de Davey & Morris, merecedor de reedición aunque, por el momento, sin intención de hacerlo por quien le corresponda. Klaatu, el grupo americano en el que muchos inocentes creyeron ver el escondrijo de unos The Beatles emigrados de incógnito (después de su separación oficial) a los Estados Unidos, cierra la sesión por hoy. Su "Long Live Politzania" será mi próximo grito de guerra en el siguiente concierto al que asista. El último acaeció durante la actuación de Jowe Head (ex Swell Maps) y sus The Demi-Monde en el club Jauja de Lavapiés, cuando exclamé etílico "Long Live Richmal Crompton". Jowe respondió desde el mismo escenario comentando que no sería mala idea "dedicarle la próxima canción a la escritora inglesa". 




18 may. 2016

¿ES SANO LEER KARATE PRESS?




KARATE PRESS NÚMERO 3.
Expreso a continuación mi grave inquietud después de haber leído, (aun diría más, estudiado con detalle) el número 3 de la revista Karate Press-La verdad está bajo tierra. Los pocos seguidores que aun queden de este blog puede que recuerden mis anteriores entradas en las que comentaba los números 0 y 2 de la citada revista. Si así no fuera, cosa bien lógica porque ya ha pasado cierto tiempo, les resumiría mis impresiones de entonces hablando prosaicamente de sorpresa (ingrata) y admiración (inmerecida) cuando me enfrentaba a las propuestas que los editores de la publicación mostraban a los interesados en la misma. La lectura de este número 3 me ha producido, sin embargo, una sacudida de considerable calado de la que, en breves momentos, explicaré las razones. 

Uno, que tiene más edad que la mayoría de los lectores interesados en esta reseña, ha sido educado en un colegio de pago, religioso a carta cabal, y adoctrinado debidamente durante los no precisamente últimos estertores del régimen franquista, esto es, en su mejor momento, en su época más tierna. De todo ese catecismo, le guste o no a uno, queda siempre un poso que, como la sentina de los barcos, nunca acaba de desaparecer del todo. Esos últimos rescoldos de catequesis se muestran no diría que inesperadamente porque, conforme la vida va avanzando a pasos (demasiado) agigantados, se cuelan con y sin permiso y de rondón entre los pliegues de las sábanas, en la cucharada de lentejas, o en la mirada de madrugada en el espejo, y allí quedan, incólumes al desaliento. 

Sirva todo este preámbulo pseudo-filosófico, después de sumergirme en el contenido del número 3 de Karate Press, para avisar al lector advenedizo, sin una fuerte base de educación cristiana, que las ideas, creencias filosóficas equivocadas (que las hay a batiburrillo...), ejemplos de patentes comportamientos sociales dementes, experimentaciones de alto contenido ateo y agnóstico (en todas las ramas de la cultura popular) y demás zarandajas metafísicas expuestas en la revista de marras, pueden provocar en el incauto un desasosiego que propicie su arrastre hacia páramos en los que, si se descuidara, ya se olerían  los fulgores azufrados del Averno. 

¿Cómo no sentir tal desazón escuchando la música y anotando la literatura propuesta por los responsables del libelo? Por destacar algunos patrones empleados en el primer caso, los que mencionan a grupos o bandas que se hacen llamar The Fall, Fiera o Killerkume (sus mismos nombres los delatan...), Juan Belda con sus "Transfixiones" (grosero sinónimo del Sagrado Madero Sacrificial), o unos Sun City Girls que, con nombre tan aparentemente inócuo, se aventuran redescubriendo territorios musicales oscuros, donde el "Pange Lingua" de nuestro Santo Tomás de Aquino apenas tuvo oportunidad para dejar su santo y seña. ¡Y qué me dicen de las referencias que dan muchos de los músicos de los grupos entrevistados sobre otras bandas, artistas muchos amigos de su gusto tan insano! The Gin Club (incitación descarada al alcoholismo juvenil), Miraflores (su ruidismo exacerbado no tiene nada que ver con la exaltación ocular de la primavera de Vivaldi), Noxagt y Eten (sus epifanías sonoras ya se escuchan en la antesala del Infierno), Nikolay Rosvalets (antecesor de podemitas que, entonando como fondo musical la depravada "Marsellesa", abogaba por la destrucción de los teatros de ópera como forma de eliminar el "antiproletario" género lírico). Pasen y vean. Qué decadencia hermanos.

Y si esa herida se siente ya a flor de piel narrando los contenidos musicales, déjenme que les diga que llega al paroxismo de la llaga purulenta cuando Karate Press referencia, directa o indirectamente, obras literarias o cinematográficas de sesgado culto obsceno. Un tal Thomas Ligotti, escritor americano, apóstol de la nada e incitador al suicidio, iconoclasta de lo más sagrado de nuestra existencia, la perpetuación de la especie ad maiorem Dei gloriam. Bebedor de las fuentes del desesperado Schopenhauer, del maligno Nietzsche, del loco Cioran y del equivocado Peter Wessel Zapffe. (No les cansaré a ustedes hablando de los licántropos Edgar Allan Poe o H.P. Lovecraft, tambien reseñadas como perversas referencias del escritor, no merece la pena). O de Claude Faraldo, director de cine (profesión a la que deshonra palmariamente) que con su  obra "Themroc" propugna el más troglodita animalismo del ser humano; o de Elio Quiroga, autor de un film llamado "Fotos", visionado procaz que aleja la santa percepción de la mujer como templo del Espíritu Santo; y qué comentarles de un tal Richard Kern, celebrado fotógrafo neoyorquino (de esa moderna Sodoma tenía que ser) que aparece casi al final de la publicación, homenajeado en en vídeo titulado "Detachable Penis" (no se molesten en traducirlo al castellano...), dedicado mayormente a retratar a jovencitas tal y como Nuestro Señor las trajo al mundo. Indignante.

El hombre justo busca siempre el fiel de la balanza, aquel contrapeso que sirva (concretamente en el caso que nos ocupa) para paliar el cúmulo de despropósitos (tentado he estado de llamarlos por su verdadero nombre, herejías...) en el que nos hemos visto inmersos durante la lectura de este Karate Press número 3. ¿Hay a lo largo de la publicación autores o artistas que quizás puedan realizar esa labor de báscula bienhechora?. No podemos contar desde luego con la música Ana Béjar, respaldando, como lo hace, al sexo y a la animalidad como procesos de libertad y de contracultura (?), ni tampoco con Ben Salter, tan en las antípodas de nuestra geografía (proveniente de Australia) como en la de sus nefastas teorías contra el patriarcado. ¿Acaso el renombrado productor y técnico de sonido Steve Albini pueda poner aunque sea un granito de sentido común en este tremendo dislate?. Su acendrada crítica a la benefactora industria musical (creadora de tantos puestos de trabajo) le coloca en la pared de los condenados (aunque sea al purgatorio ya que hemos de reconocer que tiene cara de buen chico...).

Los argentinos de Fundación 72, solamente con mencionar a su compatriota el Santo Padre ya tendrían ganada una parcelita..., pero ¡quiá!, parece que lo que les interesa exclusivamente es llenar de suciedad las ciudades de Palma y Barcelona con sus propuestas ácrata-musicales. Los hermanos Hernández, reflejados en la revista como paradigma del mejor comic angelino de los 90 (que algún alma caritativa me explique de qué va eso) juegan no tan inocentemente con la ninfomanía y el dúo John S. Hall y Kramer, elegido al azar entre las numerosas reseñas discográficas (nada de música sacra o canto gregoriano...), me recuerda ineludiblemente a aquella película de Kramer vs Kramer en la que el abandono familiar tomaba carta de naturaleza. El último grabado de Don Rogelio J se asemeja, como un arquetipo de acertada crudeza, a la imagen de una costra, la pústula de una herida cruel que no ha logrado cicatrizar en ningún momento.

De sobra conozco el hecho, manoseado hasta el maniqueismo por los contrarios a nuestra Religión, de la no existencia en los libros publicados actualmente (ni por asomo en las revistas de la mal llamada divulgación cultural) del Nihil Obstat del censor, ni el Imprimi Potest del Praep. Prov. Castellanae (¡hay de nuestra hermosísima lengua imperial!), ni tan siquiera el último Imprimatur del Vicarius Generalis. Nuestra nación ha caído en el más oscuro relativismo laicista (Rouco dixit), presa la Patria por fuerzas centrífugas que la quieren desgarrar. Sirvan entonces estas breves líneas como señal de alarma para que nuestros jóvenes, baluarte del futuro prometedor de nuestra querida España, tomen de nuevo las armas de la fe católica y canten, en la mayor gloria de su ilusión irredenta, el Hossana salvador (tema musical que, ya les digo, no se incluye como referencia alguna en las 82 páginas del pasquín comentado).




(PD; El Illmo. Sr. Director del CNP y GC, con conocimiento expreso del Excmo. Sr. Ministro del Interior, ha acordado no dar el placet pertinente para insertar en este texto ninguna foto alusiva a la publicación objeto del mismo)



(Otrosí: Este texto ha sido escrito mientras sonaba [una y otra vez a escondidas]  el "Tonight´s The Night" de Neil Percival Young y Crazy Horse)


12 may. 2016

LA CASA AZUL





LA CASA AZUL
La casa azul no es exactamente igual a La Casa Verde de Mario Vargas Llosa pero es parecida. Desde aquí, desde mi Casa Azul, pasan los días con una pausa plena de pequeños detalles, delimitada intencionadamente por  unos colores que toman un protagonismo inesperado.

En el interior, antes de que el salón se tornara en un azul de boca de ballena que busca la luz de la superficie, han aparecido el blanco del techo y el granate en el pliegue de un sofá. El primero queda arrastrado por un rastrillo imaginario que parece dirigirse hacia un final de esperma viajero. El granate expone sus branquias a una luz que calienta su propia respiración, dando cobijo a sus latidos.





En el exterior, la vida en mi Casa Azul sale a contemplar otro mundo que no tiene otra explicación más que la antítesis de la soledad. El color gris de una farola suspendida en un arco metálico y el amarillo oxidado de un andamio. La farola no alumbra porque el día ha impuesto ya su toque de queda contra las sombras. Su gris es reflejo de una línea perfectamente delimitada por la industria. El andamio amarillo sujeta las gotas de lluvia antes que caigan desesperadas en el olvido.






Ocurre también en el exterior una contemplación que prolonga el deseo del observador. Sentarse al lado de la solitaria inquilina del banco y, con la excusa de qué perro más simpático tienes, o cómo se llama el nene (al final era niña...), preguntarle su nombre e invitarla, un rato después, a la Casa Azul para tomar café. 



Mi Casa Azul no es igual que La Casa Verde de Mario Vargas Llosa, pero pasan cosas similares.


PD: Se recomienda pinchar en la primera foto para contemplar los colores en su total esplendor.



6 may. 2016

EL GRAN HERMANO




LA MODE                    "1984"
George Orwell y Fernando Márquez (alias "El Zurdo", líder de La Mode, caso que los lectores fuera de nuestras fronteras, y no demasiado aficionados al rock, desconozcan a uno de los principales protagonistas de este texto) tuvieron su razón. Orwell augurando literariamente en su premonitoria obra "1984" el sometimiento de una sociedad alienada por la dictadura de la manipulación informativa y, en consecuencia, la corrupción de un sistema democrático descaradamente aséptico a las necesidades sociales y políticas de sus súbditos; el segundo, Márquez  homenajeando merecidamente al autor británico al recordar, utilizando el mismo título en su segunda obra con La Mode, que la malformación del sistema democrático ya podría empezar a tener entonces visos de imponerse a nivel mundial y que, mostrándonos lo que nadie quería ver en aquella dorada época de la "Movida" (en la que el genio convivía con la pamplina), existían ya signos que vaticinaban malos tiempos para la lírica.

1984 fue también el nombre de un comic editado en Barcelona desde finales de la década de los 70 y que, al usar la misma denominación que la obra orwelliana, pretendía reflejar una cierta idea (amparada por ciertos ámbitos oscurantistas) de ese año como el fin de un período de paz sintética y la entrada en otro donde la fantasía y la ficción, normalmente alineadas con malos presagios, podrían tomar carta de naturaleza. La imagen de la portada de este "1984" de La Mode (magnífica obra del diseñador Montxo Algora) no deja de ser un brillante guiño a la ya algo soñolienta modernidad de entonces. Las caras sonrientes de la madre y el jovencito que parece su hijo, rodeados por una atmósfera de idealismo espacial, parecen esconder el verdadero sentido de la obra de Márquez y sus compañeros de travesía. Detrás, al otro lado de la cubierta principal, se encuentra la frase de L.F. Celine que resume el sentimiento y la razón principal del disco: "Todo lo que se leía, tragaba, chupaba, admiraba, proclamaba, refutaba, defendía, todo eso no eran sino fantasmas odiosos, falsificaciones y mascaradas. Hasta los traidores eran falsos"

Vamos soldado! ¡Nos aguarda la SALVACIÓN!
CA...PITÁN...DEBEMOS ENTERRAR A JACKSON...¡AH!
KRUNCH
MUNCH
Demasiado tarde Reynolds...Pero el SACRIFICIO de Jackson nos permitirá alcanzar el OBJETIVO...
¡COMIDA! ¡COMIDA! ¡COMIDA!
¡EL OBJETIVO...!¿DE VERAS PODEMOS SALVARNOS CAPITÁN...?
¡TEN FE SOLDADO!
¡FE COMO SE TENÍA ANTES!" ("1984 presenta su Almanaque para 1980". Moreno Casares/Roger McKenzie")


También en la pequeña imagen de la galleta del disco, la foto de un Norman Bates (protagonista del "Psicosis" de Alfred Hitchcock, genialmente interpretado por Anthony Perkins) desafía con su sombría soledad al observador incauto. El texto del tema "La Cólera", incluido en la misma plataforma de la cara A del vinilo, anuncia uno de los hilos narrativos a tener en cuenta, el conflicto entre el ser y el deber ser, entre la verdad y la mentira. "La cólera: una noticia entre las sombras.../...La cólera: hoy todo el mundo es gente buena, el sufrir va contra las normas.../...La cólera: hoy todo el mundo se preocupa por los demás según las normas que se acordaron".

["El estado de excepción era un dispositivo provisional para situaciones de peligro. Hoy se ha convertido en un instrumento normal de gobierno. Con la excusa de la seguridad frente al terrorismo, se ha generalizado. La excepción, por eso se llama estado de excepción, es la norma. El terrorismo es inseparable del Estado porque define el sistema de gobierno. Sin el terrorismo, el sistema actual de gobierno no podría funcionar. Desde la perspectiva del Estado, el ciudadano se ha convertido en un terrorista virtual. De lo contrario, no se explica el cúmulo de cámaras que nos vigilan en todas partes. Somos tratados como criminales virtuales. El estado de excepción de Auschwitz es el mismo que impera en los que se organizan actualmente para los campos de refugiados" (Giorgio Agamben. Entrevista en El País/Babelia, 23/04/2016)]. Un Estado infectado de burócratas y políticos clientelistas, funcionarios amorfos y sin más ánimo que el cumplimiento a ultranza del oscuro deber del oficinista. "Negro y Amarillo",..." y ya no hay nadie, IBMs anodinas, viven aunque falte el aire, samurais de neopreno colonizan extensiones: son inmunes al veneno de los odios y pasiones". Bajo la apariencia de una intrascendente canción pop se esconden los colores que avisan del peligro.


Fernando Márquez defiende en su (corta) carrera al frente de La Mode su imagen de esteta e ideólogo y es quizás en este su postrero trabajo con la banda madrileña donde sus criterios artísticos se muestren de manera más angustiosa. Hay hermosísimas frases de caústica belleza a lo largo de los 10 temas cantados en este "1984", giros líricos que ofrecen al oyente atentos segundas y más ricas interpretaciones, también figuraciones fílmicas (es El Zurdo un gran aficionado al séptimo arte) que crecen entre las líneas de algunos de los textos, tonos musicales que juegan entre un tecno-pop saltarín, baladas de acústica muy íntima, estructuras armónicas de sublime sencillez compositiva, los instrumentos y la voz acompasados en un logrado ejercicio de desolación musical. En definitiva, un anverso de música pop, aparentemente confiada y alzada por el éxito de su anterior "El Eterno Femenino", en el reverso una llamada de atención sobre la inminencia de una etapa oscura que era entonces ya más que patente.

Escuchen ese silencio lleno de esas otras voces...

"...de tu imagen sé traidor pero conserva el honor..." "Imperios"

"...y puede que incluso mejore en algo tu opinión sobre mí / sobre aquel tipo que se malogró..." "Diálogo"

"...tu mirada se ha perdido en la pared del vacío que te sirve de salón / los tapices son espejos que no tienen valor..." "La rata"

"...algunos esclavos mandan en la gente / Una total erección" "Erección"

"...las sombras del tiempo se han enredado en mis sueños grandes y pequeños..." "Sueño´84"

"...cuando toquemos fondo / sin oportunidades / seguro que nos vemos en cualquier fiesta..." "En cualquier fiesta"

"No paro de reír, no paro de reír, mira lo que pasa aquí..." "Momo"


En el comienzo de "Feliz Año Nuevo", las campanas que marcan el inicio de "1984" dan entrada a un brillante duelo entre los teclados y caja de ritmos de Mario Gil y el bajo, hiriente como si rasgase una plataforma inacabada de porcelana china, de Álvaro de Cárdenas (hijo de la Vainica Doble Gloria Van Aersen). Al final del disco, en "Programa Computado", el chirrido terminal es un no-sonido inesperado (valiente también como una resaca pasados los 80).  Hay un parón repentino en la fiesta improvisada. Los invitados se miran de reojo y alguien levanta la aguja del tocadiscos. Otro personaje, medio escondido en una esquina, arroja malhumorado la última colilla al suelo y cierra las cortinas. Queda la habitación en penumbra.
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Siempre es 1984. No hace falta hablar del paralelismo social y político entre la situación imaginada por George Orwell en 1949, cuando se publica en Inglaterra su obra, un año antes de su muerte, y este de momento desventurado 2016. Fernando Márquez se ha atrevido a ir aun más lejos y bizarramente camina a tientas de borracho por una pasarela de nostalgia y recuerdos, de fracaso anticipado. Algunos participantes aun quedan despiertos como el Spencer Tracy  de "Adivina Quien Viene  A Cenar Esta Noche" de Stanley Kramer ("Sueño´84", por cierto, maravillosas aquí Vainica Doble en los coros...), y en otros momentos rememoran su conocida querencia por Yukio Mishima, por la exótica cultura japonesa ("Negro Y Amarillo"), también por la literatura de  Gustave Flaubert ("La rata") y de Louis Ferdinand Celine.

Lástima que la voz de El Zurdo le ganara su última y desdichada partida en el momento en que la banda se disponía a girar en directo para promocionar este "1984". La Mode se hallaba en ese mismo año en la cúspide de su apuesta artística, los miembros fijos de la formación Antonio Zancajo y el ya citado anteriormente Mario Gil estaban plenamente asentados en el estilo musical propio del grupo. Sus colaboradores en esta grabación, el mencionado Álvaro de Cárdenas al bajo, Javier de Juan a la batería, también el famoso Reverendo al piano en "Sueño ´84", se encontraban plenos de fuerza, dispuestos a conseguir del envite que habían anticipado en su obra anterior "El Eterno Femenino" una coronación definitiva. La crítica les había admitido en esa exclusiva parcela de grupos elegidos por un destino que se les volvería esquivo, el público adoraba su visión confrontada de excelente orfebrería pop, lírica de ambiguos textos inteligentes. Asistí al concierto que dieron en la Sala Morasol de Madrid presentando este "1984" y el sustituto a la voz de Fernándo Márquez, David Ballester, hizo un excelente papel pero, no podía ser de otra forma, nada iba a ser igual. La participación del gran (y añorado) Ulises Montero al saxo en un par de temas durante el concierto dejó también un recuerdo imborrable. Salimos de la sala pensando que la recuperación de El Zurdo sería ruptura de un amor de otoño, aunque inminente con suerte nunca definitiva.


Llueve igual que lo hacía aquel día en que acudí a presenciar la nueva propuesta de Fernando Márquez Pop Decó en un Colegio Mayor de la Ciudad Universitaria. Graves problemas de sonido retrasaron el comienzo del concierto, hasta que la gran expectación creada por la reaparición de El Zurdo empezó a desleerse como la lluvia de esa misma tarde. A estas alturas,  más de 30 años de una güadaña que ha transitado a su antojo, sin contemplaciones, me gustaría jugar con el equívoco de un azar caprichoso, un accidente injustificado que nos privó de celebrar la rentrée de un músico que quería seguir siendo nuestro héroe. "1984" fue sin saberlo el canto del cisne de Fernando Márquez, no de su banda La Mode que seguiría unos pocos años más en la brecha. El Gran Hermano estaba a punto de ganar la primera partida.