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31 ene. 2019

EL ROCK Y LAS CIUDADES IX: IBIZA



PINK FLOYD                          "MORE"
Para la mayoría de los observadores resulta descorazonador el contemplar a gran parte de la clase turista como una suerte de nuevos bárbaros, una horda multiforme, maleable, advenediza y usurpadora del espacio público. Muchos coinciden también al opinar que, las más de las veces, su comportamiento responde a los cánones típicos de la tribu rebajada a rebaño. Amoldándose a la falta de conocimiento, se dejan conducir por un guía turístico al que permiten les imparta, previo pago de un canon concertado anticipadamente, momentáneas lecciones de cultura local. Los hay empero más sabihondos, aquellos que, creyéndose con mayor erudición que el resto de los alineados en la cola, se atreven a formular preguntas nada habituales. Cuando le llegó el turno a Wolfang Von Auchenstolffen, sacó un papelito del bolsillo de la chaqueta azul de lino, se ajustó las gafas, releyó el texto para asegurarse del contenido y habló en un inglés de empresario de Lübeck: "por favor, ¿dónde estar cueva donde Pink Floyd grabar More?". María Eulalia Marí, empleada de la Oficina de Turismo del Paseo de Vara del Rey de Ibiza, miró fijamente a Wolfang con sus enormes ojos negros (mientras, su mujer Renate, clavaba ligeramente el codo izquierdo en el costado de su marido). "¿Disculpe...?", ..."si,... amigo en Alemania decir, aquí Ibiza, cueva Pink Floyd, grupo Pink Floyd, More...", "la mare que li ha parit, pel que fa temps em queda per aguantar a aquests tontos del cul", pensó la Mari. Aunque admito no ser testigo directo de esta anécdota, algunos cronicones hablan de la verosimilitud de la misma.

No conozco Ibiza, nunca estuve allí o, para ser más honesto con mi espejo, debería limitarme a decir que descubrí la ciudad y su paisaje insular de otra manera, escuchando por ejemplo el "Soundtrack From The Film More Played And Composed By The Pink Floyd" (EMI Harvest Rcds, 1974), el que fue cuarto disco en estudio de la banda londinense, publicado en España cinco años después de su grabación y edición original. En 1977 se estrenó aquí la película homónima del director francés Barbet Schroeder. La vi entonces en el ya desaparecido Cine Estudio California de Madrid, una sala que por entonces solía proyectar la mayoría de las películas de temática musical de la época. Pienso ahora que quizás fue mejor haberla conocido así, en el tránsito oblicuo de una realidad espacio-temporal a la que no era tan común acceder en aquellos años, la ausencia de un escenario, también, compensado por espléndidas imágenes de vuelo musical, el reflejo de la mejor geografía underground de la época. ¿Para qué pedir más?

Ese 1969, el año en el que se publicó "More", significó, ahora lo veo con la perspectiva del tiempo pasado, el anclaje definitivo de mi amor por la música, algo así como el primer fruto después de un breve e intenso tiempo de siembra. Un poco antes, en aquel ya lejano Mayo del 68, me cubría parcialmente la cabeza con una papelera metálica y así leía, escuchando mis palabras a través de un eco que parecía muy a tono con la gravedad de los acontecimientos, las crónicas periodísticas sobre los sucesos en las calles de París. Por las noches, ya de madrugada, recorría gateando el pasillo hasta cobijarme bajo la mesa del comedor y allí, a la luz de una luna inmensa y brillante, devoraba a escondidas las novelas de José Luis Martín Vigil. Bailaba interminablemente, ahora toca guasearse de los movimientos corporales de la época, con el "Massachussetts" de Bee Gees y el "No Milk Today" de Herman Hermits. Salir de la tienda de discos con el "We Gotta Go Home" de The Music Explosion y, al enseñarlo a los amigos, comprobar cómo yo les causaba una sensación de aficionado entendido (el término enrollado todavía no se empleaba), he de confesar que me agradaba, elevaba mi ego adolescente hasta niveles donde la ausencia de práctica del deporte no me permitía destacar.

Mientras tanto, Wolfang y Renate han salido (con indisimulada marcialidad prusiana) marcando el paso de la oca del hotel donde se alojan. Ya en el zaguán él ha colocado sus brazos en jarras, se ha instalado el monóculo en el extremo del ojo derecho mientras miraba al cielo y, con un "jawohl" indiscutible,  ha dado su conformidad al tono limpio y brillante que se espera de cualquier isla mediterránea que se precie. Renate lleva un delicioso velo corto de tul color marfil con grecas en el extremo, camisa de lino blanco y pantalones harem sueltos a juego. Antes de salir revisó minuciosamente la caída del sombrero de paja sobre sus ojos de alcohol azul, también que el par de alpargatas con suela de plataforma, adornadas con lonetas amarillas bordadas con cuñas de esparto, la esperaran a la vuelta, debidamente colocadas al pie de la cama. Pero esta mañana ambos llevan zapatillas deportivas ya que tienen prevista una intensa jornada turística, y la comodidad en el calzado, ya se sabe, es regla de oro. Harán unas primeras compras por la zona de Dalt Vila, volverán al hotel para dejar las bolsas, comerán en alguna terraza cercana a Santa Tecla y bajarán al puerto, intentando no coincidir con los siempre ruidosos turistas italianos. Wolfang tiene la intención de desmarcarse en cuanto vea la situación propicia, una hora a lo sumo, y perderse por Sa Penya y La Marina, su amigo le dijo que por esas callejuelas se rodaron algunas de las escenas de la película y aparentemente pretende tomar varias fotografías.

He visto la película de nuevo, cuarenta y tantos años después. Admito que lo hice sin ningún ánimo de convocar a  las arañas melancólicas, lo que me faltaba, las maldigo ahora, siempre propensas a tejer como Penélope ese sudario que deseamos siempre lejano. No me ocurrió lo mismo cuando me enfrenté no hace mucho a la revisión de la siguiente aventura cinematográfica del director francés, "La Vallée" (1972). Esta me pareció entonces insulsa, aburrida, apenas aguanté 20 ó 30 minutos de su metraje. Aun admitiendo que "More" también participa de los típicos tópicos de la época, me pareció diferente, tiene más pulso, más sustrato, además el paisaje es más reconocible, más nuestro, hay un inesperado toque del Berlanga de "El Verdugo" cuando el protagonista desciende por la pasarela del barco al llegar a la ciudad. Las mujeres vestidas de negro, los seiscientos y Land Rovers, los conserjes y camareros, las calles con sus escaleras empinadas, el abandono de la luz blanca, esos intensos círculos solares tan comunes en toda climatología isleña. Aquí se respira algo reconocible, la cal desconchada de las paredes, los perros callejeros, las terrazas de los bares. No existe vida impostada, la realidad se encuentra reflejada en el propio ambiente, hay mucha más cercanía. Dejaré para más adelante la descripción de los caminos hacia la costa, los perfiles de las playas, los acantilados, el color del mar, lo rural. Un gran descubrimiento para Wolfang y Renate que, sin adivinarlo ahora, volverán a ser trágicos protagonistas del relato.

Aproximadamente son 30 los segundos en los que, depositada la aguja sobre los surcos del disco, comienzan los pájaros a piar. Nos adentramos en un mundo de pompas de jabón en "Cirrus Minor". "In a churchyard by a river / Lazing in the haze of midday / Laughing in the grasses and the graze". La voz de Gilmour, suave, etérea, casi en oración, se mezcla con el órgano catedralicio de Wright, un instrumento y un intérprete, éste último, que darán mucho juego durante toda la grabación. En "The Nile Song", el mundo de Pink Floyd colisiona con un asteroide proto-heavy, fuertísimo reflujo donde los riffs de guitarra arañan paredes de cal viva. La voz de Gilmour escupe el texto. Sin dudarlo un segundo, uno de los temas clave en toda su amplia discografía. "Crying Song", vuelve la relajación, del tema se apodera un mantra circular, los punteos de Waters y riffs finales de Gilmour confirman la admonición contra los efectos de un mal viaje: "Help me roll away the Stone". "Up The Khyber", Mason y Wright toman la batuta de este primer tema instrumental. Tom-tom espacial en la batería contra frases de free-jazz de los teclados. "Green Is The Colour", maravillosa balada, se eleva gracias a su sencillez, a la ingenuidad instrumental que la sustenta, apenas los punteos acústicos de la guitarra, una flauta y la ornamentación del piano. "Cymbaline" ahonda en el viaje espacial: "And it´s high time / Cymbaline...". La balada se adormece, las últimas estrofas del teclado parecen confirmar la poderosa imagen de exaltación pagana de la vida. "Party Sequence". Dudo si la grabación procede de un trío de percusionistas locales o de la propia banda en estudio.


Wolfang y Renate han hablado con el conserje del Hotel El Corsario, todavía subsiste el establecimiento en el mismo corazón del Dalt Vila. Aquí tenía una de sus bases de operaciones Ernest Wolf, el nazi traficante en la película, también aquí se alojaron gran parte del equipo de grabación que, durante los meses de Octubre y Noviembre de 1969, trabajaron en el largometraje. Ha sido ella en esta ocasión la que ha llevado la voz cantante. Tomarán el autobús desde Ibiza hasta Sant Antoni por la C-371. Desde esa misma estación de llegada irán en bicicleta hasta Cala Gracioneta, diríjase hasta el chiringuito de la playa y en un alto, hacia la derecha, divisará usted la casa donde los protagonistas de More vivieron un tiempo. El conserje, Manolo (previa propina adicional), les ha facilitado también el teléfono de un paisano al que le pueden alquilar un mini-moke para llegar hasta Punta Galera, escenario de las secuencias nudistas y del mal viaje de ácido. La visita al Molí Vell de la Mola en Formentera, escenario del quijotesco ataque de Klaus y motivo de la excelente portada de Hipgnosis, acuerdan que se efectúe durante la siguiente jornada. Inmediatamente después, Renate ha mirado con intensidad cómplice a Manolo, él movió su cabeza de un lado a otro para cerciorarse que nadie les observaba.

Ese juego de intensidad-relajación que revuela durante todo el disco tiene en "Main Theme" uno de sus puntos álgidos. Con ese tema instrumental comienza la película, los círculos solares se apoderan de la pantalla, el fundido final tiende hacia un blanco desbordado de luz, la base rítmica de Wright y Mason crea el ambiente propicio. "Ibiza Bar" no deja de ser la continuación de "The Nile Song", la apacible psicodelia del entorno instrumental envuelve la aridez de un rostro hasta entonces desconocido en la banda. "More Blues", esqueleto de blues clásico envuelto por un bajo (apenas audible) al que cuesta prestar atención y un punteo de guitarra. "Quicksilver", el tema más enigmático, sugerencias de salas de máquinas abandonadas, revuelo de drones a ras de un aire viciado, hay que imaginar el ambiente creado entre cortocircuitos fosforescentes, Julian Cope habla de él como una de las cimas del disco. "A Spanish Piece" es una tontería, curiosamente la primera pieza compuesta por Gilmour desde su entrada en la banda. Sobra y afea el resultado final. "Dramatic Theme", recoge el señuelo del "Main Theme" y desarrolla un poco más la atmósfera espacial del álbum. En la película hay dos temás, "Hollywood" y "Seabirds" que no aparecen en el álbum, lástima.

Mientras pedaleaban hasta Cala Gracioneta Wolfang observó una abundante sudoración en el rostro y cuerpo de Renate, no le dio mayor importancia, un día de mucho calor y el ejercicio continuado, es normal que ocurra algo así, a otra cosa. La verdad es que le hubiera gustado entonar con ella un "OM" en las derramadas laderas de Cap Negret, justo antes de llegar a Punta Galera, pero no se atrevió a proponérselo. Antes de bajar hacia el pequeño parking de Cala Salada quiso recuperar aquellas sensaciones de estudiantes universitarios en Lübeck. Inesperadamente Renate se dejó abrazar, tenía entonces la garganta algo inflamada y unos extraños moratones se extendían a lo largo de ambas clavículas. ¿Has tomado...?, Renate deslizó la mano derecha sobre los labios de Wolfang. Extendieron la toalla sobre el nivel más alto de las terrazas de roca lisa. Se descalzó primero, luego amontonó toda su ropa con calculada parsimonia, ya totalmente desnuda él la miraba como hechizado, se acercó hasta el borde del pequeño acantilado, la espalda contra el mar, mirándole con esos ojos ahora glaucos, dejó que su cuerpo cayera contra las escarpadas rocas del rompiente, una bañista cercana que practicaba yoga gritó su espanto blanco.


12 comentarios:

  1. Muy de acuerdo con tu descripción/valoración del álbum. La peli nunca la vi, pero sé de ella a través del comentario de Néstor Almendros en su magnífico libro "Días de una cámara".

    Un abrazo.

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    1. Nestor Almendros juega un papel importantísimo en una película donde la intensidad de la luz es fundamental. Realmente me ha gustado revisarla tantos años después, me ha devuelto a un tiempo especialmente atractivo. El disco, para mí, junto a "The Piper at the gates of dawn" y "Meddle", mi favorito.
      Abrazos,
      Javier.

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  2. El asunto de los turistas ya no tiene remedio, así que hay que acostumbrarse. Aquella diferenciación de términos que hacía alguien, no recuerdo quién, sobre "viajero" y "turista" se va resolviendo claramente a favor de los segundos: no creo que queden ya muchos viajeros a día de hoy.

    Supongo que gran parte de los de nuestra quinta vimos "More" y "La Vallee" en los llamados cines de Arte y Ensayo de la época, y que lo hicimos más bien por el gancho de la música de los Floyd que por las películas en sí. Pero en fin, cosas peores hemos visto. Y sí, ya puestos,en nuestro caso nos resultaba más fácil identificarnos un poco con "More" gracias a los detalles folclóricos.

    De todos modos tengo que reconocer que acabé cogiéndole manía al grupo, y tal vez mi opinión sea un poco subjetiva de más. En fin, eran otros tiempos. Ah, y la magia del cine: el molino de "More" no está en Ibiza, sino en Formentera. Era una de las sorpresas clásicas que nos llevábamos al meternos en aquella isla.

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    1. Yo he sido, y sigo siendo, muy floydiano. Siempre que hablo de ellos me siento transportado a un ambiente parecido al que Flaubert hablaba en su educación sentimental. Muchos viajes con ellos. La película me parece regularmente aceptable. Nada del otro mundo, pero tiene su puntito.
      Gracias y saludos,
      Javier.

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  3. El Cine Estudio California de Madrid; he visto allí casi todo el cine de "Arte y Ensayo". El resto, en la 2 (Segunda Cadena de TVE). Entonces solo había la 1 y la 2. En la 2 ponían ciclos de cine magníficos ("Trenes rigurosamente vigilados", "Dodes 'Ka-Den" ...). "More", la película, no la vi. Estoy viéndola ahora en youtube. Yo si he sido muy floydiano. Aunque prefiero la época de Syd Barret. Y luego ya, hasta The Dark...
    A partir de ahí me pasó como a Rick.

    He vuelto a oír "More", y claro, me trae grandes recuerdos; no puedo ser muy imparcial. Aquellos eran otros tiempos.

    Terminaré de ver la película esta noche. No me está defraudando del todo.

    Está bien esto de repasar la historia leyendo buenos artículos en blogs y compartiendo las impresiones de cada uno.

    Saludossssssssssss

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    1. Recuerdo perfectamente "Trenes rigurosamente vigilados", y aquellas películas de la 2, un soplo de libertad nada usual por aquella época. También en varios cines y pequeñas salas (TEI de la calle Magallanes...) se podían ver cosas buenas. Lo del Cine Estudio California era maravilloso, allí vi Woodstock, la Isla de Wight, Easy Rider y The Trip de Corman, que recuerde a bote pronto. More me gustó, claro, aunque su revisión actual tiene su punto tópico de entonces, pero se deja ver con cierto agrado. Y la música de PF ayudó muchísimo a elevar su categoría.
      Gracias como siempre y saludos,
      Javier.

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  4. Javier,
    No he visto la película , pero si que tengo y conozco el disco.
    Me gusta bastante , diría que mucho , la música de los Floyd, pero mi periodo favorito va desde el Meddle hasta Animals, dejando un poco de lado el Obscure by Clouds.
    También me agrada la época de Barrett, pero menos.
    Excelente y turístico texto que me ha llevado de viaje a Ibiza y disfrutar de una nueva escucha de More y por cierto como me ha gustado este intercalado
    "la mare que li ha parit, pel que fa temps em queda per aguantar a aquests tontos del cul", pensó la Mari.
    Otra entrada excelente!
    Saludos,

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  5. Soy muy floydiano, desde Barrett hasta "Animals", "The Wall" no lo aguanto, y el "More" está entre mis tres favoritos. "Obscured By Clouds" es un gran disco, dale alguna nueva oportunidad. Y bueno, mi madre es de Barcelona, así que algo bueno siempre queda.
    Gracias y saludos,
    Javier.

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  6. Hola Javier.
    Muy buenoel mix Floyd-Ibiza, y es que en aquellos años la isla mas que un paraiso era un mito y los músicos de rock bien lo sabían.
    El "More", a pesar de ser considerado un "disco menor", a mi siempre me ha gustado bastante, igual es por llevar la contraria.
    Yo también fuí de los que renegué del grupo cuando el dark side, pero luego me arrepenti, mas adelante también volví a renegar del grupo y nuevamente me he vuelto a arrepentir, la verdad es que me gustan todos, aunque parezca algo exagerado.
    Saludos
    Jose

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    1. Con el "More" me pasa parecido a con el "Obscured by Clouds", dos discos aparentemente menores pero que, en realidad, me gustan bastante. A partir del "Dark Side...", bien, muy buen disco. Con "Animals", bueno, vale, y ya "The Wall" se atraganta un montón. El haber escuchado al grupo desde un principio supuso una gran ventaja para asimilar su música.
      Gracias y saludos,
      Javier.

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  7. Algo voy a decir de mi álbum favorito de PF, aunque reconozco que no posee el encanto de sus primeros trabajos con Barret ni la atmósfera de Atom Hearth Mother y Meddle, ni el vistoso empaque de Dark Side of the Moon y Wish You Were Here, última de sus obras para mí apreciable.
    Mi gusto por More, que no es un disco completo y al que le sobran un par de temas al menos, reside en la atmósfera de irrealidad y profundidad combinadas que consigue mantener durante gran parte del disco. No es una visión tan poetica de Ibiza como Islands de King Crimson, no hay un Pete Sinfield, pero me logra envolver y llevar a un escenario que siempre he deseado. El mar...

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  8. Si, el "Spanish Piece" sobra totalmente, es una auténtica patochada de Gilmour que emborrona el disco. La atmósfera que comentas está muy bien reflejada en la fotografía de Nestor Almendros en la película. Algo haremos con el "Islands".
    Abrazos y gracias,
    Javier

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