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28 nov. 2018

ELOGIO DEL CLUB FRIARS




COCKNEY REBEL                    "THE PSYCHOMODO"
La ciudad de Aylesbury es justamente reconocida como una de las más bellas de la campiña central inglesa. Su indudable atractivo se acrecienta por el brazo fluvial que, aprovechando el esqueleto del Grand Union Canal, la une hacia el oeste con Marsworth, los extensos valles que bajan desde las Colinas de Chiltern la inundan de un color y luz especial. El paisaje, medido al raso de sus parques, canales y desde el coqueto cementerio de la Iglesia de St. Mary, se encuentra a menudo tamizado por una atmósfera delicada, de entrepaño, la calma se rompe cuando los cambios de temperatura anuncian su llegada. Pareciera entonces como si en Aylesbury se hubiera detenido el tiempo del sueño, la historia de la ciudad y su entorno girasen alrededor de las antiguas leyendas de John Barleycorn. ¿Cómo es posible que en un paisaje tan ensoñador confluya también uno de los epicentros más roqueros de las Islas Británicas?

El club Friars de Aylesbury cumplirá su cincuenta aniversario el próximo año. Sin duda, uno de los grandes santuarios de la música rock en vivo del Reino Unido, abrió por primera vez sus puertas en Junio de 1969 con un cartel compuesto por el cantante y compositor de folk-blues Mike Cooper y por la Mandrake Paddle Steamer, una banda curiosamente ya catalogada entonces como post-psicodélica. Acudieron al local unas doscientas personas y Dave Stopps (uno de los gerentes y alma mater del club), reconoció haber perdido 35 libras esterlinas, una pequeña fortuna por aquella época. Desde esa fecha, todos los lunes por la tarde, el club Friars presentó ante su habitualmente nutrida audiencia a un buen número de los grupos punteros ingleses, Black Sabbath, Mott The Hoople, King Crimson, Genesis, Gong, Fruupp. Pero el cénit de las actuaciones en directo tiene lugar el 29 de enero de 1971 cuando David Bowie, a tan solo cuatro meses de publicar su "Hunky Dory" (RCA Rcds, 1971), presenta en Friars su nuevo papel como el Ziggy Stardust acompañado por The Spiders From Mars. Representantes de todos los medios musicales de Londres, además de algunos periodistas norteamericanos llegados ex profeso la víspera, asisten, junto al público asiduo que abarrota el club, a un concierto que cambiará, para bien y para siempre, la historia de la música rock.


Stephen Malcolm Ronald Nice, nombre completo del siguiente protagonista, Steve Harley, nace en Londres, en el área de New Cross en 1951. Su primera infancia está marcada por la enfermedad del polio, afección que se prolonga hasta bien entrada su adolescencia. El retraimiento consiguiente sirve a un muy joven Steve para aficionarse a la literatura y a la música, Eliot, Lawrence, Woolf, Hemingway, Steinbeck y Dylan le acompañan durante todos esos años. Como instrumentista se inicia con la guitarra española y el violín. Entre 1968 y 1971, ya recuperado después de varias operaciones quirúrgicas, Steve se dedica a trabajar en la prensa como articulista hasta que en 1972 decide dar el salto definitivo y centrarse en su verdadera pasión, la música. En ese verano le vemos actuando como músico callejero en Portobello Road, en el metro, también en algunos clubes del circuito folk londinense. Sus compañeros de cartel suelen ser John Martyn, un Ralph McTell cuyo inolvidable "Streets Of London" ya ha adquirido cierta fama, Martin Carthy o Julie Felix. Forma parte de Odin, una banda también en la onda folk, en la que comparte guitarra rítmica con dos de los que serán compañeros y miembros de su futuro grupo Cockney Rebel, el violinista Jean-Paul Crocker (recien salido de una breve colaboración con Trees), y el batería Stuart Elliott, acompañante del astro pop Adam Faith en sus recientes giras y, como muchos otros músicos por entonces, miembro de varias bandas de rock sin mayor incidencia comercial.

Ya a mediados de 1972 Steve ha logrado conformar una banda a su antojo, seguidora inicialmente de un criterio musical que debe al glam su imaginario preferido, el ambiente ideal que le servirá de escenario durante una buena parte de su carrera. La lírica de sus textos, fruto de las influencias que como lector vivaz adquirió durante su enfermedad, incorpora a su propuesta un tono de esotérica brillantez; además, el premeditado rechazo de la guitarra eléctrica, como instrumento base del sonido de la banda, la hace partícipe de una atmósfera especial. Para ello se sirve del mencionado Jean-Paul Crocker al violín eléctrico y, sobre todo, de un Milton Reame-James que, incorporado en Julio de 1973, hace maravillas con su piano Fender-Rhodes. El empleo medido y brillante de estos instrumentos, junto a  la magnífica voz de Steve, muchas veces afectada, como si estuviera representando el papel de un cantante de cabaret, consiguen que su apuesta sea considerada por la crítica no exactamente original pero si felizmente continuadora de los pasos dados por David Bowie unos años antes. Su paralelismo estilístico con el astro de Brixton, quizás menos educado literariamente, pero con mucho mayor genio compositivo y más amplia exposición mediática, compartido (amistad incluida) con un Marc Bolan que ya por entonces presumía, sin el menor atisbo de humildad, de ser el número uno de la escena ("Electric Warrior" y "The Slide" ya se han publicado), constituyen uno de los triunviratos de la mejor música pop inglesa en los comienzos de la década de los 70.

Es a finales de 1972 cuando Mickie Most levanta la liebre viéndoles en concierto en el Speakeasy de Margaret Street, mítico club donde se suelen dar cita los más famosos músicos, mánagers, representantes de sellos y promotores, además de algunos personajes extremos de la noche londinense (Laurie O´Leary, su principal representante entonces, trabajó unos años antes como empleado en el Esmeralda´s Barn Club de los gemelos Kray). El presupuesto de Most para ficharles no puede competir con la oferta de EMI y, a principios de 1973, Cockney Rebel firma un contrato por tres álbumes con el más prestigioso sello inglés. "The Human Menagerie", grabado entre Junio y Julio de 1973, es el primero de ellos. Producido por Neil Harrison, un dramaturgo especialmente elegido por el propio Harley (lo encontraremos algunos años después en el musical "Beatlemania" y formando parte del The Beatles Bootleg, un cameo al que tan aficionados son los ingleses de cierta edad), incorpora, como bajista oficial del grupo, a un tristemente malogrado Paul Jeffreys (fallecido en el atentado del vuelo 103 de la PAN AM, en Lockerbie 15 años más tarde). También a Geoff Emerick, ya entonces consagrado como uno de los mejores ingenieros de sonido de la industria, además de un joven y brillante Andrew Powell en los arreglos orquestales. El single "Sebastian", que antecede en el mercado al álbum, consigue el éxito en Bélgica y Holanda pero no así en el Reino Unido. A pesar del buen recibimiento de la crítica, este su primer Lp correrá la misma suerte.

Su segundo álbum con EMI, "The Psychomodo", grabado en varios estudios londinenses durante la primavera de 1974 y publicado en Junio de ese mismo año, es felizmente más rico en texturas. La producción conjunta de Steve Harley y un Alan Parsons, ya reputado ingeniero de sonido, colaborador en algunas anteriores grabaciones históricas de The Beatles y a punto de comenzar su exitosa carrera con el The Alan Parsons Project, le otorga al disco un matalotaje especial. Al glam se le añade un tinte de pop progresivo que, analizado en su conjunto, otorga a ese primer estilo, condenado inicialmente más al esplendor del continente que al propio contenido, una mayor caladura, mayor profundidad también. El sonido adquiere un protagonismo más envolvente, late entre los surcos del disco una variable de moderna música de cámara. Antes de sacarlo al mercado, y por imposición de unos ejecutivos de la EMI que aun dudan de la viabilidad comercial del producto final, se publica el single "Judy Teen", una brillante composición de Harley pergeñada en su época folk. "Super troubadour / She can show you more than her lace"..., la imagen fugaz de la groupie del momento queda fielmente reflejada, entre sus líneas se descubre el vacío de las after-hours. El single alcanza un éxito inmediato. Comienza lo que los medios de entonces llamaron la Rebelmania.

Mick Rock, el llamado "fotógrafo de los 70", es el encargado del diseño artístico del álbum "The Psychomodo". Sobre un fondo negro, y con las imágenes de los miembros de la banda en sepia, Steve Harley se muestra tal y como pretende, un actor dispuesto a tomar por asalto el escenario. Las manos abiertas a ambos lados de una cara maquillada, los labios pintados, sombra de ojos, una lágrima cuelga de la mejilla. A su alrededor, los rostros del resto de los miembros del grupo inciden en la representación coral del álbum. He de reconocer que pocas veces he asistido a una subida del telón tan bien interpretada como en la de la apertura del "Sweet Dreams". Los teclados tejen los bordados, el violín adorna con pasamanería, la base ritmica funciona de rodillo, la voz de Steve, clara y transparente, dirige la función. En "Psychomodo" el hilo sigue el curso del peine, la narración referencia unos protagonistas, Quasimodo y Desdemona, que juegan con imágenes extremas, el ritmo es galopante. "Mr. Soft" ofrece al oyente un tam-tam de palacios derruidos, el puente final da paso a "Singular Band", la siguiente pieza, la percusión sigue marcando el tempo, la voz de Steve estira las últimas sílabas ante el confesionario, el primer puente es una conseguida coda jazzística en la que los teclados se mueven entre hadas. "Ritz" cierra la cara A, la melodía gira en círculo, la voz de Steve es indulgente, atempera un fondo espeso que cuadra muy bien con un tono general que parece dantesco.

"Cavaliers" inicia la cara B y continúa con el tono grandioso del anterior tema. En una suerte de nana sinfónica Penélope espera la llegada de los "Caballeros", se le acumulan las imágenes en su estancia, sus símbolos se empujan unos a otros, miseria, ceguera, alas rotas, sombras, bandejas de plata, gardenias blancas, soledad, labios de morgue, caderas, melancolía, todo gira en lamento. "Bed In The Corner" es el tema más glam del álbum. Los arreglos de cuerda le otorgan esa distinción burlesca, de vodevil. La rica orquestación permite contrapuntos en los que la banda irrumpe a saco, dando pie, brillantemente, a la entrada del siguiente tema, "Sling It!," en el que los instrumentos, ya cerca de los máximos sensores de sonido roxyniano, continúan una cabalgada intensa, potente, adornada por un final de cuerda extremo. Al final, en "Tumbling Down", llega el sosiego, la melodía más acusadamente pop, no exenta por ello de la feliz aparatosidad que impregna buena parte del disco, corre por un canal de agua cristalina. El verso de cierre: "Oh dear, look what they´ve done to the blues, blues, blues..." contiene en su repetición uno de los más bellos mantras que este prosista escuchó cuando se publicó el álbum. He de confesar que a fecha de hoy me sigue emocionando.

Cortesía de aylesburyfriars
Volvemos al Friars de Aylesbury. La tarde tiende ya con pinzas mojadas la colada de sus habitantes. Ha llovido a mares la víspera del 25 de Mayo de 1974 cuando Cockney Rebel acude, por tercera vez consecutiva ese mismo año, al club de Market Square. La banda, ya favorita en la localidad, también en las poblaciones vecinas de Luton y Dunstable, ha vendido todas las entradas y presenta, como primicia, algunos de los temas de su próximo disco, "The Psychomodo". A la formación original le quedan los días contados, apenas un par de meses antes de su primera ruptura. Solo el batería Stuart Elliott permanecerá al lado de un Steve Harley que, ya desde el primer momento, ejercía su indiscutible autoridad en la banda. Ante esta postura del líder, Jeffreys, Reame-James y Crocker no tienen nada clara su continuidad y deciden marcharse. Be-Bop De-Luxe, curiosamente la banda que les sirve de teloneros en aquel concierto, les recibirá como nuevos miembros de su formación. A finales de Julio, cuando termina la gira de presentación del disco, la separación ya es un hecho. Los singles "Psychomodo" y "Mr. Soft", publicados meses antes, son éxito en las listas y preludian el del propio Lp. Salvo algunos periodistas que acusan a Steve de fatuo y demasiado presuntuoso, el resto de los medios está a sus pies. La mencionada Rebelmania había comenzado a surtir los efectos deseados. Con la desaparición de esta primera formación original de Cockney Rebel, el glam, en una de sus versiones más atractivas, pierde uno de los eslabones de su cadena.








2 comentarios:

  1. Hay paralelismos entre Harley e Ian Dury, dos de los personajes más fascinantes del rock británico; y en ambos casos me parecen más escritores que músicos, pero en fin, ese es otro asunto. El caso es que Harley, con aquella mezcla entre glam, pop e incluso rock progresivo, crea con su banda una alternativa a digamos "más intelectual" a los Roxy Music, que me parecen la otra gran referencia para encuadrar a este señor.

    Como mínimo sus tres primeros discos son realmente brillantes; luego va decayendo, pero también hay que tener en cuenta la época. El tiempo corría en su contra, precisamente a favor de los personajes del tipo Dury. No es extraño que un tipo como Harley, tan "autosuficiente", tuviese tan mala opinión sobre los punkies.

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