7 abr 2026
MENDIZABAL:"Fuerte" (2026)
30 ene 2026
CONCIERTO ANGELA HOODOO + CASTOR HEAD: Sala Fun House, Madrid (24/01/2026)
Oscurecía en una tarde-noche gélida que rellenaba aún con más tétricas sombras los prolegómenos de la cita con Ángela Hoodoo. Un viento helado afilaba las esquinas de las calles aledañas a la Sala Fun House, farol y reducto de buenos aficionados al rock.
Con puntualidad casi europea (solo quince minutos de retraso) comienza la actuación de Castor Head, banda madrileña encabezada por la apabullante presencia escénica de Laura del Amo (voz y guitarra acústica) y que se completa con un elenco de músicos curtidos en polvorientos moteles de carreteras secundarias. Ruri Grande (guitarra eléctrica), Dani Masa (contrabajo) y Mario García (batería).
Completan en cerca de una hora un set que recoge sus más recientes grabaciones - editadas recientemente por los sellos Folc y Sleazy Records -. Entre sus virtudes más destacadas, además de sus propias composiciones, la de calentar a una audiencia que, poco a poco, iba completando un local de escasa capacidad pero con espacio más que suficiente para acumular entre sus paredes (pocos locales en Madrid con tan buenos carteles de bandas invitadas) tan alto octanaje de ardor roquero (la cerveza cumple el resto). Castor Head, banda a seguir, sin ninguna duda.
Apenas Angela Hoodoo han interpretado un par de canciones, “Outlaw Girls” y “Dusty Boots”, correspondientes ambas a su segundo 10" (Sleazy Records, 2025) cuando me encuentro – ¡oh sorpresa! – con dos viejos amigos, dos auténticos pintas con los que he compartido muchos conciertos, Roberto y Andrés. No puede comenzar el bolo de mejor forma. Comentarios, chascarrillos, planes futuros, sorbos compartidos de lúpulo. Conatos de bailes.
La banda que acompaña a Angela está formada, además de ella misma (voz, guitarra acústica, percusión y coros), por Nicolas A. Huguenin (batería), Frank Mora (contrabajo) y Pablo Mateos (guitarra eléctrica). Practican – al igual que Castor Head – un country rock fronterizo, americana de road-runners perseguidos por los cabrones de ICE. Puro western-rock del más genuino chitlin´ circuit pantanoso, gasolineras abandonadas y autoestopistas de la Route 66. Una auténtica gozada.
Además de las dos canciones antes mencionadas, el set incluye prácticamente la totalidad de sus grabaciones disponibles. “Far Away”, “Little Boy”, “Home”, “Turtle Road Blues”, “Deep Blue Eyes” de su primer LP “Coyote” (Folc Records, 2023).
De su actual 10", “Outlaw Girls”, caen como moscones electrocutados “Fugitivo”, “Everybody Wants To Go To Heaven” (versión de Loretta Lynn), “I Got Soul For My Enemies”, “Don´t Get Into Trouble”, “Snakes In My Head” y “Wild Horses”. Hay tiempo para colar algunas composiciones novedosas, “After Midnight”, “Is Not My Business” y “Shake It”, además de una cuña del emblemático “Ring Of Fire” de Johnny Cash. También hueco para interpretar con gusto exquisito un emocionante “These Boots Are Made For Walking” de Nancy Sinatra y, ya en el bis final, un muy celebrado “On The Road Again” de Willie Nelson.
Poco antes de la finalización del concierto, – mi falta de memoria impide lamentablemente concretar los temas-, suben al escenario Elena Amores (música colaboradora en algunas recientes grabaciones de la banda, artista también participante en alguno de los temas finales del set anterior de Castor Head) con su mandolina y la misma Laura del Amo a la guitarra acústica. Angela ha mencionado poco antes a las tres divas, Dolly Parton, Emmylou Harris y Linda Ronstadt. Pienso en el Ryman Auditorium de Nashville, allí grabaron en 1987 su famoso“Trio” (Warner Bros Rcds). Nuestro terceto nacional ahora, adecuadamente ataviado durante todo el concierto – lentejuelas de colores, dobladillos a ras de glúteos, sombreros vaqueros – eleva con su interpretación al modesto Fun House a la categoría de escenario de leyenda. Otra suerte.
La audiencia - completa ya un espacio tan reducido -, hace como que baila moviendo sistemáticamente la cabeza de un lado a otro (alguna chica desmelenada – hay muchas chicas entre el público – actúa como motosierra), los brazos se levantan (algunos con botella de cerveza incorporada) amenazan los puños sin herir a nadie, gritan los varones más bizarros, Angela se baja del escenario e inicia una ronda de bailes, besos y abrazos, Frank Mora -aparcado temporalmente su contrabajo- rememora con voz lúgubre al “el negro más negro que el sobaco de Muddy Waters”, Pablo hace honor con su guitarra al astro-padre del blues eléctrico de Chicago, Nicolas aporrea su batería como si Madrid tuviera playa. Silbidos, aplausos, el tequila en la barra lleva camino del infierno.
De esta brillante manera culmina la gira que Angela Hoodoo ha mantenido durante los últimos meses por todo el país. Un colofón de primer nivel al que he tenido la suerte de asistir (gracias a Juanjo por su sugerencia). Me despido de Roberto y Andrés. Antes de salir, nos toma un par de fotos una chica que me sonríe con sus ojos de plata. Mañana toca ruta ciclista. ¡Qué vida más dura!
Nota: Esta entrada, con ligeras modificaciones, fue publicada inicialmente en Exile SH Magazine el 26 de Enero de 2026.
31 dic 2025
RECUERDOS LITERARIOS 2025
No soy muy partidario de publicar listas personales, resúmenes de "lo mejor de cada año", allá cada cual con sus gustos y preferencias. No obstante, y siguiendo el hilo de la última entrada literaria de este mes de Diciembre de 2025 (el magnífico poemario de Gonzalo Aróstegui Lasarte), me he permitido terminar este convulso año rememorando algunas de las mejores lecturas . Van listados por orden de preferencia y en el caso de tratarse de relectura van prefijados con un RE distintivo.
1.- EL FULGOR Y LA SANGRE.- IGNACIO ALDECOA.
5 dic 2025
GONZALO ARÓSTEGUI: "EXTENSIÓN Y FURIA DEL RELÁMPAGO"
Tengo un libro en las manos, sobrepeso su materia, acaricio las tapas, me abanico entre sus páginas, intento recuperar esas esencias de aires olvidados. La fotografía de la portada - sobre el perfil de una sierra ruge un relámpago entre nubes psicodélicas - se asemeja a una imagen bíblica. Es este el último libro de Gonzalo Aróstegui Lasarte, "Extensión Y Furia del Relámpago", un poemario que recoge y extiende su creación poética
Conozco a Gonzalo Aróstegui desde hace ya más de una década, nos unen vínculos profundos, el amor mutuo por la música, un ideario político similar, el compartir la escritura como expresión de nuestra cultura y auto-educación secular.
No obstante, después de (re)leer el libro de Gonzalo me asalta una duda inevitable: ¿conozco realmente a Gonzalo? Por las páginas de este poemario transita un personaje muchas veces reflejo de su propia experiencia, oscuro, duro, protagonista de una realidad ciertamente cruda. Interrogante más patente, si cabe, para aquellos que teníamos una idea preconcebida del protagonista: divertido, ocurrente, animoso, compañero ideal en cualquier quedada entre amigos cercanos.
Antes de entrar en materia (algo que puede poner en solfa la calidad del analista) suelo repasar mis últimas lecturas poéticas, no vaya a ser que, por la escasez de referencias (como suele ser el caso) se encuentre uno en situación precaria. Tan solo una me viene a la memoria recientemente, el "Romancero Castellano, Cancionero de Romances", (Edición Amberes: 1550, Biblioteca Castro, 2004) leído el año pasado. Muy poca cosa (aunque no por la envergadura literaria de la obra mencionada) para un supuesto crítico literario.
Apuntado discho antecedente, permitirán Vds. que me sirva de una de las ideas centrales del concepto de romance, "la épica", como nudo conector entre las diversas partes en las que se confecciona el poemario de Gonzalo.
Subdividido en cinco apartados. "Aforismos, Observaciones y Consideraciones", "Amor", "Arte", "Política" e "Infancia", concluye el poemario a modo de epítome con el mismo título del libro, "Relámpago"
He creído encontrar en buen número de los poemas pertenecientes a "Aforismos...", pues, una suerte de épica. Épica del desasosiego, en la mayoría de ellos late un submundo de desazón, de inquietud ante una experiencia vital negativa, adversa, el paso del tiempo enfrenta al protagonista ante un escenario no deseado, hemos perdido la ingenuidad de la infancia. "Hay simplemente miedo, hastío / Incapacidad y extrañamiento" ("Destrucción"). También late, aunque más moderada, una épica esperanzadora: "Son solo momentos / En los que te vienes arriba / Aunque te aferres a ellos / Como a la mirada de tu hijo" ("Cierta Esperanza")
En "Amor" - yo, perverso seguidor de La Diosa Blanca - me encuentro más cómodo. Configuración en esta parte que se estructura en base a varias ideas: la excelencia de la imagen del cuerpo femenino, la batalla entre deseo, tentación y fidelidad, el dolor y la tristeza como fruto de esa batalla y, finalmente, un arrebato de esperanza en uno de sus últimos poemas ("Aquí y Allá (Hombre Mirando por la Ventana"): "Esperando un nuevo paseo / que cercena mi angustia / me acerque a la ventana / distinga a mi homólogo / me dirija hacia ella / y le vuelva a susurrar / TE QUIERO".
En "Arte" y "Política" Gonzalo hace recuento y homenaje a sus artistas favoritos, músicos, bandas, pintores, escritores; entre estos últimos destacaría el poema "Maria Guivernau" en el que cede el paso a la propia voz de la poetisa. "Que morderá mi carne / disfrazado de ternura"... "Y ya no me hablan más tus ojos / en esa imagen que contemplo", hermosísimos versos, todo un detalle por su parte. En "Política" se rinden honores a figuras como Salvador Allende, Rosa Parks, mártires de la Guerra Civil como Maravillas Lamberto o las viudas de Sartaguda, las víctimas del 11 de Marzo de 2004, las hermanas de Franz Kafka, asesinadas por los nazis. Queda también espacio aquí para las reflexiones propias repudiando el sionismo, la explotación capitalista, el empleo precario, la situación del emigrante. Rechazo, también unánime, frente al abandonismo de buena parte de la ciudadanía frente al auge del fascismo. Efecto llamada a la concienciación y a la necesidad de la movilización política.
En la postrera parte, "Infancia", prima la idea de introspección. Excelente la construcción formal del primer poema "Intermitente", ese "tic tac" marcando el traspaso del tiempo entre la infancia y la madurez. Emocionante el homenaje a su compañero colegial en "Carta a Godo", ese... "E intento que no haya pena / En el recuerdo / ... Si no alegría por aquella infancia / ... Que continuó con tu sonrisa" viene a demostrar el potente anclaje de la vivencia juvenil en el autor. Conmovedor.
El último título homónimo de "Relámpago" cierra el poemario. La ley del "eterno retorno" ha cumplido su premisa. Hemos leído el libro, hemos asimilado la experiencia del poeta, su sentido de la soledad:..."Estás solo / Nunca olvides / La última de las razones"..., enfrentado a su desamparo, puede que también exista la misma sensación para el lector.
Un breve apunte para finalizar. El lenguaje empleado por Gonzalo es el de prosa poética, no sigue "stricto sensu" la estructura formal de la poesía lírica. Este dato facilita tanto la propia lectura del poemario como el hecho de "encontrarse" con el poema de sopetón, entre versos aparentemente inócuos, simples, cercanos, alejados de una floritura sin cuento, fácilmente. Siguiendo ese hilo, rememoro ahora al poeta inglés William Blake en su "Augurios de la Inocencia":... "Ver un mundo en un grano de arena / Y un cielo en una flor silvestre / Toma la infinitud en la palma de tu mano / Y la eternidad en una hora". Es en esa misma hora en la que hemos leído el libro de Gonzalo cuando ocurre. Somos eternos.
2 oct 2025
CHITLIN´CIRCUIT IX. "PLEASE, PLEASE, PLEASE".JAMES BROWN (1956)
Entre las muchas referencias a James Brown reseñadas en "The Chitlin´Circuit and The Road to Rock ´ And ´ Roll" de Preston Lauterbach (el libro que nos sirve de guía en este recorrido) se recoge, entre las últimas páginas correspondientes a su índice onomástico, una breve titulada "Little Richard identity assumed by..." Consulto varias fuentes para aclarar el significado de ese "assumed by" y, todas ellas, concuerdan con la idea de la representación de algo (o de alguien) distinto del objeto (o sujeto) que debería protagonizar la acción.
La reseña me dirige hasta la página 250 y desde allí transcribo el siguiente texto: "La súbita salida de Little Richard hacia la Costa Oeste después de las sesiones del "Tutti Frutti" plantearon un serio problema para Brantley (Clint Brantley comparte por entonces management con Brown), básicamente conciertos ya acordados con antelación. Así que, durante algunas semanas del Otoño de 1955, alrededor de Georgia podrías ver a James asumiendo el papel de Little Richard, y Bobby Byrd el de James Brown con Los Flames. Brantley directamente "enchufó" a Brown en los conciertos de Richard, girando con sus Upsetters, viajando en una furgoneta adornada con el propio nombre de Richard y los títulos de sus canciones. James se lo tomó con calma, asumiendo ese papel de "doble" actuando en dos lugares al mismo tiempo. Luke Gonder, maestro de ceremonias en las presentaciones de aquellos conciertos (el mismo personaje que introduce a Brown y su banda en el legendario "The Apollo Theatre, The James Brown Show" de 1962), continúa con la broma y les presenta con estas palabras: "Ladies and gentlemen, the hardest-working man in show business -Little Richard -"
¿Alguien - me pregunto - alguien puede ser al mismo tiempo objeto y sujeto de tal chanza, "asumir" el papel del "otro" para su (im)propio beneficio? Más aun, ¿fue en algún momento la audiencia - en parte o en su totalidad - conocedora del chantaje a que estaba siendo sometida?
En otro orden de cosas, la interpretación que Brown realizaba en aquellos conciertos del "Tutti Frutti" de Richard, junto a las que posteriormente grabaron Pat Boone o el mismo Elvis Presley - justo es reconocerlo ahora - ampliaron enormemente la aceptación de un tema que en su raíz contenía una velada alegoría al mundo gay, algo, por entonces, muy ajeno a las preferencias de la mayoría de la audiencia norteamericana.
James se transmutó totalmente en la identidad de Richard, hasta tal punto que una de sus composiciones estrella (este "Please, Please, Please" que presentamos hoy) era interpretado como propio de Richard en los momentos culminantes de sus actuaciones. Que se sepa, de momento, nadie ha reclamado ningún reembolso por los derechos de autor.
Cuenta la leyenda que el origen de este "Please, Please, Please" coincidió con la estancia conjunta de ambos artistas en un club de Macon regentado por Brantley y que, con esas mismas palabras escritas en una servilleta por el propio Little Richard, Brown se encargaría de componer definitivamente la canción.
En Marzo de 1956, ya con sus Famous Flames, Brown graba este tema para el sello Federal, subsidiario de King Records. Este "Please, Please, Please" se convirtió en el primer gran éxito del grupo en las listas de r&b, vendiendo más de un millón de copias al cabo de los meses. Ninguna de sus canciones inmediatamente posteriores llegaron a tan alto nivel.
24 jul 2025
CHITLIN´CIRCUIT VIII. "TUTTI FRUTTI". LITTLE RICHARD (1955)
Intento aclararme, encontrar un punto intermedio, un anclaje lleno de moluscos que sirva de conexión entre el sonido de Jaco Pastorius, libre y cuesta abajo, y el de Little Richard, a punto de ebullición cerca de las ingles. Encontrar además una tostada de luz entre las líneas del genial bajista de Fort Lauderdale, Florida, en su "Views Of A Secret" ("Word oF Mouth", WB Rcds, 1981) y los surcos del "Tutti Frutti", grabación de 1955 incluida en el "Official Lyric Video" del artista de Macon, Georgia, que hoy les presento. Seguramente a estas horas de la noche no seré capaz de resolver este entuerto, difícil salir de dudas.
Si en el anterior "Chilin´Circuit" (VII) mencionábamos a Don Robey, mánager del malogrado Johnny Ace, como el primer empresario afroamericano en introducirse en el mercado joven blanco, hoy toca hablar de Clint Brantley, otro astuto empresario de color famoso por su olfato para anticipar el talento de sus músicos. Uno de ellos fue Little Richard, artista que ya había trabajado en Memphis con Robey y al que Brantley propone continuar su carrera en el mismo lugar de su nacimiento, la mencionada Macon. Una mediana ciudad que, ya en la primera mitad de la década de los 50, disponía de un buen surtido de clubes, algunos con cierto renombre en el circuito sureño como el Club 15, el Manhattan, el Elks, el VFW, el de mayoritaria audiencia blanca Ann´s Tic Toc o el municipal Macon City Auditorium.
El 21 de Marzo de 1955, en este último escenario, Brentley organiza el primer concierto en el que Little Richard será el telonero del cartel. Le acompañan unos Upsetters que ya se habían batido el cobre con él en anteriores actuaciones durante el mes de Febrero. Brentley calienta el ambiente propiciando un "Battle of the Blues" que tendría a Amos Milburn, conocido pianista, con sus Chickenshackers como principal contrincante.
Phil Walden, entonces un adolescente blanco, comentaba sobre el concierto: "Amos Milburn y sus Chickenshackers eran la principal actuación en un concierto en el que Little Richard abría la sesión, un evento estrictamente local. Puedo recordar como Amos Milburn me llegó a decepcionar, se trataba de un tipo gordinflón sentado al piano, mientras que Little Richard sencillamente me destrozó".
Sentimientos parecidos se iban sucediendo entre los espectadores de los inmediatos conciertos promocionados por Brantley. Uno de los más celebrados fue el "Elks Club Easter Dance". "Little Richard and His Upsetters contra Roy Brown and His Mighty Men" - anunciaba la prensa promocional -. "Esta será una de las más grandes Jitterbug Jamborees en la historia de Macon, cuando Rocking Roy y Rocking Richard se reúnan el próximo viernes por la noche".
Acompañado en el escenario por dos exóticas bailarinas, Princess Dee y Tokita López, además de un transvestido de pega que respondía al nombre de Mose "Vicki" Jackson, Little Richard interpreta esa noche víspera de Pascua su famosísimo "Tutti Frutti". Un tema que puso el local patas arriba; su lírica era bastante vulgar... pero resquebrajó totalmente a una audiencia completamente entregada.
Ya entonces Little Richard mostraba sobre las tablas toda su parafernalia drag cabaretera, se le atildaba como el "quasar del rock-n-roll", ataviado con una larga capa plateada, su cabello encrespado y excesivo maquillaje - clara influencia de un Billy Wright con el que Richard coincidió en anteriores actuaciones - pocos dudaban de su arraigo gay, aunque el público perdonaba y admitía sus excentricidades.
13 jun 2025
TOWNES VAN ZANDT: "FLYIN´SHOES" (1978)
"La cabaña de Franklin era un lugar muy apacible, estábamos rodeados de árboles, con una colina rocosa que había sido el límite del condado. Entre nuestra casa y las otras cercanas teníamos una enorme plantación de tabaco. Las habitaciones daban ambas al porche de la entrada. Cuando marchaba a actuar, Cindy se quedaba sola, pero pronto hizo buenas migas con una mujer que tenía una granja con caballos. El dinero no entraba en casa, de manera que íbamos a cazar tortugas gigantes para hacer sopa. A menudo salíamos a cortar leña para venderla" (1)
Abierta la ventana principal de la cabaña, Townes se muestra medio oculto, como sin ganas de salir, la mano derecha sobre el pollete lo denuncia. Teme quizás la aparición de Sussana Clark, la siguiente sombra en la escena, la trasera boca negra de la muerte sirve de fondo. Postrada voluntariamente en su cama durante quince años seguidos, ella, Sussana, su alma gemela, pretende honrar de esta manera la figura del músico fallecido el primer día del año 1997.
Enfrente mío estuvo la siguiente fotografía que les presento, la de Al Clayton. Townes Van Zandt parecía ensayar alguna canción junto a sus intimos amigos, la pareja formada por Guy y la misma Susanna Clark en ese otro porche de su casa del East Nashville, Tennessee. La imagen en blanco y negro de los músicos en el salvapantallas del ordenador se mantuvo allí cerca de un año, quizá algo más de tiempo, anclada en una suerte de perpetuidad pasajera. Les acompañaba en la fotografía Daniel Antopolsky, también músico por entonces, aquel amigo que salvara la vida a Townes con ocasión de una sobredosis, presente también en mejores momentos, cuando el artista tejano compuso una de sus canciones más emblemáticas, más legendarias, "Pancho And Lefty".
La fecha de la fotografía de Clayton - 1972 - adquiere singular importancia en la historiografía y producción del autor. Desde sus inicios en 1968 abarca la etapa más prolífica de Townes, seis álbumes (publicados todos ellos en el sello Poppy) hasta la edición, ese mismo año de 1972, de dos obras más, "The Great Townes Van Zandt" y "High, Low And in Between", ambas consideradas entre las más significativas del autor de Fort Worth. Descontando el magnífico "Live At The Old Quarter, Houston, Texas" (Tomato Rcds, 1977), habrá que esperar seis años más hasta la publicación de este "Flyin´Shoes" en ese mismo nuevo sello.
Fue a esa cabaña de Franklin, zona boscosa al sur de Nashville (allí tuvo lugar una de las batallas más cruentas de la Guerra Civil norteamericana) donde Townes y su compañera Cindy se mudan en algún momento de 1976. John Lomax III, vástago de una ilustre familia de folkloristas, es el que convence a la pareja para hacer el traslado. Franklin se encuentra muy cerca de Nashville, tradicional capital del country, es sede además de importantes estudios y de una ya significativa comunidad de músicos que se establecen en ella, algunos procedentes del mismo delta (caso sintomático, el de Nueva Orleans), otros tantos contratados para ejercer sus labores como músicos de grabación, todos ellos, en definitiva, atraídos por una ciudad cuyo carisma y desarrollo económico la convierten en el centro neurálgico de un estilo que nunca parece perder fuelle.
John Lomax III busca algo más. Es testigo directo del talento compositivo de Townes, quiere sacarle del estrecho circuito de clubes de Austin y Houston, allí donde parece que el artista se ha quedado un tanto anclado, está convencido de merecer mucho mayor reconocimiento del que en esos años se le procesa (Jimmie Rodgers, Woody Guthrie, Hank Williams, Bob Dylan, poetas laureados por el pueblo llano, ¿por qué no Townes Van Zandt?) También busca un motivo que aleje al tejano de sus descontroladas adicciones; así, en un entorno natural, casi agreste, espera que encuentre una calma ya muy necesaria para nuestro artista. Para conseguir su propósito Lomax III pretende convertirse en el nuevo director artístico de Townes pero Kevin Eggers se lo impide.
Kevin Eggers, a la sazón mánager de Townes, ante la falta de nuevo material para la grabación, echa mano de varias de las canciones incluidas en el conocido como "Seven Come Eleven", un conjunto de temas compuestos en 1973 y que debían conformar el séptimo álbum de Townes. Las disputas entre el mismo Eggers y el anterior productor Jack Clement (dignas de ser emitidas en una bizarra serie de Netflix), abortarían esa iniciativa hasta su definitiva edición veinte años más tarde ("The Nashville Sessions", Tomato Rcds, 1993).
Este "Flyin´Shoes" (Fat Possum Rcds, RE 2007) se graba en 1977 en los American Studios de Nashville, un estudio parejo al legendario homónimo de Memphis. Chips Moman, fundador y propietario de ambos, además de participar en la grabación como instrumentista (guitarras acústicas y eléctricas) y coros, se encarga, junto a Don Cartee, de las labores de Ingeniero de Sonido y Producción. En esos mismos American Studios, justo es reconocerlo ahora, se han gestado obras inolvidables de Wilson Pickett, Aretha Franklin, Dusty Springfield, Box Tops..., los "Suspicious Mind" e "In The Ghetto" de Elvis Presley se parieron también allí.
Y por si ese entorno privilegiado no fuera suficiente, el elenco de músicos participantes en este "Flyin´Shoes" es de primera categoría. El irlandés Phillip Donnelly, Billy Earl McClelland y Randy Scruggs a las guitarras acústica y eléctrica, Tommy Cogbill al bajo, Bobby Emons a los teclados, Eddy Anderson a la batería y percusión, Jimmy Day, steel guitar, Randy repite a la mandolina, su hermano Gary a la harmónica y, para finalizar, el gran Spooner Oldham al piano. Reconocidos músicos todos ellos (algunos de los mencionados conforman el prestigioso The Memphis Boys...) que han participado en las grabaciones de luminarias como Hank Williams, Willie Nelson, Johnny Cash, B.J. Thomas, Tony Joe White, Donovan, Emmylou Harris, Wailong Jennings, Kris Kristofferson, Dolly Parton, Chuck Berry, Roy Orbison, Kenny Rogers, Don McLean, King Curtis...
Ante tal concurrencia astral Townes Van Zandt debería sentirse, por lo menos, un ser agraciado, pero el tejano no pasa entonces por un buen momento, nada inusual en un artista que lleva ya demasiado tiempo sometido a una salvaje conducta bipolar. Lola Scobey, supuesta autora de muchos de los comentarios de las obras de Townes editadas en las páginas de Allmusic (además de una biografía sobre Willie Nelson) se servía de una conocida frase de Nietzsche para afirmar por entonces: "Townes porta consigo toda la pena y el horror de quien ha mirado el abismo, y el abismo le ha mirado a él". Un epigrama que, para un converso como Townes en el "vivir a tope la esencia del blues" para poder así representar el genuino dolor humano, no deja de tener un indudable sentido.
"Flyin´Shoes" es un disco entrañable, reclama al oyente una pausa después de su primera escucha, de la segunda no deberías pasar sin alterar tu conducta ante el plato -éste le habla directamente-, así que mejor que contemples la cubierta y reflexiones seriamente por un momento. Existe una primera lectura de evidente riqueza instrumental, no en vano los chicos de American Studios interpretan los temas como si se jugaran un contrato en el mismo Ryman de Nashville (recuerden aquellos directos de Emmylou Harris and The Nash Ramblers o el más reciente acústico de Band of Horses), una sensación de brillantísima exaltación rítmica se apodera del oyente-espectador. Recuerda, no dejes de apreciar esa voz de Townes, precisamente tan sobria en esta grabación, también antecesora de otros no pocos momentos de oscuridad. Melancólicas, enternecedoras, las palabras de Townes resuenan más para el que sueña que para el que simplemente escucha. Su voz - los textos de las canciones la revalorizan- la vas a sentir perfectamente ajustada a la sensación de quietud, de soledad, de comunión con una naturaleza que exalta en sus estaciones los distintos colores anímicos.
Cualquiera de las composiciones propias de Townes en este "Flyin´Shoes" (aunque extendamos algo más la entrada, merece la pena reseñarlas): "Loretta", "No Place To Fall", "Flyin´Shoes", "When She Don´t Need Me"; "Dollar Bill Blues", "Rex´s Blues", "Pueblo Waltz" (aquí un emotivo recuerdo a Sussana y Guy Clark), "Brother Flower" y "Snake Song", junto a la única versión de "Who Do You Love" de Bo Diddley, funcionan autónomamente y -no es ninguna sorpresa- también lo hacen con soltura en el conjunto de la grabación.
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| Steve Earle & Townes Van Zandt |
Riqueza instrumental y vocal, ambas resaltan unos textos apegados a la naturaleza exterior y a la interior de distintos personajes que se muestran desnudos, sin más equipaje que sus propios dilemas existenciales. Exuberancia de un disco que lo cataloga facilmente como una auténtica joya del mejor country alternativo de la época, aderezado con fuerte base blues (la influencia del gran Lightnin´Hopkins siempre presente) en su ritmo lírico y que, en definitiva, (de)muestra al oyente el verdadero talento de un compositor único, magistral en muchos aspectos.
Como era de preveer, nuestro mánager Eggers no se esfuerza mucho en promocionar el disco, una tirada de ejemplares más bien justita y una gira de promoción que el mismo Townes se encarga de romper antes de iniciarse. Al concluir las sesiones de grabación organiza una escapada alcohólica con un colega suyo que concluye con un accidente automovilístico, el resultado será el de un profundo corte en la mejilla además de un brazo y dos costillas rotas.
Como continuación a esta experiencia, el "Townes" (New West Rcds, 2009) de Steve Earle espera impaciente en el plato. Artista este que se vanagloria de su amistad con Townes -su primer contacto ocurre en aquel verano de 1977- , también reconoce su legado e influencia musical, de hecho, su malogrado hijo, también músico de prestigio, Justin Townes Earle (además de llevar su mismo nombre) participa en varios cortes de esta obra de homenaje póstumo.
Es su turno.
(1) "Townes Van Zandt. La Eternidad en una Canción" (Álvaro Alonso, Sílex 2021)
29 abr 2025
BRINSLEY SCHWARZ: "NERVOUS ON THE ROAD" (1972)
17 mar 2025
CHITLIN´CIRCUIT VII: "I´LL NEVER GET OUT OF THIS WORLD ALIVE". HANK WILLIAMS (1952)
Si, ya lo se, reconozco que la música country poco o nada tiene que ver con la escena chitlin´circuit, esta última basada en estilos como el blues, jazz y gospel (rhythm and blues), antesala del inmediatamente posterior rock´n´roll. Si traemos hoy al por muchos considerado como Rey del Country, Hank Williams, lo hacemos como continuación a la anterior entrada, la VI de esta serie titulada como CHITLIN´CIRCUIT.
En ella hablábamos del "Pledging My Love" (1954) de Johnny Ace. El caso es que el hecho de su trágica muerte jugando a la ruleta rusa ha dado pie a muchas conjeturas. Una de ellas, quizás la más extendida entre los autores más osados de la escena bibliográfica musical, es la que a continuación les relatamos.
Johnny Ace muere el día de Navidad de 1954 en Houston, Texas. Por entonces las cifras de ventas de sus composiciones estaban perdiendo fuerza, bajaban puestos con fuerza en los escalones de muchos de los charts de la época. Don Robey, su mánager, ha observado la estratosférica subida del "I´ll Never Get Out Of This World Alive" de Hank Williams una vez ocurre su muerte el primer día del año 1953. Don Robey deduce... "si algo parecido" le ocurriese a Johnny, seguramente las ventas de este su último single (junto a "No Money", Duke Rcds.) subiría a lo más alto de las listas..., la debilidad humana, de una manera u otra, siempre tiende a apoyar al afligido, al perdedor.
Don Robey sabe de la afición de Johnny Ace por la bebida y su querencia por las armas de fuego, interés macabro que le empuja a jugar con frecuencia a la ruleta rusa junto a su más cercano círculo de amistades. En una de esta sesiones, alguien (¿fue el mismo Don Robey?) introduce en el tambor del revólver una única bala. El final es conocido. Curiosamente, acontecida la muerte del intérprete, se extiende el rumor que pone en cuestión la supuesta conducta del mánager (un hombre conocido por su naturaleza violenta). Ninguna sospecha, fundada o no, hace mella sobre Robey, aunque su reputación quedaría para siempre mellada por esta tragedia.
La muerte de Johnny Ace alcanza de inmediato máxima exposición mediática entre la audiencia joven afroamericana, ocurre algo parecido entre la juventud blanca. La revista semanal Billboard publica el 15 de Enero de 1955 el siguiente texto: "La reciente muerte de Ace ha propiciado un gran impacto en lo que puede ser considerado como la mayor subida de ventas en las primeras semanas de este año. "Pledging My Love" - continuaba- es ya tan popular entre los clientes del pop y los de r&b."
Este acontecimiento no le pilla por sorpresa a Don Robey. Ese mismo 15 de Enero acuerda compartir la mitad de las ganancias de la version original de Ace del "Pledging My Love" con Wemar Music (subsidiaria de BMI, una de las más poderosas compañías editoras musicales). Solo impone una condición, que ésta última convenza a su vez a una estrella pop blanca para lanzar una versión del tema. Teresa Brewer será la artista escogida. Su cover del "Pledging" (Coral Rcds, 1956) alcanza el número 17 en los listados pop, mientras el original de Johnny Ace permanece en el número 1 de las listas de R&B.
Antes de Motown, antes de Stax, Don Robey se convierte en el primer empresario afroamaericano en introducirse en el mercado joven blanco, aunque no son pocos los que piensan que lo hizo por la puerta trasera.
19 feb 2025
REN WATER: "BOTANICALS" (2024)
24 ene 2025
"CODROEPHENIA: A small portion of Fruits de Mer Records releases from 2024".
16 dic 2024
"POR FAVOR, MÁTAME, LA HISTORIA ORAL DEL PUNK" . MCNEIL & MCCAIN (2021)
Antes de entrar en detalles, permítanme dos o tres puntualizaciones sobre los autores y el libro en cuestión. Legs McNeil, escritor estadounidense, redactor y cofundador del fanzine musical "Punk" (publicación esta de la que deriva la etimología del homónimo estilo), participó también en la creación de las revistas "Spin" (todavía activa) y "Nerve". Gillian McCain es una poetisa y fotógrafa canadiense, además de miembro de varias asociaciones culturales relacionadas con el diseño artístico y publicaciones poéticas. "Por favor, mátame", considerado por gran parte de la crítica como el clásico libro de referencia sobre el punk, su publicó por primera vez en 1996. Alumbrado en nuestro país por la editorial vizcaína Libros Crudos, he de resaltar la traducción de Ricard Gil y Antón López, trabajo encomiable, sobre todo porque al ser este un libro de estilo "oral narrativo" (fruto de innumerables entrevistas efectuadas a los distintos protagonistas) respeta tanto la jerga inglesa como la puntuación y la integridad de los textos originales, recogiendo así fidedignamente la voz de los numerosos personajes que transitan por sus páginas.
Seguidores del dichoso prurito de intelectualizar lo convencional, los autores rastrean numerosos restos arqueológicos entre las escenas experimentales poéticas, teatrales y cinematográficas de los primeros años de la década de los 60 en la ciudad de Nueva York. En esos años emergieron una cantidad significativa de artistas radicales de todo tipo, cruciales para el establecimiento de una nueva cultura pop, minimalista y en la que el concepto de "performance" adquiere carta de naturaleza propia. Cineastas, músicos, bailarines, poetas, autores dramáticos, actores, pintores y escultores, todos ellos conformando una comunidad (más o menos estable según las circunstancias) se lanzan a filmar, versificar, cantar, bailar, representar, originando, en definitiva, un movimiento de crítica compulsiva hacia una sociedad urbana a la que pretenden sobrepasar con su actitud rompedora y subterránea.
Solo la generosidad de los lectores me habrá permitido esta extensa presentación realizada con el único motivo de recalcar una idea clave, la expresión "punk" (enunciado moderno de un anterior término "underground" que aparece por primera vez en 1975 al publicarse el referido magazine musical homónimo) no deja de ser un término genérico que amalgama una variedad de expresiones artísticas y que tiene en la ciudad de Nueva York su centro neurálgico. Lógicamente es la música la disciplina que más destaca en el libro y aquí inician los autores la primera referencia hablando de un artista como La Monte Young, reconocido como primer compositor minimalista. Le sigue The Velvet Underground y todo su entourage mediático de la Factory warholiana. Hay espacio para disertar sobre la más lejana escena de Detroit, con el ejemplo de sus bandas seminales MC5 y The Stooges, formaciones cuyo proto-punk se utiliza como antecedente. The New York Dolls y Ramones, Richard Hell & The Voidoids, Dictators y The Heartbreakers, Dead Boys, (salvo los últimos, grupos ya genuinamente neoyorquinos) son considerados abanderados de este estilo, los primeros en su variante más glitter y glam, el resto con mayor influencia del rock clásico de Presley, Berry & Richard y también del garaje y de ciertos grupos de la "British Invasion" (The Who)
Y es esta amplitud conceptual, el hecho de considerar el estilo punk no solo como una música provocadora, sencilla, gamberra, iconoclasta (hasta qué punto los aficionados estarían hartos de la deriva sinfónico-progresiva en la que parte del rock parecía desarrollarse sería un interesante tema de debate), sino como algo abierto a toda aquella experimentación que fuera capaz de romper los moldes entonces actuales, lo que permite que bandas aparentemente alejadas como Television, Patti Smith Group, Talking Heads o Blondie, se encuentren en el texto y sean todas ellas englobadas y aceptadas en tal estilo.
Es ahora cuando toca hablar sobre Malcolm McLaren. Personaje inquieto, avispado y oportunista (¿recuerdan una de sus más famosas proclamas, "Cash in Chaos"?) se encuentra en Nueva York a mediados de 1974 ejerciendo como "agente libre" de unos New York Dolls que meses atrás habían grabado su segundo Lp "Too Much Too Soon" sin apenas éxito. McLaren les organiza una segunda gira estadounidense llena de conciertos cancelados (resaltar sin embargo las celebradas actuaciones junto a Kiss, una banda con recíproca influencia en sonido e imagen). En el verano de ese mismo 1974 Malcolm les incorpora a los carteles ingleses del Buxton Festival y del Olympia Rock Prom de Londres (únicos norteamericanos entre una caterva de estrellas británicas consagradas como Mott The Hoople, The Faces, Humble Pie, 10CC o Kevin Ayers...) El hecho de que los Dolls tampoco despunten en aquellas citas no desanima a un McLaren ya convencido de aprovechar una oportunidad única, la de exportar a Inglaterra el ambiente candente y el furor de la escena musical que ha vivido personalmente en su etapa neoyorquina. De esa acertadísima idea surgen Sex Pistols en 1975. El apoteósico concierto de Ramones en Julio del siguiente año en el londinense The Roundhouse ante 2.000 enloquecidos espectadores y la publicación del single "Anarchy In The U.K." en noviembre marcan la pauta del nacimiento del punk inglés.
Remitámonos de nuevo al libro, reconozcamos que en el texto abunda el gore, prostitución, droga, sexo chungo, traiciones, violencia (a veces extrema), celos, envidias, el "acusica barrabás" de una buena parte de los entrevistados forma parte del juego argumental. Debo reconocer que si en unos primeros momentos de la lectura fue esto lo que más llamaba mi atención, al final, con la perspectiva de unas cuantas jornadas ya pasadas, la reflexión sosegada me llevó hacia otras disquisiciones. Resumidas: en lo estrictamente musical, la escena neoyorquina de los muy últimos 60 y primeros años 70 (localizados en sus célebres clubs, Max´s Kansas City y CBGB) conforma la auténtica génesis del punk; la variante punk inglesa, a pesar de estar más reconocida a nivel internacional, no deja de ser un movimiento inmediatamente posterior al norteameriacano; si tuviera que destacar a un personaje (el que se encuentra en boca de todos sin ser apenas entrevistado) sería el gran Johnny Thunders el que se llevaría la palma (del martirio).
Dedicado a mi hijo, JaviPeck, prestamista del libro, gran aficionado al rock y bajista del grupo Brut Vermut y a mi hermano Crosby, roquero gran reserva, además de compañero infatigable de tantas tertulias musicales, un año más.





























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