HOME                     LINKS                       CONTACT                      

31 jul. 2017

RAREZAS XIII: CARDOS VOLADORES





MUSIC EMPORIUM                      "MUSIC EMPORIUM"
Existen algunos autores que se mueven mejor entre arenas movedizas, se les antoja más interesante una sucesión de paisajes que choquen entre sí por ser hermosamente antagónicos. Pienso, por ejemplo, en aquellos que evocan la belleza sinuosa de una campiña exhuberante para contraponerla, antes o después, con el panorama herrumbroso de un cementerio de automóviles. O los que imaginando fabulosas acrobacias del super-héroe entre rascacielos de cristal, las confrontan, al capricho del deslizamiento, con el empuje de las aliagas resecas por carreteras secundarias del oeste. Debe existir un misterio genuino que cruza como un gato montés razones que nos son desconocidas. O plagas bíblicas que, aunque se hayan cumplido en su integridad histórica, sigan siendo amenazadoras. Hay quienes creen que vivimos en un mundo de sorbos, de instantes sin relación, completamente libres en su insignificancia, y andamos por un mismo camino que es diferente a cada paso. El dolor y la felicidad se encuentran en la misma cápsula.

Opongo entonces la primera imagen que me viene a la cabeza después de leer el texto de presentación del disco: "Semejante a una gloriosa supernova desde una galaxia apenas visible desde la Tierra, The Music Emporium explosionaron apaciguadamente sobre los sulfurosos firmamentos de Los Ángeles en 1969 y, tan solo después de un año de existencia, desaparecieron sin que apenas nadie los percibiera"..., y lo hago frente al desasosiego que otorga en estas últimas jornadas cobijo a mis sueños reales. Una perenne sucesión de días de calor agobiante, de noches sin arranque porque la necesidad del descanso no las alcanza, un tránsito interminable por regiones polvorientas, casi lunares. En el encuadre final de la visión dos personas caminan sin rumbo fijo hasta que, en una carretera secundaria, una desvencijada Toyota Hilux les recoge sin apenas ya esperanza. Varios temporeros mexicanos se agolpan en la parte trasera de la camioneta y uno de ellos les mira con ojos de serpiente nauyaca.


Music Emporium se mueven en la South Bay Area de Los Ángeles, entre las zonas costeras de El Segundo hasta los cerros de Palos Verdes y, ya en la parte baja de la bahía, desde Long Beach hasta Orange County. Ese es su entorno geográfico natural; líneas casi interminables de playas, con algunos malecones reconstruidos que se introducen como alfileres en la epidermis del mar, colocadas en paralelo con vías de circunvalación que, conforme giran hacia la interestatal de San Diego y se alejan del litoral, varían sus paisajes desde interminables edificaciones de un solo nivel (y pequeños jardines con palmeras tranplantadas), hasta otros donde priman accidentadas colinas cubiertas de matorrales. La cadena montañosa de San Gabriel sirve de telón de fondo a una ciudad de Los Ángeles en la que, ni la geografía de acueductos de "Chinatown", ni el amnésico pigmento de "Mullholland Drive", han hecho todavía mella en nuestros jóvenes protagonistas.


La Universidad de UCLA es el punto neurálgico en donde inicialmente encontramos al principal personaje de Music Emporium, Bill "Casey" Cosby, también a sus dos primeros compañeros de experiencias musicales, Thom Wade y  Steve Rustad. Bill es el típico chico sin complexión atlética californiana, tímido, ni muy alto ni demasiado bajo, con dentadura algo disimilar y una presencia que él mismo considerará como perturbadora. Desde los 7 años practica el acordeón, y su nivel de virtuosismo llega a cotas que le convierten, ya desde edad muy temprana, en uno de los instrumentistas más dotados y premiados del país (el mismo Frank Sinatra le llega a entregar el "United States Accordion Championship" de 1967). Thom Wade y Steve Rustad, por el contrario, entran más fácilmente dentro del círculo de las innumerables admiradoras femeninas que pueblan el campus. Thom, además de tocar la guitarra, compone al unísono con Bill sus primeros temas, también canta, aunque será Steve el que habitualmente dará la cara con su voz. El nombre de la banda es Gentle Thursday y se mueven básicamente por el circuito de locales universitarios.

Thom es el que abre la mente de Bill al introducirle en la música de unos Love de los que no se pierden ningún concierto. El Los Ángeles de la segunda mitad de los 60 es un inmenso caleidoscopio donde se puede encontrar el rock más innovativo y ruidoso de la época. Las actuaciones de Strawberry Alarm Clock, The Doors, Iron Butterfly, Canned Heat, Sly & The Family Stone, Janis Joplin se suceden sin parar en los locales míticos de la escena californiana, Kaleidoscope, Cheetah, Pasadena Civic, Troubadour, Whiskey, The Bear en Huntington Beach o The Bank en la cercana Torrance. Bill "Casey" Cosby hace tiempo que ha decidido utilizar el rock como nueva vía de expresión artística, poniendo la base de su educación clásica musical, que también recoge retazos de influencias del jazz, al servicio de la corriente contracultural, un epíteto que le convence más que la psicodelia, término con el que nunca llegó a congeniar.

Para conseguir sus objetivos Bill decide crear una nueva banda y prescindir de Thom y Steve, aunque el primero siguiese colaborando periódicamente en labores de letrista y composición. Nace entonces Cage, una formación que contiene una original y pionera base rítmica femenina, la de Dora Wahl, vecina y amiga desde la infancia (la última fotografía es la suya), a la batería y Carolyn Lee (su futura esposa), al bajo y voces, compañeras ambas de la UCLA Glee Club, también con acreditados curriculum de formación clásica. La complementa Dave Padwin, un oriundo de Chicago, sin educación musical previa, al que conocen en la Guitar Center de Santa Mónica Boulevard. Su historial aparece repleto de actuaciones con bandas de versiones en el Midwest, hasta que decide probar mejor suerte mudándose hasta Los Ángeles. La técnica a la guitarra de Dave, desacomplejada e instintiva, encaja a la perfección con la idea original de Bill, una suerte de música expansiva, ruidosa y embrollada, a la vez compendio de claridad íntima y de oscuridad armoniosa, idónea para penetrar en las mentes de una sociedad necesitada de liberar sus ataduras más convencionales.

Curiosamente las actuaciones de los primeros Cage no se suceden en los locales clásicos del Sunset Boulevard, al contrario, existe un rechazo incomprensible de los gerentes y dueños hacia su tipo de música, motivo que les empuja a dejarse ver más por las salas que componen el circuito universitario, un itinerario alternativo que aceptaba propuestas más excepcionales. Recintos como el club The Odissey del Pacific Coast Highway de Hermosa Beach, acogen asíduamente a una banda que ya destacaba por la increíble fuerza de sus directos, altísimo volumen en las piezas más duras o de medio- tiempo, susurros apenas audibles en las baladas, armonías vocales que les asemejaban a unos Jefferson Airplane o, mejor aun, a unos Carpenters, que se encuentran entonces en la cresta de la ola, y con los que llegan a intimar. Es a comienzos de 1969 cuando Cage ya tiene suficiente material para grabar un album y entran en escena dos nuevos personajes, Bill Lezarus como futuro Productor y Jack Ames, recien despedido del sello que fundó, Liberty Records, como Ingeniero de sonido. Es éste último el que, con vistas a una mayor aceptación comercial, propone a Bill Cosby el cambio de nombre de Cage a Music Emporium.

Ante la falta de fondos para una grabación en condiciones, Jack Ames decide mantener las demos originales que Bill Lazerus había realizado en la Sunset Sound Recorders Studio (un local que recogió desde las grabaciones de las primeras bandas sonoras de las películas de Walt Disney hasta los primeros álbumes de The Doors). Lo único que re-graba Jack son las voces, en solitario de Bill Cosby o en dúo con Carolyn Lee, y lo hace sobre las bases instrumentales previamente editadas en las cintas primitivas. Se publican 10 temas originales del álbum homónimo, la mayoría de ellos compuestos por Cosby, con varias participaciones del Thom Wade y tan solo una de Dave Padwin. La primera y única tirada alcanza las 300 copias, publicándose bajo el sello Sentinel. Huelga decir que el éxito comercial no existió en el vocabulario de la época y que, conforme van pasando los años, este "Music Emporium" se hace mítico y llega a venderse por sumas económicas más que considerables. (Consta en la red la mención de una copia original proveniente de nuestro país y  que fue vendida por más de 2.500$). La portada del disco, muy celebrada entre los coleccionistas, muestra un original diseño de Stephen Rustad y Mike Higgins Hall, el contorno de las puertas y ventanas de la cabaña aparecen recortadas y muestran a los miembros de la banda retratados en los cerros de Palos Verdes, sus figuras reflejan un halo intranquilizador.

El álbum, el que circula entre la mayoría de los aficionados, es el que re-editó el sello Sundazed Music en 2001 bajo la supervisión del gran Bob Irwin. Su trabajo, ciertamente encomiable, ha mejorado las bases de las cintas originales, ampliando un sonido que, reconocido por los mismos componentes de la banda, se acerca mucho al que Bill Cosby pretendió inicialmente para el ábum de 1969. Abre la cara A "Nam Myo Renge Kyo", una suerte de canto budista (rama flores del loto japonés) con letra de Wade, y que destaca tanto por el trote percusivo de Dora Wahl, que recuerda en mucho a la mejor Maureen Tucker de Velvet Underground, como por los propios teclados de Cosby, una suerte de molinillo giratorio que arañará desde entonces el cielo. "Velvet Sunsets", un tema que rememora a los amigos caídos en una guerra de Viet-Nam entonces ya muy impopular, le sigue y expone sin paliativos la elegancia verbal de Carolyn Lee. En "Prelude" destaca de nuevo la percusión de Dora con sus redobles a lo Ginger Baker, y el órgano de Bill, con ocasionales pinceladas de Iron Butterfly. "Catatonic Variations" es el tema más oscuro del disco, representación de la más eclipsadas imágenes de un Norman Bates imperecedero. "Times Likes This", que junto a "Nam Myo Renge Kyo" se editó como único single del Lp, suena y mejora a Buffalo Springfield. "Gentle Thursday", el tema que definió por primera vez la misma esencia de la banda, es la canción que aporta mayor estructura y composición puramente clásica, también cuenta con un vaporoso ejercicio vocal que Carolyn llena de magia femenina. Cierra la cara A la versión instrumental del "Nam Myo Renge Kyo".

La cara B se inicia con "Winds Have Changed" y aquí la guitarra de Dave Padwin resplandece en esquinas escondidas (el oyente debe estar atento), mientras las voces de Bill y Carolyn emulan a unos Carpenters (sin llegar a sus cumbres, justo es reconocerlo). "Cage" es el tema que mejor ejemplariza el poderoso rango instrumental y vocal de la banda, de hecho era el de mayor duración en los conciertos de Music Emporium, y quizás por ello, al verse reducido su minutaje, queda como relegado, sin la importancia que se merecería. "Sun Never Shines", la única composición de Dave Padwin, da a la guitarra un ritmo más roquero, mientras los teclados de Bill mantienen ásperas líneas de contraste armónico. "Day Of Wrath", su idea inicial procede de un canto gregoriano y toda la estructura del tema tiene un eco de sonido catedralicio y limpio. Termina la cara con otra versión instrumental, ajena como el "Nam Myo Renge Kyo" del primer disco de Sentinel, el "Gentle Thursday". Su instrumentación alcanza más hondura. Alguien les compara aquí con It´s A Beautiful Day o The Peanut Butter Conspiracy.

Music Emporium fueron una banda propicia para un tiempo de sensibilidad diferente, seguramente de imposible factura en los momentos actuales. En apenas dos años y medio de vida, y con solo este trabajo homónimo en el mercado, desaparecieron. Su líder Bill Cosby, para evitar su enlistamiento y marcha a Viet-Nam a finales de 1969, termina en la Academia Militar de West Point, eso sí, al cabo de los años contratado como Director Musical de la West Point Glee Club, su sección musical. El resto de sus miembros llevarán, a partir de entonces, una vida alejada de los escenarios, aunque con contactos puntuales y esporádicos en el planeta musical, nada que ver con el anterior empuje que les propiciara el haber pertenecido a una banda tan singular como Music Emporium. Su música epitomiza la corriente de libertad y experimentación que corría por las fallas tectónicas de la California de los finales 60. También con una geografía de albatros y pegajosos residuos marinos, de cardos corredores entre los arcenes elevados de las autopistas, émulos vegetales de unos fundadores Kerouac y Cassady que ya habían vuelto de México.














20 jul. 2017

VUELVE FARGO





THE LITTER                       "DISTORTIONS"
Acabo de ver nuevamente este año (¿es Febrero el mes más cruel...?) la segunda temporada de la serie "Fargo" de Noah Hawley y he de confesar que me encuentro en una situación de búsqueda de inspiración. Hace ya algunas horas que le estoy dando vueltas a aquellas secuencias en las que aparecen los platillos volantes, intentando sacar en claro alguna conclusión lógica. Ante la imposibilidad de hacerlo, vuelvo repetidamente a aquella otra escena, ya en el último capítulo de la serie, en la que el policía mayor trata de explicar a su hija la razón por la que tiene distribuidas en su despacho una gran cantidad de hojas, dibujadas todas ellas con signos aparentemente enigmáticos. Creo recordar que el personaje en cuestión le comenta algo referente a que las palabras, en muchas ocasiones, no sirven suficientemente para expresar nuestros sentimientos, deslocalizándolos, recluyéndolos en extremo, mientras que los signos, dependiendo de lo acertado de la imagen que representen, casi siempre tendrían mayor alcance emocional, mejor comprensión. No desecho recurrir a este artificio durante el transcurso del texto.

Los que algo me conocen saben ya de mi querencia por rodear a los protagonistas de los que escribo con ciertos datos de historia y geografía, yo quiero suponer que esta pincelada costumbrista facilita al (im)probable lector el acomodarse en un escenario inicialmente oscurecido. Será capricho, pero observo como las luces del plató parecen encenderse cuando se acercan las de los platillos volantes anteriormente mencionados, y entonces la historia reciente del estado norteamericano de Minnesota queda aparentemente ligada a la de la famosa serie de TV. Desde la parte inferior del OVNI unos cilindros escupen hacia el suelo un objeto liviano y de aspecto cuadrado. Espero a acercarme cuando ya se ha alejado el peligro y me encuentro con lo que parece ser un long-play musical, en su carpeta brillante se muestra retratada la cara completa de un ser humano. Su cabeza está atravesada por unos largos y puntiagudos clavos y alfileres y, en la parte más alta, aparecen las palabras "PEBBLES, VOl 1. 60´s PUNK & PSYCH CLASSICS".

Minnesota es entonces la patria chica de The Litter, la banda a la que se acredita el tema "Action Woman" (Scotty Records, 1967), primer corte de la cara A de la muy famosa antología comentada. Pero, como sucede en el Génesis, la oscuridad fue vencida por otra luz en Minnesota, y esta claridad provino de un grupo distinto, The Trashmen, los pioneros hit-makers locales que con su "Surfin Bird" (Garrett Records, 1963) pusieron al estado norteamericano de "Los 1000 Lagos" en el mapa del mundo bíblico-musical. [Remito en este punto al lector a una de las escenas de "La Chaqueta Metálica" (1987) de Stanley Kubrik, en la que una cuerda de reporteros filma a la patrulla protagonista, cobijados los soldados en una pared semiderruida, mientras los acordes del gran éxito surf-rock de The Trashmen sirve de banda sonora en una secuencia llena de humo, fuego y color de barro sucio y resecado].

Salvo uno de ellos, los seis miembros originales de The Litter son oriundos de la zona Minneapolis- Saint Paul, conocida como la de "Twin-Cities", capital esta última del estado,  y  se ha de decir, al hilo de la película comentada, que tuvieron ciertamente suerte en no ser reclutados para luchar en la Guerra de Vietnam. Sus nombres, Jim Kane, Denny Waite, Dan Rinaldi, Tom Murray y Bill Strandlof, al contrario que sus paisanos de "Fargo"  Blumquist, Malvo, Nygaard, Gerhardt, Solverson o Larsson, no pertenecen a la hornada original de los segundos colonizadores del estado de Minnesota (los primeros fueron franceses), mayoritariamente procedentes de Alemania y Escandinavia. Pero el verdadero cerebro detrás de la banda es Warren Kendrick, un hombre de talento inigualable, guitarrista frustado a causa de una parálisis parcial en su brazo derecho, compositor de éxito (el "Action Woman" es de su firma), propietario de los sellos locales Scotty, Warick y Hexagon, productor de The Litter y de sus gemelos The Electras (su versión del "Action Woman" aun divide a partidarios de uno u otro combo) y, además, estudioso aventajado de los efectos electrónicos de grabación. Su habilidad en este campo propicia que el efecto fuzz distorsionado, tan característico de las guitarras de Strandolf y Caplan, del que hablaremos en breve, quede fielmente reflejado tanto en los primeros singles como en los LPs posteriores de la banda.

El single que da a conocer a The Litter en 1967 es entonces el "Action Woman"/"Legal Matter", grabado en los Dove Recording Studios, lugar en el que también lo harían, dos años después, los C.A. Quintet su extraordinario "Trip Thru Hell", otra gran banda oriunda de la ciudad pero, por desgracia para ellos, totalmente desconocida fuera de sus fronteras. "Legal Matter" es un tema compuesto por Pete Townsend y ejemplariza la influencia de una "British Invasion" de la que inicialmente The Litter son convencidos seguidores. Tanto es así que Jim Kane, el verdadero líder inicial de la formación, fue el que gracias a la prematura importación e intensa audición de las entonces obras de los Yardbirds, Who, Spencer Davis Group o Small Faces, marca el camino y el estilo propio por el que serán conocidos los preliminares The Litter, una calculada puesta en escena del más crudo y puro r&b británico. La imagen que transmite el grupo es la que pretenden, puramente británica. Desde las primeras actuaciones sus vestimentas, su pelo largo (pioneros en ser rechazados en numerosos establecimientos públicos), los juegos de luces en los que apoyan sus conciertos, hasta la ocasional destrucción que Dan Rinaldi hacía de su Danelectro 59C, les convierten en el más fiel reflejo de lo que ocurría al otro lado del charco. Las versiones que hacen de las bandas inglesas son consideradas, por un público que todavía no está al tanto, como composiciones propias del grupo.

Este "Action Woman" de enero de 1967 es un auténtico producto de laboratorio. Procesado al milímetro para ser radiado en las emisoras locales de las "Twin-Cities", habla del típico mensaje chico-chica pero sin llegar a escandalizar en su lírica a las futuras compradoras del producto, tampoco a los DJs que deben popularizarlo. La distorsionada guitarra inicial de Bill Strandlof fija irremediablemente la atención del oyente, le declara su intención de perforarle el cráneo con sucesivos riffs descarnados, cercanos a una demencia que galopa incontrolada a lo largo de sus dos minutos y medio. La batería de Tom Murray tartamudea constantemente y la voz de Denny Waite se mantiene viva, cabalgando sin fisuras entre líneas de arrogancia y pretendida dominación masculina. Es una canción que habla, sin decirlo explícitamente, de falta de sexo (de sexo sucio, se entiende) y que, volviendo a la comparación con la simultánea versión de The Electras, me parece más rotunda que la que hicieron estos últimos, toda vez que el empleo por estos del clavecín la hace más barroca, más en la onda de unos The Left Banke algo endurecidos.

Desde la grabación de "Action Woman", The Litter se mueven en un torbellino de conciertos y actuaciones locales, aunque tendrán que esperar hasta el siguiente 1968 para empezar a compartir cartel con los grandes grupos de la época (Who, Yardbirds, Cream...) que se acercan a las capitales del Medio Oeste completando sus giras americanas. En Junio de 1967 su mánager, el ya mencionado Warren Kendrick, los concentra en los Dove Recording Studios de Bloomington, al norte de Minneapolis, para iniciar la grabación de su primer larga duración, "Distortions". Bill Strandolf ya no se encuentra entonces en la banda, sus desavenencias musicales con el líder Jim Kane, que se niega a seguir sus propuestas para suavizar su estilo musical, dirigiéndolo hacia pastos más armónicos en la onda de The Hollies, propicia la inmediata entrada del segundo gran guitarrista de The Litter, Tom "Zipply" Caplan. "Zippy" acaba de regresar a Minneapolis después de una breve pero fructífera estancia en California, bien empapado de psicodelia, y ofrece a Kendrick la ventaja de ser, al igual que él, un fanático de los últimos procesos tecnológicos de grabación. Como muestra de buena armonía "Zippy" aceptará además, en el momento de la grabación de "Distortions", respetar las tomas iniciales en las que Strandolf participó ("Action Woman", "A Legal Matter" y "Soul-Searchin´"), que son las que quedan definitivamente incorporadas en el disco.

Este "Distortions", que recoge el nombre del sonido fuzz distorsionado de las guitarras de Strandolf y Caplan, tan característico de The Litter, supone un fiel reflejo de lo que iba a ser un concierto de la formación. Comienza la cara A con el ya mencionado "Action Woman", tema estrella de la banda con el que abrían sus actuaciones (y que posteriormente llegarían a relegar a un segundo plano, fruto del hartazgo en su continuada interpretación, según los propios miembros del grupo), para seguir con el "What´cha Gonna Do About It" de los Small Faces. Les seguía "Codine", una versión de la amerindia Buffy St. Marie que, normalmente interpretada en la mitad de la función, ofrecía a la audiencia una dinámica más sosegada, preparándola para una nueva descarga de adrenalina eléctrica en los dos temas siguientes, las versiones de Spencer Davis Group en "Somebody Help Me" y The Who, en "Substitute". El "The Mummy", con el que termina esta primera cara, era una composición del propio Caplan que empleaban habitualmente para cerrar de forma original, y  hasta cierto punto frustrante, el tema anterior de Townsend.

La cara B se inicia con otra versión de Skip James, el conocido "I´m So Glad", pero esta vez más en la línea en la que lo interpretaron Cream en su "Fresh Cream" de 1966, plena de espacio para que la voz de Denny Waite, y el resto de los instrumentos, se explayen sin dificultad alguna. Prosiguen dos nuevas versiones, la primera sobre un nuevo tema de Townsend, el ya mencionado "A Legal Matter", la segunda "Rack My Mind" del "Roger The Engineer" de The Yardbirds (para mí el mejor tema de la grabación). Continúa el "Soul-Searchin´", obra del mismo Kendrick, y culminan el trabajo con la versión del "I´m A Man" de Ellas McDaniel, alias Bo Diddley, sin duda el momento en el que más claramente se puede adivinar la nueva deriva psicodélica en la que The Litter se embarcarían con su siguiente grabación, el "$100 Fine" de 1968. "Distortions" sale a la luz en Diciembre de 1967 y, aunque vende más ejemplares (inicialmente se prensan un total de 2000 unidades) que su primer single "Action Woman"/"Legal Matter", no llega a tener más que un limitado impacto local, muy lejos de las listas de éxitos nacionales.

El destornillante texto de A. Seltzer ("Rock Critic At Large...") en el "Pebbles Volume 2" (en el que The Litter cierran con "I´m A Man") habla de unas bandas (se entiende que son las que aparecen en las recopilaciones) consideradas como "perdedoras en un escenario donde incluso Question Mark & The Mysterians se consideraban ganadores. Comodines en un mundo lleno de ases. Las deformadas excrecencias de la mentalidad juvenil en este album son tan claramente sucias que ni siquiera Lenny Kaye tuvo el coraje de incorporarlas a su "Nuggets". The Litter fue una de esas bandas, quizás la más arquetípica en el genuino estilo punk de la época (antes, incluso, que la acepción del término garaje llegara a emplearse) porque se ajustó mejor que ninguna otra a los gustos y tendencias del momento. Imagen premeditadamente inglesa, acorde con la transmitida por los grandes grupos de la  "British Invasion", grandes versiones del mejor r&b de las bandas de las Islas, actuaciones plenas de efectos estroboscópicos y de violencia instrumental, empleo del fuzz, elemento distorsionador del sonido de las guitarras previo a los pedales wah-wah. Sus actuaciones en directo fueron consideradas como las más vibrantes en su tiempo (llegaron a ser considerados ganadores, en un celebrado evento local, en el que competían con Blue Cheer como grupo con sonido más fuerte). 


"Distortions", ya agotada en 1970 su primera tirada (y sin intención de reeditarse por su sello de entonces, ABC Records), fue la primera obra en considerarse como clásica del nuevo sonido garaje americano. Los coleccionistas, de entonces, ya empezaron a pagar sumas cercanas a las tres cifras para hacerse con un ejemplar de este trabajo. Las sucesivas y posteriores reediciones de los sellos Get-Hip y Sundazed, además de hacer justicia a una banda única, demostraron el interés que seguía suscitando la nueva música que "Pebbles" había dado a conocer a los aficionados, muy a finales de la década de los 70. Y es que el característico estilo punk-garaje del "Distortions", que anticipa la psicodelia "high-energy" de sus posteriores trabajos, podría muy bien ser tomado como el de la banda sonora de los OVNIS recientemente avistados en la zona norte del Medio-Oeste americano, o, mejor aun, como la de la tercera y última serie de "Fargo".