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8 ene. 2014

LOS MEJORES CHICOS DEL EAST-END




SMALL FACES                   "THERE ARE BUT FOUR SMALL FACES"
Pasaron los últimos días de diciembre como versos incompletos. Un clima desdibujado, ayudado por una inexistente luz del cielo, hicieron de esos días una desilusión patente. La gran rueda de la noria se abrillanta con el montaje de la Navidad, y se mezcla subrepticiamente con las celebraciones del comienzo de año que, por exigencias del guión, debe además significar una nueva apuesta por la regeneración, los buenos deseos y las expectativas de un tiempo mejor para todos. Comenzamos, poco minutos después de terminar las campanadas, a caer en la cotidiana realidad de una vida casi siempre semejante a la experimentada justo un año antes, cuando repetimos el mismo ciclo y vislumbrábamos la línea de un nuevo horizonte, el mismo que vemos ahora repetido y que atisbaremos mañana.  Penélope ha dado una nueva puntada al hilo de la historia.

Afortunadamente este hecho, semejante a la idea del eterno retorno, se da en otras ocasiones (para nada banales) en las que el oyente se reencuentra con determinados grupos musicales que, también por exigencias del guión (sentimental en este caso), han supuesto parte importante de la educación musical del mismo. Hablamos hoy, en esta particular ruleta del dios Cronos, del quinto dedo meñique de la mano que mece la cuna del rock británico (adivinen los nombres de los cuatro restantes), Small Faces. Y de unos Small Faces recién llegados al sello del diletante y conocido (por su ligazón con el cuarteto de Dartford)  Andrew Loog Oldham, Immediate Records.

1966 había sido un buen año para la banda del East End londinense. Su single "All Or Nothing", al igual que ocurrió con otros cuatro de los que publicaron en años y meses inmediatamente anteriores, llegaría a la cima del "UK Top 20 " en ese mismo año. Su merecida fama como los verdaderos representantes de la escena "mod " inglesa debería tenerles más que contentos. Los numerosos fans del grupo, que acudían en masa a sus conciertos por todo el país, seguían reuniéndose expectantes en el café-bar "Two I´s" de Wardour Street y en los garitos del Soho "The Scene Club" y "Flamingo Allnighter Club" y escuchaban embelesados el nuevo "hit" que el sello Decca había publicado en noviembre de ese mismo año 1966, "My Mind´s Eye".

 Pero Marriott, Lane, McLagan y Jones no estaban para nada satisfechos. Se adivinaba en un próximo horizonte el "Summer Of Love" del siguiente año, la atmósfera musical se estaba coloreando a pasos agigantados, colores que también traían trazas de liberación sexual, de experimentación con nuevas sustancias alucinógenas, de ciertas reivindicaciones políticas (mayoritariamente agrupadas en torno a la confrontación contra una sociedad demasiado aburguesada y conservadora, además de la tan de moda entonces oposición a la guerra de Vietnam). Small Faces querían dejar de ser la típica banda para "teenyboppers", deglutidores a mansalva de "hits" y modales acordes con el "Swinging London" de la época, y asemejarse a unos Beatles, Rolling Stones, Yardbirds, Beach Boys, Jeff Beck o Eric Clapton, que ya estaban en marcha hacia un camino de experimentación musical y lírica, allí donde pudieran fluir libremente sus experiencias interiores y abandonar su visión más banal como compositores, todo ello sin olvidar en absoluto su gusto por las raíces negras, su querencia por los sonidos de la Tamla y de Stax y el blues de Muddy Waters, el "beat" de Booker T. and The MG´s y el soul de Otis Redding,  y esa agresividad y energía que les habían caracterizado en años anteriores como uno de los grupos más potentes y excitantes de la escena inglesa.

El paso siguiente supone romper con su entonces mánager Don Arden (también lo era en aquellos tiempos de los célebres The Move) y firmar con el nuevo y más interesante sello del momento, Immediate Records, dirigido por el mencionado Andrew Loog Oldham. Estamos ya en febrero de 1967 y la banda se instala en el 22 de Westmoreland Terrace, Pimlico..., y si quisiéramos nos podríamos asomar al típico piso comunal del Londres de la época, donde músicos amigos (Mick Jagger, Paul McCartney, Rod Stewart...) entran y salen con frecuencia y total libertad; fiestas y "happenings" de todo tipo se suceden, la más nítida impresión del momento parece que fuera el desbarre más absoluto de algunos miembros notables del ya consagrado "stardom" musical, pero no vamos a centrarnos en ello, toda vez que lo más significativo es que en ese lugar la banda consigue estrechar aun más sus propios vínculos personales y, como consecuencia de ello, refrendar una nueva idea de grupo que les posicionara, de una vez por todas, en una pasarela donde ya estaban mostrando sus poderes los verdaderos hombres, ya no los adolescentes a los que se les asemejaba muy a su pesar.

En Junio de ese año 1967 Immediate Records publica el primer single de la banda en su sello, "Here Comes The Nice", una auténtica oda a uno de los nuevos protagonistas de la época, el traficante de drogas que provee de parcelas comprimidas de felicidad a los miembros de la élite artística (ya no hablamos del "cannabis" o del "speed" de la escena "mod", sino del ácido lisérgico importado desde la dorada California),  increíblemente dejada pasar por la censura de la época, donde ya se manifiestan las señales distintivas de la nueva etapa musical del grupo. Nueva etapa que ha tenido mucho que ver con el cambio radical de actitud que la banda contempla. Frente a la constante exposición de la misma en interminables y extenuantes giras y conciertos, donde básicamente se muestra al público la imagen de una banda fabricante de "hits", frontón de alaridos juveniles y espejo de la moda de Carnaby Street, a un grupo cohesionado en torno a las directrices musicales más en boga en ese momento, psicodelia entroncada con raíces negras. Dejar de ser una banda de directo al cien por cien para convertirse, gracias a las nuevas técnicas de grabación que los Olympic Studios les ofrecen (y a la total libertad creativa que Andrew Loog Oldham les asegura) en una banda de estudio, sin olvidar lógicamente las giras que realizarían conjuntamente con los artistas y grupos entonces contratados por el sello (PP Arnold, Chris Farlowe, The Apostolic Intervention, Billy Nicholls, The Nice)

Muy poco tiempo después se publica el primer trabajo de la banda en Immediate Records, inexplicablemente con el mismo título con el que se editó su primer album con Decca, "Small Faces". Un auténtico conglomerado de grandes canciones forman su esqueleto. "(Tell Me) Have You Ever Seen Me", "Things Are Going To Get Better", "My Way Of Giving", "Green Circles", "Become Like You", "Talk To You", "Show Me The Way", "Up The Wooden Hills To Bedfordshire" (ésta última de McLagan), entre otras. Entramado que tiene a Steve Marriott y a Ronnie Lane como verdaderos arquitectos de su sonido y de su lírica, compositores y productores del disco que, en una rica labor conjunta, conforman uno de los pilares en los que se sustenta la más inicial y genuina apuesta psicodélica inglesa. Pop lisérgico y psicodélico, "garaje-rock", pop barroco, piezas de arquitectura "pre-metal" o "heavy-rock".

Disco éste que tiene su contrapartida en América, donde CBS, como distribuidora en Estados Unidos de los productos elaborados por Immediate Records, propone y consigue la edición de un album similar aunque con título y set de canciones algo diferenciadas. Así nace "There Are But Four Small Faces", también con portada diferente a la inglesa, los miembros de la banda aparecen fotografiados en un entorno campestre (realmente un campo lleno de ortigas aledaño a un descampado ferroviario) y atildados con ropajes plenos de amoebas, nadando en estampados de seda y terciopelo. Es sin duda esta edición de mayor calidad que la inglesa al incluir dos auténtica joyas dentro del cancionero tradicional de la banda. Un "Itchycoo Park" que captura fielmente el ambiente "hippie" de entonces (y que llegó a ser el único "Top 20 hit" que consiguieron los británicos al otro lado del charco) con un texto de alta calidad poética también y que, sobre todo, incorpora las nuevas técnicas de grabación del entonces muy inicial "mono phasing system" (invención del ingeniero de sonido George Chkiantz, con la aquiescencia del maestro Glyn Johns), efectos especiales que asemejaban el sonido de los "jets" supersónicos, en cuanto a su compresión y expansión aérea, y que se ensamblan en las partes finales e iniciales de la batería y teclados, y el famoso "Tin Soldier", para muchos (entre los que me incluyo) el mejor tema que jamás grabaron los londinenses, con la ayuda inestimable de una maravillosa P.P. Arnold a las voces, un auténtico "tsunami de sonido, furia, pasión y potencia instrumental" como Tony Calder (socio de Andrew Loog Oldham en Immediate Records) acertadamente calificaría.

Lástima fue que Small Faces no pudieran aprovechar el relativo éxito de "Itchycoo Park" para darse mejor a conocer en América y lograr, como sus entonces pares ingleses, un mayor reconocimiento y popularidad internacional. Ni Andrew Loog Oldham, temeroso de perder el control sobre la banda, ni tampoco, dicen las comadres del sector, un Steve Marriott que fracasa en convencer a Peter Frampton en incorporarse como guitarra solista a la banda (potenciando de esa manera un nuevo y más brillante instrumentista ante una exigente audiencia americana,) propician esa expansión tan necesaria para la supervivencia de la banda. The Faces, ya fuera Steve Marriott y con unos imponentes Rod Stewart y Ron Wood, de alguna manera suplen esta carencia original y logran, en buena hora pero ya tarde, que la brillante historia de la banda del East End tuviera un final más feliz.










8 comentarios:

  1. Personalmente me parecen junto con los Zombies ingleses el grupo después de los Beatle mejor de la escena sixties UK . Su cambio de mod o r'n'b hacia terrenos más pisco pop es brutal en tan poco tiempo. Y que voz !!!

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    1. Totalmente de acuerdo con tu comentario Bernardo. Que gran cambio, para bien, hicieron, y en que tiempo tan corto. La voz de Marriott, excepcional.
      Gracias y saludos,
      Javier.

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  2. No sé por qué este disco siempre se me atragantó en comparación con el primero o con el Odgen's... y son bastantes personas las que me han dicho que es el mejor de los imprescindibles Small Faces. Después de este fenomenal post creo una vez más que debo darle paso otra vez. Un abrazo.

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    1. A mí, particularmente, es el que más me gusta de la etapa Immediate del grupo. Supera al primero al incluir dos grandes temas como el "Itchycoo Park" y "Tin Soldier", es quizás más amplio que el "Ogden´s...", al que creo que le pierde un poquito su demasía de "cockney" inglés.
      Gracias y saludos,
      Javier.

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  3. Estupendo texto, Javier. Tienes tus entradas siempre una parte didáctica que no veo yo en ningún otro blog; quizá no te lo plantees así, pero es indudable que aquí se explica y se aprende mucho. En cuanto a los Small Faces, yo prefiero el siguiente disco (que, como sabes, acaba de tratar Nikochan), si bien éste que nos traes llevo años sin escucharlo, así que me pongo a ello.

    Un abrazo.

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    1. Bueno, me documento bastante antes de colgar los textos y eso hace que transmita el conocimiento que haya podido adquirir. Es intencionado, si. Yo prefiero este segundo, que no deja de ser el primero ampliado, sin desmerecer un ápice el valor del "Ogden´s"
      Abrazos y gracias,
      Javier.

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  4. Ahi! Qué he tardado en leerte esta entrada a la que eché el ojo el mismo día que la colgastes, pero por tema de trabajo no he podido. Una maravilla, sin más, y conste que no soy muy devoto de este disco, me cuelgo más con los primeros, con los tres anteriores que son pura dinamita soul-rock. Pero ahora ya veo las cosas de otra manera, genial como siempre Javier. Salud!

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    1. Pues nada Antonio, si tienes oportunidad de recuperarlo, y apreciarlo en su valor, esta entradilla habrá servido para algo más que entretenimiento.
      Gracias y saludos,
      Javier.

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