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23 jul. 2014

IGNORANCIA




THE BEVIS FROND                "WHITE NUMBERS"
Ignoro totalmente cuando supe algo sobre The Bevis Frond, la banda creada por el considerado por algunos expertos como el "Verdadero Rey Underground de la Psicodelia Inglesa". Pudo ser en alguna revista especializada hacia la segunda mitad de los años 80 o, en la misma época, fruto de alguna recomendación que me hiciera algún "dealer" en varias de las tiendas de discos que entonces frecuentaba en Madrid, "Record Runner", "Tony Martin" o "Discos del Sur". El caso es que allá por el 88 llegó a mis manos una recopilación de la banda, "Bevis Frond Through The Looking Glass", editada por un maravilloso y esotérico sello londinense Reckless Records (creo que ya desaparecido), y que daba a conocer a los aficionados varios de los temas que el líder de la banda, Nick Saloman, había editado anteriormente en otros LPs y en su propio sello, el también mítico Woronzow Records  (éste aun existe afortunadamente). El efecto que me causó tal pieza fue de un extraordinario asombro. Un músico de un talento portentoso que, haciendo alarde de su propio virtuosismo, tocaba la guitarra sin púa (como si los ángeles volaran sin alas), además de otros instrumentos que dominaba a la perfección, piano, bajo y teclados. Una posterior entrevista con el artista en el "Ruta 66" (¡cuanto le debo a esta revista!) en Junio del 94 me puso más en antecedentes y asentó aún más mi admiración por este vecino de Walthamstow, barrio norteño de Londres que pienso, en homenaje a nuestro protagonista de hoy,  visitar en mi próximo (e improbable) viaje a la capital inglesa.

Ignoro también, y esta ausencia puede que pese más como una losa en mi conciencia, cómo desde esos años de conocimiento previo (1988-1994) no tuve la oportunidad de ir adquiriendo parte de la obra del artista londinense, aunque en mi descargo debo admitir que no era nada fácil el hacerse con ella, entre otras cosas porque los discos que se iban editando lo hacían en cantidades minúsculas (no más de 250) y su llegada y distribución a nuestro país no era tarea sencilla. Vuelvo ahora afortunadamente al redil del que nunca debí salir con la adquisición y atenta escucha de la última obra publicada por The Bevis Frond el año pasado, el maravilloso "White Numbers", triple Lp que contiene 24 canciones agrupadas en dos vinilos más un tercero que añade las dos partes de una maravillosa "jam" casera titulada "Homemade Traditional Electric Jam", con los textos de las canciones incluidos.

Ignoro igualmente por que cuando un servidor tenía la tierna edad de 5 años no hizo lo mismo que Nick Saloman hiciera en su tierra natal, aprender a tocar el piano y además, dos años después e influenciado  por The Shadows, cambiarse a la guitarra para formar su primer grupo, cuando no era más que un mero colegial. También como excusa podré decir que entonces en mi país ("mierda de país" como ahora bien dice Rosendo Mercado en su último "Vergüenza Torera"), los chavales vivíamos más atrapados entre los "últimos coletazos del Imperio hacia Dios" y, ante tal hazaña épica, no cabían demasiadas alternativas liberadoras. Lo que sí pude paliar en parte fue algo de lo que Nick se hartaría cuando era adolescente en el inolvidable "swinging London" de los 60, aunque eso sí, ni color con el contenido ni con el continente. Mientras él no se perdía por entonces los grandes conciertos en los Roundhouse, Marquee o UFO, yo veinte años después, no faltaba a ninguno en los RockOla, El Sol, El Jardín, La Universal, La Montesol u otros similares. Algo es algo.

Ignoro si los que lean esta entrada conocen o no algo de Nick Saloman y The Bevis Frond. A aquellos que no tengan la suerte de hacerlo, se lo recomiendo muy de veras. Y es que hablaba antes del virtuosismo instrumental del músico inglés, expresado más significativamente en su personalísmo estilo guitarrero, una especie de cruce entre el mejor Jimi Hendrix, nuestro admirado J. Mascis o el más desconocido (pero no por ello menos digno de elogio) Greg Sage de The Wipers,  cuando aborda temas en una onda más de "hard-rock-melódico", sus riffs creando un escalonamiento de capas que elevan la melodía hasta terrenos a veces psicodélicos, otras, las más sosegadas, creando ambientes más folk-rock-ácido en la senda "byrdiana". En el primer caso cuenta Nick con la inestimable ayuda, y seguimos hablando de este su "White Numbers", de Paul Simmons, otro guitarrista que se acopla maravillosamente con nuestro protagonista, facilitando la estructura rítmica para que, a continuación, Nick vuele tan alto como las cigüeñas en las cubiertas de las más innacesibles catedrales sónicas. La base rítmica, compuesta por Ade Shaw (ex Camel) al bajo y Dave Pearce a la batería, refuerzan con sus punteos un andamiaje, a veces avasallador, otros más ligero, logrando un cúmulo de sonidos que transportan fácilmente al oyente al típico territorio efervescente y/o somnoliento del que nunca querría salir. 


Ignoro del mismo modo el afán de algunos críticos de la época (ya no tantos en la actualidad, cuando el artista ha logrado desde luego un cierto nivel de reconocimiento) en afearle el que no se alzara a los más altos peldaños de la fama, dada su relevancia como hombre de música global, esto es, compositor, multi-instrumentista, escritor y editor de magazines "on-line" (véase su muy plausible creación "Ptolemaic Terrascope"), o participación en sugestivas compilaciones como "Children of Nuggets: Original Artyfacts from Second Psychedelic Era - 1976-1995", además de sus grabaciones (entre otras muchas) con luminarias del calibre de Twink de The Pink Fairies, Country Joe McDonald o, más recientemente, Mary Lou Lord. Nick Saloman ha ido siempre por libre, ajeno al "mainstream" comercial por supuesto, sabedor de que su propuesta musical quedaba, y lo sigue haciendo, reservada para un determinado público, aquel que prefiere la estancia en el garito desconocido, cargado de miradas detonantes y humo púrpura, frente a los macro-conciertos y festivales de moda, donde la mera apariencia es el disfraz más "cool".


Dicen que no hay peor ignorante que aquel que ignora su ignorancia. Reclamo pues la mía, la relatada en este breve ensayo, como un ejercicio de pura humildad, un desamparo alimentado por muchos años de alejamiento, consentido o no (ya da igual a estas alturas) de la obra de un auténtico genio del rock, Nick Saloman, que, de haber seguido la senda contraria, seguro que hubiera llenado mis días de más soles, de más dudas, de más preguntas, de más vida. Hay un párrafo en uno de los temas del disco, "Begone" (y solo reseño uno entre montones de ellos) que dice: "Your plans of thought  will leave no vapour trails..."; nada va a quedar de tus planes, ni siquiera una breve estela de humo; y aunque ya lo intuía no por ello dejo de ser menos ignorante.




12 comentarios:

  1. Es lo bueno de esto, lo que descubres gracias a reseñas como esta. Investigo. Vosotros sois mi Ruta 66. Saludos Javier!!

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  2. tu musa te inspira maravillas. Sólo para decirte que, a primera escucha, son cojonudos. Ahora ya si, gracias!!

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  3. Ahora a por los Green Pajamas o los increibles y nunca suficientemente bien ponderados THe Steppes

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  4. Para eso está Internet, para descubrir maravillas como éstas. Gracias, Javier. Un fuerte abrazo. Espero tus entradas de literatura con ansia.

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  5. ¡Qué maravilla de invento esto de internet! Es increíble la cantidad de música que hemos descubierto y lo que queda. Otro buen ejemplo el que nos citas. Promete investigar!

    Saludos.

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  6. Investigaremos por aquí tambien, promete.
    Saludos.

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  7. Javier , una entrada muy interesante , yo también soy o era hasta esta entrada bastante ignorante del mundo de The Bevis Frond. La primera vez que los escuché, creo, fue en la salida de su disco "Valedictory Songs" después y años más tarde con el excelente "The Leaving of London". En cierta manera me recuerdan a los americanos Young Fresh Fellows, tipos de pequeñas salas , poco conocidos y muy underground. Voy a ver si escucho su nuevo álbum.
    Saludos,

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  8. Qué grande eres, Javier. Genial entrada: humildad y sabiduría, no te quedes solo con la primera. Años leyendo de BF y yo sin hincarle el diente, tengo pecado.

    Un abrazo.

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  9. Ned: es lo bueno que tienen estas plataformas, descubrir nuevas cosas y desempolvar otras medio olvidadas. Esta gente de The Bevis Frond son realmente muy buenos.

    Bernardo: ¡qué más quisiera meterme en harina con Green Pajamas y The Steppes! De los primeros solo conozco de oídas su nombre, de los segundos solo tengo el gran "Alive, Oh Alive!". Prometo darle un repaso cuando pueda.

    Alex; esto de internet, hasta que no acaben jodiéndonoslo, es una fuente de información impresionante. Habrá, cómo no, nuevas entradas literarias.

    Rockland: te comento lo mismo que a Alex..., y si, investiga a esta gente que no te defraudará.

    Addison: ¡aupa el Eibar!, ya tengo ganas de verles aquí en Madrid, seguramente mucho antes que a The Bevis Frond, seguro..., bueno, pero tú eres del Athletic, ¿no?

    Jordi: ya veo que los conoces y disfrutas con ellos. Este su nuevo (2013) album es absolutamente recomendable.

    Gonzalo, maestro. "Ego te absolvo pecatus tuus", pero no por mucho tiempo más. ¡Híncales el diente ya mismo!

    Muchas gracias a todos y abrazos,
    Javier.

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  10. Pues yo tengo un disco de The Bevis Frond y me encanta oye...

    Abrazos.

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    Respuestas
    1. Me alegro Savoy!, ya sabía yo que tenía Usted mucho más que buen gusto.
      Abrazos,
      Javier.

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