HOME                     LINKS                       CONTACT                      

31 mar. 2018

AMARILLO




JONI MITCHELL                             "BLUE"
Es por tu ausencia por lo que te abrazo Joni los dos solos desnudos sobre una cama de juncos mojados que huele a bolsitas de te birmano y es por esa nostalgia por la que mi mirada te pide me hables con palabras azules resumen de tus ojos escoceses y noruegos ahora estoy escuchando a Trane para calmar mis nervios. Necesito en este momento acariciar tus hombros y bajar a continuación por las cañerías doradas de tus brazos ver qué sientes si tus labios vaginales se entreabrieran para enseñarme esos dientes tan blancos ese principio de sonrisa que inunda la habitación de paquetes de chicle orbit peppermint antes o después, ¿qué importa?, subir hasta las mismas raíces de tu pelo y caer por esas lianas de trapecista y llegar con mi dedo índice hasta tu boca toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, y sigues quieta apenas palpitas ahí y si lo haces solo se nota muy dentro de tus venas azules, el bajo de Paul Chambers pienso te gustaría que vibrara cerca del comienzo de tus muslos igual que lo siento yo ahora endurecido cerca de mi centro nuclear sin atreverme a nada más que a seguirte admirando ese silencio de mujer que cubre toda la habitación con un enorme sudario como lo hizo la Maga extendiendo sobre una tostada los alientos de ajo del cíclope.

Coincidimos en que hablar hoy de política es de lo más frustrante hagamos entonces cualquier cosa vieja e impura mientras escuchamos a Monk en su "Ruby, My Dear" que el lector solo lea lo que realmente le guste de Joni Anderson de Saskatoon de los nombres imposibles de Saskatchewan del oeste del Kanada con K de Whitman de las praderas centrales llenas inmensas de ausencias de ferrocarriles de Edmonton de Calgary de Toronto y del circuito folk de clubes de Ontario, de la epidemia de polio que sacude cada año a 35.000 norteamericanos y canadienses a comienzos de la década de los 50 de las secuelas de la enfermedad (que vuelve ahora otra vez) en una mente de nueve años que ya quiere volar allá donde más huela la salmuera a Grandes Lagos y a nicotina ¿cómo pudiste hacerlo?, ¿cómo se hace Joni? Qué valor que preciso cálculo económico dejar allí a tu única hija en adopción qué coraje por ser mujer aceptar el hecho natural de ser madre pero antes de nada ser artista pintora de palabras bailarina felizmente aquejada de un síndrome de movimiento compulsivo en tus pies de garza impecables en un cuerpo tan espigado tan de ramas llenas de esas hojas que siempre siguieron amarradas en tus brazos aspas de molinos inaccesibles siempre independiente.

Cae el sol por la escalera de caracol entonces supe de Catherine Tekakwitha recién casado en una luna que aun brillaba sobre Babaluma pero fue gracias a Leonard Cohen cuando tuve la primera visión existencial del Canadá, aunque en honor a la verdad debería remontarme a algunos años atrás cuando un amigo de entonces llamaba a su perro pastor alemán con un silbido arcaico llevaba puesta una cazadora de piel con largos flecos en las mangas como aquella de Neil Young en algunas de las portadas de los discos de Buffalo Springfield. No fue entonces el autor de las primeras canciones "Suzzane" o "Birds On The Wire" el que me mostró el hechizo de ese inmenso país colgado del globo terráqueo fue el novelista de "Beautiful Losers" el poeta de "Flowers For Hitler" el que se preguntaba inquieto sobre si él podía amar a una virgen iroquesa lirio de las riberas del río Mohawk, Catherine Tekakwitha, ¿puedes enseñarme algo sobre las hojas de arce roja canadienses? a mí que últimamente no salgo al campo paralizado por los efectos narcotizantes de cinco mil libros que van entumeciendo paulatinamente mis músculos mis fibras mejores también mis deseos ya casi olvidados de aprender algo más sobre la destilación de las nubes cargadas de lluvia.

Joni sigo herido junto a las mujeres convaleciente por las mujeres ciegas imanes del silencio también que se han aventurado por tu lengua hasta posarse en la mía continúo escuchándote ("California") Vuelvo a casa vuelvo a casa para ver a la gente que quiero podría incluso besar a un policía de California vuelvo a casa me acompañaste muchas veces sin saberlo yo entonces por esa tierra de cereales de satoris y futuros algoritmos de árboles frutales eres de los nuestros me dices, sé que antes lo intentaron los vagabundos desde los vagones de la Southern Pacific, miren a su izquierda, dijo el capitán, en esas tierras de allá abajo es donde vamos a aterrizar ("This Flight Tonight") ¿tomamos alguna vez tierra? prefiero permanecer aquí arriba ¿escuchamos realmente al afilador chiflar su flauta en los hangares? ¿oímos acaso el siseo de las serpientes enroscadas en el tren de aterrizaje? ¿o es el aire arrugado de las antiguas fachadas de los cactus gigantes el que nos ayuda a descender?, agradezco a Rosanne Cash sus palabras de apoyo en esta tarde de geriátrico gris las gotas crepitan contra los ventanales de plástico contra las sartenes azuladas por tanto gas saturado si lo deseas me convertiré en el aliado jardinero de tus podas ("River") Oh desearía haber tenido un río que me transportara lejos..., soy de trato tan complicado soy egoista y soy triste mis manos están extrañamente al rojo vivo y el humo del cigarrillo se enrosca en ellas en esta habitación tan repleta de globos aerostáticos.

Joni Mitchell es el más renombrado colocón romántico de David Crosby y ahí es donde éste comete gatillazo produciendo su primer Lp "Song To A Seagull" de la grabación resultante cómo no apreciar la grandeza de sus canciones pero tanto su voz como las nuevas tonalidades de la guitarra quedan algo planas sin llegar a las cimas de los siguientes trabajos de la canadiense así que ella será a partir de entonces la única productora de sus próximas obras "Clouds" y "Ladies Of The Canyon". En "Clouds" ya incluye parte de temas propios que habían llegado lejos interpretados por otros artistas y continúa con su proceso de examen interior un desvestimiento visceral comunión de sus experiencias y sentimientos, puede que cercanos en el ámbito temporal y que funcionan también como mareas porque vuelven una y otra vez son el eco permne de una generación que busca en Joni como en Whitman lo hicieron años antes una Nueva Madre Americana anticipo de una musa de los hippies acomodados de Laurel Canyon algunos tabloides de Hollywood llegan a publicar su colección de amantes famosos ¿escuchas esto Joni? si, ahora ella se mueve para afirmar con la cabeza y los juncos mojados de la cama suenan a algo desconocido algo que ha caído momentos antes al suelo sin hacer ruido será su alma, porqué se que te fastidia esa imagen frívola que parecía ser el único punto de interés de una buena porción de la audiencia todavía impresionada con lo de Sharon Stone en Cielo Drive, el peluquero de los Beatles se libró por muy poco de asistir a aquella fiesta almost cut my hair.

Florida David Crosby en el Gaslight de Miami volando muy lejos del nido californiano pero siempre inmerso en su mar repleto de jugo de ciruelas todo el público de turistas y jubilados están dispuestos a escuchar cualquier cosa pero nadie más que él mismo parece darse cuenta de la grandeza de Joni de sus composiciones de aire de desagüe limpio nuevo su sonido es un aullido de revancha para todas aquellas mujeres que buscan algo distinto algún futuro que no se limite a apretar el botón de la lavadora, otro relato de la gran historia americana que no apoya la guerra de Vietnam y que se opone a la nueva esclavitud de la segregación racial encontrando en la primera conciencia ecológica el mejor sustituto a la revitalización de las comunas cristianas. El intimismo de sus textos es valiente no era entonces lo habitual expresarse fuera de los parámetros asumidos por el folk tradicional no lo hizo Pete tampoco Woody (se limitaron a contar historias ajenas) adentrarse en sentimientos y experiencias de un alma femenina cuya aparente corta carrera artística habla ya de los muchos tormentos de la ruptura amorosa de la ausencia de la hija del ansia por llegar hasta un punto donde el mundo se rindiera a sus pies, David Crosby conoce de sobra esas llanuras de estrellas del rock y tiene los contactos necesarios convence a Joni para mudarse a un Los Ángeles repletos de nuevas oportunidades aquellas que la presentarán definitivamente como el mejor secreto guardado de la música americana contemporánea.

Laurel Canyon Graham Nash el período más mítico de Joni y todavía queda tiempo para el riesgo del jazz la influencia de CSN&Y el himno de "Woodstock" en diferido desde un hotel de Nueva York Isla de Wight en el verano de 1970 viajando a París dos años antes todo era allí posible Formentera Creta las princesas del palcio de Cnossos quieren dormir la siesta del mediodía pero Joni está viviendo en las cuevas de Matala viendo sin saber cómo almorzaban pan y aceitunas en silencio abajo cerca de los campos de olivos los campesinos oriundos de la isla ahí se encuentra buena parte del alma del "Blue", vuelta en Los Ángeles donde concluye el corpus del disco, cómo es posible no querer a un Nash también isleño con su melena tan cuidada y la perilla perfilando dulcemente esa boca de acantilados pero... James Taylor es el nuevo dueño de tu corazón, ¿no es cierto Joni? Celebration At Big Sur allí donde el viajero recuerda al Kerouac en su mejor momento de destrucción, "Mud Slide Slim" junto a James pero antes grabar el próximo disco eterno "Blue" el trabajo artístico de Gary Burden la máscara de Joni aparece con toda la fuerza de la luz tamizada las sonbras de los ojos veladas por una leve corteza de niñez los destellos brillantes del micrófono la última caída en catarata de su pelo en ese mismo instante inmortal.

Tómame así agárrate fuerte a mis trenzas de esparto y limpia después esas ventanas empañadas que penetre en esta nuestra casa our house with two cars in the yard ese inicio de sol naranja de California polvoriento que tus ojos vean junto a los míos algo más que los momentos vacíos de los domingos de ladrillos machacados, escucha mis canciones liberadas de los nudos negros de tu lengua, aunque solo sirvan para paladear los ecos de esos amaneceres en los que huimos de tantas heridas, no hagas caso de ese arrugado celofán en que se ha convertido mi vida, Oh te odio algo te odio algo te amo algo Oh te amo algo cuando me olvido de mí misma ("All I Want"), la nunca resuelta disputa entre mi yo y ese otro espejo del cepillo de dientes las ojeras y solo algunas veces los guiños cómplices, no necesitamos ningún papel del Ayuntamiento para mantenernos unidos y auténticos ("My Old Man") la ruptura con Graham me desgarró ¿te lo puedo decir ahora? ese final tan falso del to be continued tan exacto también en su despedida si ha habido algún amor de desayunos compartidos los mejores fueron los tuyos Graham el mobiliario mental que me sujetó en mis caídas posteriores, justo un pequeño verdor como el color de la primavera cuando nace ("Little Green") y si acaso vi los ojos de las reses destinadas al cuchillo fueron los tuyos entonces hija, sábanas de las cunas blancas abandonadas por la pobreza de las palabras, el viento viene de África la última noche no pude dormir Oh tú sabes que es duro marcharse de aquí pero no es éste realmente mi hogar ("Carey") oscuras grutas mediterráneas habitadas por los santos hombres antiguos quemados por la cal del sol pero añoraba mi cama limpia y mi perfume Chanel número 5.

Chuck Mitchell de Detroit Joni Mitchell Tom Rush Buffy Sainte-Marie George Hamilton IV Judy Collins (la de Stephen Stills) en Nueva York Newpor Folk Festival de 1967 Leonard Cohen otra vez rehabilitador tú Joni su Catherine Tekakwitha de la década de los sesenta amante hombre tan distante tan complicado comunicarse con él, "Famous Blue Raincoat" el primer "blue" que conocí la inicial palabra azul que sale de otros labios el color de otros ojos que no son los tuyos cerrados aun mientras yaces en mi cama de juncos mojados. El Village de Dylan de las calles empapadas de los poetas automáticos sus uñas larguísimas aun pegajosas de sedimentos libaneses depositados en los cenizeros de los coffehouses el primer viaje a la Inglaterra de Fairport Convention y de la Icredible String Band de Joe Boyd, interpretan tus canciones aprenden de tu guitarra nuevos acordes abiertos tu voz sobrecoge a las audiencias Londres Wimpy bars aquella chica de la hoja de arce roja con la falda tan corta sus piernas desnudas rivalizan con las joyas de la corona británica los dientes de león anticiparon su salida en los parques de la ciudad de la niebla y desde entonces el color fue amarillo.

Nuestro amor se ha perdido dijiste "Soy tan constante como una estrella del norte" y yo dije "¿Dónde está la constancia de la oscuridad" Si me necesitas estaré en el bar" ("A Case Of You") ahora soy yo el que canta por ti te has ido a la barra del bar nos encontramos a escondidas en los bordes de los vasos repletos de sorbos apresurados nos despedimos con las últimas risas de las campanillas de Peter Pan. ¡Oh aquella Canadá añorada! aunque solo fuera la de las pantallas de seguridad en las garitas de las aduanas la de las luces traseras de los coches cruzando la frontera tarde lluviosa la de aquel chapoteo de alegrías los trajes brillantes de la policía montada en las pegatinas de las ventanas. No hay final posible en "Blue" porque sigue girando una y otra vez la misma espiral de desdicha otra historia que relata el estado confuso del primer amor pero también refleja el desencuentro con muchos de los hombres que han compartido tu vida nunca quisiste romper el sagrado círculo de tu independencia voy a apagar esa maldita vela no quiero que nadie se acerque a mi mesa no tengo nada que hablar sobre ello ("The Last Time I Saw Richard"). pero es "Blue" quizás la mejor canción es el calado de Miles Davis al piano coróname o échame el ancla o déjame partir tristeza, aquí hay una canción para ti, te quiero es el diseño del mapa moderno del país por el que será admirado una inundación de piernas femeninas de cenizas de nubes de rocíos a destiempo que van cayendo en el olvido de viejas canciones de cuna ¿me dejas que lo diga? Sus líneas melódicas anegan esas cabañas de madera con sonidos de lápices de cobre lápices azules blues.

El éxito de "Blue" fue fulgurante hoy se sigue considerando como la máxima expresión del alma femenina hecha música su guitarra de acordes nuevos su dulcimer apalachiano lo hacen dinámico de praderas de manteles el piano tiene tanta profundidad que aun lo siguen utilizando los delfines cuando se cruzan entre los estrechos la voz de Joni es un prodigio de mezzo-soprano su idioma es suave sus textos, Joni iba a decirme algo, los poemas verdaderos los que llamamos poemas no son sino imágenes, entonces sus textos en "Blue" son pinturas del adentro volcadas en un lienzo admirable el sonido es crepuscular es vespertino encierra en su vibración el tiempo del mundo, desde Ulises hasta el I Ching desde el Siddhartha hasta Cortázar, "Blue" es el contrapeso perfecto del "Kind Of Blue", una mujer y un gato siempre a veces un hombre.














14 mar. 2018

EL ROCK Y LAS CIUDADES V: NASHVILLE



THE BYRDS                  "SWEETHEART OF THE RODEO"
Acontece al observador enorme curiosidad cuando extiende su mirada por el mapa de los EEUU de América y contempla cuantos de sus estados están delineados por la traza más simple de la escuadra y cartabón. Aquí principio la recta y la culmino por acá , porqué si, porque me da la real gana (parece decirse el imaginario topógrafo); me hago con el cateto mayor y, en un arrebato de libertad sin límites, prosigo con la misma línea hasta un punto que me parezca simpático; allí me paro para tomar resuello y, evitando el atajo de la hipotenusa, me descuelgo desde el cateto menor hasta bajar a un recodo que se me antoje quede a la misma altura que la de la señal originaria. De Océano a Océano raro es el estado de la Unión que se libre del tiralíneas, unos más sujetos a la tiranía de las rectas, otros afortunadamente más circunscritos a algún accidente geográfico que haga de sus fronteras aparentes marcas naturales. Entre estos segundos se encuentra el estado de Tennessee, dos trazados paralelos de desigual longitud, recortados al oeste por los grandes meandros del río Misisipí y al este por las estribaciones meridionales de los Montes Apalaches.

Recordarán los lectores la cita que recientemente les propuse para, una vez concluida la visita a la ciudad de Memphis -y atender así la amable invitación de Isaac Hayes y de los fundadores del sello Stax (protagonistas de aquella memorable jornada)-, acompañar al narrador en su camino hacia Nashville, la capital del estado de Tennessee. Ya puestos en marcha, el itinerario desde Memphis no debería guardar complicación ninguna. Veamos, se toma la interestatal 40 y, en ligera línea ascendente, recorreremos los 340 kilómetros que separan la capital del rock y del soul sureño del epicentro sagrado de la música country americana. Lo que viene a ocurrir no deja de ser evidente, y es que, en apenas 3 horas de recorrido, el viajero se siente inapelablemente succionado hacia Nashville por el efecto de un gigantesco desatascador de tuberías, tal es la atracción que bulle en la mente de cualquier aficionado a la música. Y en esa seducción cobran además interés tanto la geografía como el aspecto sentimental del viaje; desde una tierra plana con fondo de ciénagas fluviales y antiguas plantaciones, el peregrino asciende hasta las elevadas mesetas de Cumberland y las estribaciones meridionales de los Montes Apalaches; del verde brillante de las planicies continuamente humedecidas hasta las grandes extensiones arcoiris de elevados parques naturales, de la mezcla racial con olor a especias a la preponderancia del pastel de manzana blanco, anglosajón y puritano. Nashville se encuentra en la justa mitad del camino, participa, por lo tanto, de ambas sensibilidades.

Apuesto que aquel 9 de marzo de 1968, cuando The Byrds llegaron a los estudios de Columbia en Nashville para grabar los temas de su sexto disco, "Sweetheart Of The Rodeo" (CBS/Sony, 1968) sus sensaciones eran contrapuestas, cobijaban grandes expectativas, temor también. La ciudad era, en esa época, el centro neurálgico del country más conservador, el foco indiscutido del canon y el dogma de dicho estilo musical. Ellos, entonces, Roger McGuinn, Chris Hillman, Gram Parsons y Kevin Kelley, eran vistos allí como gente despreciable, unos hippies melenudos de la Costa Oeste, contrarios a la participación de su país en la guerra de Vietnam, consumidores de drogas, además de ateos sumergidos en el exceso del amor libre, tópicos comunes en un tiempo en el que Robert Altman, en su clara visión del antagonismo siempre latente entre los dos tipos de sociedad americana, plasmaría sagazmente en su película "Nashville" (1975) algunos años más tarde.

La salidas de la banda de Gene Clark, primero, después las de David CrosbyMichael Clarke durante la grabación de su "The Notorious Byrds Brothers" (Columbia,1968), -aunque éste último, sustituido en varias de las tomas definitivas de la batería por Jim Gordon, aun tendría el consuelo de ver su nombre en los créditos-, condujo a The Byrds hacia su primera gran encrucijada, la incógnita de saber el camino a seguir en su próximo trabajo. La estrecha colaboración de McGuinn e Hillman durante el "Notorius" y, sobre todo, el afianzamiento compositivo e instrumental de un Hillman, que desde "Younger Than Yesterday" (Columbia, 1967) va adquiriendo mayor peso en la formación, nos reafirma en la idea de que todavía quedaba una base compacta dentro del grupo. El plan de McGuinn era entonces el de embarcarse en una aventura que recorriera los hitos más significativos de la historia musical de su país, grabar un disco donde cupieran desde los estilos de los primeros colonos (mayoritariamente de aquellos que se desplazaron hacia el Oeste) hasta un rock más "espacial", más conectado con la nueva aparición de los sintetizadores. Encarga a Hillman buscar un pianista acostumbrado a líneas melódicas más abiertas, más jazzísticas, imaginando entonces que su nueva obra requeriría de instrumentistas con una visión más expansiva.

Hemos culminado el recorrido desde Memphis y nuestro Ford Edsel Corvair del 58 ha entrado a Nashville por la Charlotte Avenue, vía paralela a una interestatal I-40 que actualmente penetra y circunda, junto a otras autopistas, gran parte del perímetro de la ciudad. La nuestra era la ruta tradicional, la que llegaba al mismo centro de la capital del estado, para así introducirse sin pérdida posible en el barrio conocido como Music Row. El itinerario clásico bordearía por el norte la sorprendente réplica del Partenón ateniense del West End Park para, bajando desde la 17th Avenue North hasta la 16th South, encontrarse allí cara a cara con el edificio que albergaba los famosos Columbia Studios, unos antiguos almacenes de material desechado por el Ejército americano. Creado por los hermanos Owen y Harold Bradley en 1953, en sus salas A y B han grabado artistas como Patsi Cline, Loretta Lynn, Buddy Holly, Gene Vincent, Johnny Cash o Simon & Garfunkel. Bob Dylan lo hizo allí en su totalidad con el "Blonde On Blonde" (C, 1966), "John Wesley Harding" (C,1967), "Nashville Skyline" (C,1969) y parcialmente con su (entonces denostado) "Self Portrait" (C,1970). Bautizado por los profesionales del sector como "The Quonset Hut", los estudios son adquiridos por el sello Columbia en 1962 y forman parte del inmenso patrimonio musical conocido como "Nashville Sound". Mientras llega la limusina que transporta a los miembros de The Byrds desde el aeropuerto hasta el estudio, hacemos un alto en el cercano callejón Chet Atkins Place, en cuya parte trasera se encuentra uno de los numerosos garitos musicales de la ciudad, el Losers Bar & Grill. Pedimos a la camarera un par de Hot Chikens Shacks, acompañadas de dos Coronitas Modelo y sendos chupitos de tequila Silver Patron. Son poco más de las 9 de la noche del viernes 8 de marzo de 1968. Llueve.

Chris Hillman y Gram Parsons son dos almas gemelas que, según suele acontecer por capricho del destino, se vuelven a encontrar por entonces (Enero de 1968) en el lugar menos adecuado, en la cola de un banco. Es posible que una de las razones por la cual congeniaron antaño es que ambos se reconocen como hijos de padres suicidas, además de tener una base musical concordante en no pocos aspectos, la variante bluegrass en el caso de Chris y el country, tirando a escuela Bakersfield (sin rechazar a priori la doctrina tradicional), por parte de Gram. Hillman comenta a Parsons las nuevas ideas en las que andan metidos The Byrds; éste ya conoce a la banda desde que su International Submarine Band se trasladara a Los Ángeles (siguiendo el impulso del propio Parsons y el consejo de su mánager Lee Hazelwood), para grabar el que está considerado como primer álbum country-rock de la historia, el "Safe At Home" (LHI Records, 1968). También Gram ha estado presente en varias de las sesiones del "Notorious" y es él el que persuade a Hillman primero, y a McGuinn después, para que dejen a un lado esa idea inicial de un álbum-río-de-la-música-americana y trabajen sobre la base de un disco encaminado hacia un country más alternativo, más modernizado, en la senda del "outlaw" apadrinado por artistas como Buck Owens y Merle Haggard. Algo parecido (pero no exactamente semejante) a lo que ya anticipaba Dylan con su "John Wesley Harding" de un año antes, o a lo que preludiaban los Rising Sons de Taj Mahal y Ry Cooder, esto es, una vuelta a la música de raíces americana aderezada con toques soul, rock temprano (Elvis Presley, Everly Brothers...) y r&b, la conocida posteriormente como "Cosmic American Music".

Señalan algunas crónicas al llegar a este punto (Francis J. McPie, "The Unknown Story Of Underground Nashville", FakePress, 2018) lo siguiente. Estábamos alojados en el último piso del Hotel Indigo Nashville de Union St., y no para de llover. Nos sentimos acorralados en el mismo corazón de la ciudad; el spagetti elevado que recorría la I-40 se extendía de norte a sur hasta llegar a la gran anaconda verdinegra del río Cumberland. Al igual que en muchas ciudades medias americanas, el urbanismo de las calles se dispersa de forma bastante ordenada, invitándonos a explorar sus límites. Los edificios apenas superan los tres pisos de altura y, salvo en las zonas verdes y nuevos centros de negocio, llama nuestra atención observar cómo los cables telefónicos, los semáforos, las lámparas callejeras y las señales aéreas de tráfico parecen colgar debílmente de sus basamentos, balanceándose peligrosamente sobre nuestras cabezas. Esperamos la inminente llegada de un huracán que se llevará todo al traste. Saliendo del hotel, a nuestra izquierda y apenas cinco minutos subiendo por la 4th Avenue N, se encuentra el Musicians Hall of Fame and Museum; no mucho más al norte, el barrio de Germantown con sus innumerables restaurantes (saturados del mejor colesterol americano); a nuestra derecha, bajando en paralelo indistintamente por la 4th ó 5th Avenue N., y antes de cruzar por Broadway para toparnos con sus abundantes honky-tonks, aparece el famoso Ryman Auditorium. Un poco más alejado, hacia el este, cuando el Cumberland va tomando la forma de un caprichoso dragón de papel, se entrevé el nuevo edificio del Grand Ole Opry. Nuestro guía en el Ryman Auditorium es un joven mejicano llamado Sandalio, y en un aparte nos comenta que cobrará un plus de $10,- por responder en español a nuestras preguntas. Todo está plagado de banderas.

El sábado 15 de marzo de 1968 The Byrds se presentan en el Ryman Auditorium para realizar la grabación radiofónica del Grand Ole Opry March Sessions. Conocedores de encontrarse ante un ambiente hostil, han tenido la precaución de arreglarse previamente las melenas y así ofrecer una imagen más aceptable. Otra cosa es la visión del público sobre su sincero acercamiento al country, no tan franco como a una audiencia tan conservadora le gustaría presenciar, porque los temas elegidos son los de un tal Merle Haggard. Un ex-convicto, padrino del Bakersfield Sound, que, a pesar de grabar un año más tarde su "Okie From Muskogee" (Country Music Association Award a la Canción del año 1969), recordemos la letra: "We don´t smoke marijuana in Muskogee / We don´t take our trips on LSD / We don´t burn our draft cards down on Main Street / We don´t let our hair grow long and shaggy / Like the hippies out in San Francisco do / I´m proud to be an Okie from Muskogee...", no las tenía entonces todas consigo. Gram Parsons inicia la actuación con el "Sing Me Back Home" de Haggard y se salta el protocolo acordado interpretando a continuación (previa dedicación a su abuela y a las escuchas conjuntas que con ella hacía de los programas del Grand Ole Opry), su "Hickory Wind". A la sesión del Ryman le sigue la aparición del grupo en el programa nocturno de la WSM, donde un encolerizado Ralph Emery, dj oficial de la emisora, despotrica sin cortarse un pelo contra la banda, negándose incluso a pinchar su reciente single "You Ain´t Going Nowhere". Como posterior venganza contra la borde conducta de Emery, McGuinn y Parsons compondrán su célebre "Drug Store Drivin´ Man", aparecido en su siguiente álbum "Dr. Byrds & Mr. Hyde" (Columbia, 1969). Desde entonces, no volvieron The Byrds a acercarse por la capital del estado de Tennessee.

De vuelta a Los Ángeles, la idea inicial es publicar un doble álbum de 22 temas en total. Varias de las canciones grabadas en los estudios Columbia de Nashville formarían el primer paquete del disco, entre ellas, versiones de Woody Guthrie, "Pretty Boy Foyd", de Dylan, "You Ain´t Going Nowhere" y "Nothing Was Delivered", dos composiciones tradicionales, "I´m a Pilgrim" y "Pretty Polly", una de Tim Hardin, "Reputation", y dos del propio Parsons, "Hickory Wind" y "Lazy Days". La segunda parte quedaría compuesta por una serie de temas que abarcarían desde los estilos bluegrass-hillbilly-appalachian hasta lo que McGuinn llamaba "pura música electrónica" (ya hemos hablado de eso antes). En definitiva, Parsons y McGuinn se repartían sus propias parcelas de poder, sin dejar de lado el segundo, por lo tanto, su anteriormente mencionada idea globalizadora. Columbia, aplicando un estricto criterio comercial, desecha esta doble opción y opta por un álbum convencional, dos caras con un total de 11 temas. Se mantienen las versiones de Dylan y Guthrie, cayendo la versión de Hardin y el tradicional "Pretty Polly". Pierde Parsons el "Lazy Days" (un divertido tema muy en la onda de Chuck Berry) pero recupera su "One Hundred Years From Now" (ganancia indudable para el disco) y se incorporan hasta un total de... ¡cinco!... nuevas versiones. "The Christian Life" de los hermanos Louvin, "You Don´t Miss Your Water", una deliciosa balada soul de William Bell, "You´re Still On My Mind" de Luke McDaniel, "Blue Canadian Rockies" de Cindy Walker (interpretada, todo hay que decirlo, sin mucho brío por Hillman) y "Life In Prison" de Merle Haggard y J. Sanders. Inicialmente, se edita un single de apoyo, conteniendo el "You Ain´t Going Nowhere" y "Artificial Energy" (un tema que ya había aparecido en el "Notorius"), y a verlas venir. Resumiendo, Parsons gana fuerza como compositor y voz principal en 6 de los 11 temas, repartiéndose el dueto McGuinn-Hillman las voces principales en las 5 restantes. La pugna por el control de la banda está servida.

Los dos estilos musicales, el clásico y el nuevo The Byrds, se mezclan a la perfección en el "Sweetheart Of The Rodeo". Hay una anticipación mágica en el "You Ain´t Going Nowhere" inaugural, su eco continuará inspirando el resto de las canciones. Se mantiene la "vieja" vibración byrdsiana pero sin necesidad de utilizar el sonido de la guitarra de 12 cuerdas de McGuinn. Va a primar lo que será la base instrumental en los arreglos posteriores, el empleo destacado de la guitarra acústica y de la pedal steel, la entrada del banjo y la mandolina para reforzar el esqueleto campestre (fortaleciendo, de paso, la aportación de Hillman), el uso del piano para prolongar el aliento de las canciones. Kevin Kelley (primo de Hillman y anterior batería de Rising Sons) toca las baquetas con calculada austeridad. La elección de músicos de acompañamiento, además de la guitarra de un Clarence  J. White que muy pronto será marca y sonido oficial de la banda, incluye a varios elementos que ya acompañaron a Gram en su "Safe At Home". Earl P. Ball al piano, Jon Corneal como batería de apoyo y Jaydee Maness a la segunda pedal steel,  porque la primera es para el indiscutible Lloyd Green, el más reputado músico de estudio de Nashville entonces, el único que acompañó a la banda al subirse al escenario en el Ryman Auditorium aquel 15 de Marzo. John Hartford, el campeón del fiddle y del banjo, hombre muy ligado a Glen Campbell en ese año 1968 y Roy M. Huskey, un portentoso bajista, músico de sesión de Chet Atkins y Johnny Cash, mas consagrado posteriormente por su participación con The Nash Ramblers junto a Emmylou Harris ("At The Ryman", Reprise 1992), completan el elenco.


Pero..., detengámonos un momento, ¿no es aquel joven sentado en el hall principal del Hotel Indigo, el viajero, el supuesto narrador de este recorrido por el Nashville de hace 50 años? Eso parece, conque,... ¡ánimo!, acerquémonos lo suficiente para observarle mejor. Si, se encuentra terminando la lectura del libro de F. J. McPie (la mayor cantidad de hojas en su mano izquierda así lo demuestra). Démosle de nuevo el protagonismo. Bueno, lo de siempre, dos egos enfrentados, estoy esperando a que este holgazán termine de pagar su cuenta en el hotel para irnos juntos al Country Music Hall of Fame. La verdad, aunque me atrae la idea de admirar los trajes Nudie que Gram y Chris llevaban puestos con los Burritos ("The Gilded Palace Of Sin", A&M Records, 1969), el hecho de que Parsons no esté todavía "inducido" como miembro en el más selecto club de músicos de toda la historia country me llena de indignación. Lo que sí haré será escribir una nota recriminatoria en el Libro de Visitas y largarme acto seguido. ¡Ah! si, lo de los egos, Gram cabreado por haber sido sustituida su voz, sin su aprobación, en tres de las canciones del "Sweetheart", culpando a un Roger McGuinn, con la connivencia del productor Gary Usher, celoso por haber perdido gran protagonismo en la obra; éste último hablando de problemas legales entre los sellos de Hazlewood (LHI) y Columbia, Hillman nadando entre dos aguas. La publicación del álbum a inicios del verano, sus escasas ventas, la inmediata gira por Inglaterra, Gram se enrolla con Keith Richards, ahíto éste de profundizar en el conocimiento del country americano, mientras se niega a continuar la gira por Sudáfrica, aduciendo lo del apartheid como excusa. Su salida de The Byrds y la posterior formación de los Flying Burrito Brothers, a la que arrastra a un Hillman mucho más cómodo con ese nuevo estilo.

Mientras mi acompañante goza de su visita en el Country Music Hall of Fame (le he ordenado que no vuelva sin el "The Byrds Box Set" del 90, allí aparecen todas las voces originales de Parsons en las sesiones de los estudios Columbia), me he acercado al Opry Mills, un enorme centro comercial situado en la misma Opryland Drive, afortunadamente medio vacío de turistas. Nunca me han gustado esos nuevos altares al consumo masivo, así que opto por caminar hasta los cercanos muelles del Cumberland y tomar una cerveza en el GenJackson Showboat. El coqueto barco de madera, pintado de blanco y azul, sigue atracado y no hará su primera excursión fluvial hasta dentro de un par de horas, así que extiendo en una mesa cercana mi arrugado mapa de los EEUU, saco de la mochila la escuadra y el cartabón, e intento hacerme una idea de la dirección a seguir. Frente a mí, el río se contornea semejante a un dulce seno materno, pleno el cielo de nubes negras que amenazan lluvia en cualquier momento. Quizás saliendo hacia el este..., me atrae la idea de dejar la I-40 y subir por la estatal 70 hasta Old Hickory, contemplar allí los grandes meandros del Cumberland y decidir entonces nuestro próximo destino. A mi espalda, aparcado en el Opry Mills Drive, nuestro Ford Edsel Corvair del 58 sigue a la espera, sucio e impaciente.





Nota: Esta entrada está dedicada a Gonzalo Aróstegui Lasarte, campeón de la Cosmic American Music, celebrando su décimo aniversario como autor del blog Ragged Glory.