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22 feb. 2013

DICKENS & COPPERFIELD II




Uno de los puntos fuertes de Dickens como escritor son sus personajes y la forma, muchas veces  magistral, en que los caracteriza, otorgándoles vida propia. En "David Copperfield" nos encontramos con multitud de ellos, a cual mejor; incluso aquellos que no gozan de un gran protagonismo a lo largo de la narración, entrando en la misma discontínuamente o participando exclusivamente en breves escenas, tienen personalidad acusada y logran sin dificultad adosarse al recuerdo del lector.

Qué decir entonces del propio David, o Trot como le llamaba su tía, desengañada al no haber sido su cuñada capaz de darle una sobrina, o Douy, como le reconocía cariñosamente su esposa Dora, relator de su propia vida, memorialista de un sinfín de acontecimientos, muchos engrandecidos por la propia oportunidad de su existencia, otros ténues pero no por ello menos importantes; capaz de mostrar al lector toda una vida orgánica, pensada y racionalizada, rica y extensa por acontecimientos de todo tipo. Betsey Trotwood, tía ya apuntada del protagonista principal, fria y seria en su apariencia externa, cariñosa en su fuero interno, remedo de la madre que David pierde tan pronto, abnegada en su amor imposible por su perdulario marido, histérica algunas veces, firme muchas otras veces más. La familia Pegotty, su ama y su hermano, espejo de abnegación ambos, la primera por su apego al joven David, que  no pierde ni siquiera mientras dura su matrimonio con el carretero Mr. Barkis, siempre éste apegado a su cofre lleno de guineas, su hermano derroche de humanismo y servicio a los familiares desfavorecidos, Emily y Ham, ambos protagonizando papeles críticos durante el transcurso de la narración.


Los amigos de David, el joven Steerforth, ideal de la amistad juvenil, después traidor aunque nunca desechado en el corazón de Copperfield, su familia, con especial mención a Rose Dartle y su tenebrosa cicatriz labial, uno de los personajes "de reparto" más ricos del libro; o la pintoresca familia Micawber, compañeros de avatares tanto en las épocas miserables como en las acomodadas del protagonista principal, nunca de la familia Micawber,  y Michael Traddle, compañero también de colegio de David, carne de cañón de los castigos corporales del sistema escolar, después sombra y compañero fiel. Dick, el protegido de Betsey Trotwood, siempre anclado en su memorial sobre la historia de Inglaterra, al igual que en sus cometas. El Dr. Wickfield y el profesor Strong, el primero profundizando en su caída hacia el alcoholismo, a pesar de su alma generosa, demasiado débil y sujeta a influencias perversas, el segundo, hombre ya de edad mayor, casado con una muy joven Annie, sospechosa de infidelidad mental con el petulante Maldon, empeñado en una gigantesca labor de traducción de manuscritos griegos.

Entre los protagonistas destacar el lado tenebroso y perverso de alguno de ellos, todos expléndidamente caracterizados. Los hermanos Murdstone, el varón en el papel de padastro de David, fiel espejo de algunos miembros de una sociedad severa, rígida, cruel e inanimada que se produjo durante la época victoriana, personajes que en muchos casos ostentaban el poder en su más amplia acepción. O Lattimer, ayudante y secretario de Steerforth, quien escudado en una máscara de obediencia y fidelidad, sería capaz de perpretar el acontecimiento que reorienta la novela hacia derroteros poco sospechados inicialmente. Pero si alguno de estos personajes perversos se lleva la palma ese es, sin ninguna duda, Uriah Heep, para mí el carácter más fuerte y mejor logrado del libro. Su descrpición, tanto física como psicológica, es auténticamente magistral. Dickens llega aquí a la altura del mejor Dostoievsky. ¡Lástima que no tuviera mayor extensión su papel en la novela!


Capítulo a parte para las mujeres protagonistas. Triángulo de amor bizarro que se inicia en la niñez-adolescencia de David con Emily, protagonista presente y ausente en muchas expléndidas páginas del libro; continúa con Dora, mujer-niña como ella quiere que su marido David la reconozca, profundo capricho enamorado dentro de una mente infantil y sin ninguna preparación para vida doméstica y termina, después de una lucha interior que Copperfield debe emprender y saber resolver, con Agnes, hija del Dr. Wickfield, su hermana, su confidente, su apoyo y, finalmente, su esposa.

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