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27 feb. 2013

MÁS ALLÁ DE BABALUMA




CAN   "THE LOST TAPES"
En mi taquilla del cuartel donde hize gran parte de la mili ("Servicio Militar" para los que lean esta nota y no sean de aquí...) tenía una foto de Irmin Schmidt recortada de la revista musical "Disco Express". Corría el año 1977 y estaba muy influenciado por el "Ege Bamyasi Okraschoten" y el "Soon Over Babaluma", y el recorte del líder de la banda alemana, junto a un pequeño buda verde, venían a suponer dos amuletos que inspiraron gran parte del tiempo que perdí sirviendo a la patria.

Escuchando ahora "The Lost Tapes", último trabajo de la banda, tengo la sensación de haber cerrado un ciclo, culminado un largo recorrido que partió de aquellos momentos en que mi educación musical se explayaba, fuera ya de los límites propios de las bandas inglesas y americanas más conocidas de los 60 y 70, entrando en otros límites musicales mucho más abiertos y experimentales, entre los que la banda Can fue precursora y fuerte influencia a la vez.

Los 5 vinilos, y el cuaderno con los imprescindibles y explicativos textos de Irmin Schmitd e Ian Harrison, suponen una muy encomiable labor de recuperación de muchas grabaciones de la banda que quedaron olvidadas entre sus archivos. Un total de 50 horas de grabaciones dispersas que han quedado reducidas, evidentemente por razones de espacio y oportunidad comercial, a algo más de 3 horas y 13 minutos en 30 temas definitivamente seleccionados.

Los temas escogidos varían desde aquellos que dieron forma a muchos de las canciones que desarrollaron en sus múltiples trabajos (desde 1968 hasta 1978), otros editados como bandas sonoras sobre películas y series de TV de la época, grabaciones en vivo, construcciones sonoras ex-profeso recogiendo improvisaciones en los estudios, desde formatos convencionales de lo que viene a suponer un tema musical hasta conversaciones en vertiente "spoken word" y actos orgánicos con inclusión de elementos mecánicos de ayuda (es decir, la grabación de una meada y empleo de la cadena del retrete correspondiente). Todo cabe en estos 30 temas y hay una lectura final de seriedad, profesionalidad y trabajo expresamente realizado para dar a conocer una recopilación de innegable valor que, en definitiva, resalta el importantísimo significado que la labor de la banda alemana tuvo y sigue teniendo actualmente.

Aparecen, además de los 4 miembros originales de la banda (Schmidt, Karoli, Czukay y Leibezeit) los vocalistas que participaron en los distintos discos publicados durante sus diez años de vida. Malcolm Mooney, Damo Suzuki, David Johnson y Rosco Gee, siendo de interés reseñar que la aparición de Mooney en 8 temas supera en mucho las que hiciera en el único disco en que participó ("Monster Movie").

"The Lost Tapes" no supone exclusivamente un añadido más para el coleccionista de la música de Can. Viene a significar, además, la seguridad de hallarse ante un disco que completa la trayectoria artística de la banda y que, por su importancia y extensión, debe ser considerado como uno de sus trabajos más celebrados.

Can

26 feb. 2013

DICKENS & COPPERFIELD y III


La última parte de mis comentarios sobre la obra de Dickens van a ir dirigidos, entre otros,  a la ciudad de Londres, escenario natural de muchas de las escenas que se desarrollan a lo largo de la novela. El entorno urbano que limita las andanzas de nuestros protagonistas se sucede entre la zona de la Torre hasta The Temple, un poco pasado el puente de Blackfriars, siempre en la orilla de la City, teniendo como punto de referencia obligado la catedral de Saint Paul. En ese "reducido" (de acuerdo a las magnitudes actuales de la capital inglesa) espacio tienen lugar las andanzas más juveniles de David para, posteriormente y coincidiendo con los acontecimientos más ligados a su etapa más estable, dirigirse hacia el norte, hacia la zona de Highgate, entonces una población totalmente separada de la ciudad.


Charing Cross, cerca de cuyo ámbito callejero, se sucedían las primeras vivencias del casi aun niño David, contratado en una fábrica de betún. Fleet Street y las zonas aledañas a la actual estación de ferrocarril mencionada, donde tantas veces se hace añlusión a la casa de hospedaje The Golden Cross, punto de llegada y salida habitual en los viajes desde Londres a Yarmouth y viceversa. O el afamado Doctor´s Commons, epicentro de las excéntricas actividades jurídicas de los abogados y procuradores de entonces, donde el joven David tiene que pagar una suma importante por entrar y, sin cobrar un solo penique durante su estancia, pierde todo cuando decide salir de tan exclusivo cuerpo social. Flota en todas las páginas donde la ciudad de Londres aparece un ambiente de miseria, desolación, fuerte división social, abigarramiento de la población conforme nos acercamos a las orillas del río, donde las casas se confunden con derruidas construcciones fuera de servicio, y una atmósfera más aireada, apareciendo casas con pequeños jardines, caminos aunque polvorientos bien delimitados, vegetación menos sujeta a la descomposición del trato humano y mercantil, conforme nos vamos desplazando hacia el norte de la ciudad.



 El postrer aspecto que merecería reseñarse sería el del impacto poderoso que tienen algunos de los episodios relatados en el libro. Siendo evidente que esta obra, que fue la primera que Charles Dickens escribió en primera persona, acumula multitud de imágenes, muchas de ellas domésticas pero no por ello lejanas a la intensidad de lo narrado, hay para mí dos concretamente que me causaron honda impresión. Ambas de fuerte imaginería romántica. Una de fuerza telúrica, como fue la tempestad que sucede en las playas de Yarmouth, donde una "goleta de España o Portugal,  cargada de fruta o vino" (sic) naufraga y da lugar a una de las escenas más conmovedoras y geniales del libro, la coincidencia en la que dos antagonistas se enfrentan, uno como naúfrago Steerforth, otro como salvador Ham, ambos rivales en el amor de Emily. La otra, banal si se quiere, pero también localizada en un entorno encrespado, esta vez entre las montañas de Suiza, lugar escogido por el protagonista para su exilio y reencuentro con la actividad que posteriormente le daría fama y posición, la escritura.



  Sería injusto terminar sin hacer mención al artista H.K.Browne, más conocido como "Phiz", autor de las magníficas ilustraciones que abundan en el libro. Su trazo exacto lo hace mucho más interesante al ser capaz de captar el perfil de los sentimientos de los personajes retratados que, sin ser cuestión menor, diluyen acertadamente la mera observación técnica de la imagen expuesta. Cada ilustración aparecida recoge y complementa fielmente el espíritu del texto al que se refiere, y esta labor es de gran ayuda para hacer más fácil y grata la lectura de un libro de tal volumen.

22 feb. 2013

DICKENS & COPPERFIELD II




Uno de los puntos fuertes de Dickens como escritor son sus personajes y la forma, muchas veces  magistral, en que los caracteriza, otorgándoles vida propia. En "David Copperfield" nos encontramos con multitud de ellos, a cual mejor; incluso aquellos que no gozan de un gran protagonismo a lo largo de la narración, entrando en la misma discontínuamente o participando exclusivamente en breves escenas, tienen personalidad acusada y logran sin dificultad adosarse al recuerdo del lector.

Qué decir entonces del propio David, o Trot como le llamaba su tía, desengañada al no haber sido su cuñada capaz de darle una sobrina, o Douy, como le reconocía cariñosamente su esposa Dora, relator de su propia vida, memorialista de un sinfín de acontecimientos, muchos engrandecidos por la propia oportunidad de su existencia, otros ténues pero no por ello menos importantes; capaz de mostrar al lector toda una vida orgánica, pensada y racionalizada, rica y extensa por acontecimientos de todo tipo. Betsey Trotwood, tía ya apuntada del protagonista principal, fria y seria en su apariencia externa, cariñosa en su fuero interno, remedo de la madre que David pierde tan pronto, abnegada en su amor imposible por su perdulario marido, histérica algunas veces, firme muchas otras veces más. La familia Pegotty, su ama y su hermano, espejo de abnegación ambos, la primera por su apego al joven David, que  no pierde ni siquiera mientras dura su matrimonio con el carretero Mr. Barkis, siempre éste apegado a su cofre lleno de guineas, su hermano derroche de humanismo y servicio a los familiares desfavorecidos, Emily y Ham, ambos protagonizando papeles críticos durante el transcurso de la narración.


Los amigos de David, el joven Steerforth, ideal de la amistad juvenil, después traidor aunque nunca desechado en el corazón de Copperfield, su familia, con especial mención a Rose Dartle y su tenebrosa cicatriz labial, uno de los personajes "de reparto" más ricos del libro; o la pintoresca familia Micawber, compañeros de avatares tanto en las épocas miserables como en las acomodadas del protagonista principal, nunca de la familia Micawber,  y Michael Traddle, compañero también de colegio de David, carne de cañón de los castigos corporales del sistema escolar, después sombra y compañero fiel. Dick, el protegido de Betsey Trotwood, siempre anclado en su memorial sobre la historia de Inglaterra, al igual que en sus cometas. El Dr. Wickfield y el profesor Strong, el primero profundizando en su caída hacia el alcoholismo, a pesar de su alma generosa, demasiado débil y sujeta a influencias perversas, el segundo, hombre ya de edad mayor, casado con una muy joven Annie, sospechosa de infidelidad mental con el petulante Maldon, empeñado en una gigantesca labor de traducción de manuscritos griegos.

Entre los protagonistas destacar el lado tenebroso y perverso de alguno de ellos, todos expléndidamente caracterizados. Los hermanos Murdstone, el varón en el papel de padastro de David, fiel espejo de algunos miembros de una sociedad severa, rígida, cruel e inanimada que se produjo durante la época victoriana, personajes que en muchos casos ostentaban el poder en su más amplia acepción. O Lattimer, ayudante y secretario de Steerforth, quien escudado en una máscara de obediencia y fidelidad, sería capaz de perpretar el acontecimiento que reorienta la novela hacia derroteros poco sospechados inicialmente. Pero si alguno de estos personajes perversos se lleva la palma ese es, sin ninguna duda, Uriah Heep, para mí el carácter más fuerte y mejor logrado del libro. Su descrpición, tanto física como psicológica, es auténticamente magistral. Dickens llega aquí a la altura del mejor Dostoievsky. ¡Lástima que no tuviera mayor extensión su papel en la novela!


Capítulo a parte para las mujeres protagonistas. Triángulo de amor bizarro que se inicia en la niñez-adolescencia de David con Emily, protagonista presente y ausente en muchas expléndidas páginas del libro; continúa con Dora, mujer-niña como ella quiere que su marido David la reconozca, profundo capricho enamorado dentro de una mente infantil y sin ninguna preparación para vida doméstica y termina, después de una lucha interior que Copperfield debe emprender y saber resolver, con Agnes, hija del Dr. Wickfield, su hermana, su confidente, su apoyo y, finalmente, su esposa.

19 feb. 2013

DICKENS & COPPERFIELD I



Tenía la intención de leer el "David Copperfield" de Charles Dickens antes de finalizar el año 2012 ya que se conmemoraba entonces el bicentenario del nacimiento del más prestigioso escritor inglés (junto a Shakespeare, claro). De hecho ya tenía comprada una edición conmemorativa en edición bolsillo, concretamente de la Editorial Alba en su colección "minus clásicos" (La edición de bolsillo, dicho sea de paso, es un mamotreto de 1.022 páginas). Mis múltiples compromisos con libros retrasados y promesas varias, casi siempre inconclusas, me llevaron a dejar la lectura para otro tiempo más propicio del que , ahora afortunadamente, doy cuenta al haberlo concluido hace pocas fechas.

Ya me conocen Vds. y saben que soy hombre de preámbulos, por lo que les comentaré que la relación que he mantenido con esta obra se remonta a la década de los 80 cuando intenté leerla en inglés en un libro ya antiguo, que conservo actualmente como oro en paño, editado en 1850 por Bradbury & Evans, Bouvery Street de Londres, regalo de mi esposa el 3 de diciembre de 1980. Al poco la tarea me pareció de demasiada envergadura y la abandoné al cabo, no sin olvidar por ello al autor de Portsmouth. Tal es así que, a finales de 1989 leí "Historia de Dos Ciudades", edición de El Libro Aguilar que compré en Barcelona en octubre de ese mismo año y que me gustó una barbaridad. Y al poco, esta vez como préstamo materno, me metí en "Los Papeles Póstumos del Club Pickwick", sin que ahora recuerde la editorial ya que el libro sigue en manos de su titular original. Si recuerdo que el libro me pareció más que excelente, divertido en grado sumo. E igualmente recuerdo que era el libro favorito de mi abuelo José María Folache, gran lector y humanista de los que ya no se estilan, quien en la última página del libro fijó el siguiente manuscrito: "Terminado de leer por enésima vez el 2 de agosto de 1976. Gracias San Ch. D."





Una vez vencido el escollo del preámbulo, quizás poco interesante para el lector apresurado, no tanto para aquél que sienta contento en la continuidad de palabras que lleguen, en el mejor de los casos, a significar algo, diré que la lectura del "David Copperfield" me ha dejado satisfecho, pero también pensativo.

Durante los primeros pasos de la novela, en tanto el libro lo tomé, dada su longitud, como un camino, con su salida y meta final, no dejé de comparar lo que leía del autor inglés con lo que había leído de otros grandes autores de la novela clásica del siglo XIX. Por mi cabeza aparecían los personajes de Dostoievsky, Tolstoi o Sthendal y deducía que el inglés jugaba con ventaja. El hecho de sacar a primera línea del proscenio a un niño, y contemplar el mal rato que el pobre pasa en los distintos avatares de su niñez y primera juventud, enternece a cualquiera. Dickens toca de inmediato la fibra sensible del lector pero, vuelvo a la dichosa comparativa que me perseguía, su propuesta es quizás menos rica, sin dejar de ser intensa, que la planteada por los principales protagonistas de "Crimen y Castigo", "Los Hermanos Karamazov", "Guerra y Paz" o "La Cartuja de Parma", donde sus tensiones internas, como personas adultas, muchas veces atormentadas, ofrecen una lectura de más fina línea psicológica.


(El autor en Dicken´s House, 48 Doughty St., Londres 1993)
En una segunda secuencia, una vez vencidos los momentos más crudos en la vida del joven David, y cuando parece que su devenir vital empieza a encauzarse de una forma más satisfactoria, la tensión del comienzo se transforma en una tensión existencial que dura prácticamente hasta el final de la novela. Se suceden los acontecimientos que, una vez atrás los más emotivos, los más ligados a la desprotección del niño-joven, asoman y se manifiestan ya en su madurez. La educación retrasada, la amistad, los lazos familiares, el amor caprichoso, el descubrimiento de la libertad (acomodada y sostenida financieramente) en la gran ciudad, los viajes y las visitas constantes a sus seres queridos, la aparición de personajes siniestros, el primer matrimonio..., su trágico final, el acomodo burgués, el exilio, el retorno.

Y al final, un poso de duda. Durante los días en que estuve inmerso en la lectura del libro, ¿he vivido una historia que deviene en un CUENTO con final feliz, casi "hollywoodiense"?, o, por el contrario, ¿se trata realmente de una NOVELA donde el círculo último se cierra de la forma más correcta para la mentalidad de la sociedad victoriana de entonces?

Charles Dickens 

Dicken´s House, Londres

18 feb. 2013

ARCO 2013

Juan Uslé

Yago Hortal
 
 
Después de una fugaz visita a la feria de Arco en Madrid la semana pasada, ahí van un par de fotografías de dos artistas presentes.  Al primero, Juan Uslé, cántabro afincado en Nueva York desde la década de los 90, le llevo siguiendo desde hace mucho tiempo y es uno de mis pintores favoritos.
 
El segundo, Yago Hortal, no le conozco de nada. Simplemente me gustó su cuadro y saqué esa instantánea.
 
La feria es un auténtico empacho de colores y formas. El visitante, si quiere ver la mayoría de lo expuesto, termina realmente exhausto. No se puede, ni de lejos, abarcar todo el contenido que la feria propone, a menos de visitarla los 5 días que dura la convocatoria. 

 
 


17 feb. 2013

EL MAYOR FELINO




DONALD BYRD   "THE CAT WALK"
Donaldson Toussaint L´Ouverture Byrd II, más conocido como Donald Byrd, falleció el pasado 4 de febrero y es ésta como especie de crónica de urgencia para homenajear al trompetista. Donald Byrd, uno de los más y mejor reconocidos virtuosos del instrumento, junto a Dizzy Gillespie y Miles Davis, seguidor del malogrado Clifford Brown, miembro de bandas tan apreciadas como la de Art Blakey (antes de los Jazz Messengers), instrumentista en un sinfín de grabaciones de astros del jazz, desde John Coltrane, Max Roach, Sonny Rollins, Red Garland...

Y dado que el único disco que poseo de este singular trompetista es su afamado "The Cat Walk", grabado en 1961 pero editado por el sello Blue Note en 1962, vamos a centrarnos en lo que genio de Detroit nos ofreció en dicha grabación.

Unos años antes, concretamente en 1958, Donald había fundado su propio grupo con Pepper Adams, saxo barítono de prestigio que permanece junto a él hasta 1961. En esta grabación cuentan con el piano de Duke Pearson, excelente instrumentista y señalado compositor, de hecho 3 de los 6 temas del album son composiciones suyas. Les apoyan Laymon Jackson al bajo y el gran Philly Joe Jones a la batería.


Byrd se destacó no solamente como un excelente trompetista, de hecho con una muy esmerada formación académica, tanto en el campo técnico como en el teórico, si no también como un improvisador de melodías que, sobre todo a partir de los primeros años de la década de los 60, le lleva desde estilos más iniciales, "hard-bop", hasta tonalidades más "soul" y "funk", sin olvidar para nada sus bases de "blues", hasta llegar a concepciones de un jazz más "light", sin que esto signifique su alineamiento con sonidos convencionales, más dirigidos al entorno del "muzak-jazz".

En todos los temas de este disco, "The Cat Walk" (por cierto, con excelente portada en la que el músico aparece apoyado en el morro de un precioso Jaguar Mark2 3.8), se respira ese aire de fortaleza y espontaneidad tan propios de Byrd. Hay una expresividad caliente en muchos de los temas, "Duke´s Mixture", "The Cat Walk" o "Cute"; avenidas sonoras donde los instrumentos, bien en solos (grandísimo el que realiza Philly Joe Jones en "Cute"), bien cuando se aúnan sus interpretes en el devenir de cada sección rítmica, "Say You´re Mine" y "Each Time I Think Of You", aparecen claras líneas melódicas que empujan hacia la consecución de un "swing" que parece hecho sin esfuerzo, espontáneo. Se cierra el disco con el tema que, según mi opinión, refleja de manera más nítida el virtuosismo de los protagonistas, "Hello Bright Sunflower". A la trompeta muda de Byrd (¡cuantas notas puede este hombre sacar en un minuto!), se une un piano brillante de Duke Pearson, un bajo infeccioso de Laymon Jackson y, como no, el pulso inigualable de Philly Joe a la batería.

Donald Byrd, un regalo para los amantes de la música en general. Un hombre que impulsó las fronteras del jazz hacia territorios más comprensibles para el aficionado. Delante de Vds. No desaprovechen la ocasión. Este "The Cat Walk" puede ser un excelente inicio.                                   

Donald Byrd

14 feb. 2013

DE COLLADO A NAVACERRADA

Segunda salida del Hermano Lagarto en uno de los primeros fines de semana de Febrero. Esta vez el camino elegido fue el que une Collado Mediano y Navacerrada por el Paseo de la Dehesa. Los augures celestiales no presumían un día radiante de sol, y afortunadamente menos de moscas. Efectívamente, compactas nubes rajaban el vientre del cielo con sus astillas quemadas de ceniza, e iban cambiando caprichosamente según el frio viento las empujaba de uno a otro lado.


A veces mariposas gigantescas, extendiendo sus alas oscuras hacia el horizonte, otras nítidas pinceladas blancas dividiendo la bóveda celeste a su antojo, haciendo refulgir un azul etéreo entre los perfiles de las montañas,  fueron las grandes protagonistas de la jornada.







El campo, de un verde apagado por la falta de luz, lleno de agua, de hielo y algo de nieve, se mostraba amplísimo pues, una vez el senderista se adentraba en el mencionado Paseo de la Dehesa, ya cubierta la ascensión al depósito de agua de la villa de Collado, tenía a su izquierda la majestuosa visión del valle que une este pueblo con Navacerrada en su vertiente norte.


 Y, a la vuelta hacia Collado, atravesando de frente el valle, por aquel de no seguir en lo posible el mismo camino de vuelta, ya el campo mostraba otros colores más atrevidos; la luz del sol se adueñó de la tarde, y sus reflejos tornaron las horas en amigables compañeras.
 
Mención especial a las piedras, más bien a los bloques graníticos que vigilan desde el collado del Castillo a Collado Mediano. Gigantes horadados por el capricho del tiempo, sus formas son trasunto de arquitecturas elementales, esculturas que remarcan la solidez de la raza serrana.
Tambíen recuerdo singular al agua, elemento homogéneo agolpado con gran profusión en el embalse de Navacerrada, al pie de la villa del mismo nombre. La luz del sol, que a la hora del almuerzo, chocaba en dirección contraria a la posición del Hermano Lagarto, hizo que brillaran reflejos del astro entre sus orillas y la atmósfera adquiriera un ambiente de cierto misterio gótico.

Epílogo obligado para la bella población de Navacerrada, tantas veces transitada en bicicleta con el gran guía Old Winnetou. Recorrer sus calles sin prisa, pisar su adoquinado silvestre y llegar a sus esquinas casi recónditas, siempre recompensa al senderista. Algunos impresionantes documentos gráficos así lo atestiguan.


 
 
 


12 feb. 2013

EL CONCIERTO




CREEDENCE CLEARWATER REVIVAL   "THE CONCERT"
Bueno, de todos es sabido que este disco no se grabó en directo en el Royal Albert Hall de Londres, tal y como reza el texto, sino en Oakland. Una monumental cagada del sello Fantasy que, entonces (1980), estaba más ocupado en contar el enorme pastizal que les proporcionaba el grupo californiano que, de acuerdo a un mínimo rigor profesional, dar cumplida cuenta de lo que ofrecía a sus clientes.

Dicho esto, en mayor detrimento del sello por supuesto, confirmar que con este disco cierro casi por entero, apenas ausentes en mi colección alguna recopilación oficial, la posesión del catálogo completo de la banda. Poca cosa, más que nada a nivel de coleccionista, esa enfermedad propia de las ratas de discoteca.

CCR fueron mi catecismo. El primer disco que me compré, sin contar el desaparecido y añorado "The Spectrum" ("There´s A Little Red Boat By The River"), fue el "Hair", banda sonora original de la famosa obra de teatro. 24 horas después, una vez asimilada la bronca de mi hermano José, corrí a la tienda (Pop 45, calle Serrano esquina Don Ramón de la Cruz) y lo cambié por el "Bayou Country". Estamos hablando del año 1969. Contaba yo entonces 16 añitos y, ya se sabe, a esa temprana edad entra todo como la seda.

CCR afortunadamente nunca fueron una banda democrática. John Fogerty, el auténtico motor del grupo, mantenía firmemente el timón y pensaba, con gran acierto, que dejar opinar al resto de los miembros supondría el deterioro y final de la brillante trayectoria que , hasta entonces, habían mantenido. ¡Cuanta razón tuvo!

Quizás merecerá más la pena hablar, y escribir, sobre la banda en sus discos de estudio. No obstante, esta grabación en vivo refleja fielmente la fuerza y apabullante energía que poseían los hermanos Fogerty, Stu Cook y Doug Clifford. Créanme si les digo que, después de casi 45 años de escuchar música rock, todavía no he encontrado ningún grupo que se asemeje, ni de lejos, a CCR. Southern Culture On The Skids han sido los únicos que se han acercado.

Hablar de CCR es hablar de la Constitución de 1969. Carta Magna de la música rock a partir de la cual se desarrollaron todos mis derechos (y aceptadas obligaciones). Ese texto tiene, en su primer artículo, un único y aceptado párrafo: "Al principio Dios creó a Creedence Clearwater Revival, como vehículo de amor y fraternidad entre los seres humanos". El artículo segundo decía: "En el caso de no ser posible la aplicación del primer artículo, esta Constitución no tendrá ningún valor"

Así de claro, brothers and sisters. "Keep on chooglin´"

Creedence Clearwater Revival

HACIA LOS PANTANOS




BUDDY MILLER & JIM LAUDERDALE   "BUDDY AND JIM"
Vuelan las aves migratorias desde los páramos celestes hasta los desiertos iniciales; se huele la primavera de los primeros almendros, con sus flores como blancos botones, y el postrero tiritar del aire frío queda alto, muy alto, colocado allá arriba, donde el aleteo de las bandadas nos recuerda la organización del grupo elemental.

¡Oh Lord!, ya que nos llevas a "Americana" no nos hagas prisionero de ningún miembro de la NRA, moderno trasunto del KKK, y a pesar de que transitaremos ceca del "Bible Belt", no nos hagas sospechoso de cualquier "sheriff" local, fiel espejo de la América más puritana y obtusa.

Mi Chevy Camaro Z/28 del 67, motor de 5 litros, 8 cilindros en V, salió ayer desde Riverside, California, con destino a Daytona en Florida. Llevamos, escondido entre los barrotes del chasis, un cargamento de peyote de los agabes de Chinaloa, el más puro pepino tóxico que jamás haya probado el chamán sucesor de Don Juan Castañeda. Y según tomamos la 66 desde Phoenix hasta Tucson, para evitar cualquier malentendido sonoro con las patrullas locales, pongo en la cinta a Buddy Miller y Jim Lauderdale. Seguro que cuando traspasemos la frontera de Louisiana, ahíto de pegarnos un homenaje lisérgico entre las tumbas del cementerio de San Luis en Nueva Orleans, recordaremos a Peter Fonda y Dennis Hopper (a Jack Nicholson ya le habían dado el pasaporte...) 

Nos dirigimos hasta Tampa, donde tenemos que entregar el cargamento y, de paso, recobrar el testamento manuscrito original de Gram Parsons. Desde las orillas de la carretera aparecen vampiras envueltas en tenues gasas transparentes, bailando al son del último "chiken-hit", y nos piden una muestra de sangre para derramarla entre sus pezones. ¡Joder, este canuto estaba demasiado fuerte Joe!, de seguir así vamos a terminar muy cocidos. Apuesto mil a uno a que algún jodido "red-neck" hará un guisado "bayou" con nuestras resecas lenguas. ¡Tio, tira por la 75 y nos olvidamos de Doctor John y de los caimanes de Key Biscayne!

Al alba, no hay alba más bonita que la de los pantanos de Florida, se vislumbran las primeras luces de Tampa. Un puto pick-up Toyota pretende darnos una lección de ruido y caucho quemado a la salida de un semáforo en Egypt Lake. Joe, entonces al volante, se cree que es Mark Donahue conduciendo el Camaro de la escudería de Roger Penske y acelera como un lagarto con el culo escocido. Ignoro donde estamos, no recuerdo si había dicho que yo estaba adormilado, pero al tanto me despierto con la sensación de haber pisado un cactus podrido y grito, "¡Yo soy español, español, español...!, joder, ¡que verguenza!, me acabo de caer de la cama, empapado en sudor, después de sufrir una terrible pesadilla. Menos mal que Buddy y Jim son de verdad...

Buddy Miller & Jim Lauderdale

10 feb. 2013

EL ANGEL SALVADOR





GENE CLARK  "NO OTHER"
El año 1974 fue uno de los grandes en la edición de obras alineadas en un estilo semejante a "No Other" de Gene Clark. Neil Young con "On The Beach", Joni Mitchell en "Court And Spark", Big Star y su "Radio City" o Gram Parsons publicando "Grievous Angel". Todas ellas son aportaciones singulares a la música rock americana de la primera mitad de la década de los 70, un tiempo proclive a confirmar como desaparecido un sueño de apenas hacía 5 ó 6 años, todo ello regado con copiosas cantidades de polvo blanco para la élite artística californiana.

¿Qué tal si nos refugiamos en una serie de imágenes decadentes, ecos coloreados del "art-deco" de la década de los 20, espejos refulgentes de la belleza urbana, rascacielos y vehículos de atrevido diseño, el "glamour" más cinematográfico posible, incluso disfrazándome con un aspecto andrógino? ¡Total!, debió pensar el bueno de Gene...y, si además incluimos una serie de atractivas composiciones propias, incluyendo la ayuda del viejo camarada Doug Dillard (alguíen a aquién hay que reivindicar de inmediato), una producción con varios de los mejores músicos de entonces, Chris Hillman, compañero en The Byrds, Butch Trucks, distinguido batería en Allman Bros, o Joe Lala, genio percutor en Manassas, más otros distinguidos músicos de estudio, y, eso sí, un coro de mujeres que aseguren al oyente la cercanía de las "Puertas del Cielo" con sus angelicales voces, pues, ¡vamos allá!..., y para cerrar la apuesta ganadora contaremos con un productor completamente convencido para la ocasión, Thomas Jefferson Kaye, que además debía tener algún lazo de parentesco con uno de los primeros presidentes americanos. Y ya puestos, un doble album mejor que uno...Gene debía estar viendo las estrellas...,¡menudo sueño!

El capo de Asylum Records entonces, un tal David Geffen después señor de su propio sello, dijo que ni hablar y la cosa quedó un un único album con 8 temas y, eso sí, el visto bueno para que no faltaran medios para que la producción fuera de auténtico nivel. Así que, una vez todos puestos manos a la obra en The Village Recorder de Los Angeles, dió comienzo la grabación de una AUTÉNTICA OBRA DE ARTE. Sí, sin ninguna duda, y si ya Gene había dado más que sobradas muestras de su grandísimo nivel una vez fuera de The Byrds ("With The Gosdin Brothers", The Fantastic Expedition of Dillard And Clark", "White Light" o "Roadmaster", a cual más buena), en "No Other" las supera a todas.

Baladas de un country emocionante, psicodelia de elegantísimos acordes extendidos hasta la ensoñación, juegos de guitarra con unos "riffs" que ponen la piel de gallina, pianos y teclados que engarzan las melodías con una bella simplicidad, base de ritmos estructurados siempre al servicio de una atmósfera de sensualidad sonora dificilmente igualable. Y la voz de Gene, estirando muchas veces las últimas sílabas para aportar mayor riqueza textual a la lírica que surge como de una fuente inagotable. Y los coros..., elevándose, descendiendo, planeando muchas veces como un arrullo del que sólo hablaban aquellos que habían escuchado a las hadas buenas.

Todos, absolutamente TODOS los temas son de cinco estrellas. Los enumero, me importa un rábano que el posible lector se canse en la lectura un poco más. "Life´s Greatest Fool", "Silver Raven", "No Other", maravillosa percusión aquí de Joe Lala, "Strenght Of Strings", coros en la mejor escuela de C,S,N & Y, "From A Silver Phial", "Some Misunderstanding", con un toque rítmico muy parecido al "Harvest" de Neil Young, "The True One", en la primera onda de "Eagles" y "Lady Of The North", compuesta al alimón con Doug Dillard, y agradecemos a la musa del Norte por la audición de tal joya.

El hombre como lobo del hombre, los sueños no cumplidos al cabo del tiempo, la nostalgia, el compartir con otros el devenir de la vida, los malentendidos entre los deseos y la realidad, arrepentimientos; Gene se desnuda como compositor e, incluso, entre su lírica se encuentran momentos crípticos, de interpretación arriesgada.

Después de su escucha, no una sino 8 ó 9 veces a lo largo de todo un fin de semana, estoy cada vez más convencido que The Byrds ha sido el mejor grupo en la historia de la música rock, y que Gene Clark fue, entre sus miembros, el mejor. El alma del grupo californiano está en cada acorde y, en la voz de Gene, la esencia de ese mundo mejor que no pudo ser.

Gene Clark


9 feb. 2013

LA MONTAÑA MÁGICA


¿Qué se puede hacer cuando se está escuchando una música inenarrablemente bella y quiere uno ligarla con una imagen? El poder evocador de la música es tan grande que, con solo cerrar los ojos y dejar volar la mente, puede trasladarte a parajes especialmente hermosos.

Ocurre esta sensación mientras escucho a Gene Clark en su obra maestra "No Other". Es tal la fuerza evocativa y liberadora de sus melodías que, no lo puedo evitar, se apodera de mí una sensación de profunda comunión con aquello que más me atrae. Tierra, aire y cielo (Chesterton decía que la naturaleza era siempre hermana, nunca madre...), apenas captados en un corto espacio temporal, se tornan en un breve paraíso.

8 feb. 2013

EL JUGLAR DE DERBY




KEVIN COYNE   "CASE HISTORY"
Recuerdo allá por el 72 ó 73 en un concierto, el primero, que dió Kevin Coyne en Madrid, en el Teatro Monumental. Durante su actuación, mientras interpretaba sus canciones y gesticulaba con sus brazos al estilo Joe Cocker, aparecieron un par de miembros de la policía, entonces conocidos como "grises", y se llevaron detenido a un chaval que, cerca del escenario, se le había ocurrido la temeridad de ponerse a bailar. Inmediatamente se armó un buen revuelo, la mayoría de la gente gritando "¡fuera policía" y el buen Kevin parando el concierto, interrumpiéndolo mientras se calmaba la situación. Poco después, y ante el clamor general traducido en aplauso comunal, el concierto continuó...

Siendo un autor al que siempre le he tenido en gran estima, sin embargo, no ha merecido, ha sido culpa mía, tener en mi colección nada más que un disco, excelente eso sí, aunque no quizás de los más celebrados del artista de Derby, el "Dynamite Daze". Cubro ahora ese tremendo hueco con su primera grabación, "Case History"

Nos encontramos en un trabajo en el que las guitarras, interpretadas por varios músicos, son junto a la propia y personalísima voz de Kevin, los protagonistas de la grabación. Guitarras que caminan, nunca pasean quedas, trotan y galopan con distintos toques, muchas veces extendidos en su propia sonoridad y ritmo, como buscando ardientemente acompañar a unos textos líricos, a veces ácidos, muchas veces alineados con la experiencia personal que Kevin relata en cada tema. Cada canción, dentro de su propia personalidad, tiene una línea instrumental que cada guitarra, en su interpretación, descubre y potencia. Solo en un tema, el que cierra el disco ("Sand All Yellow"), aparece el piano de Nick Cudworth y otra guitarra, eléctrica esta vez, a cargo de Mick Sweeny. Ambos otorgan a esa pieza una atmósfera más rica ahondando en su melodía, apoyando también con el pedal una extensión rítmica más acusada.

Kevin Coyne es un auténtico juglar, un recitador poético, de una riqueza textual muy cercana a las imágenes del día a día, no haciéndole demasiada falta el introducirse en ensoñaciones o juegos mentales ocasionales. Este su primer trabajo marcó con buen paso lo que fue posteriormente su carrera. Un autor singular, irrepetible.

Kevin Coyne

www.youtube.com/watch?v=U2no4xBL-zc

7 feb. 2013

RUTA 66



Sirva esta fotografía como homenaje a la revista musical española Ruta 66, reciéntemente alcanzado su número 300 (Enero 2013) desde que se editó, por primera vez, en el ya lejano Octubre de 1985.

Desde entonces la ha seguido, comprando muchos de sus números hasta la fecha, y los conservo todos, con gran disgusto de mi mujer. Gracias a ella (a la revista) he pasado momentos deliciosos, he aprendido un montón sobre músicos, estilos, bandas y todo aquello conectado con la historia del rock, pop, blues, jazz también, literatura, cine, crítica discográfica, artículos sobre conciertos...

Ignoro si alguno de los actuales editores de la revista leerá alguna vez este comentario. Si así fuera, espero que mis loas supongan una suscripción de por vida.

MIRADA ESPAÑOLA




GUADALUPE PLATA.  2
Una de las grandes ediciones del año 2012 ha sido la del nuevo trabajo del grupo jienense Guadalupe Plata con su disco de título homónimo. Les conocí a través de una referencia, que ahora no recuerdo de donde partió, pero que me llevó a la plataforma "bandcamp" y de allí al grupo de Úbeda. Indagé sobre ellos, ví algunos de sus vídeos y quedé de inmediato cautivado por su sonido, estilo e imagen. Desde entonces, apuntado también a su página web, he ido teniendo noticias puntuales de la banda y, ahora, por fín gozo de su recién editado album.

Su estilo, un blues corredizo, arrastrado, polvoriento, o grasiento según la imagen que evocan sus temas, me recuerda a grupos como The Kent 3 o The Immortal Lee County Killers. Blues totalmente orgánico, nada académico en el sentido más denostado del término, donde los instrumentos juegan un papel fundamental tanto en su vertiente rítmica como en la propiamente de metales y cuero, materia prima de las cuerdas y del tapiz ajado de la batería.

Los temas del disco, con títulos evocadores ("Lamentos", "Rezando", "Rata", "Oh My Bey!", "Demasiado", "Funeral de John Fahey", "Esclavo", "El Blues Es Mi Amigo", "Voy Caminando", "Milana", "Jesús Está Llorando", "No Me Ama" y "Santo Entierro") se suceden sin descanso y sin agobio alguno para el oyente. Todos ellos, a pesar de la similitud rítmica y ambiental, tienen la suficiente fuerza y personalidad para conformar sus propios mundos.

Aquellos que conozcan la sufrida vida de los camioneros, esos profesionales que transitan por las carreteras nacionales y evitan las autopistas, los que almuerzan bocatas de chorizo frito regado con cualquier aguardiente, llevan ya a las 2 de la tarde fumados 4 farias y chupados los palillos hasta las astillas; sí, aquellos que a la caída de la tarde paran en cualquier puti club y preguntan por la Rosi y yacen con ella mientras las cucarachas recorren el suelo de la habitación, para ellos está fabricado este artilugio.

Una auténtica celebración a la mirada zaína española. Pecado y resurrección instantánea de la carne. En definitiva nuestro cuerpo no deja de ser lo más honrado que tenemos.

Guadalupe Plata

A MISA.




THE AGGREGATION   "MIND ODYSSEY!
Curioso como una banda que, al tiempo de grabar este disco en 1967 para el sello del gran Lee Hazlewood LHI, era el grupo contratado como "band house" en Disneyland. Y esa curiosidad cobra sentido si nos imaginamos que en aquellos años la música corporativa de Disney debería estar a millas luz de lo que entonces se consideraba como la música de la escena "underground", esto es, el rock psicodélico, sus variantes, el pop, garage y todos los demás estilos que encandilaban a la generación joven de entonces.

El caso es que The Aggregation, a pesar de esos antecedentes tan poco "enrollados", graba en ese año un disco, "Mind Odyssey" que puede considerarse por muchos como un disco de culto.

"Mind Odyssey" es una celebración litúrgica que tiene como propósito el congregar a sus oyentes y exortarles a seguir el camino, muy de moda entonces, de la liberación personal; liberación que se conseguiría a través de la exploración mental y de la ruptura de todas las cadenas que nos ataban al mundo convencional. Para ello cuenta con unos textos poéticos y con una instrumentalización acorde con esos intereses. De esa manera, y sirviéndose de estilos folk con base psicodélica, baladas con fuerte estructura jazzística (algunas hasta con un fuerte contenido "free jazz" como en el tema "The Long Windy Tunnel"), sonidos semejantes a los de Iron Butterfly y The Door, por su empleo del órgano como instrumento cohesionador, también a The Moody Blues, crean una atmósfera que se nutre alrededor de una idea común, una especie de épica medieval (muchas de las entradas de los temas recrean ese ambiente) en la que la banda se arroga un papel de cruzados de la causa liberadora.

Y a pesar de que esa sea la atmósfera musical que prevalece en el disco, nos encontamos con varios factores que despistan un tanto al oyente. La voz solista, muy funcional en muchas partes de la obra, poco convincente en definitiva para hacer creíble el mensaje que intenta trasladar; también el cambio brusco de estilo musical en uno de los temas, concretamente en "The City Of Toys And Games", que varía hacía un tono vodevíl y "swing" que no cuadra en absoluto con el ambiente creado en el resto de la grabación. Además ese tema, con su parte final donde se añade el diáfano sonido de un retrete evacuando su contenido, dá que pensar que la ironía y el cinismo forman parte de la lectura final del disco.

Aun así, el album no está nada mal. Tiene su interés y sus momentos de emoción contemplativa. Hay una comunión entre la lírica de los textos y la épica del sonido que fuerza, dulcemente, hacia un reposo mental muy de agradecer.

The Aggregation

www.youtube.com/watch?v=yT2yQ73vi9w

5 feb. 2013

FUEGO EN LA NIEVE





ETERNAL TAPESTRY   "A WORLD OUT OF TIME"
Hay discos que sirven básicamente para hacerte viajar sin necesidad de moverte de la butaca. Eso de servir no es una acepción categórica, en el sentido de uso exclusivo o actividad predominantemente requerida al utilizar un objeto. Servir significa, en este caso concreto, la buena disposición en la que se han basado los miembros del grupo americano para hacer disfrutar al oyente. Y el disfrute está justamente encaminado a la ensoñación, aquella grata sensación levitativa producida por las ondulaciones sonoras que salen de sus surcos.

"A World Out Of Time", título suficientemente expresivo, es la segunda obra creada por los de Portland en el pasado 2012. El quinteto que compone el grupo, los hermanos Bindeman (Nick a la guitarra y Jed a la batería), Dewey Mahood (guitarra), Ryan Carlile (teclados) y Krag Likins (bajo) han grabado un trabajo en la onda de bandas como Faust y Neu!, Velvet Underground y Pink Floyd (época Ummagumma), incluso hay tonos del Fripp de su época Fripptronics o "No Pussyfooting" con Eno.

Los 8 títulos recogidos en el Lp son suficientemente expresivos: "When I Was In Your Mind", "Planetoid 127", "Alone Against Tomorrow", "The Weird Stone", "Apocalypse Troll", "When Gravity Fails", "The Currents Of Space", "Sand Into Rain". La gran mayoría de ellos instrumentales y organizados como si se trataran de dos suites, una en cada cara, trasiegan todos ellos por un viaje espacial que alcanza, en muchos momentos, aristas de altísima belleza cósmica, donde las guitarras trazan onduladas volutas expansivas que alientan visiones lisérgicas, acunadas ellas por un esqueleto ritmico propiciado por una batería con mucha base jazzística, un bajo que acumula el control orgánico de los instrumentos de la nave, surcando territorios donde incluso el sonido de la lluvia ("When Gravity Fails") se torna en algo nuevo e inesperado, un teclado que extiende la sensación del horizonte, mezclando tierra y mar, noche y alba en aquella línea blanca límite de la nada más plena.

Se está haciendo ahora, en estos años tan crueles y obtusos, música muy buena. Hay grupos que han sabido recoger la leña a tiempo, antes del final del ortoño, y se reúnen alrededor de la hogera para ver y oir crepitar el fuego, sus lanzas de azufre asiendo otras curvas azuladas que sólo ellos ven. Eternal Tapestry son uno de ellos.

Eternal Tapestry

4 feb. 2013

NIEBLA DORADA




GOLDEN VOID   "S/T"
¡Qué haríamos sin las revistas del género! Gracias a una favorable crítica en el Shindig! de finales de 2012 descubro a este grupo californiano que ha revitalizado mis neuronas. Lo mejor de Black Sabbath y Wishbone Ash en las calientes orillas del Pacífico. Poco más se puede pedir.

Como amante del rock con mayúsculas, esas referencias anteriores lo avalan, no dejo de satisfacerme por la escucha de un grupo que lo tiene todo. Una portentosa voz, sí a lo Ozzy Osborne, una guitarra de la que salen riffs endiablados, sí a lo Tony Iommi, un conjunto instrumental que suena tan compacto como la mejor conjunción entre Black Sabbath y  Wishbone Ash, canciones extensas donde los músicos se pueden explayar a su gusto, una batería portentosa de un tal Justin Pinkerton que resuelve su papeleta tan bien como lo haría la famosa Agencia de detectives, en fín, un dechado de rock psicodélico, con gran esqueleto del mejor metal setentero, base blues en su dinámica compositiva al privar mayoritariamente melodías a medio tiempo, voces que sugieren mantras corales, pavimentando el terreno a explosiones expansivas donde todo suena con convicción.

Títulos como "Art of Invading", "Virtue", "Jetsun Dolma", "Badlands", "Shady Grove" (quizás el tema más redondo del disco), "The Curve" y "Atlantis", cierre en espiral a lo "Tommy", donde todos los instrumentos, perfectamente conjuntados, alcanzan un punto cenital sin posible retorno. Al final, la impresión es que el disco podría haber durado otra media hora más sin ningún cansancio para el oyente, más al contrario.

Y además, la portada, comulgando de esa mística de misterio tan del gusto de la primera época metal. Una niebla dorada sirve de fondo a los tentáculos enrevesados del tronco de un árbol. Háganse con este album aquellos que no conozcan al grupo. Es un gran consuelo ante tanta basura como nos rodea.

Golden Void

CHESTERTON Y BLAKE II









 
 
G.K.CHESTERTON   "WILLIAM BLAKE"
Su visión de Cristo, por ejemplo, y aquí entra Chesterton con toda su batería intelectual de creyente, era la visión de un ser misterioso y vehemente, con frecuencia airado y alguna que otra vez incluso desdeñoso. Sin embargo, era cada vez más sólido a medida que nos acercábamos a Él. La Divinidad es más corpórea y concreta cuanto mejor la conocemos, aunque esta certeza Chesterton la apuntala básicamente cuando intenta explicar la extraordinaria literalidad de la obra pictórica de Blake (donde los hombres muestran su coraje más allá de todo pudor,  y las mujeres su inclinación a ostentar su belleza, exagerando lo característico de ambos géneros) Y esa Divinidad, como idea suprema, es más sólida que la humanidad, y más bella que la propia realidad. Es la gran idea de las ideas, la preponderancia de la Imaginación frente a la Naturaleza, incluso frente al materialismo,  y en este punto, que supone una cuestión esencial para comprender el arte de Blake,  coinciden tanto el artista como Chesterton.

 Blake, en otro capítulo apuntado por Chesterton, fue seguidor de la Revolución francesa, después decepcionado por ella, también proclive a las modas pasajeras,  que permitieron que sus inclinaciones y perjuicios se apoderaran de él a expensas de otras cosas más permanentes y humanas (aquí reside una de las argumentaciones más pretendidamente sólidas del escritor contra Blake);  pedante que buscaba una perfección falsa en sus transgresiones aunque nunca, y así también lo reconoce Chesterton, en su poesía.
 
Dentro de estas modas pasajeras no se alineaba Blake, y así lo reconoce Chesterton, cuando, fuera de las corrientes disgregadoras del Oriente y de la concentración e identidad de Occidente, siguió los pasos de la escuela platónica y de los filósofos del Renacimiento, otorgando a la Naturaleza, de un modo osado y brillante,  un papel de alegre ocultismo, aseverando que aquello que es amable puede también ser adorado. Y esta certeza es la que acerca, según Chesterton, a un mejor entendimiento y  otorga mayor valor a la obra de Blake, sobre todo en sus Libros Poéticos y no en sus Libros Proféticos, relegados por Chesterton a un segundo término en cuanto a su importancia mediática.

 Se cierra este magnífico libro de Chesterton sobre Blake con un interesantísimo epílogo de André Maurois sobre el escritor inglés. Se suceden allí de forma amena apuntes sobre la personalidad de Chesterton, muchos de ellos reflejados en frases del propio autor. Algunos ejemplos: “La única base de todo optimismo es el pecado original”. “Todo interesa, excepto el todo”. “Lo que hace la vida interesante es la gran limitación natural que nos fuerza a todos a doblegarnos ante los acontecimientos que no hemos previsto” “El loco no posee la complejidad del hombre saludable, está encerrado en la prisión neta y clara de una sola idea” “El hombre saludable vive para el cuerpo y es en el cuerpo y gracias al cuerpo cómo las ideas abstractas pierden su importancia y su virulencia” “La locura es la razón razonando en el vacío” “La tradición es la democracia de los muertos” “La naturaleza no es una madre, sino una hermana”

A la postre, queda la sensación de que un abrazo fraternal entre los dos polos es posible. A efectos simplemente estéticos, tanto vale la lucidez misteriosa de Blake como la prosa torrencial de Chesterton. Aquí reside el milagro del libro.

CHESTERTON Y BLAKE I


 
 
G.K.CHESTERTON   "WILLIAM BLAKE"
Confieso la dificultad de decantarme sobre una de las dos personalidades inmersas entre las páginas de este libro, leído hace ya unos meses. Por un lado, la figura siempre brillante y enigmática del poeta inglés William Blake, nacido en Londres en 1757, para muchos paradigma de la fuerza creativa y artística de la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX y, por otro lado, la enorme presencia del escritor G.K.Chesterton, también nacido en Londres en 1874, enorme no solo por su presencia física (Bernard Shaw decía que, cuando se hablaba con Chesterton, la mitad del cuerpo de éste quedaba siempre fuera del campo visual de su interlocutor), si no también por el contrapunto tan acusado entre los dos personajes; éste último tan justamente objetivo, pleno de la realidad propia de la experiencia del hombre en su existencia, ligado a la creencia inteligente de Dios, fiel seguidor de las doctrinas de la Iglesia Católica; el otro, un iluminado creyente en sus visiones más idealizadas, escéptico de los dogmas pero, sin embargo, contrario al escepticismo científico, poeta y pintor de enormes facultades, sintetizador del conocimiento clásico hasta traspasar, muchas veces, los límites tolerados en su época. 

Y esta dicotomía de impresiones se sustenta, igualmente, ante una querencia propia más proclive al entendimiento con el poeta y pintor que con el escritor, aunque e éste último al ya conocerle desde hace tiempo, le estimo y considero como un auténtico campeón de las letras inglesas modernas, cuestión que refuerza ineludiblemente una especie de empate final. Para uno el sueño y la idea, para el otro la realidad apabullante de un pensamiento claro y la fuerza de una prosa de altísimo valor intelectual.
 
 
 
 
 Una parte importante del estudio de Chesterton sobre Blake se basa en la idea de que el artista estaba loco, de que se trataba de un maníaco, sólidamente asentado en sus propias mentiras. Anclado en las teorías de los “rosacruces” y en el conocimiento de los misterios eleusinos, considerado como padre de la Hermandad de los prerafaelistas y seguidor del llamado “Libro Amarillo”. Visto igualmente como un auténtico “sobrenaturalista”, firme creyente de que reyes y profetas llegaban del cielo o del infierno para hablar con él; preclaro exponente de la corriente humanitarista del siglo XVIII, individualista sin compasión, místico fracasado, en cuanto que mantiene irracionalmente en el misterio aquello que desea hacer entender, sin exponerlo finalmente; romántico exacerbado con una visión de la vida demasiado poética y exuberantemente imaginativa, obstinado en reproducir, hasta la saciedad, sus fragmentos poéticos como si se trataran de exorcismos para ahuyentar a los diablos. Tales son algunos de los exabruptos que Chesterton dedicaba, eso sí con cariño, al insigne compatriota artista.

 Chesterton significa que si Blake hubiera escrito mal quizá pudiera no estar loco, y creía firmemente que lo que dañó su mente no fue sino la realidad de su comunicación con lo espiritual. “Yo digo que estaba loco porque sus visiones eran auténticas”. Abrió, de par en par, las puertas de su mente a lo que George McDonald definió acertadamente como “la canalla del otro mundo”. Y ahonda en su visión de Blake como hombre racionalmente equivocado al sostener que era un impresionista y un escéptico. Primaban en él las impresiones inmediatas de uno mismo a expensas de las ideas generales más permanentes y positivas. Ponía lo que se percibe por encima de lo que se conoce, cayendo por lo tanto en la monstruosa herejía de que ver es creer. Y, sin embargo, de tanto porfiar en su visión ideal, revalorizaba la visión real y se equiparaba, siempre bajo la visión de Chesterton, con todos los místicos y los santos.

G.K.Chestertones.wikipedia.org/wiki/G._K._Chesterton
William Blake