HOME                     LINKS                       CONTACT                      

29 jun 2016

NOCHES DE INSOMNIO






GOG Y LAS HIENAS TELEPÁTICAS.                  "CHOKE / DROWN"
Reconozco que la nauseabunda relación que mantengo con la publicación Karate Press me pone del revés, esto es, hace que mis vómitos me lleguen a gustar, encuentro en ellos el simulacro de agonía inesperada que Jimi Hendrix o Keith Ellis debieron sentir antes de estirar la pata. Debo aclarar que esta sensación tiene procedencia por mi ánimo auto-destructivo, cuestión que afortunadamente va quedando disminuida conforme van pasando los años, uno ya no tiene las suficientes agallas para deambular por un camino que no conduce hacia ninguna parte. Además, cada vez me apetece menos llegar hasta un final incómodo mientras pueda seguir escuchando a Gog y Las Hienas Telepáticas, otra cosa será cuando decidan dar papela a la formación, a tanta desolación seguro me abocaría el desánimo y la frustración vital. Queda dicho.

Para mayor desasosiego, padezco desde hace mucho de insomnio y, con demasiada frecuencia, me levanto como un autómata a cualquier hora de la noche para enfundarme los cascos y escuchar lo que se ponga a tiro. En esta ocasión elegí su "Choke / Drown" (gracias a Luis Boullosa por su generosidad), disco grabado por la banda gallega (¿o no es gallega?) ignoro cuando y la verdad es que tampoco estoy tan necesitado de saberlo. Les aseguro que en la decisión de escuchar los temas del trabajo mencionado a esas horas aun tan oscuras, sin ningún estimulante que sirva al oyente para espolear sus insomnes neuronas, pesa casi en exclusiva la ya continua desesperación por negarme Morfeo sus añorados abrazos. Quisiera pensar que tal resolución sirviera para curar la ansiedad de un día completo de fallos, no he probado hoy los labios de ninguna admiradora, me ha sentado a sapos el café doble después de comer y, para ahondar en el descalabro motivador, siento recientemente unas ganas tremendas de coger la bomba y tal. Dados los antecedentes juzguen ustedes si merece la pena continuar con la lectura del texto.

Me resulta aterrador anotarlo pero conforme van pasando los años voy acercándome cada vez más a la necesidad de la violencia reivindicativa, me apremia el hecho de asomarme a un balcón cualquiera de la calle Mayor y cuando pase la pareja real mandarles un recado cargado de dinamita. ”Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas) / A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro, y paso largas horas oyendo gemir el huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna” (Dámaso Alonso, "Insomnio”, “Hijos de la ira”). No sería justo alinear a Gog y Las Hienas Telepáticas con mis extravagancias fanáticas pero, debo confesarlo, el título (y el despiadado contenido) del poema y la escucha continuada de su mencionado "Choke / Drown", me han dado pie para sumergirme en los meandros de la noche. Parece que se acaban los años del pastoreo hippie de CSN&Y, o al menos deberían tener un reflejo más actualizado hacia la Madre Naturaleza y los rollos veganos, así que he llegado al convencimiento de que el rock´n´roll debe seguir haciendo daño, su armamento debe seguir cargado de futuro, luchar en primera fila y dar la razón al Gabriel Celaya del barrio de Prosperidad:Porque vivimos a golpes, porque si apenas nos dejan / decir que somos quienes somos / nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno / Estamos tocando el fondo” (“La poesía es un arma cargada de futuro”, “Cantos íberos”)

Y ya basta de reivindicaciones laborales por hoy. Vayamos al grano.

También, para paliar en cierta medida esas ansias destructivas, y darle de paso a la mancha arcoiris un tono más pitiminí, pienso que el rock debe seguir prodigando la vena del humor y del guaseo lírico. Y en ese campo confieso que los textos de Gog y Las Hienas Telepáticas en este “Choke / Drown” se las traen. Corre por sus líneas un inglés de rotundo acento español, empapado de una inflexión castellana que refuerza el significado de cada palabra, de cada frase. Es tan exacto en su pronunciación cañí que su inglés acaba sonando estupendamente, ni siquiera la fonética más puramente cockney podría llegar a tales niveles interpretativos . En algunos pasajes la corista vedette Mary Chuka pone orden ante tanta emigración incontrolada, y con ello acierta a debilitar en parte un rock tan machote. La carcajada al final del "The Servant" y la rotunda expresión del "joder", una vez culminado el "City of Knockout", no dejan de ser algunos de los momentos más inolvidables del album.


"I´m not , I´m not / I´m not your fucking servant, little idiot"...(The Servant”)




Siguen las nubes de estos últimos días de Junio (poco antes del concierto de Danny & The Champions of the World (¿quién no se puede consolar ante tal próximo evento?...) creyendo en sí mismas, en su previsto antídoto contra la futura sequía, tal galope de calor acumulado llevan en sus venas abiertas que hacen pensar que la batería de Noli “Rattlesnake” Torres es realmente el latido de su corazón sustituyendo a parte de la base rítmica. Existen resonancias en los acentos de algunos temas que recuerdan a The Cramps, también estruendos en los acordes de la guitarra de Joao Avalanche, y su no forzado ensamblaje con el bajo de Cowboy Iscariot, que propician el retorno de mi anima lupis a los primigenios conciertos de Rock Ola, cuando las bandas de entonces presentaban sus canciones con la hermosa ingenuidad de los novatos. Hay una certeza sentimental en cada una de las estrofas tal que hace que la primera impresión del disco sea excelente, nada desencojona, existe una concluyente uniformidad en el sonido que hará imposible ninguna atrocidad post-producción. Me gusta el sonido que crean de puerta de polígono industrial, retratado también en la imagen en la que aparecen los tres miembros de la banda anteriormente mencionados, y que en alguno de sus poemas se expresa en su más perfecta coherencia; "We live outside the city walls / Trying to hide but life will get us away" (“Moon of the Parking Lot”)


Los 11 temas que componen este “Choke / Drown no se limitan en ser exclusivas variaciones melódicas que conducen al oyente hacia territorios más o menos conocidos, el estilo de la banda quedaría bastante bien emplazado en el territorio de los chatarreros del ritmo, tan queridos en las tierras españolas. Y así mismo afirmo que también me agrada de la banda su campante tremendismo compositivo, su falta de experiencias nuevo- psicodélicas (tan de moda últimamente), su acople al ritmo del tractor Ebro más tradicional. Texto por texto, por ejemplo, "You´ve been destroying the town / With your friend, the Wonder Man", (“The ballad of James Flour and The Wonder Man”) claro significado melodramático; melodía por melodía, la base rítmica recoge en esa misma canción la nunca bien ponderada leyenda de nuestro rock de carajillos y aguardiente. Y tal que así llegan a su cima, después de muchas audiciones, las ideas que se consolidan entre los múltiples textos líricos tan bien expresados: "You never choose companions / Even when you´re blessed with a good dog or a son".(“The Hustler”). En este preciso momento me gustaría oler la gasolina de una estación de servicio, ubicada en carretera comarcal a ser posible.





Me espera una ciudad dormida, casi sin despertar de una resaca de exclusiva propiedad (y de futuros croissants viejos con mantequilla). El suelo de la estación de cercanías de Delicias refleja en sus andenes los cambios de guitarra de "The Line", (voy a escucharlo ahora una vez más). "Why don´t you hate me? / Why don´t you hate me? / I know the time has arrived to reveal the underbright”,  y existen menciones a volcanes y a flujos de espermas de lava que se asemejan al sonido de unas lavativas congestionadas que The Cramps, nueva mención a la banda americana, emplearon en antigua y plena juerga fronteriza. Los riffs de guitarra raspean el cielo incómodo de la derrota. Eso mismo pasa cuando "City of Knockout" irrumpe sin permiso en una estancia que aun huele a orines. “Where are we heading? / City of hicks and boors” Existe un rescoldo trasero de excelente melodía ritmica, puramente rocquera y de alto octanaje pop, bien engrasada, mientras escucho el "Fucking Desierto", "Senseless thoughts go everywhere"..., y es lo que pasa. La mínima expresión del sin sentido alcanza las mayores cotas del baile. Los paletos y los horteras presentan sus credenciales ante Felipe VI.



¡Que construcción!, ¡qué cemento de tan alta calidad!, ¡tan magnífica estructura no podría venir más que de la tierra de lírica trovadoresca pasada por la Turmix!. Se desparrama su esqueleto todo en los limpios acordes de "The Ballad of James Flour and The Wonder Man"!, el punteo del bajo abre surcos de cebada rubia y percebes. Macky Chuca se luce en unos  magníficos coros en "Hope´s Hero", su voz suena a desayuno del domingo, antes de una misa imposible. "I will end this pest with the sword from my chest". Repican las espadas de unas cruzadas que remiten a tiempos medievales, tan queridos por un Quevedo que presumía de comerse el primigenio pegamento de la Biblia de Gutenberg.






 Y sigue la inspiración lírica para recrearse en muchas de las líneas de este “Choke / Drown”. "He´s been seen in seven states / Bluffing and gambling in his way / And why not? / Why not / Why don´t you go and fuck your dog" , (“The Hustler”).   Aquí aparece el recuerdo del mejor Charles Bukowski. En "You can just kill me tonight & tomorrow you´ll find / and open grave / empty cans of beer and a fading silouette" ("Leaving Trains"), se nos muestra el anticipo de una maravillosa escena fílmica, semejante por potencia visual a aquella versión cinematográfica del  "A Sangre Fría" de Tennessee Williams, en la que uno de los protagonistas se aseaba en el lavabo de una estación de autobuses de la Greyhound Company. Su expresión de dolor, mientras buscaba la píldora curadora,  seguramente serviría de anticipo a textos como: "We live outside the city walls / Trying to hide but life will get us anyway" ("Moon of The Parking Lot").


Podríamos seguir así hasta que el nuevo día traicione con su terrible calor el fresco resplandor de esta madrugada, pero debemos finalizar. De hecho, al terminar de escribir estas líneas, han pasado ya algunas jornadas desde su inicio, pero Junio sigue despierto, aun no ha terminado el mes en que hace un mes que todos hicieron su primera comunión. El desenlace, si es que hubiera necesidad de terminar algo que no tiene final, no puede ser más intrincado. El insomnio funciona en su basura como un peligroso nutriente de sombras y dudas rocambolescas, cada vez más deformes en sus gráficos e imágenes. De hecho, el dibujo de la portada y contra-portada de este “Choke / Drown” (magnífica obra de Alba Fernández) no invita a conciliar el sueño, parece que persiguiera la continuidad de la pesadilla. Cuando les ocurra el transtorno del sueño, como a mí me acontece ahora, vuelvan hacia lo más oscuro de su ser y urgen en su angustia. Gog y Las Hienas Telepáticas les estarán esperando.











20 jun 2016

DIVAGACIONES PREVIAS A "RAINY DAY IN JUNE"




I RUTA URBANA.               BARRIOS DE SALAMANCA, CENTRO Y MONCLOA
Hay una tensa discusión en el senado del cielo esta mañana y parece que afectara a las copas de los árboles que no cesan de moverse inquietas, también a los tejados urbanos que ven cómo ya no arden sus planchas de metal. En el asfalto los taxis se mueven a ritmo de cuarteto de cuerda, las nubes dibujan extraños huertos estampados que cambian cada minuto, y un aire frío para esta época de Junio barre confuso unas aceras que han debutado hace tan poco. Así es que, en un alarde de desprogramación climática, la atmósfera opta por tatarear a destiempo el "Rainy Day In June", todavía sin la convicción suficiente porque la tormenta caerá ya muy en la tarde (entonces, cuando la sombra del paseante se desliga de su cautiverio corporal). Toda la experiencia del peatón atento, en ese extraño momento que dura casi eternamente como un caramelo, se vuelve hermosamente templada y su mirada, más que andar por el pavimento, vuela entre las caderas de todas las mujeres, ahora bellísimas impulsoras de una libertad que se respira entre las esquinas, entre  las fachadas, entre aquellos balcones que nunca antes habían brillado tanto.


Y ese debate imprevisto hace que los colores de la ciudad se tornen más delicados, menos agresivos, una breve tapicería de alas parece que los hiciera invisibles a los ojos chillones de las bocinas. Así caen al suelo sin estrépito, ni siquiera chocan contra él porque un vapor los recoge antes de que se estrellen. Vuelven a subir al espacio que han ocupado momentos antes para solo encontrar una huella de tonos aun más desvanecida. Y de esa manera se mezclan en un retorno constante de muelles y de pinceles imaginarios. Lo que verdaderamente importa es contemplarnos cuando ya han desaparecido, haciendo posible que coincida en la retina del observador el último parpadeo de su vuelo.

Las fachadas de los edificios, de algunos de ellos, juegan el papel de vigilantes de una belleza que se torna furtiva. Sus balcones de hierro forjado (tan hermosos en muchas partes de Madrid) observan el nuevo ordenamiento impuesto por un día tan sorprendente como éste. No hay insultos entre los conductores, los peatones se ceden amablemente el paso a la entrada de los cafés, los motores de combustión han decidido que el nivel de emisión de dióxido de carbono sea hoy prácticamente inexistente. Una paz dulzona ha estallado en esta jornada de higos maduros. De los contenedores de las obras se eleva una polvareda blanca que aturde felizmente a todo aquel que se acerca a sus contornos, una inmediata sonrisa propicia que los agraciados enseñen encantados sus hilera de dientes, todos perfectamente alineados, todos blancos de un resplandor de cal pura.

Hay edificios de una exquisita aristocracia  que solamente  muestran hacia su contorno exterior, guardando para sí mismos celosos secretos de alcoba, también antiguas conspiraciones monárquicas (existen muchos de esos en Madrid). Otros, más populares, derraman por sus fachadas pasteles de crema antigua y, diferentes a estos dos modelos, los hay además que enseñan gran parte de su ropa blanca al espectador que camina por sus aceras. Un ajuar tejido por los nuevos gremios de la ciudad y que muestran en sus portales tiestos de flores, alineados en galerías de boscajes diminutos, pizarras anunciando menús veganos, bicicletas recicladas que compiten con los canes en su grado de mejor objeto amigo del hombre, tanto y tan variado servicio han encontrado para los habitantes de una ciudad que casi siempre las ha dado la espalda.

[Y desde dentro de algunos locales, a los que el paseante entra para refrescarse, el mundo de una pantalla de televisión muestra las violentas imágenes de los seguidores de los equipos de fútbol ruso e inglés, enfrentándose por una cerveza de menos o por un ridículo tatuaje de más. Asciende entonces a un patoso peldaño el hombre moderno y nos enseña su estúpida condición de un ser sin atributos, mientras nos exhibe nada menos que el aburrimiento de sus cien mil días sin vida]

En el último tramo de nuestro itinerario la ciudad, aun no recuperada de un inicio de Junio tan benévolo, se confunde con los comienzos de grandes avenidas que la evacúan hacia el extrarradio. En un instante de quietud el paseante observa el latido de sus calles finales, contempla cómo sigue moviéndose la gente, aunque en realidad cree que no lo hacen hacia ninguna dirección fija porque muchos desearían quedarse adormecidos por ese calor tan tibio. Y es que parece desprenderse de sus pensamientos un ansia de tregua, un no querer ir más allá, a poco que fuercen la vista ya les enseña el Parque del Oeste aquellas sombras que añoraban adolescentes. En apenas unas pocas horas, desde la cabecera oriental del barrio de Salamanca, pasando por el Centro más emprendedor, culmina el viaje en Moncloa, ya próximo el río, aun tan verde en sus meandros de la Puerta de Hierro. Mientras el autobús retorna al viajero a su domicilio de Majadahonda, Ray Davis inicia el estribillo: "A misty shadow spread its wings / and covered all the ground / and even though the sun was out / the rain came pouring down"

8 jun 2016

RAREZAS X: VIAJE A LOS GRANDES LAGOS




GRANICUS                                 "GRANICUS"
Cuando la tarde se hace de papel de fumar me da por rememorar las palabras de mi abuelo materno, un tipo humanista cuyo paréntesis vital abarcó desde el Desastre del 98 hasta la victoria del neoliberalismo en la primera mitad de la década de los 80. El propósito de una de sus más celebradas sentencias, atemperada por el cuajo de un hombre que supo vivir mucho y bien, venía a instruirme en el sentido de que hiciese lo que hiciese lo hiciera siempre en exclusiva, nunca compartiendo algo que especialmente me gustara con otra cosa que quisiera hacer al mismo tiempo. Si lees un buen libro, me decía, no escuches música ajena entre sus páginas, deja que las propias palabras del texto lleven hacia tí la mejor melodía posible. Si te evades con un buen cuarteto de cuerda (el rock´n´roll nunca llegó a tener para él carta de naturaleza), evita que un sorbo de Rioja te embriague aun más. Si contemplas una pintura, haz que solo la vista sea protagonista de tu emoción, ni el tacto del lienzo, ni el posible olor del óleo deben tomar partido, solo la inundación de los colores merece entrar en tu retina.

Saco esto a colación porque me resulta muy difícil abstraerme mientras escribo esta entrada sobre el grupo americano Granicus, prototipo del mejor hard-rock de los primeros años 70 del pasado siglo. Una banda del mid-west que tuvo su sede en Cleveland (ciudad del Ohio limítrofe con el Lago Erie) y gozó de un primer momento de no-gloria entre 1969 y 1973. Incólumes vuelan sobre mi cabeza multitud de imágenes de estos días atrás, frases, lecturas, conversaciones, sabores y paisajes que seguramente tengan influencia en el texto que ahora sale a luz. Intentaré disculparme con el improbable lector si entre párrafo y párrafo no encontrara sentido a mis palabras, ... ¿o no?, mejor dejar que salga el sol por donde le venga en gana y asunto concluido.

Mientras escucho el primer corte de su homónimo Lp, publicado en 1973 por el sello RCA, "You´re In America", debería hablarles de una ciertísima conexión del estilo musical de Granicus y gente como Blue Cheer y Cactus, por ejemplo, también de Led Zeppelin. Pero, ya me perdonarán, prefiero comentarles un excelente plato que cociné en casa de mi madre hará un par de semanas, experiencia de cuyo resultado me enorgullezco profundamente. Pochar primero un par de cebollas, repetir después la misma operación con 4 ó 5 patatas peladas en láminas y un pimiento verde previamente troceado. Verter todo el contenido ya preparado en una sartén y, a medio fuego, cuando el chup-chup no llegue al nivel de la burbuja inmobiliaria, partir en cuatro mitades una pieza entera de queso camembert. Finalizamos dejando que se mezcle todo, ahora a fuego lento. El resultado es espectacular, tanto o más que el sonido de la guitarra de Wayne Anderson, uno de los virtuosos intérpretes de la banda,  y la voz de otro miembro (el que salpimienta el plato), el cantante Woody Leffel, auténtico fuera de serie que eleva su fraseo vocal hasta los mismos niveles de un Robert Plant.

Granicus fueron un grupo de hard-rock parcialmente politizado (no en el nivel del MC5 de John Sinclair), sus miembros movilizados (a su pesar) por la onda expansiva de una juventud americana urbana,  marginada y golpeada por la crisis económica (rampante en una ciudad como Cleveland, que veía como una parte importante de de su tejido industrial y manufacturero perdía gran peso durante una buena parte de la década de los 60), un racismo feroz  y la oposición a la guerra de Vietnam. Su visión de USA es la de un país maldito ("Wicked!, Wicked!, Wicked!", claman en el texto de su mencionado "You´re In America", ..."politicians and bankers sleep on silken sheets,...let me load my drop on you Americaaaaa!!"). Cleveland, una ciudad escenario de violentos altercados raciales en los mismos años en los que los miembros de la banda inician su formación musical. El guitarra Wayne Anderson (abandonado mucho antes por sus padres a los 3 años de edad), se esconde en un piso abandonado durante los disturbios sangrientos en el barrio de Glenville; su compañero Al Pinell, guitarra rítmica, es salvado a tiempo de perecer en las batallas callejeras que protagonizaban las bandas que controlaban el juego ilegal en la ciudad.

Granicus es el prototipo de la banda americana que se sirve del rock´n´roll como vía de redención para buena parte de sus miembros. Pero antes de seguir en esta línea, añadiendo a los problemas de Wayne Anderson y Al Pinell la breve mención de una juventud frustrante en la que se vio envuelto el cantante Woody Leffel (agobiado por el carácter dictatorial de un padre intransigente y una devotísima madre católica), o la catarsis curativa a una complicada operación de espalda que mantuvo a Joe Battaglia, batería del grupo, fuera de juego durante buena parte de su adolescencia, [el único que se libró de esa sordidez juvenil fue el bajo Dale Bedford], permítanme incluir en este texto el escueto párrafo de un poema de J.M.Caballero Bonald, su letanía me ha perseguido sin descanso durante estos últimos días: "¿Qué habría sido de mí sin esas donaciones consoladoras de tus ojos? /  ¿Cómo habría yo podido sustraerme a la evidencia de saber que he vivido / porque estaba mirándote?"

Y es que hay dos canciones en la primera cara del disco, "Bad Talk" en las que las palabras de nuestro poeta andaluz deberían servirnos como guía; contrapeso figurado en una frase como "...cause I´m hated by the tongue..." y que podría encontrar su justificación en el transcurso del párrafo final del tema "...we knew you when you sent us off to war. No more!". En la otra, "Twilight", una pieza instrumental con una maravillosa introducción de la guitarra acústica de Woody Lefell (y un no menos extraordinario arreglo de melotrón del mismo productor del disco Martin Last), la atmósfera conseguida por la banda se transforma en un verdadero poema armónico, tanta es la elevación que evoca, casi sin pretenderlo. Los mejores pasajes del "Lizard" de King Crimson ("Lady Of The Dancing Water") se esparcen entre sus acordes de seda dormida. El extenso corte de once minutos que cierra la cara A, "Prayer", sigue insinuando en su comienzo, también acústico, un dulce ambiente de torneo medieval para, según progresa la canción, introducir al oyente en una estructura melódica donde las aristas sangrantes de la voz de Woody (en su mejor momento en el disco) y el punteo y los riffs medidamente violentos en la guitarra de Wayne van ganando escalas dentro de una ascendente agonía rítmica.

El comienzo del primer corte de la cara B, "Cleveland, Ohio", desentierra de mi cámara fotográfica la piedra contemplada recientemente en el Pantano de Valmayor. Una extensa placa de granito cuarteado por unos riffs de Wayne Anderson, que para nada añorarían la fuerza y el estilo de otro guitarrista coetáneo como el Leslie West de Mountain, y que añaden mayor convicción, si cabe, a una voz de Woody que arremete sin piedad en su lírica contra una ciudad condenada a una crispada rutina . En "Nightmare" rescato la visión maligna de aquel tronco yacente sobre un tálamo rocoso, al igual que la palpitante voz de Woody denuncia con gritos de piedra la partida de sus hermanos con dirección a Vietnam. Análogo sentimiento de oración fúnebre posee la instrumentación de la canción, un lamento que sabe a epitafio. La idea de una Armageddon revisitada cobra visos de realidad, pero es aun un sueño de taller de chapa y pintura, la materialidad que invoca la obra de Granicus (grabada en 1973) no posee afortunadamente ninguno de los posteriores efectos especiales de la industria discográfica.


"When You´re Moving" se mueve como un quitanieves Sterling en los suburbios de Cleveland, un reguero de lubricante fluye viscoso desde el manguito del bajo de Dale Bedford hasta la pala articulada en la guitarra de Wayne. La batería de Joe Battaglia funciona como la cadena de un engranaje en perfecto servicio de post-venta, la voz de Woody, inexplicablemente, habla de folleteo..., "Plant my seeds in you baby / Plant my love in you baby"..., cuando el sonido sugiere claramente el bellísimo rugido de un motor Chrysler V8 sobrealimentado. Lo mismo ocurre en el tema final del disco, un prolongado "Paradise", donde Woody implora al Innombrable..., "...funky Ol´ Devil / you gotta go / you gotta rock mah soul!!"..., en un imparable ritmo sabiamente moderado en algunos pasajes. La banda está poseída por una ferocidad post-industrial típicamente americana, en algunos de los puentes las guitarras tienen un magnífico e inesperado crujido funky, el tono final del disco es el de una libélula armada de napalm.

Hay datos que hablan de la reunión posterior de Granicus después de su separación inicial ocurrida en 1973, poco tiempo después de la grabación de este magnífico trabajo homónimo. La decisión de reaparecer en 2009, en principio provocada con la intención de contrarrestar la edición pirata europea de su hasta entonces único disco (¿tan tarde?), les motiva para grabar un nuevo album, "Thieves, Liars And Traitors" en un sello independiente un año después. Esta nueva obra contenía temas compuestos en el año 1974  que permanecían encarpetados por alguno de los miembros originales de la banda. Además, para este mismo año 2016, Granicus ha anunciado la grabación de un nuevo disco. De lo que se da el oportuno aviso a todos los amantes del mejor american-high-energy-rock, puro y genuino octanaje abrasivo sin aditivos.











1 jun 2016

UN DÍA EN LA VIDA DE JOE HENDRIK PEROTTI


WEATHER REPORT                          "MYSTERIOUS TRAVELLER"
Pasen y vean (pasen y lean, mejor dicho...), cómo Joe Hendrik Perotti se precipitó sin gran dificultad por el abismo de un cartel pegado a un muro. El quería ser escritor y contarles, (si me lo permiten yo lo haré por él, ya que desgraciadamente Joe se ha largado sin avisar), los hechos que ocurrieron hasta poco tiempo antes de que desapareciera. Había quedado en acompañar a su hermano al médico una mañana cualquiera (no importa el motivo, bueno..., algo relacionado con un problema en uno de sus ojos) y cuando terminó la consulta su hermano le encargó que se quedara con su coche, un flamante Volvo V60 Wagon, justo un día más hasta que se recuperara totalmente de los efectos de una sequedad ocular que le impedía conducir. A eso de las 3 y media de esa misma tarde pudo más la tentación que la prudencia y JHP se hizo al volante del Volvo y condujo unos 30 kilómetros por la A6 hacia el noroeste, dirección Torrelodones, antes de parar muy cerca del Casino de Madrid, valla a valla con los "19 días y 500 noches" de Joaquín Sabina. Menciono esa canción porque estaba incluida en el CD que encontraron en el Volvo, junto a otros tantos temas grabados en alguna fecha inconcreta de septiembre de 2006, así aparecía en el listado mecanografiado de los 15 cortes que figuraban en el reverso del plástico. La idea original que JHP tenía en mente la misma mañana de su mutis era la de escribir sobre Weather Report y también sobre los Weatherman.

Lo se porque un día antes yo mismo había estado paseando con él por Vallekas, después de acordar con la inkilina de turno el desalojo de un piso de su propiedad, y de improviso lo comentó. Me dijo que antes de llegar a la cita, entre la esquina de la Avenida de la Albufera y la calle Sierra del Cadí,  se había parado para contemplar en una columna un cartel que convocaba al X Congreso del PCPE para los próximos días 10, 11 y 12 de Junio. El eslogan de la cita, según me confesó, llamó poderosamente su atención. Decía: "FORTALECER EL PARTIDO. ORGANIZAR LA REVOLUCIÓN". La REVOLUCIÓN..., ¡coño, si todo es tan sencillo como creer en esa palabra!, me comentó que pensó sin apenas desviar la mirada del muro, te das cuenta, la idea de la acción revolucionaria se abre paso ante nosotros como una maravillosa posibilidad. Repentinamente, debo confesar que enervado por la emoción de lo que yo imaginaba como futuras e interminables sesiones de amor libre,  le ratifiqué mi opinión favorable a esa mágica palabra. REVOLUCIÓN. ¡Qué bien suena, joder!, confesé. Fue entonces cuando me habló de los Weatherman y de Weather Report.

El 11 de marzo de 1975 Genesis presentaban en Madrid su "The Lamb Lies Down In Broadway" y poco antes de las 9 y media de la noche, mientras JHP se dirigía a su silla de tijera alineada junto a las primeras filas del auditorio, recordó cómo sonaba por los grandes altavoces del recinto el "Scarlet Woman". El saxo soprano de Wayne Shorter amagaba sus suaves aristas en una atmósfera aun extrañamente iluminada por los focos del pabellón. Los teclados de Joseph Zawinul y el bajo de Alphonso Johnson andaban a tientas, marcando al unísono un lento y somnoliento peregrinaje hacia la cueva del oyente. Esa fueron las primeras frases que JHP escribió en algún lugar sobre el "Mysterious Traveller" de Weather Report. Dias antes del concierto, seguía anotando, había terminado la lectura del "Weatherman" de Jacob Harolds y, con la curiosidad de un recién iluminado, saqué de la estantería el "Bringing It All Back Home" de Bob Dylan y puse en el tocadiscos el primer corte de la cara A, "Subterranean Homesick Blues". Había descubierto que una de las frases contenida en la canción, "You don´t need a weatherman to know which way the wind blows", fue el detonante lírico del que tomaron su nombre los activistas revolucionarios americanos.

Mencionaba también cómo el sonido de la excitación del público presente en el concierto de Madrid le había trasladado a ese mismo instante vivido felizmente años atrás, cuando en el "Nubian Sundance" una emocionada y múltiple voz de espectadores celebraban el gol al universo, la totalidad y el vacío generados  por el piano y el sintetizador de Zawinul  ocurrían en el mismo momento en que Peter Gabriel intentaba girar por el escenario disfrazado como un genízaro;  los coros femeninos y la percusión de Dom Um Romao funcionaban como un rallador eléctrico de queso, sus acordes cayendo pausadamente en un lecho oscuro y fluido. La música de "American Tango" era un lenguaje anterior a la lengua patriarcal, los instrumentos de los miembros de Weather Report galopan por sí solos,  sin dirección visible, y parece que se encaminaban automáticamente hacia las chatarras espaciales que Stanley Kubrick dejó flotando cerca del extraño monolito lunar. Ignoro si exageraba o no JHP cuando escribía que los bucles del bajo de Alphonso Johnson (su primera intervención con Weather Report como futuro sustituto de Miroslav Vitous, indicaba a pie de página) actualizaban la doctrina de un Nuevo Concilio De Trento Para Un Moderno Jazz-Rock-Fusión Del Siglo XX, y tal acontecimiento ocurría  en el transcurso del "Cucumber Slumber", más de ocho minutos, continuaba diciendo, en los que el último Dios conocido quedaba depuesto, el saxo de Wayne y el piano eléctrico de Josef coronaban al Pepino Aletargado como nuevo Maestro de la Creación Fallida. La sentencia me parece, siempre que vuelvo a ella, un tanto forzada.


A partir de entonces JHP comienza a introducir en su texto alusiones a los Weathermen, primero en sus conexiones musicales, recordando la génesis de su denominación en el mencionado "Subterranean Homesick Blues" de Dylan (que liga con una mención a un "Lay, Lady, Lay" que los activistas políticos utilizaron para ridiculizar al Fiscal del Distrito de Chicago, un tal Richard Elrod,  por su actuación durante los famosos "Days of Rage" de octubre de 1968 en la "Ciudad del Viento"), para seguir a continuación con su "George Jackson", denunciando el asesinato del destacado militante de los Black Panther Party en la prisión estatal de San Quintín, origen de la rebelión posterior en la prisión neoyorquina de Attica en 1971. Habla también con emoción del tema "Diana" del "Sunfighter" de Paul Kantner y Grace Slick, compuesto en homenaje a Diana Oughton, uno de los tres miembros de los Weathermen muertos en el Village neoyorquino a causa de una detonación fortuita mientras manipulaba un artefacto explosivo en marzo de 1970. A uno de los activistas fallecido en ese momento, Terry Robbins (reconocido seguidor entonces de la música de The Beatles, Dylan y Barbara Streissand), le dedica JHP quizás su mejor comentario, un simulacro de la última frase que Diana pudiera dirigir a Terry y Ted Gold (el tercer hombre) momentos antes de la explosión: "por un segundo inmóvil me ofreció Ted su mano y en ella ya había pequeños granos de incendio sobre el fuego". Como mención de pasada, JHP relata igualmente la huida de Timothy Leary de la California Men´s Colony Prison ayudado por los Weathermen.

Si viniera por una vez la muerte..., continuaba el texto de JHP en el siguiente párrafo, evocadme entre las teclas del Rhodes de Joe Zawinul en "Mysterious Traveller", tema con el que se abre la cara B del disco. Comienza, añadía, con un latido de teclados y percusión que yo se que no eran los míos, ahora me doy cuenta que pertenecían a una escolanía derrotada, que ensayaba allá donde mi colección de cactus ya supura el olvido del desierto, en un lugar de mi cableado interior que es muy difícil de localizar, incluso para mí mismo. El grito postrero del saxo (de Wayne Shorter en esta pieza), continuaba,  puso mis pies sobre el suelo húmedo de madera, me acababa de despertar después de padecer un sueño matemático, una narcosis que el mismo Wayne se encargaba en "Blackthorn Rose" de desmenuzar número a número, soplando desde sus labios un arsenal de acordes que no conseguía calcular, se desprendía de sus palabras que tan alta volaba la melodía en su mente

El tema final de este "Mysterious Traveller" de Weather Report, "Jungle Book", que JHP calificaba como fantástico ejercicio de preciosismo instrumental de Zawinul  (salvo la percusión de Dom Um Romao, Josef se convierte en el único protagonista de la pieza), merece los únicos calificativos meramente técnicos que se dan en el texto que les comento. Allí JHP hablaba de la incorporación de la tamboura, de la macarina y de otros elementos de percusión tribal que reforzaban la influencia de la música oriental y la onda experimental en la que la banda se encontraba al grabarse el disco en 1975. Los instrumentos de viento, en esta ocasión a cargo de Don Ashworth, llegan al oyente (papel que nunca ha dejado de interpretar en el texto el mismo JHP) como un arrullo desinfectado en autoclave, el perfume de una espalda femenina al salir de una ducha de cometas. Es este el impecable remate, agradezco que la siguiente frase la apunten a mi propia cosecha,  para un viaje sin vuelta hacia territorios de los que se prefiere no regresar, una geografía  por la que JHP estaba, sin yo saberlo, acostumbrado a peregrinar.

Un día después de la desaparición de JHP, concretamente la mañana del 9 de junio, una Brigada de la Comisaría General de la Policia Científica se presentó en el Depósito Municipal de Vehículos de Collado-Villalba, lugar al que habían trasladado el flamante Volvo V60 Wagon de color azul perla metalizado. La funcionaria Bienvenida Mahou Clásica realizó una exhaustiva inspección del coche y concluyó, antes de redactar el informe preceptivo, la no existencia de ninguna huella digital que pudiera pertenecer a JHP, la falta de cualquier rastro humano tanto en el interior como en el exterior del vehículo inspeccionado encendieron además las alarmas para alimentar cualquier tipo de suposiciones. El mismo hermano de JHP no dio señales de vida cuando intentaron avisarle para hacerse cargo del VV60W. Su paradero era desconocido incluso para su perro Golem, un encantador cruce de corgi y dálmata del que tuvieron que hacerse cargo los vecinos. Como bien supondrán me frieron a preguntas como posible testigo de tan extraña evanescencia. Lo único que se me ocurrió contestarles, nada más que para salir del paso, es que investigaran sobre las fechas de la convocatoria del X Congreso del PCPE. Allí estaría, presumiblemente, alguna de las claves.













24 may 2016

NUEVO TESTAMENTO SIDERAL




FLASHBACK ISSUE 7                           "SUMMER 2015"
Mientras voy terminando de leer el número 7 de Flashback, editado bajo el epígrafe de "Summer 2015" (como no podía ser de otra forma, llevo retraso en el listado de lecturas pendientes), siento la tiránica necesidad de desdoblar mi personalidad. Desearía entonces caminar lentamente por la avenida de una gran ciudad portuaria, plena de palmeras de neón, mis auriculares estallando con el "New Mistake" de Jellyfish ("Spilt Milk"), y en otro escenario totalmente diferente, pero en la misma dimensión temporal, apetecería que Canned Heat y su "Goin´Up The Country" transladaran mi mente hacia un inmenso campo de cereales antes de la siembra de Junio, fuera, fuera. Sucede esta dualidad de sentimientos dispares mientras el recuerdo del canto del cuclillo se aloja en mi cerebro, lo he oído como la alarma de un ser primario que avisara de la buena nueva del campo en primavera. Pero ahora suena en su totalidad Juicy Lucy en su album ""Lie Back And Enjoy It" y los recuerdos dan marcha atrás doce años, cuando la revista Ugly Things publicó en su número 22 un monográfico sobre The Misunderstood.

Flashback es la buena noticia del Nuevo Testamento Sideral. La astronomía aparece entre sus páginas (abundantes 208 numeradas en este "Summer 2015") como aquella ciencia incaica que debería haberse ganado muchos más adeptos antes que Alan Freed tuviera nombre propio en Wikipedia. El estudio de las constelaciones desde los planetas de la Sun Records, Warner Bros, Atco, Polydor, Island, Chrysalis o Vertigo, todos ellos tienen curiosamente algún efecto esférico, no quedó preso exclusivamente en las estanterías de los primeros John Peels o de otros coleccionistas famosos. Desde mucho antes la noticia de su doctrina se ha transmitido surco a surco hasta este pequeño cuarto de Majadahonda, aquí donde el cúmulo de impresiones, después de la lectura del citado número de Flashback, tendría solo sentido si cualquier lector apretara el botón de marcha en su equipo hi-fi, y entendiera también que lectura y la escucha forman parte del mismo proceso mental. Además, Alejandro Valverde ha ganado hoy la etapa del Giro.

Llevo deseando durante toda la semana que llegue este momento, cuando el nombre de Vashti Bunyan se agrupe a los de otros artistas que fueron cabecera en los seis números anteriores de la revista inglesa y, haciendo méritos para luchar contra el olvido secular de mis muchos años, integrarlo junto a los de Mad River, Tomorrow, Mighty Baby, Trees, Blossom Toes y Sam Gopal. 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 (el próximo número 8 de Flashback,  publicado el pasado mes de Febrero, tiene a The Koobas en el lugar de honor). Cuento con los dedos de la mano mientras me ducho a las 10 de la mañana, y el cómputo exacto y ordenado me produce un placer de mantequilla Arias y mermelada. ¿Qué revista (salvo la también británica Shindig!) puede adivinar el futuro como los etruscos leyendo en las vísceras de los grandes artistas del rock ya desaparecidos? ¿Qué líneas en blanco y negro se abren tan en colores kaleidoscópicos, cuando nos adentramos en la trayectoria de tantos nombres ilustres o arrinconados por la desidia de tanta música actual sin turbación Rolls Royce?

Vashti Bunyan, palabras mayores que elevan la altura auditiva del oyente hasta los mates de Michael "Air" Jordan, señala con el dedo índice (aquel que interviene como segundo en la cuenta de la vieja) el destino de la publicación, muestra la felicidad de la paciencia al resto de las extremidades superiores de la mano (también a sus tendones intermedios). La cantante peregrina, la odalisca de los altares de las granjas... (entra ahora Focus en el celebrado "Focus III" de su "At The Rainbow" y no puedo evitar saltar de la silla y festejar con aspas de molino el maravilloso primer riff de Jan Akkerman, ...la vida, que puto milagro...); la verdadera dama de la campiña inglesa después de Jane Austen, la que besaba tus labios después de un sorbo dorado de té. El relato de su historia es el de la búsqueda de la Última Playa del Norte, el sinónimo del "Cowgirl In The Sand" de Mr. Young aderezado de crema y de lluvia escocesa. Su "Just Another Diamond Day", (la poesía inglesa puede alcanzar insospechados niveles de engaño climatológico), desmenuzado canción a canción, letra a letra, tos a tos, curva  a curva.


El resto de los dedos de la mano (quizás empuñada en negro..., últimamente me asaltan enigmáticas imágenes de unos  Black Panthers Party norteamericanos dispuestos a la lucha...) apunta hacia otros artistas y grupos que forman parte del extenso y rico contenido del número 7 de este Flashback. A destacar el artículo sobre el pianista de jazz americano Bill Evans, su atormentada (y sin embargo tan rica) vida y la de su hermano Harry, su amplia y deslumbrante trayectoria musical, y el camino de gloria hacia un infierno sin más final que el de la consentida autodestrucción (de ambos). El reportaje sobre una banda belga (¡si, amo a Bélgica, igual que a España, países hermosamente derruidos!) Placebo, pioneros del jazz-funk continental en su versión cerveza de abadía. Raw Material, grupo inglés (del que me he hecho con su primer Lp homónimo en la última Feria del Disco, [fascinantes días de lluvia y cebada]), con su rock progresivo y sus entretenidas crónicas viajeras por la Europa de los primeros 70. Igual que con Fuzzy Duck, grupo al que mi conocida querencia post-R&B inglesa de finales de los 60 tenía reservado un palco de alumbramiento. La adquisición (en el mismo recinto que Raw Material) de su admirable y también homónimo album alegra la condena de una existencia limitada a carritos de compra y cuentas de fin de mes.

Otros artículos que, según lo voy abriendo hacen del puño cerrado feliz sinónimo de revuelta (una vez desplegado también almacén de futuras caricias), hablan de Euphoria, banda americana que desarrolló su actividad en la controvertida época del Sunset Strip californiano, o de Oriental Sunshine, combo noruego que, en escarcha escandinava, presentó en primicia a los ciudadanos de aquel país las virtudes de la música oriental, allá por las postrimerías de los años 60. Reportajes sobre antiguas revistas musicales como la americana Phonograph Record Magazine (hoy objeto de preciado coleccionismo); amén de otras grabaciones discográficas señaladas de los 60 y 70, en las que participaron músicos británicos de jazz de la mejor época del Ronnie Scott´s  de Londres, como Dave Green y Trevor Tomkins (alcanza la emoción al mencionarse su participación en varios trabajos de mis admirados Ian Carr y Michael Garrick Band); extensos artículos sobre la problemática grabación del primer "Smile" de Brian Wilson, olvidadas entrevistas a unos Jimmy Page y Van Morrison ya subidos al carro de Orión, reseñas pormenorizadas de los grandes álbumes del underground de las antípodas neozelandesas y australianas (ya tengo señaladas las referencias de bandas como Madden & Harris, el "A Toast to Panama Red" de The Master Apprentices o Buffalo).

La música de Klaatu y su "We´re Off You Know" ponen un punto y final seguido (hasta que termine su album "Hope" ) a este ensayo literario. Flashback culmina su número 7 con la usual referencia a la crítica de discos (con especial mención a la caja "Bouquets From A Cloudy Sky" de The Pretty Things y magnífica ulterior entrevista a Dick Taylor y Phil May); libros, destacando tanto el fascinante "I´ve Always Kept A Unicorn. The Biography of Sandy Denny" de Mick Houghton como el prometedor  "Ray Davies: A Complicated Life" de Johnny Rogan (el periodismo musical inglés no tiene parangón). La última página, idea común en muchas publicaciones musicales de última hornada (véanse, por ejemplo, los números publicados por la magnífica revista Karate Press), la dedican a desenterrar una joya escondida, tocándole esta vez al album homónimo de Davey & Morris, merecedor de reedición aunque, por el momento, sin intención de hacerlo por quien le corresponda. Klaatu, el grupo americano en el que muchos inocentes creyeron ver el escondrijo de unos The Beatles emigrados de incógnito (después de su separación oficial) a los Estados Unidos, cierra la sesión por hoy. Su "Long Live Politzania" será mi próximo grito de guerra en el siguiente concierto al que asista. El último acaeció durante la actuación de Jowe Head (ex Swell Maps) y sus The Demi-Monde en el club Jauja de Lavapiés, cuando exclamé etílico "Long Live Richmal Crompton". Jowe respondió desde el mismo escenario comentando que no sería mala idea "dedicarle la próxima canción a la escritora inglesa". 




18 may 2016

¿ES SANO LEER KARATE PRESS?




KARATE PRESS NÚMERO 3.
Expreso a continuación mi grave inquietud después de haber leído, (aun diría más, estudiado con detalle) el número 3 de la revista Karate Press-La verdad está bajo tierra. Los pocos seguidores que aun queden de este blog puede que recuerden mis anteriores entradas en las que comentaba los números 0 y 2 de la citada revista. Si así no fuera, cosa bien lógica porque ya ha pasado cierto tiempo, les resumiría mis impresiones de entonces hablando prosaicamente de sorpresa (ingrata) y admiración (inmerecida) cuando me enfrentaba a las propuestas que los editores de la publicación mostraban a los interesados en la misma. La lectura de este número 3 me ha producido, sin embargo, una sacudida de considerable calado de la que, en breves momentos, explicaré las razones. 

Uno, que tiene más edad que la mayoría de los lectores interesados en esta reseña, ha sido educado en un colegio de pago, religioso a carta cabal, y adoctrinado debidamente durante los no precisamente últimos estertores del régimen franquista, esto es, en su mejor momento, en su época más tierna. De todo ese catecismo, le guste o no a uno, queda siempre un poso que, como la sentina de los barcos, nunca acaba de desaparecer del todo. Esos últimos rescoldos de catequesis se muestran no diría que inesperadamente porque, conforme la vida va avanzando a pasos (demasiado) agigantados, se cuelan con y sin permiso y de rondón entre los pliegues de las sábanas, en la cucharada de lentejas, o en la mirada de madrugada en el espejo, y allí quedan, incólumes al desaliento. 

Sirva todo este preámbulo pseudo-filosófico, después de sumergirme en el contenido del número 3 de Karate Press, para avisar al lector advenedizo, sin una fuerte base de educación cristiana, que las ideas, creencias filosóficas equivocadas (que las hay a batiburrillo...), ejemplos de patentes comportamientos sociales dementes, experimentaciones de alto contenido ateo y agnóstico (en todas las ramas de la cultura popular) y demás zarandajas metafísicas expuestas en la revista de marras, pueden provocar en el incauto un desasosiego que propicie su arrastre hacia páramos en los que, si se descuidara, ya se olerían  los fulgores azufrados del Averno. 

¿Cómo no sentir tal desazón escuchando la música y anotando la literatura propuesta por los responsables del libelo? Por destacar algunos patrones empleados en el primer caso, los que mencionan a grupos o bandas que se hacen llamar The Fall, Fiera o Killerkume (sus mismos nombres los delatan...), Juan Belda con sus "Transfixiones" (grosero sinónimo del Sagrado Madero Sacrificial), o unos Sun City Girls que, con nombre tan aparentemente inócuo, se aventuran redescubriendo territorios musicales oscuros, donde el "Pange Lingua" de nuestro Santo Tomás de Aquino apenas tuvo oportunidad para dejar su santo y seña. ¡Y qué me dicen de las referencias que dan muchos de los músicos de los grupos entrevistados sobre otras bandas, artistas muchos amigos de su gusto tan insano! The Gin Club (incitación descarada al alcoholismo juvenil), Miraflores (su ruidismo exacerbado no tiene nada que ver con la exaltación ocular de la primavera de Vivaldi), Noxagt y Eten (sus epifanías sonoras ya se escuchan en la antesala del Infierno), Nikolay Rosvalets (antecesor de podemitas que, entonando como fondo musical la depravada "Marsellesa", abogaba por la destrucción de los teatros de ópera como forma de eliminar el "antiproletario" género lírico). Pasen y vean. Qué decadencia hermanos.

Y si esa herida se siente ya a flor de piel narrando los contenidos musicales, déjenme que les diga que llega al paroxismo de la llaga purulenta cuando Karate Press referencia, directa o indirectamente, obras literarias o cinematográficas de sesgado culto obsceno. Un tal Thomas Ligotti, escritor americano, apóstol de la nada e incitador al suicidio, iconoclasta de lo más sagrado de nuestra existencia, la perpetuación de la especie ad maiorem Dei gloriam. Bebedor de las fuentes del desesperado Schopenhauer, del maligno Nietzsche, del loco Cioran y del equivocado Peter Wessel Zapffe. (No les cansaré a ustedes hablando de los licántropos Edgar Allan Poe o H.P. Lovecraft, tambien reseñadas como perversas referencias del escritor, no merece la pena). O de Claude Faraldo, director de cine (profesión a la que deshonra palmariamente) que con su  obra "Themroc" propugna el más troglodita animalismo del ser humano; o de Elio Quiroga, autor de un film llamado "Fotos", visionado procaz que aleja la santa percepción de la mujer como templo del Espíritu Santo; y qué comentarles de un tal Richard Kern, celebrado fotógrafo neoyorquino (de esa moderna Sodoma tenía que ser) que aparece casi al final de la publicación, homenajeado en en vídeo titulado "Detachable Penis" (no se molesten en traducirlo al castellano...), dedicado mayormente a retratar a jovencitas tal y como Nuestro Señor las trajo al mundo. Indignante.

El hombre justo busca siempre el fiel de la balanza, aquel contrapeso que sirva (concretamente en el caso que nos ocupa) para paliar el cúmulo de despropósitos (tentado he estado de llamarlos por su verdadero nombre, herejías...) en el que nos hemos visto inmersos durante la lectura de este Karate Press número 3. ¿Hay a lo largo de la publicación autores o artistas que quizás puedan realizar esa labor de báscula bienhechora?. No podemos contar desde luego con la música Ana Béjar, respaldando, como lo hace, al sexo y a la animalidad como procesos de libertad y de contracultura (?), ni tampoco con Ben Salter, tan en las antípodas de nuestra geografía (proveniente de Australia) como en la de sus nefastas teorías contra el patriarcado. ¿Acaso el renombrado productor y técnico de sonido Steve Albini pueda poner aunque sea un granito de sentido común en este tremendo dislate?. Su acendrada crítica a la benefactora industria musical (creadora de tantos puestos de trabajo) le coloca en la pared de los condenados (aunque sea al purgatorio ya que hemos de reconocer que tiene cara de buen chico...).

Los argentinos de Fundación 72, solamente con mencionar a su compatriota el Santo Padre ya tendrían ganada una parcelita..., pero ¡quiá!, parece que lo que les interesa exclusivamente es llenar de suciedad las ciudades de Palma y Barcelona con sus propuestas ácrata-musicales. Los hermanos Hernández, reflejados en la revista como paradigma del mejor comic angelino de los 90 (que algún alma caritativa me explique de qué va eso) juegan no tan inocentemente con la ninfomanía y el dúo John S. Hall y Kramer, elegido al azar entre las numerosas reseñas discográficas (nada de música sacra o canto gregoriano...), me recuerda ineludiblemente a aquella película de Kramer vs Kramer en la que el abandono familiar tomaba carta de naturaleza. El último grabado de Don Rogelio J se asemeja, como un arquetipo de acertada crudeza, a la imagen de una costra, la pústula de una herida cruel que no ha logrado cicatrizar en ningún momento.

De sobra conozco el hecho, manoseado hasta el maniqueismo por los contrarios a nuestra Religión, de la no existencia en los libros publicados actualmente (ni por asomo en las revistas de la mal llamada divulgación cultural) del Nihil Obstat del censor, ni el Imprimi Potest del Praep. Prov. Castellanae (¡hay de nuestra hermosísima lengua imperial!), ni tan siquiera el último Imprimatur del Vicarius Generalis. Nuestra nación ha caído en el más oscuro relativismo laicista (Rouco dixit), presa la Patria por fuerzas centrífugas que la quieren desgarrar. Sirvan entonces estas breves líneas como señal de alarma para que nuestros jóvenes, baluarte del futuro prometedor de nuestra querida España, tomen de nuevo las armas de la fe católica y canten, en la mayor gloria de su ilusión irredenta, el Hossana salvador (tema musical que, ya les digo, no se incluye como referencia alguna en las 82 páginas del pasquín comentado).




(PD; El Illmo. Sr. Director del CNP y GC, con conocimiento expreso del Excmo. Sr. Ministro del Interior, ha acordado no dar el placet pertinente para insertar en este texto ninguna foto alusiva a la publicación objeto del mismo)



(Otrosí: Este texto ha sido escrito mientras sonaba [una y otra vez a escondidas]  el "Tonight´s The Night" de Neil Percival Young y Crazy Horse)


12 may 2016

LA CASA AZUL





LA CASA AZUL
La casa azul no es exactamente igual a La Casa Verde de Mario Vargas Llosa pero es parecida. Desde aquí, desde mi Casa Azul, pasan los días con una pausa plena de pequeños detalles, delimitada intencionadamente por  unos colores que toman un protagonismo inesperado.

En el interior, antes de que el salón se tornara en un azul de boca de ballena que busca la luz de la superficie, han aparecido el blanco del techo y el granate en el pliegue de un sofá. El primero queda arrastrado por un rastrillo imaginario que parece dirigirse hacia un final de esperma viajero. El granate expone sus branquias a una luz que calienta su propia respiración, dando cobijo a sus latidos.





En el exterior, la vida en mi Casa Azul sale a contemplar otro mundo que no tiene otra explicación más que la antítesis de la soledad. El color gris de una farola suspendida en un arco metálico y el amarillo oxidado de un andamio. La farola no alumbra porque el día ha impuesto ya su toque de queda contra las sombras. Su gris es reflejo de una línea perfectamente delimitada por la industria. El andamio amarillo sujeta las gotas de lluvia antes que caigan desesperadas en el olvido.






Ocurre también en el exterior una contemplación que prolonga el deseo del observador. Sentarse al lado de la solitaria inquilina del banco y, con la excusa de qué perro más simpático tienes, o cómo se llama el nene (al final era niña...), preguntarle su nombre e invitarla, un rato después, a la Casa Azul para tomar café. 



Mi Casa Azul no es igual que La Casa Verde de Mario Vargas Llosa, pero pasan cosas similares.


PD: Se recomienda pinchar en la primera foto para contemplar los colores en su total esplendor.



6 may 2016

EL GRAN HERMANO




LA MODE                    "1984"
George Orwell y Fernando Márquez (alias "El Zurdo", líder de La Mode, caso que los lectores fuera de nuestras fronteras, y no demasiado aficionados al rock, desconozcan a uno de los principales protagonistas de este texto) tuvieron su razón. Orwell augurando literariamente en su premonitoria obra "1984" el sometimiento de una sociedad alienada por la dictadura de la manipulación informativa y, en consecuencia, la corrupción de un sistema democrático descaradamente aséptico a las necesidades sociales y políticas de sus súbditos; el segundo, Márquez  homenajeando merecidamente al autor británico al recordar, utilizando el mismo título en su segunda obra con La Mode, que la malformación del sistema democrático ya podría empezar a tener entonces visos de imponerse a nivel mundial y que, mostrándonos lo que nadie quería ver en aquella dorada época de la "Movida" (en la que el genio convivía con la pamplina), existían ya signos que vaticinaban malos tiempos para la lírica.

1984 fue también el nombre de un comic editado en Barcelona desde finales de la década de los 70 y que, al usar la misma denominación que la obra orwelliana, pretendía reflejar una cierta idea (amparada por ciertos ámbitos oscurantistas) de ese año como el fin de un período de paz sintética y la entrada en otro donde la fantasía y la ficción, normalmente alineadas con malos presagios, podrían tomar carta de naturaleza. La imagen de la portada de este "1984" de La Mode (magnífica obra del diseñador Montxo Algora) no deja de ser un brillante guiño a la ya algo soñolienta modernidad de entonces. Las caras sonrientes de la madre y el jovencito que parece su hijo, rodeados por una atmósfera de idealismo espacial, parecen esconder el verdadero sentido de la obra de Márquez y sus compañeros de travesía. Detrás, al otro lado de la cubierta principal, se encuentra la frase de L.F. Celine que resume el sentimiento y la razón principal del disco: "Todo lo que se leía, tragaba, chupaba, admiraba, proclamaba, refutaba, defendía, todo eso no eran sino fantasmas odiosos, falsificaciones y mascaradas. Hasta los traidores eran falsos"

Vamos soldado! ¡Nos aguarda la SALVACIÓN!
CA...PITÁN...DEBEMOS ENTERRAR A JACKSON...¡AH!
KRUNCH
MUNCH
Demasiado tarde Reynolds...Pero el SACRIFICIO de Jackson nos permitirá alcanzar el OBJETIVO...
¡COMIDA! ¡COMIDA! ¡COMIDA!
¡EL OBJETIVO...!¿DE VERAS PODEMOS SALVARNOS CAPITÁN...?
¡TEN FE SOLDADO!
¡FE COMO SE TENÍA ANTES!" ("1984 presenta su Almanaque para 1980". Moreno Casares/Roger McKenzie")


También en la pequeña imagen de la galleta del disco, la foto de un Norman Bates (protagonista del "Psicosis" de Alfred Hitchcock, genialmente interpretado por Anthony Perkins) desafía con su sombría soledad al observador incauto. El texto del tema "La Cólera", incluido en la misma plataforma de la cara A del vinilo, anuncia uno de los hilos narrativos a tener en cuenta, el conflicto entre el ser y el deber ser, entre la verdad y la mentira. "La cólera: una noticia entre las sombras.../...La cólera: hoy todo el mundo es gente buena, el sufrir va contra las normas.../...La cólera: hoy todo el mundo se preocupa por los demás según las normas que se acordaron".

["El estado de excepción era un dispositivo provisional para situaciones de peligro. Hoy se ha convertido en un instrumento normal de gobierno. Con la excusa de la seguridad frente al terrorismo, se ha generalizado. La excepción, por eso se llama estado de excepción, es la norma. El terrorismo es inseparable del Estado porque define el sistema de gobierno. Sin el terrorismo, el sistema actual de gobierno no podría funcionar. Desde la perspectiva del Estado, el ciudadano se ha convertido en un terrorista virtual. De lo contrario, no se explica el cúmulo de cámaras que nos vigilan en todas partes. Somos tratados como criminales virtuales. El estado de excepción de Auschwitz es el mismo que impera en los que se organizan actualmente para los campos de refugiados" (Giorgio Agamben. Entrevista en El País/Babelia, 23/04/2016)]. Un Estado infectado de burócratas y políticos clientelistas, funcionarios amorfos y sin más ánimo que el cumplimiento a ultranza del oscuro deber del oficinista. "Negro y Amarillo",..." y ya no hay nadie, IBMs anodinas, viven aunque falte el aire, samurais de neopreno colonizan extensiones: son inmunes al veneno de los odios y pasiones". Bajo la apariencia de una intrascendente canción pop se esconden los colores que avisan del peligro.


Fernando Márquez defiende en su (corta) carrera al frente de La Mode su imagen de esteta e ideólogo y es quizás en este su postrero trabajo con la banda madrileña donde sus criterios artísticos se muestren de manera más angustiosa. Hay hermosísimas frases de caústica belleza a lo largo de los 10 temas cantados en este "1984", giros líricos que ofrecen al oyente atentos segundas y más ricas interpretaciones, también figuraciones fílmicas (es El Zurdo un gran aficionado al séptimo arte) que crecen entre las líneas de algunos de los textos, tonos musicales que juegan entre un tecno-pop saltarín, baladas de acústica muy íntima, estructuras armónicas de sublime sencillez compositiva, los instrumentos y la voz acompasados en un logrado ejercicio de desolación musical. En definitiva, un anverso de música pop, aparentemente confiada y alzada por el éxito de su anterior "El Eterno Femenino", en el reverso una llamada de atención sobre la inminencia de una etapa oscura que era entonces ya más que patente.

Escuchen ese silencio lleno de esas otras voces...

"...de tu imagen sé traidor pero conserva el honor..." "Imperios"

"...y puede que incluso mejore en algo tu opinión sobre mí / sobre aquel tipo que se malogró..." "Diálogo"

"...tu mirada se ha perdido en la pared del vacío que te sirve de salón / los tapices son espejos que no tienen valor..." "La rata"

"...algunos esclavos mandan en la gente / Una total erección" "Erección"

"...las sombras del tiempo se han enredado en mis sueños grandes y pequeños..." "Sueño´84"

"...cuando toquemos fondo / sin oportunidades / seguro que nos vemos en cualquier fiesta..." "En cualquier fiesta"

"No paro de reír, no paro de reír, mira lo que pasa aquí..." "Momo"


En el comienzo de "Feliz Año Nuevo", las campanas que marcan el inicio de "1984" dan entrada a un brillante duelo entre los teclados y caja de ritmos de Mario Gil y el bajo, hiriente como si rasgase una plataforma inacabada de porcelana china, de Álvaro de Cárdenas (hijo de la Vainica Doble Gloria Van Aersen). Al final del disco, en "Programa Computado", el chirrido terminal es un no-sonido inesperado (valiente también como una resaca pasados los 80).  Hay un parón repentino en la fiesta improvisada. Los invitados se miran de reojo y alguien levanta la aguja del tocadiscos. Otro personaje, medio escondido en una esquina, arroja malhumorado la última colilla al suelo y cierra las cortinas. Queda la habitación en penumbra.
.
Siempre es 1984. No hace falta hablar del paralelismo social y político entre la situación imaginada por George Orwell en 1949, cuando se publica en Inglaterra su obra, un año antes de su muerte, y este de momento desventurado 2016. Fernando Márquez se ha atrevido a ir aun más lejos y bizarramente camina a tientas de borracho por una pasarela de nostalgia y recuerdos, de fracaso anticipado. Algunos participantes aun quedan despiertos como el Spencer Tracy  de "Adivina Quien Viene  A Cenar Esta Noche" de Stanley Kramer ("Sueño´84", por cierto, maravillosas aquí Vainica Doble en los coros...), y en otros momentos rememoran su conocida querencia por Yukio Mishima, por la exótica cultura japonesa ("Negro Y Amarillo"), también por la literatura de  Gustave Flaubert ("La rata") y de Louis Ferdinand Celine.

Lástima que la voz de El Zurdo le ganara su última y desdichada partida en el momento en que la banda se disponía a girar en directo para promocionar este "1984". La Mode se hallaba en ese mismo año en la cúspide de su apuesta artística, los miembros fijos de la formación Antonio Zancajo y el ya citado anteriormente Mario Gil estaban plenamente asentados en el estilo musical propio del grupo. Sus colaboradores en esta grabación, el mencionado Álvaro de Cárdenas al bajo, Javier de Juan a la batería, también el famoso Reverendo al piano en "Sueño ´84", se encontraban plenos de fuerza, dispuestos a conseguir del envite que habían anticipado en su obra anterior "El Eterno Femenino" una coronación definitiva. La crítica les había admitido en esa exclusiva parcela de grupos elegidos por un destino que se les volvería esquivo, el público adoraba su visión confrontada de excelente orfebrería pop, lírica de ambiguos textos inteligentes. Asistí al concierto que dieron en la Sala Morasol de Madrid presentando este "1984" y el sustituto a la voz de Fernándo Márquez, David Ballester, hizo un excelente papel pero, no podía ser de otra forma, nada iba a ser igual. La participación del gran (y añorado) Ulises Montero al saxo en un par de temas durante el concierto dejó también un recuerdo imborrable. Salimos de la sala pensando que la recuperación de El Zurdo sería ruptura de un amor de otoño, aunque inminente con suerte nunca definitiva.


Llueve igual que lo hacía aquel día en que acudí a presenciar la nueva propuesta de Fernando Márquez Pop Decó en un Colegio Mayor de la Ciudad Universitaria. Graves problemas de sonido retrasaron el comienzo del concierto, hasta que la gran expectación creada por la reaparición de El Zurdo empezó a desleerse como la lluvia de esa misma tarde. A estas alturas,  más de 30 años de una güadaña que ha transitado a su antojo, sin contemplaciones, me gustaría jugar con el equívoco de un azar caprichoso, un accidente injustificado que nos privó de celebrar la rentrée de un músico que quería seguir siendo nuestro héroe. "1984" fue sin saberlo el canto del cisne de Fernando Márquez, no de su banda La Mode que seguiría unos pocos años más en la brecha. El Gran Hermano estaba a punto de ganar la primera partida.