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8 sept 2026

MARIANNE SEGAL: "THE GATHERING", featuring CIRCULUS (2026)

 

Críticas Discos

 

Reseña y crítica sobre Marianne Segal featuring Circulus y el álbum ‘The Gathering’.

… si a ello añadimos la participación de Circulus, grupo procedente de la escena space-rock (originarios de Glastonbury) de muy finales del siglo pasado, además de otros músicos miembros de formaciones como Principal Edwards Magic Theatre o Firebird y Napalm Death, podemos concluir afirmando que Marianne nos ofrece en este caso no una mera recreación de la grabación de 2007, sino un “nuevo álbum”…

Llegad oh, llegad vosotros los soñadores, donde quiera que os encontréis

Traed vuestras visiones y sentaros a mi lado

Me hallo aquí en este solitario espacio donde los soñadores suelen quedarse

En silencio con mi pluma, absorta en nuevos sueños y pensamientos”

“Asi que, llegad de nuevo, vosotros todos los soñadores, traed vuestro amanecer y vuestra lluvia,

Sorbamos la dorada hidromiel y entonemos versos…

…entre esferas que abracen los misterios de la vida

entre esferas que recreen nuestros castillos en el firmamento

El relator -realmente se trata de un intérprete- trata de recrear una escena que sea la justamente apropiada, que sepa reflejar debidamente, la riqueza sensitiva de un disco como “The Gathering”. No es fácil. Acude en principio a lo más socorrido, a los antecedentes de Marianne Segal, de su antigua banda Jade, uno de los eslabones más brillantes de la prolífica escena prog-psicodélica de los años 70 en Inglaterra. Brujulea entre la información depositada en la página web de la artista, un cúmulo de contenidos que abarcan todo un historial musical digno de ser conocido y recuperado. Seguramente lo aprovechará pero siente algo de vacío, una suerte de ausencia difícil de llenar.

El relator acude entonces a su contacto en Fruits de Mer Records, Keith West, para plantear le facilite línea directa con la propia Marianne. Ella se presenta al poco tiempo haciéndose eco de su petición. Le ofrece amablemente los textos completos de las canciones que componen este “The Gathering”.

marianne segal the gathering

Es, a partir de ese momento, al leer el intérprete los textos de Marianne, mientras escucha sus canciones, cuando ve las cosas más claras. Intenta imaginarla, idealizarla, no le son suficientes las fotografías que aparecen en diferentes formatos y plataformas sociales. Él busca algo más porque parece convencido que Marianne se lo pidiera. Él cree que existe algún tipo de duplicidad en el comportamiento de ambos, un conocimiento -sin conocerse- que va emergiendo de forma gradual, sutil y discreta, en silencio, en la distancia. Y si surge, si se alcanza, puede que sea más completo que si hubieran tenido la oportunidad de conocerse realmente.

Así es que “The Gathering” es un intento de búsqueda y un hallazgo de encuentros, del placer real de abrir los ojos cada mañana y encontrar la luz nueva, de dar los primeros pasos y encontrar el mismo camino, las mismas esquinas llenas de olor a lavanda, de encontrarse con el flujo colorado del té cayendo sobre la taza de loza y darle los buenos días al gato, encontrarse con el quinto bostezo para poder aspirar así cinco veces más veces la vida. Gracias Marianne.

Porque ella nunca ha dejado de caminar, él hombre, el intérprete, se ha encontrado con Marianne. Rememora su cortísima carrera con Jade (magnífico su único “Fly On Strangewings”, DJM Rcds, 1970), una banda que mereció mucho más en una época en la que tuvo que batirse el cobre con otras tantas de indudable categoría en el escenario folk-rock inglés, Fairport Convention, Pentangle, Steeleye Span, The Incredible String Band, Jethro Tull…; su también breve estancia junto a Dave Waite en Paper Flowers, sus grabaciones escasas en solitario en los últimos años 80 y principios de los 90, hasta ya entrado este siglo en que publica “The Gathering” (Snow Beach Rcds, 2007).

marianne segal the gathering

Es este “The Gathering” el que Marianne nos presenta ahora (Fruits De Mer Crustacean Rcds, 2026). Una nueva versión que incluye los mismos temas del álbum original enriqueciéndolo con un sonido y producción más contemporánea. Si a ello añadimos la participación de Circulus, grupo procedente de la escena space-rock (originarios de Glastonbury) de muy finales del siglo pasado, además de otros músicos miembros de formaciones como Principal Edwards Magic Theatre o Firebird y Napalm Death, podemos concluir afirmando que Marianne nos ofrece en este caso no una mera recreación de la grabación de 2007, sino un “nuevo álbum”

Álbum que comprende 11 temas, 3 de ellos (igualmente denominados “Little Lucy Vignette” que, sin sobrepasar en mucho los 30 segundos cada uno de los tres, sirven como introducción de otros con más tiempo y temperatura.

La Cara A del disco comienza con una deliciosa balada, “September Song”. Su arquitectura instrumental recuerda la de aquellos poetas y ministriles de época medieval que entretenían a la corte normanda inglesa. “Mirad al trovador, escribiendo sus canciones bajo los tejos / en la sombra del abedul plateado”, continua en esa misma dirección “Lapis Wings”, Marianne se ha empeñado en recrear un ambiente que quizás encuentre en “Los Cuentos de Canterbury” de Geoffrey Chaucer no pocas similitudes, en el paisaje, en el retrato de la vida diaria de sus protagonistas.

En “Circle Round The Sun”, tras las primeras estrofas en las que se recrea una atmósfera en la que la idea del amor resplandece, el protagonista: “Qué tipo de hombre es este / que transporta un círculo alrededor del sol”, se transforma en símbolo de una premonición salvadora; las líneas de bajo, poderosas, afianzan un sonido mágico, los arreglos del resto de los instrumentos le otorgan un vuelo que alcanza cotas bien emocionantes.

Cierra la cara A “Saints OnTapestry”, seguimos por la senda de ambiente juglar, trovador. Su potencia poética queda resaltada por una voz de Marianne que critica cierta hipocresía religiosa: “Dentro de una iglesia hoy / justo para ver a un amigo recién casado / Oh, y observé a los santos en los tapices / pero el lugar no parecía precisamente santo, no”. Los arreglos otorgan al tema un tono de ensoñación, la voz de Marianne consigue un acertado encanto de fantasía.

Comienza la Cara B con “Root People”, un tema si se prefiere algo más contundente, más roquero. La inclusión de algunas expresiones tribales en los puentes, reforzada con la presencia de poderosos riffs de guitarra, afianzan esta versión. Sigue “Kicking Up The Sands Of Time”. Regresamos a esa suerte de bella balada taciturna que nunca nos ha abandonado: “Así que ahora estoy levantando las arenas del tiempo / buscando minuciosamente entre distintas capas / preguntándome cuales son los tuyos y cuales no son los míos” La melodía se balancea empujada por hilos dorados, emocionante.

Sussex Downs” hace referencia a una serie de expléndidas colinas de tiza ubicadas en la costa sureste de Inglaterra: “He vivido aquí y he vivido allá / Oh, pero no existe nada como el olor / de la madera quemada / mientras caminamos por los Sussex Downs”. Nueva y hermosa balada reivindicativa de un paisaje idílico. Cierra el disco “Dreamers”. Las estrofas que encabezaban esta entrada pertenecen a este tema. Marianne reivindica otra vez la figura del soñador, un protagonista que viaja, observa y comparte sus experiencias con todos aquellos que deseen participar de su aventura.

El relator y el intérprete puede que discutan, el primero achaca al segundo el haber ido quizás demasiado lejos en su análisis. El segundo le recuerda que él se halla más apegado a lo insólito. Si se me permite llegar hasta tal extremo -comenta el intérprete- qué es este disco de Marianne Segal sino el efecto producido por la vibración en el aire de cosas que se han dicho -sus textos lo corroboran- y otras tantas no expresadas pero que se sobreentienden.

Se trata de la paz perfecta -culmina- y ahora, después de escucharlo en numerosas ocasiones, me encuentro como si hubiera estado solo durante todo el día, pero, nunca lo había imaginado, tan en contacto con los otros que creo formar parte de una comunidad de seres románticos, ingenuos visionarios que contemplan la altura, la altura, allí se encontraba la esmeralda fría.

14 jun 2026

CHITLIN´CIRCUIT X: "BRING BACK OUR BEALE STREET". DANNY THOMAS (1955)

 

 

Danny Thomas, estadounidense de ascendencia libanesa, es mayoritariamente conocido en su país como entertainer y comediante televisivo, sus series en "The Danny Thomas Show", "The Dick Van Dyke Show", "The Andy Griffith Show" y "The Mod Squad", así como sus labores como productor en otras tantas del actor de westerns Walter Brennan, durante buena parte de los años 40, 50 y 60 del anterior siglo, le otorgaron allí una enorme popularidad.

Danny Thomas, 1957

Mecenas y filántropo, Thomas funda en 1962 el St. Jude Children´s Research Hospital en Memphis, centro hospitalario de referencia para el tratamiento del cáncer infantil. Declarado católico practicante, mientras el Pontífice Pablo VI le recompensa con el nombramiento de Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, no faltan otros biógrafos para atribuirle su pertenencia a distintas logias masónicas en los estados de New Jersey y California. Será para compensar.

Los innumerables lectores de este blog se preguntarán con cierta razón sorprendidos: "¿Qué pinta un tipo como Danny Thomas este en la serie del Chitlin´ Circuit?"

Los antecedentes más fidedignos nos sitúan en 1906. A Memphis ha emigrado W.C. Handy, músico oriundo de Florence, Alabama, junto a su banda de gospel The Colored Knights of Pythias. Handy recuerda en su biografía ("W.C. Handy, The Father Of The Blues", Collier Macmillan Ltd, 1970) encontrarse con una Beale Street repleta de jugadores, matones, porteadores, proxenetas, ladies-of-the-night. músicos callejeros de bandas de metal (brass-bands), además de ser testigo directo en las innumerables actuaciones en el por entonces aclamado Beale´s Monarch Tavern. Influenciado por ese ambiente, Handy compone temas notables, "Memphis Blues", "St. Louis Blues"  o "Beale Street Blues",  canciones que vienen a reflejar por primera vez ese entorno tan feraz.

Danny Thomas, residente por entonces en California, está de visita en la ciudad de Memphis en 1955 y le sorprende enormemente el cambio de denominación de Beale Street por Beale Avenue. Las autoridades municipales pretenden recalificar la denominación urbana adjudicando el apelativo "avenida" a las vías públicas que circulaban de este a oeste, manteniendo la estricta denominación de "calle" para aquellas otras que lo hacían en dirección norte-sur. Otros autores mantienen que, en el fondo, las autoridades pretendían "limpiar" la imagen de una calle conflictiva que, ya a partir de 1959, si que "sufre" una suerte de remodelación decisiva para reorientarla hacia el lucrativo negocio turístico. 

Asi que "Bring Back Our Beale Street", grabada en 1955 por Danny Thomas para el sello Decca, pretendía no solo recuperar el título original de tan famosa calle, también rescatar en su lírica el ambiente primigenio de un lugar que representaba la atmósfera más subterránea y transgresora de la mítica ciudad sureña. Algo que ya hiciera nuestro amigo W.C Handy en sus composiciones reseñadas cuarenta años antes.









7 abr 2026

MENDIZABAL:"Fuerte" (2026)

 



Despierto de ese sueño tardío en que cada noche se encuentra así misma, yegua noche gris y apenas plateada; me enfrento a la mañana que es semejante a la luz que ayer dejé olvidada, recostada entre almohadones de polvo helado. Bostezo con las ganas de respirar lo poco del primer aire que encuentro libre, estiro mis brazos queriendo alcanzar un horizonte que no sobrepase las paredes blancas de la habitación; corro los visillos de la penumbra, abro la ventana que me muestra contenta las flores en los jarrones recién heridos de escarcha. Comienza un nuevo día impasible ante tanta rutina.

Hay maneras de vencerlo. Corro hacia el plato del tocadiscos - a cuestas aun con el caliente sabor del café solo y las galletas tostadas - y dejo caer la aguja sobre el último trabajo de Mendizabal, "Fuerte" (Exile Records, 2026). Todavía queda esperanza.

Y aunque no sale el sol es una hermosa tarde - ahora cuando escribo - porque llueve, se han colado unos leves hilos de agua que convierten el tiempo de "Fuerte" en tiempo de melancólica belleza. 

Suenan sus canciones una y otra vez. "Cicatrices", inicio que llama a la puerta de los mejores momentos del reciente tiempo pasado, su tono de trote sosegado - algo consustancial con la mayoría melódica de la obra - crea un enjambre de colmenas, espejo feliz de abejas obreras. Aquellos otros músicos que colaboran con Mendizabal: Alex Casal (bajo), Luis Alcober (teclados), Luis Borrás (guitarra y banjo), Amparo Abdulah (coros), Carla PascualVirginia Iranzo (violines) y José Luis Navarro (batería) acompañan a Txema Mendizabal (guitarra acústica y voz), le otorgan un sorbo de quietud, convierten la tarde en aliento sosegado, perdurable para toda la jornada.


Obra dividida en dos partes. La primera titulada "La Madriguera del Valiente", la segunda "Nada Más, Nada Menos", contiene composiciones de Txema grabados entre 2022 y 2025. En ambas destaca un aura poética que aúna letras y melodías. Plenitud de textos de indudable calidad lírica entre las estrofas de las canciones, resonancia de versos que acumulan tanto realidades convencionales ("Está Mal", "Brandy", "Fuerte", "Remedios", "Podría Estar Mejor"), como aquellos otros en los que la experiencia vital se eleva hasta la hermosa nube del lenguaje transformador ("Cicatrices", "La Madriguera del Valiente", "El Guindo", "Supernova", "Perder el Hilo").

Y todo ello, toda la obra, sumida en la humildad de un artista que mira a su alrededor sin más bagaje que la sinceridad de su propuesta. Sinceridad que transmite a un oyente embelesado desde la primera nota. Pocos discos, muy pocos discos ultimamente, han provocado en el autor de este texto tanta sensación de bondad, de visiones plenas de pétalos acústicos. 

Salvo las notas publicadas en sus blogs por los amigos de Exile SH Magazine (Joserra Rodrigo, Juanjo Mestre, Jorge García) no tenía hasta ahora noticias del autor vasco. Mejor así, mucho más agradable la sorpresa cuando nos pilla con la guardia baja.

Mención también especial para el resto de músicos que han colaborado en esta obra: Victor Vila, Amadeo Moscardó, Amparo Navarro, Cayo Bellveser y Xema Fuertes, también productor. Excelente maquetación y fotografías de Javier Sáez y Eva HM. Un trabajo el de todos ellos que eleva "Fuerte" a lo más alto de la estantería.

Gracias a todos. Sigue dichosa la lluvia...



 



30 ene 2026

CONCIERTO ANGELA HOODOO + CASTOR HEAD: Sala Fun House, Madrid (24/01/2026)


Oscurecía en una tarde-noche gélida que rellenaba aún con más tétricas sombras los prolegómenos de la cita con Ángela Hoodoo. Un viento helado afilaba las esquinas de las calles aledañas a la Sala Fun House, farol y reducto de buenos aficionados al rock.

Con puntualidad casi europea (solo quince minutos de retraso) comienza la actuación de Castor Head, banda madrileña encabezada por la apabullante presencia escénica de Laura del Amo (voz y guitarra acústica) y que se completa con un elenco de músicos curtidos en polvorientos moteles de carreteras secundarias. Ruri Grande (guitarra eléctrica), Dani Masa (contrabajo) y Mario García (batería).

Completan en cerca de una hora un set que recoge sus más recientes grabaciones - editadas recientemente por los sellos Folc y Sleazy Records -. Entre sus virtudes más destacadas, además de sus propias composiciones, la de calentar a una audiencia que, poco a poco, iba completando un local de escasa capacidad pero con espacio más que suficiente para acumular entre sus paredes (pocos locales en Madrid con tan buenos carteles de bandas invitadas) tan alto octanaje de ardor roquero (la cerveza cumple el resto). Castor Head, banda a seguir, sin ninguna duda.

Apenas Angela Hoodoo han interpretado un par de canciones, “Outlaw Girls” y “Dusty Boots”, correspondientes ambas a su segundo 10" (Sleazy Records, 2025) cuando me encuentro – ¡oh sorpresa! –  con dos viejos amigos, dos auténticos pintas con los que he compartido muchos conciertos, Roberto y Andrés. No puede comenzar el bolo de mejor forma. Comentarios, chascarrillos, planes futuros, sorbos compartidos de lúpulo. Conatos de bailes.

La banda que acompaña a Angela está formada, además de ella misma (voz, guitarra acústica, percusión y coros), por Nicolas A. Huguenin (batería), Frank Mora (contrabajo) y Pablo Mateos (guitarra eléctrica). Practican – al igual que Castor Head – un country rock fronterizo, americana de road-runners perseguidos por los cabrones de ICE. Puro western-rock del más genuino chitlin´ circuit pantanoso, gasolineras abandonadas y autoestopistas de la Route 66. Una auténtica gozada.

Además de las dos canciones antes mencionadas, el set incluye prácticamente la totalidad de sus grabaciones disponibles. “Far Away”, “Little Boy”, “Home”, “Turtle Road Blues”, “Deep Blue Eyes” de su primer LP “Coyote” (Folc Records, 2023).

De su actual 10", “Outlaw Girls”, caen como moscones electrocutados “Fugitivo”, “Everybody Wants To Go To Heaven” (versión de Loretta Lynn), “I Got Soul For My Enemies”, “Don´t Get Into Trouble”, “Snakes In My Head” “Wild Horses”. Hay tiempo para colar algunas composiciones novedosas, “After Midnight”, “Is Not My Business” y “Shake It”, además de una cuña del emblemático “Ring Of Fire” de Johnny Cash. También hueco para interpretar con gusto exquisito un emocionante “These Boots Are Made For Walking” de Nancy Sinatra y, ya en el bis final, un muy celebrado “On The Road Again” de Willie Nelson.

Poco antes de la finalización del concierto, – mi falta de memoria impide lamentablemente concretar los temas-, suben al escenario Elena Amores (música colaboradora en algunas recientes grabaciones de la banda, artista también participante en alguno de los temas finales del set anterior de Castor Head) con su mandolina y la misma Laura del Amo a la guitarra acústica. Angela ha mencionado poco antes a las tres divas, Dolly Parton, Emmylou Harris y Linda Ronstadt. Pienso en el Ryman Auditorium de Nashville, allí grabaron en 1987 su famoso“Trio” (Warner Bros Rcds). Nuestro terceto nacional ahora, adecuadamente ataviado durante todo el concierto – lentejuelas de colores, dobladillos a ras de glúteos, sombreros vaqueros – eleva con su interpretación al modesto Fun House a la categoría de escenario de leyenda. Otra suerte.

La audiencia - completa ya un espacio tan reducido -, hace como que baila moviendo sistemáticamente la cabeza de un lado a otro (alguna chica desmelenada – hay muchas chicas entre el público – actúa como motosierra), los brazos se levantan (algunos con botella de cerveza incorporada) amenazan los puños sin herir a nadie, gritan los varones más bizarros, Angela se baja del escenario e inicia una ronda de bailes, besos y abrazos, Frank Mora -aparcado temporalmente su contrabajo- rememora con voz lúgubre al “el negro más negro que el sobaco de Muddy Waters”, Pablo hace honor con su guitarra al astro-padre del blues eléctrico de Chicago, Nicolas aporrea su batería como si Madrid tuviera playa. Silbidos, aplausos, el tequila en la barra lleva camino del infierno.

De esta brillante manera culmina la gira que Angela Hoodoo ha mantenido durante los últimos meses por todo el país. Un colofón de primer nivel al que he tenido la suerte de asistir (gracias a Juanjo por su sugerencia). Me despido de Roberto y Andrés. Antes de salir, nos toma un par de fotos una chica que me sonríe con sus ojos de plata. Mañana toca ruta ciclista. ¡Qué vida más dura!



Nota: Esta entrada, con ligeras modificaciones, fue publicada inicialmente en Exile SH Magazine el 26 de Enero de 2026.