Marianne Segal featuring Circulus – ‘The Gathering’

Reseña y crítica sobre Marianne Segal featuring Circulus y el álbum ‘The Gathering’.
… si a ello añadimos la participación de Circulus, grupo procedente de la escena space-rock (originarios de Glastonbury) de muy finales del siglo pasado, además de otros músicos miembros de formaciones como Principal Edwards Magic Theatre o Firebird y Napalm Death, podemos concluir afirmando que Marianne nos ofrece en este caso no una mera recreación de la grabación de 2007, sino un “nuevo álbum”…
“Llegad oh, llegad vosotros los soñadores, donde quiera que os encontréis
Traed vuestras visiones y sentaros a mi lado
Me hallo aquí en este solitario espacio donde los soñadores suelen quedarse
En silencio con mi pluma, absorta en nuevos sueños y pensamientos”
“Asi que, llegad de nuevo, vosotros todos los soñadores, traed vuestro amanecer y vuestra lluvia,
Sorbamos la dorada hidromiel y entonemos versos…
…entre esferas que abracen los misterios de la vida
entre esferas que recreen nuestros castillos en el firmamento”
El relator -realmente se trata de un intérprete- trata de recrear una escena que sea la justamente apropiada, que sepa reflejar debidamente, la riqueza sensitiva de un disco como “The Gathering”. No es fácil. Acude en principio a lo más socorrido, a los antecedentes de Marianne Segal, de su antigua banda Jade, uno de los eslabones más brillantes de la prolífica escena prog-psicodélica de los años 70 en Inglaterra. Brujulea entre la información depositada en la página web de la artista, un cúmulo de contenidos que abarcan todo un historial musical digno de ser conocido y recuperado. Seguramente lo aprovechará pero siente algo de vacío, una suerte de ausencia difícil de llenar.
El relator acude entonces a su contacto en Fruits de Mer Records, Keith West, para plantear le facilite línea directa con la propia Marianne. Ella se presenta al poco tiempo haciéndose eco de su petición. Le ofrece amablemente los textos completos de las canciones que componen este “The Gathering”.

Es, a partir de ese momento, al leer el intérprete los textos de Marianne, mientras escucha sus canciones, cuando ve las cosas más claras. Intenta imaginarla, idealizarla, no le son suficientes las fotografías que aparecen en diferentes formatos y plataformas sociales. Él busca algo más porque parece convencido que Marianne se lo pidiera. Él cree que existe algún tipo de duplicidad en el comportamiento de ambos, un conocimiento -sin conocerse- que va emergiendo de forma gradual, sutil y discreta, en silencio, en la distancia. Y si surge, si se alcanza, puede que sea más completo que si hubieran tenido la oportunidad de conocerse realmente.
Así es que “The Gathering” es un intento de búsqueda y un hallazgo de encuentros, del placer real de abrir los ojos cada mañana y encontrar la luz nueva, de dar los primeros pasos y encontrar el mismo camino, las mismas esquinas llenas de olor a lavanda, de encontrarse con el flujo colorado del té cayendo sobre la taza de loza y darle los buenos días al gato, encontrarse con el quinto bostezo para poder aspirar así cinco veces más veces la vida. Gracias Marianne.
Porque ella nunca ha dejado de caminar, él hombre, el intérprete, se ha encontrado con Marianne. Rememora su cortísima carrera con Jade (magnífico su único “Fly On Strangewings”, DJM Rcds, 1970), una banda que mereció mucho más en una época en la que tuvo que batirse el cobre con otras tantas de indudable categoría en el escenario folk-rock inglés, Fairport Convention, Pentangle, Steeleye Span, The Incredible String Band, Jethro Tull…; su también breve estancia junto a Dave Waite en Paper Flowers, sus grabaciones escasas en solitario en los últimos años 80 y principios de los 90, hasta ya entrado este siglo en que publica “The Gathering” (Snow Beach Rcds, 2007).

Es este “The Gathering” el que Marianne nos presenta ahora (Fruits De Mer Crustacean Rcds, 2026). Una nueva versión que incluye los mismos temas del álbum original enriqueciéndolo con un sonido y producción más contemporánea. Si a ello añadimos la participación de Circulus, grupo procedente de la escena space-rock (originarios de Glastonbury) de muy finales del siglo pasado, además de otros músicos miembros de formaciones como Principal Edwards Magic Theatre o Firebird y Napalm Death, podemos concluir afirmando que Marianne nos ofrece en este caso no una mera recreación de la grabación de 2007, sino un “nuevo álbum”
Álbum que comprende 11 temas, 3 de ellos (igualmente denominados “Little Lucy Vignette” que, sin sobrepasar en mucho los 30 segundos cada uno de los tres, sirven como introducción de otros con más tiempo y temperatura.
La Cara A del disco comienza con una deliciosa balada, “September Song”. Su arquitectura instrumental recuerda la de aquellos poetas y ministriles de época medieval que entretenían a la corte normanda inglesa. “Mirad al trovador, escribiendo sus canciones bajo los tejos / en la sombra del abedul plateado”, continua en esa misma dirección “Lapis Wings”, Marianne se ha empeñado en recrear un ambiente que quizás encuentre en “Los Cuentos de Canterbury” de Geoffrey Chaucer no pocas similitudes, en el paisaje, en el retrato de la vida diaria de sus protagonistas.
En “Circle Round The Sun”, tras las primeras estrofas en las que se recrea una atmósfera en la que la idea del amor resplandece, el protagonista: “Qué tipo de hombre es este / que transporta un círculo alrededor del sol”, se transforma en símbolo de una premonición salvadora; las líneas de bajo, poderosas, afianzan un sonido mágico, los arreglos del resto de los instrumentos le otorgan un vuelo que alcanza cotas bien emocionantes.
Cierra la cara A “Saints OnTapestry”, seguimos por la senda de ambiente juglar, trovador. Su potencia poética queda resaltada por una voz de Marianne que critica cierta hipocresía religiosa: “Dentro de una iglesia hoy / justo para ver a un amigo recién casado / Oh, y observé a los santos en los tapices / pero el lugar no parecía precisamente santo, no”. Los arreglos otorgan al tema un tono de ensoñación, la voz de Marianne consigue un acertado encanto de fantasía.
Comienza la Cara B con “Root People”, un tema si se prefiere algo más contundente, más roquero. La inclusión de algunas expresiones tribales en los puentes, reforzada con la presencia de poderosos riffs de guitarra, afianzan esta versión. Sigue “Kicking Up The Sands Of Time”. Regresamos a esa suerte de bella balada taciturna que nunca nos ha abandonado: “Así que ahora estoy levantando las arenas del tiempo / buscando minuciosamente entre distintas capas / preguntándome cuales son los tuyos y cuales no son los míos” La melodía se balancea empujada por hilos dorados, emocionante.
“Sussex Downs” hace referencia a una serie de expléndidas colinas de tiza ubicadas en la costa sureste de Inglaterra: “He vivido aquí y he vivido allá / Oh, pero no existe nada como el olor / de la madera quemada / mientras caminamos por los Sussex Downs”. Nueva y hermosa balada reivindicativa de un paisaje idílico. Cierra el disco “Dreamers”. Las estrofas que encabezaban esta entrada pertenecen a este tema. Marianne reivindica otra vez la figura del soñador, un protagonista que viaja, observa y comparte sus experiencias con todos aquellos que deseen participar de su aventura.
El relator y el intérprete puede que discutan, el primero achaca al segundo el haber ido quizás demasiado lejos en su análisis. El segundo le recuerda que él se halla más apegado a lo insólito. Si se me permite llegar hasta tal extremo -comenta el intérprete- qué es este disco de Marianne Segal sino el efecto producido por la vibración en el aire de cosas que se han dicho -sus textos lo corroboran- y otras tantas no expresadas pero que se sobreentienden.
Se trata de la paz perfecta -culmina- y ahora, después de escucharlo en numerosas ocasiones, me encuentro como si hubiera estado solo durante todo el día, pero, nunca lo había imaginado, tan en contacto con los otros que creo formar parte de una comunidad de seres románticos, ingenuos visionarios que contemplan la altura, la altura, allí se encontraba la esmeralda fría.