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19 jun. 2019

HALL OF FAME X: DR. JOHN



DR. JOHN, THE NIGHT TRIPPER.                     "GRIS-gris"
Cabe la posibilidad que durante los meses inmediatamente anteriores al asesinato del presidente Kennedy, justo a principios de noviembre de 1963, Mac Rebennack y Lee Harvey Oswald coincidieran en algunas zonas de la ciudad. Oswald se muda allí desde la vecina Texas, alquila un apartamento en Magazine Street, una  interminable calle en forma de herradura que atraviesa de lado a lado el Audubon Park hasta las cercanías del Marigny donde vivíamos. Oswald es oriundo de New Orleans y se siente en su casa, consigue pronto trabajo como engrasador en una planta cafetera, poco tiempo después su mujer Marina y su hija June viajan en autobús desde Irving para reunirse con él. Mac Rebennack ya es por entonces músico destacado en el circuito local de clubes. Miembro activo también del Cosmo´s J & M Studios, allí ha participado desde los últimos años 50 en numerosas grabaciones con los que considera sus maestros, Professor Longhair, Huey Smith, Pete Johnson. Ha destacado primero en la guitarra (su estilo con su primera banda The Skyliners es un claro anticipo del posterior sonido garage), hasta que incapacitado su dedo anular como resultado de una violenta bravata en un motel de Florida en Abril de 1960, se ve obligado a cambiar la guitarra por el piano como principal instrumento. En esos últimos años de esa década también se afianza como compositor, varias de sus creaciones alcanzan posiciones destacadas en los listados de R&B de la época, uno de sus temas, el conocido "Sittin´ On My Ya-Ya" de Lee Dorsey, aparece en la famosa BSO del "American Graffiti" (MCA Rcds, 1974).

A mediados de 1964, Jim Garrison, entonces Fiscal General del principal distrito judicial de la ciudad, convencido ahora de la conexión del clan Marcello en la conspiración contra la vida del Presidente Kennedy, continúa impertérrito (entrando en algunos locales pistola en mano) el programa de limpieza que ya había iniciado años antes. Los clubes que funcionan entre las avenidas Jackson y Louisiana hasta la cercana LaSalle Street en su lado norte, ven denegadas la renovación de sus licencias. Es este un disparo de gracia contra la escena musical de Nueva Orleans (aunque afortunadamente los locales turísticos de Bourbon no quedarán incluidos en tan extrema medida, amplias zonas de Frenchmen y Erato hasta el Irish Channel siguen la misma desdichada suerte). Es cierto que los primeros antecedentes de la decadencia se retrotraen a los muy últimos años cincuenta, cuando parte de la industria discográfica comienza a mudarse hasta Memphis, Nashville y Muscle Shoals, sus estudios de grabación han consolidado su importancia y atraen como imanes a multitud de artistas que antes trabajaban en los antiguos estudios de Crescent City. Mac Rebennack arrastra entonces una creciente adicción a la heroina y pasa una temporada entre rejas acusado de tráfico de drogas y proxenetismo. Cuando en 1965 quede en libertad decide mudarse a Los Ángeles, allí le esperan el productor y arreglista Harold Battiste, además de muchos músicos amigos emigrados desde Nueva Orleans.

Nos enteramos de la muerte de Dr. John otro día más de calor pegajoso y azulado, recuerdo recibir de mi sobrina Lucia en Dallas un mensaje y al abrirlo no desear enfrentarme a una noticia de esa magnitud. Me quedé paralizado por un instante, intentando definir cual sería nuestro papel en la ciudad a partir de ese momento. Decidí entonces desviar la mirada hacia Bola de Sebo, observé como cogía del suelo una lata oxidada de cerveza Dixie y la lanzaba hacia un pitcher imaginario de los NOLA Baby Cakes. Negociamos rápidamente el pago del cincuenta por ciento de la reparación del Edsel y acordamos recogerlo dos semanas más tarde. En ese momento no nos encontrábamos demasiado lejos del Shrine on Airlane, un descampado que alberga las instalaciones deportivas del equipo de baseball, así que tomamos la línea E-2, nos apeamos en Treffy y entramos en el estadio, por los inmensos auriculares anunciaban la excelencia de las cleaneating burgers. Había entrenamiento infantil y los chavales correteaban por el campo, sus padres desde las gradas no perdían de vista sus torpes movimientos, les animaban con sus gritos, parecía todo suceder de una forma caótica y al mismo tiempo ordenada. Estoy convencido de haber gritado algo parecido a "Hey, assholes out there!!, Dr. John has dead!!, Stop all these fucking games!!".

Deduje entonces que alguna ventaja debería tener la muerte, aprovechas cuando ocurre para recuperar del olvido la obra del fallecido, darla un buen repaso. Expuse ante mi vista la colección de los discos disponibles de Dr. John y le pasé un guasap con la foto a Lucia, repasé de nuevo su mensaje, mencionaba que NOLA estaba de luto y saldría a la calle para bailar en su honor. La primera tentativa me enfrentó cara a cara con el "Dr. Jonhn´s Gumbo", pero no fue hasta que volví a escuchar todos sus discos cuando me decidí por el "Gris-gris" (ATCO Rcds, 1968). Los otros candidatos presentaron credenciales muy interesantes. "The Sun, Moon & Herbs" grabado en los famosos Trident Studios de Londres, con la crema de los músicos ingleses del momento (Clapton, Jagger, P.P Arnold), "Dr. John´s Gumbo", raíz y brillante mezcla de muchas músicas autóctonas de Nueva Orleans, "In The Right Place", con los fabulosos The Meters y Allen Toussaint a los mandos, "Locked Down", un Dr. John excelentemente modernizado por el Dan Auerbach de The Black Keys, finalmente el "Triunvirate", ya de su asentada etapa en Los Ángeles, un disco mater et magistra con Mike Bloomfield y John HammondDe las catacumbas recuperé una recopilación de Charly Records de 1993, el "Zu Zu Man", una basurita que tenía relegada desde hacía demasiado tiempo. Como trofeo final, previsto el probable caso de desenlace feliz, me guardé la "Cajun Honky Tonk", una colección de temas cajun de los años 50 reeditada por Arhoolie.

Abre la Cara A, el tema estrella, "Gris-Gris Gumbo Ya Ya", una declaración de principios cuidadosamente planificada por un Mac Rebennack que ha decidido convertirse en Dr. John, "The Night Tripper", un trasunto del auténtico personaje que a finales del siglo XIX recorría la ciudad vendiendo sus pócimas. Su mensaje es el mismo que años más tarde intentaría utilizar John Lee Hooker en su "The Healer" (Silvertone Rcds, 1989), sin gran éxito por cierto. Se trata de una celebración vudú envuelta en volutas de humo, un efecto llamada sostenido por el ritual del coro femenino (formado por un dúo excepcional, Tami Lynn y Shirley Goodman, participantes en el posterior "Exile On Main Street" de The Rolling Stones), acompaña a un ritmo de percusión que parece provenir de las tierras bajas del delta. La melodía se convierte en una suave obsesión, imposible alejarse de la idea que se escurre entre sus surcos, la existencia de un brebaje que curará todos tus males, incluso si el caso fuera..."If you got love trouble, got a bad woman you can´t control". "Danse Kalinsa Ba Doom", primer instrumental compuesto conjuntamente con Harold Battiste, contiene un ritmo tribal edificado bajo la múltiple percusión de Richard "Didimus" Washington, sus congas y bongos otorgan al tema un ambiente que se mueve entre el caribe haitiano y el jazz cubano de Machito. "Mama Roux" posee un fondo jazzy también, en este caso con ambiente de bossa nova, su ritmo es seductor, una envolvente caricia que irremediablemente transporta al oyente hacia las barras del burdel de la reina Mama Roux. En "Danse Fambeaux", el papel de Dr. John se mantiene en un segundo plano (salvo cuando él invoca el "patun, patun, patun"), el tema está construido con los juegos de voces de los músicos y del dúo de Tami y Shirley.

Vivíamos como Dios en esa casita azul Olde Town de Marigny, habíamos llegado a un acuerdo con la casera y yo personalmente me encargaba de hacer la colada completa dos veces por semana. Aparte de eso no tenía nada especial que hacer salvo levantarme tarde, observar una vez más como la habitación de Bola de Sebo, tan solo separada de la mía por un damasco que representaba unos juegos florales, volvía a estar vacía. Por lo que a mí respecta tampoco es que me cuidara más de lo necesario, para mantenerne en forma desayunaba un capricho cajun, coush-coush de maíz con leche y sirope de caña. Otro par de días iba temprano por la mañana a practicar shivasana en The Cabildo, en Chartres Street, a dos cuadras hacia el French Quarter. Una sesión de sesenta minutos (el reloj de la sala marcaba siempre 5 minutos menos), tendido en una colchoneta, los ojos suavemente abiertos, mirando a un techo abierto por el que se colaba la luz de un cielo a veces hermosamente nublado. En el folleto de la sección de yoga se anunciaba el shivasana como la mejor terapia después de un intenso y prolongado ejercicio; justo lo que me hacía falta después de las agotadoras jornadas de la colada, pensé cuando rellenaba la solicitud de admisión. Llevábamos desde el 9 de noviembre en Nueva Orleans y creo recordar no haber estado más de tres o cuatro días completamente sobrio.

Dejamos un depósito suficiente para la reparación del Edsel Corvair en Nola Sport, pocas veces había visto mayor aglomeración de coches, ocupaban vastos descampados que se extendían desde la zona alta de Metaire hasta la autopista elevada que cruza hacia el nordeste el inmenso Lake Pontchartrain. Nola Sport era además una auténtica institución en el mundo de los clásicos y deportivos americanos y europeos, nos lo recomendó un tipo al que conocimos en el nuevo Old Quarter Acoustic Cafe de Galveston, cuando llegamos a Houston siguiendo la huella de Townes Van Zandt. El hombre se quedó flipado cuando vio nuestra vieja gabarra cromada del 57, charlamos durante un buen rato, él era uno de los dueños del local y conocía a un montón de gente en Nueva Orleans. Perdí su tarjeta aunque no creo que olvide su nombre, su apariencia era la de luchador moldeado a golpe de barro del pantano, nervudo, de talla imprecisa.


Recuerdo también esa impresión al enfrentarme a tanta intensidad de luz reflejada en el agua, como si se tratara de una ceguera abierta en canal. Mientras esperábamos el presupuesto del Edsel nos acercamos a la orilla del gigantesco lago, los coches que atravesaban la autopista sonaban semejantes al despliegue de alas de los pelícanos, el poo pah doo de Dr. John se desplazaba hasta el norte, hacia Mandeville, casi 40 kilómetros al otro lado del gigantesco ojo abierto del lago.

La Cara B comienza con un tema instrumental compuesto por Harold Battiste. Los capos de Atlantic Records, Ahmet Ertegun y Jerry Wexler, confían en el arreglista y productor asociado de muchos de los éxitos de Sonny & Cher (los verdaderos salvadores de un sello que en 1965 estaba a punto de ser vendido) y le otorgan cierta libertad de acción. Fruto de ella es este inicial "Croker Courtbouillon", una suerte de intrépida extravagancia de la que seguramente algo aprendió Herbie Mann (otro artista del establo Atlantic). "Jump Sturdy" se abre en vodevil y mantiene ese tono teatral. El escenario nos presenta a un Dr. John que invoca a la protagonista del título, víctima de la conspiración de dos de las reinas oponentes, una tal Julia Jackson, que no le perdona una disputa acaecida entre Melpomene y Erato Street, y otra conocida como Zozo LaBrique. Cierra el disco el tema más extenso, "I Walk On Guilded Splinters" (hay una excelente y extensa versión del mejor Humble Pie en su "Performance. Rockin´The Fillmore" de 1971). La atmósfera no ha dejado de estar relajada en ningún momento, la celebración toca a su fin y los rescoldos del fuego (los Guilded Splinters hacen referencia a un planeta de la mitología vudu) siguen calentando el ambiente.

Vienen a ser estos mis apuntes improvisados mientras retomamos el camino de vuelta hasta el 1500 North de Claiborne Avenue, justo en la esquina con el 1553 de Columbus Street, allí bajo los enormes pilares de la interestatal 10 está ubicado el punto de partida de un Second-Line que pretende hacer historia. El lugar de encuentro es el salón del Kermit´s Treme Mother in Law, un edificio de dos pisos aledaño a una casa más baja de techumbre de dos vertientes. Las pinturas de ambos inmuebles muestran varios motivos relacionados con la riquísima herencia musical de la ciudad, una placa conmemorativa recuerda además a Ernie K-Doe, "Emperor of The World", un conocido músico oriundo de la ciudad que, además de llegar al número 1 de las listas de pop y r&b en 1961 con el tema "Mother-In-Law" (una canción compuesta por Allen Toussaint), fue durante algunos años uno de los más recordados dj de la emisora de referencia WWOZ. Mientras nos vamos mezclando con la muchedumbre convocada suenan por los auriculares de mi ipod Huawei "Chere Te Mon" de Nathan Abshire, "Jolie Blon´s Gone" de Harry Choates y a continuación "Tu Le Du Po La Mam" de Lawrence Walker, pequeña parte de un magnífico surtido de temas cajun grabados por el sello Khoury Recordings a principios de los años 50. Dr. John bebió de ellos, se empapó de la influencia de un estilo autóctono que se propagó gracias al boom económico inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial.

No fue hasta el momento en que eché un buen trago de Crown Royal Regal cuando creí recibir la bendición del gris-gris de Dr. John. Las escenas reales que observaba se mezclaban en un cúmulo de colores y sensaciones dispersas; apostaba por la victoria de los Raptors de Marc Gasol mientras las primeras filas del Second-Line iniciaban la marcha hasta el Louis Armstrong Park. Vi a un malicioso francés (lo adiviné por el color burgundy de sus ojos) vender bolsitas de marihuana a 50 dólares, los parasoles se alzaban entre las distintas paradas de invocantes a Mister M-Nauga-Ma-Hyde, Oswald jugaba en el portal de su casa en Exchange Alley. Mac Rebennack participa en una fiesta privada de Sonny & Cher en el Waldorf Astoria de Nueva York, Ahmet Artegun no ha escatimado gastos para una velada que cuenta con la presencia de la viuda Jacqueline Kennedy. Harold Battiste, Ernest McLean, "Didimus" Washington, John Broudaux, Plas Johnson, los músicos de sesión emigrados de Nueva Orleans que participan en el "Gris-gris", se mueven cómodamente entre las distintas filas de asistentes. Otros bailarines se presentan alrededor del coronel Edwin Anderson Walker, celebran la sentencia condenatoria de Oswald en su atentado fallido contra el militar ultraconservador. 

Saludo a Dr. John, me comenta con esa voz gangosa que se siente feliz en su casa después de pasar tantos años fuera. Las líneas metálicas de las trompetas y saxos destacan en cada espacio de asfalto, hay lugar suficiente para todos los cuerpos en movimiento, la música suena callejera, sin gran orden, pero marca un indeleble ambiente de fiesta. Un tipo enorme encaramado a una pequeña tapia saluda a los transeuntes con el lenguaje Chahta, lleva la cabeza adornada con las plumas del gran jefe Choctaw. A él le pregunté cómo se definiría:..." Y´all fonky,... la música está hecha para bailar y a mí me corresponde por tradición el cetro del gris-gris, man".



A DA GI GI DA, la nueva Dama Gris-Gris de Dallas.

8 comentarios:

  1. Tremendo historión, y muy bien contado además. Que por cierto, la historia de Oswald muy bien podría haber formado parte de alguna letra del Dr. John, cuya afición por los asuntos oscuros del espíritu era notable.

    Hace mucho que no me paro a escuchar a este hombre, tal vez porque es de esas figuras a las que asociamos a una época concreta. También es cierto que era un poco irregular, pero al menos sus tres o cuatro primeros discos eran de categoría. Prometo darle un repaso.

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    1. Mejorable...En cuanto indagé en la NOLA de los 60s descubrí una conexión entre Oswald y Rebennack, y de esa idea surgió la historia. Dr. John no es inesperadamente el nuevo guru de la dioversidad musical.
      Gracias y saludos,

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  2. Brutal post, querido amigo. Incluí en mi programa de radio hace 2 semanas el "Jump sturdy" como homenaje y si llego a leer esto antes habría mencionado algo de lo que comentas. Un abrazo grande, crack.

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  3. Dime la frecuencia o el link de tu emisora de radio, please!!! Hablaremos de Dr. John en nuestra nueva cita.
    Abrazos,

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    1. Solo tiene cobertura en Camp de Turia de Valencia, quizás a partir de septiembre amplie parrilla en otros lugares. En este link te puedes suscribir a los podcasts: https://www.ivoox.com/podcast-melodias-cosmicas_sq_f1666597_1.html
      También está la página de facebook: https://www.facebook.com/melodiascosmicas/.
      Deberíamos tener una cita pronto. Abrazos.

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  4. Salgo para Oliva el 4 y vuelvo a Madrid el 14 de julio. Podríamos vernos allí, aquí o en mitad del camino.
    Abrazos,

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  5. Javier, tu relato me ha animado a poner de nuevo el Gris- Gris. Suelo oír a Dr. John con frecuencia. Es un músico que me gusta mucho. Unas veces es The Night Tripper, otras Gumbo o Locked Down, entre otros, según me dé. La historia que te montas tiene tela marinera, por decir algo. Se palpa el ambiente de maravilla. Por cierto, vi a Mink De Ville y a Elvis Costello con Allen Toussaint en la Playa del Cuervo, en Málaga en 2007. Uno de esos conciertos inolvidables.

    Saludossssssssss

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  6. guuuauu, tio, me encanta tu comentario, somos dos almas gemelas volando por muy parecido cielo musical.

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