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23 ago 2014

LONDRES EN LOS ÁNGELES



NILSSON               "AERIAL BALLET"
La perspectiva que nos ofrece el paso del tiempo, y el conocimiento y el examen de los acontecimientos que sucedieron durante un limitado transcurso del mismo, deberían servirnos para valorar en su justa medida las consecuencias de aquellos hechos que consideramos como más significativos y de mayor relevancia histórica. Si acotamos una época en concreto, entre Octubre de 1967 y Marzo de 1968 (casi 47 años después de la fecha de esta entrada), el archivo andante del acontecer humano debería fijar nuestra mirada en sucesos como, por ejemplo, la muerte del Ché Guevara,  el rotundo "no" del General De Gaulle a la entrada de Inglaterra en el Mercado Común Europeo, el primer trasplante de corazón por el Doctor Barnard, las fuerzas del Vietcong iniciando su famosa ofensiva del Tet en Vietnam del Sur, las contínuas protestas contra ese mismo conflicto bélico que se sucedieron por gran parte del territorio norteamericano y europeo, las sucesivas pruebas nucleares llevadas a cabo por americanos, rusos y chinos, los primeros avances liberalizadores en el régimen comunista de Checoslovaquia.... "Mais, non!!", como dirían los galos. Para aquellos seres de cierta edad, empeñados en disfrutar de su ya corta expectativa de vida como miembros honorarios del selecto club epicúreo del placer permanente, entre Octubre de 1967 y Marzo de 1968, lo realmente histórico, aquello que marca un hito en la evolución sensorial de la raza humana fue la grabación del segundo disco de Harry Nilsson, "Aerial Ballet".

Harry Nilsson fue el músico de más renombre que, a lo largo de su historia artística, demostró una admiración más profunda, sincera y convincente por la obra de The Beatles. Su biografo Alyn Shipton ("Nilsson: The Life Of A Singer-Songwriter"), relata una conversación de Harry y Jimmy Webb (éste último, sin minusvalorar la importancia del cuarteto de Liverpool, sí más reacio, sin embargo,  a consentir en categorías universales) en la que Nilsson termina la argumentación con un explícito... "No. No hay nada en el mundo salvo The Beatles. El Padre, el Hijo, El Espíritu Santo y The Beatles. Y me gustaría que esto te quedara bien grabado. Esta es la única verdad". Íntimo amigo y compadre de John Lennon durante su famoso "lost week-end", admirado sin paliativos como compositor  por (un quizás celoso)  Paul McCartney, compañero de farras alcohólicas en clubes, fiestas y en rodajes fílmicos con Ringo Starr...Pero, un momento... ¿de quien hablamos entonces, de Nilsson o de los Fab Four?...y sucede que, y ahora llegamos a una conclusión más que conocida, y también compartida  por los aficionados, no hay Nilsson sin The Beatles. Así de claro.

Nilsson publica en Junio de 1968 una obra que, y aquí cogemos el hilo de la mencionada perspectiva del tiempo pasado, sin duda puedo calificar como maestra. Y no es que lo diga el autor de estas líneas (simple testigo del tremendo shock recibido cuando se hizo con el single de "Everybody´s Talking", allá por esos años, y posterior visión de la maravillosa película "Midnight Cowboy" de John Schlesinger, algunos años más tarde), también lo asevera el llamado por George Harrison "quinto Beatle", Derek Taylor, a la sazón uno de los gestores del entonces negocio editorial del grupo, anterior al conglomerado de lo que poco tiempo después confluyera en la Apple Corp., también autor del hermoso texto que cubre el reverso del "Aerial Ballet"...,"Nilsson es el mejor solista contemporáneo del mundo. Lo es. Él es lo que The Beatles son. Es él único. Así es. Suficiente". De tal manera que cuando Nilsson colabora estrechamente como compositor con Lennon, graba con él y con Ringo, y se siente de alguna manera como miembro del grupo de Liverpool, considera su vida como completa. Eso fue todo lo que quiso y buscó ser, conocer a sus miembros y ser admirado, como de hecho lo fue, por ellos.

"Aerial Ballet" parte de un concepto estético que tiene sus antecedentes en el "Aerial Ballet Machine", una suerte de entretenimiento espacial que patenta en 1896 un tal Carl E. Nilsson (coincidencia de apellido simplemente) y que consiste en un ejercicio de ballet aéreo que realizan unas bailarinas sujetas a un entramado de cables colgantes. Nilsson, como muchos de los músicos de su época, está atento y abierto a todas aquellas experiencias que supongan una expansión mental, recreación que en este caso le sirve para aspirar con sus composiciones a una especie de esparcimiento cerebral del oyente. Recreo que consigue con unas composiciones que varían desde el ambiente de cabaret y vodevil hasta el más puro pop, atmósferas inteligentemente concebidas en sus formas folklóricas, barrocas, ligeramente psicodélicas, canciones que, en definitiva, enfatizan el lado más ligero y humorista del autor, no por ello intrascendente ni menor en su contenido y mensaje.

Nilsson, prolífico compositor (la reciente publicación de su box de 17 CDs, "Nilsson: The RCA Albums Collection" lo confirma ampliamente), ya venía trabajando sobre los temas a incluir en su "Aerial Ballet" desde Septiembre de 1967, poco tiempo antes de la salida de su también celebrado primer trabajo "Pandemonium Shadow Show". Grabado entre Octubre del 67 y Marzo del 68 en los estudios RCA Victor´s Music Center of The World de Hollywood,  y editado en Junio de ese mismo año, cuenta con la producción de un Rick Jarrard , que ya había dejado muestras de su talento en obras como el "Surrealistic Pillow" de Jefferson Airplane, y de un George Tipton a los arreglos que, entre otras muchas de sus hazañas, está acreditado como coproductor del "Light My Fire" de The Doors por el gran José Feliciano. Hablamos, entonces, de una perspicaz mezcla entre espacios de suave rock psicodélico y adornos de un pop orquestal que se torna, para mayor gloria de la obra, en un irresistible ejercicio de grandiosa música melódica.

En las últimas semanas del 67 y primeras del 68 Nilsson tiene ya esbozada la estructura compositiva de "Aerial Ballet". Ha desdeñado un tema, "Miss Butter´s Lament", escrito a capella con Bob Segarini, miembro del grupo The Family Tree y que dará nombre (simplemente como "Miss Butters") al Lp de esa banda en el mismo año de 1968, y se centra en la grabación del andamiaje principal del disco. El armazón del mismo lo componen temas como "Daddy´s Song", "Good Old Desk", "I Said Goodbye To Me", "Mr. Tinker" y "The Wailing Of The Willow". A él se añaden el cover del "Everybody´s Talking" de Fred Neil, "Don´t Leave Me", que junto a la composición mencionada de Neil formará el primer single del Lp, sencillo que le supone un éxito masivo en las listas (más de un millón de copias vendidas, además de un "Grammy" el año siguiente), e igualmente los "Mr. Richland´s Favorite Song", "Little Cowboy" (en sus dos versiones, una instrumental), "Together", "Bath" y, para mí, una de las más sublimes composiciones de Nilsson, "One". Una canción que, como segundo single del Lp, no logra los resultados esperados (aunque la versión posterior, más roquera, de Three Dog Night sí lo conseguiría). "One", un maravilloso ejercicio de desolación narrativa, alcanza cimas de una insuperable riqueza melódica ayudada, en este caso, por una orquestación de teclados y cuerdas que mantiene su pulso envolvente hasta el final de la canción.

Hubo, y sigue habiendo, críticos que alientan un cierto despegue del "Aerial Ballet" comparado con su primer trabajo "Pandemonium Shadow Show", alabando de éste su más rica orfebrería compositiva, desdeñando del primero una supuesta ligereza y banalidad en su contenido. Nada más lejano a la realidad para quien esto suscribe. Si el "Pandemonium...", volvemos ahora a los símiles con las obras de The Beatles, ha sido comparado con el "Sgt. Pepper...", el "Aerial Ballet", pergeñado inicialmente como continuación estilística del "Pandemonium", se me ocurre como un anticipo angelino del londinense "Abbey Road", tal es la riqueza y abundancia de espejos externos, urbanos del Sunset Boulevard alineado a la sombra de estáticas palmeras, e internos, en sus sucesivos ecos de desolación íntima, familiar, amorosa e incluso mobiliaria ("Good Old Desk" como ejemplo). Un grandioso disco de palabras detalladas, de esquinas polvorientas que limpia una brisa de humor permanente, de baladas orquestadas con el más fino de los talentos compositivos posibles. "Aerial Ballet" es el disco que pudieron hacer The Beatles pero que fue hecho por Nilsson.  






22 ago 2014

VERANO



VERANO
...pues antes de meterme en el lío musical (con una próxima entrada dedicada a Harry Nilsson para mañana sábado 23), ahí van un par de fotografías cuyo asunto común es el verano.


El estío es el campo rubio, la fuerza aérea cargada de aceite, la espalda mojada de canela. Fueron tomadas en Alarcón (Cuenca), cerca de su Parador Nacional y en Martín Muñoz de las Posadas (Segovia), en una campa en la misma entrada del pueblo. Color de secano, un bronce brillante que reta soberbiamente a la lluvia, tantas veces ausente.

17 ago 2014

GALAXIE 500





Repasando hace unos días los archivos fotográficos de mi anterior ordenador decidí revitalizar la sección de FOTOGRAFÍA de este blog. Aunque en la columna derecha he ido publicando las últimas instantáneas de meses pasados, (a modo de complemento de mis otras actividades, musicales y literarias fundamentalmente), voy a ir sacando a la luz algunas composiciones que en su tiempo me gustaron. Y comienzo con esta fotografía del modelo Galaxie 500 que Ford comercializó (con gran éxito, más de millón y medio de unidades vendidas) entre los años 1957 a 1974.

Normalmente, cuando fotografío vehículos, me interesa muy particularmente captar la sutileza de sus ángulos, como si intentara justificar una belleza parcial frente a la totalidad del objeto. La fotografía fue tomada hacia la primavera del año 2002 en el circuito del Jarama de Madrid, en una concentración de coches clásicos y deportivos (a los que siempre he sido muy aficionado). Tiene la instantánea, también, su punto musical ya que estoy estos días centrado en la escucha del primer disco en solitario de Dean Wareham, uno de los creadores del mítico grupo del mismo nombre, Galaxie 500

14 ago 2014

PIONEROS ELECTRÓNICOS DEL TRANCE.




SILVER APPLES                         "SILVER APPLES"
Siguiendo la estela espacial marcada por mi anterior entrada (LITERATURA: PASEOS MUSICALES POR EL ESPACIO), donde explorábamos los antecedentes artísticos y las proezas musicales de las consideradas como grandes bandas del "spacerock", nos detenemos ahora en una de las no por menos conocidas si, por el contrario,  más interesantes, Silver Apples. Grupo formado en el Nueva York de 1967 por Simeon Coxe III y Dan Taylor, artistas ya entonces con cierta experiencia dentro de la corriente minoritaria que intentaba, siguiendo el camino de precursores como John Cage y Karlheinz Stockhausen, (des)conectar la idea musical no solo de la aplicación convencional relacionada con su propia instrumentación, ritmos y melodías, sino también crear un nuevo espacio auditivo donde los oyentes, siempre al borde de la sorpresa (cuando no del rechazo frontal), pudieran experimentar nuevas sensaciones auditivas, muchas de ellas producto del empleo de una tecnología electrónica que, desde la segunda mitad de la década de los 50, iba haciendo, tímida y paulatinamente, su aparición en el universo musical.

Silver Apples, nombre proveniente de un poema de William B. Yeats ("The Song Of The Wandering Aengus" de 1897), consigue una cierta relevancia dentro del reducido escenario experimental del Nueva York de la segunda mitad de los 60, al igual que lo hacen sus bandas gemelas en este estilo, las californianas The United States Of America y Fifty Foot Hose, éstas abarcando, casi en exclusiva, el amplio escenario geográfico de la costa oeste americana (sin salir más lejos la segunda, mientras que la primera si llega a obtener efectivamente una mayor repercusión en la amplia comunidad del San Francisco de la época). Igualmente, los miembros de Silver Apples se mueven en una deriva de mayor experimentación tecnológica "per se", cuestión que junto a la ausencia en su propuesta de un contenido político-reivindicativo (estamos en los albores de 1968) y de antecedentes puramente adscritos a la "intelligentsia" musical (los provenientes, por ejemplo, del "Poème Èlectronique" de Edgard Varese o de las composiciones de Arnold Schoenberg y Ernst Krenek), los distinguen claramente de sus hermanos californianos.

El primer trabajo de nuestros Silver Apples, grabado a primeros de 1968 y editado por el sello local Kapp en Junio de ese mismo año, lleva el mismo título de la banda y se alinea fielmente en el estilo de música electrónica de la época. Estilo que, pretendiendo transmutar al oyente hacia una nueva experiencia psíquica, intenta con sus pulsaciones una suerte de reacción interna y externa en el mismo, una amalgama de sensaciones "innerspace" y "outerspace" que le conduzcan hacia territorios de examen interior y de comunión colectiva en un cosmos alejado de su espacio más cercano. Lo que se persigue, en definitiva, es lograr que el receptor entre en trance, ese estado propiciado por un "medium" que trata de lograr efectos paranormales (y que tan bien consiguen las largas improvisaciones de los mejores Grateful Dead, por ejemplo), mediante la repetición sistemática de un ritmo que conduzca hacia un estado controlado de tensiones casi hipnóticas.

Nuestros protagonistas de Silver Apples, más conocidos en el ambiente neoyorquino de entonces como "The Simeon" y "The Taylor Drums", se sirven de un tejido instrumental que bien merece la pena reseñar en detalle. El primer módulo consiste en 9 osciladores de audio y 86 controles manuales. Los osciladores principales y los rítmicos son manejados con las manos, codos y rodillas, mientras que los osciladores graves son dirigidos desde los pies. "The Taylor Drums" aporta 13 tambores, 5 cimbeles más otros instrumentos de percusión. Danny Taylor, según se explica en el propio texto del disco, usa sus instrumentos de percusión siguiendo un sistema matemático de pulsación, creación propia, apto para concebir líneas ritmicas y melodías automáticas. La propia interacción rítmica y melódica de ambos módulos crea un sonido que evoca, según sus autores, la pura esencia de la música electrónica. Doy fe, como atento perceptor, que lo consiguen.

En el transcurso de los nueve temas que completan la grabación, Silver Apples, en el más exacto término, innova su propio sonido, y lo hace a través de un denso patrón de percusión, hipnóticas líneas graves y textos líricos de indudable belleza barroca, creando un tono rítmico que engancha al oyente sin misericordia alguna. Lírica que se vale tanto de composiciones propias como de textos poéticos de otros artistas (Stanley Warren y Eileen Lewellen); también de pasajes musicales que evocan las plegarias curativas de tribus indígenas americanas en la pieza "Dancing Gods", especie de danza ceremonial que rememora las súplicas de los indios navajos, invocación que, desde hace siglos, realizan para lograr la salud de sus miembros. Voces que recitan, no existe esencialmente una canción como tal, desde el concepto más primario del sonido como oscilación y fluctuación ("Oscillations"), hasta parajes donde la estética psicodélica toma carta de naturaleza en su misma estructura imaginaria, aventura y viaje ("Velvet Cave"), serenatas marinas ("Seagreen Serenades"), dedos de espuma ("Lovefingers")..., frecuencias radiofónicas alteradas (en "Program") junto a ambientes esotéricos, donde la idea de felicidad queda inapelablemente unida a extravagantes estados mentales ("Whirly-Bird", "Dust" o "Misty Mountain").


De los grupos hermanos mencionados junto a  Silver Apples, éste fue el único que tuvo cierta continuidad. En 1969 graban su también celebrado "Contact", el mismo año que la ciudad de Nueva York les encomienda la composición de un tema celebratorio del primer alunizaje humano ("Moon Tune"). Graban un nuevo album en 1970, aún inédito al no encontrar sello que lo publique, y desaparecen después hasta bien pasada la segunda década de los 90, en que editan nuevos discos (quizás el más conocido sea el que publican junto al Sonic Boom de Spectrum en 1998, "A Lake Of Teardrops"). Simeon Coxe III sigue en activo en la música, al frente de una revisionada Silver Apples. Dan Taylor falleció en 2005. Y si hablamos, para finalizar, de grupos hermanados, ¿por que no hacer una última referencia (a efectos meramente de seguimiento estilístico posterior) a Klaus Schulze, el músico que, según mi criterio, más se ha acercado y desarrollado los postulados electrónicos iniciados por la banda neoyorquina?. Pues queda dicho entonces.








6 ago 2014

PASEOS MUSICALES POR EL ESPACIO






"INTERSTELLAR OVERDRIVE, THE SHINDIG! GUIDE TO SPACEROCK"
Casi como quien no quiere la cosa, ya que la sección de LITERATURA de este blog está pensada para el comentario de libros "serios" leídos por el patrón de la casa, voy a incorporar hoy a la misma la referencia, y breve comentario, de algunas de las revistas musicales de cierta entidad que, por su extensión, contenido y calidad, merecerían el ser consideradas como LITERATURA MUSICAL; bien entendido, como dije al principio, que no se tratan exactamente de libros de tal género (tampoco de "obras menores"), en cuanto que su identificación "al uso" no debería permitir tal emparejamiento. Y le toca el privilegio de comenzar esta sección a la revista musical inglesa Shindig! que ha editado, hace pocos meses, un espectacular monográfico titulado "Interstellar Overdrive, The Shindig! Guide To Spacerock", exhaustivo (170 páginas en total)  y muy documentado estudio sobre uno de los géneros o estilos de música que, al que suscribe, más le apasiona. (Y mientras inicio el comentario, a modo de inspiración, suena el "Space Ritual" de Hawkwind en su "CollectorsEdtion" de 2007)

Sin atenerme exactamente al orden del propio contenido del monográfico, más bien guiándome por una suerte de "aleatoria influencia cósmica", indicaré al lector interesado que este "Interstellar Overdrive" parte de unos conceptos de conocimiento mínimos antes de entrar en harina. ¿Qué es el spacerock y cuales son sus antecedentes en el imaginario colectivo?...; la carrera espacial iniciada en la década de los 50 por las, entonces, dos super-potencias mundiales, y su posterior efecto en el rock´n´roll...; y a nivel musical,  las Bandas Sonoras Originales (BSO) de las principales películas de "ciencia-ficción"...; comentarios sobre una selección de discos que han tenido, aunque fuera tangencialmente, una conexión con este tipo de música, antes de entrar en la disección crítica de las canciones "Top 30" de este estilo, con mención especial al famosísimo "Telstar" de The Tornados (y a su genial productor Joe Meek). Referencia obligada a la célebre BBC Radiophonic Workshop (y su composición de referencia , "Dr.Who") , para antes de entrar en el propio apartado de grupos, hacer una breve reseña sobre un hecho que, en muchos casos, ha producido cierta confusión (y controversia) entre los aficionados, el llamado "spacerock" y la "psicodelia", sus encuentros y diferencias y, a modo de ejemplo, su influencia en grupos como Beatles, Rolling Stones, Byrds o el mismo Bowie.

En la parte, la más extensa evidentemente, dedicada a las bandas consideradas como arquetípicas de este estilo musical se hace mención inicial, y cuasi honorífica, a dos de ellas, Pink Floyd y Hawkwind. De la primera, conocido es que sus miembros, siempre que han tenido la oportunidad de hacerlo, han cuestionado profusamente su pertenencia a tal género (aunque no han podido evitar que el imaginario popular les haya agregado a tal estilo). De la segunda, por el contrario, sus componentes han hecho ( y siguen haciéndolo) un entusiasta panegírico de su consciente militancia en el mismo, y como premio a tal  manifiesta querencia, el monográfico premia al lector con unas hilarantes viñetas sobre la historia del grupo, además de un muy interesante y completo texto sobre las novelas, fanzines y producción gráfica que se han inspirado en el grupo de Ladbroke Grove. Y como bandas históricas, también ampliamente estudiadas en la obra, queda "espacio" (y mucho) para gente como Pink Fairies, y su estrecha relación y colaboración con Hawkwind, sobre todo en el intercambio que sus miembros realizaron en numerosas grabaciones y conciertos comunes; además de reseñar la imprescindible historia y hazañas de un portentoso grupo como Gong, mágica alianza entre Australia, Inglaterra y Francia (a la que no han sido jamás capaces de emular ninguno de sus más conspícuos representantes políticos). Una breve introducción, y no por ello menos interesante, a la vida y obra de Tim Blake, teclista original de Gong en su época dorada (y quizás el miembro más "conflictivo" de la misma), y un pormenorizado ensayo sobre las obras de Yes y Rush, y sus conexiones con el sub-género que podríamos calificar como "space-prog" (muchas veces también sinónimo de feliz mezcla), cerraría brillantemente la primera parte del monográfico.

Continúa la revista con un estimulante repaso a los grupos de distintos países que han aportado singulares representantes a este estilo y, como no podía ser de otra manera, Alemania se lleva la palma en este contexto geográfico. Ash Ra Temple, Amon Düül II, NEU!, Cluster y Harmonia caracterizan las mejores producciones musicales y apuestas estilísticas (incluyendo la imprescindible variante electrónica y experimental) de la categoría. Aparte de CAN, que no tiene un apartado intrínseco en la investigación del monográfico, pero que si es obligada referencia en muchas de las reconocidas influencias de grupos y artistas en este extenso ensayo, culmina el apartado teutón con un breve repaso titulado "10 Kosmische Klassics" que engloba a gente tan interesante como Popol Vuh, Guru Guru, Agitation Free, The Cosmic Jokers, Yatha Sidra, Tangerine Dream (y su imprescindible "Alpha Centauri"), A.R. & Machines y Sergius Golowin.

EEUU y Francia, mucho más los primeros evidentemente, son los siguientes países cosmonautas. El primero, en una fase inicial, con citas obligadas a la conocida como "Early American Electronica", con grupos seminales como Silver Apples (próxima entrada en la etiqueta MÚSICA), The United States Of America y Fifty Foot Hose. También primitivos exponentes de la mejor "spacerock" americana, no podían faltar las menciones al excelente Sun Ra, radicalizando su versión jazzística hacia paraísos extraterrestres, y George Clinton que, con sus aportaciones en Funkadelic y Parliament, introducen el dulzón sabor funky en este espacio sideral. Grupos americanos posteriores (mitad de la década del 70 en adelante), menos conocidos (no por ello indignos en su presencia), hacen acto de presencia. Chrome (del que se han reeditado recientemente sus primeras obras), Ra Can Row, ST 37, Architectural Metaphor (estos dos últimos mucho más contemporáneos), completan junto a Alien Planetscapes, la terna yanqui al monográfico. De Francia una única mención, quizá pobre al haber, seguro, mucho mayor campo de investigación. La del músico Richard Pinhas, inicialmente activista político en el París de 1968, y que cambia su quehacer hacia el campo musical, dando luz a muy interesantes composiciones contenidas en grupos como Schizo y, sobre todo,  Heldon.

No deja de contemplar la revista el movimiento de "free festivals" que en la época "thatcheriana" de mitad de los 80 agrupó en el Reino Unido a los últimos hippies de las Islas. Las celebraciones míticas del solsticio de verano en Stonehenge (y las primeras del festival de Glastonbury en su Worthy Farm de 1983) agrupan aquí, además de unos siempre rejuvenecidos Hawkwind, a grupos importantes como Ozric Tentacles y Omnia Opera, entre otros. Muy interesante el texto en este capítulo en cuanto refleja muy fielmente, no solamente la filosofía de comunidad y ayuda popular de los conocidos como "Peace Convoy", agrupaciones que incluían a los últimos "freaks" ingleses, sino también la incipiente actividad de mercados alternativos que los grupos participantes en los "free festivals" hacían con las grabaciones en cintas de sus producciones musicales. Movimiento que, dentro de su política "ultra-liberal" (esa que gusta tanto a los Aznar, Aguirre y demás ralea), ya se encargó de machacar y eliminar debidamente la baronesa Thatcher (tan amiga ella de Pinochet). Hecho aquí en falta, nunca se puede abarcar todo, una mínima referencia al insigne Julian Cope que, en gran medida. fue ejemplo durante esos años de una actividad personal, y musical, de retorno a un cierto paganismo primario para, como culminación, auto-proclamarse como sumo sacerdote de la comunión espacial con la naturaleza y el entorno rural.

Termina "Interstellar Overdrive" con un muy atractivo resumen sobre las bandas del "spacerock" de las últimas dos décadas y media. Tiempo y espacio para los imprescindibles Spacemen 3 y Sonic Boom (el Spiritualized de Jason Pierce sería para el autor una versión algo más comercial del género, aunque debo reconocer que obras como "Ladies And Gentlemen, We Are Floating In Space" son de las más representativas del estilo actualmente), Loop (asignatura pendiente, reconozco), Farflung, Litmus, The Heads o los, ya incorruptos, Hawklords. Y entre los calificados como "Space Cadets", nuevas apuestas como las de White Hills, Carlton Melton, Vibravoid y Sula Bassana/Electric Moon (escuela alemana), Astra, los japoneses Acid Mothers Temple, los escandinavos Oresund Space Collective y los galeses, predilectos de esta casa (y ya comentados en la misma) Sendelica.


Monográfico, este "Interstellar Overdrive" de la revista musical inglesa Shindig!, en definitiva, de muy recomendable adquisición y apasionante lectura. En inglés, eso si, pero sin problemas de comprensión para todo aquel que tenga un medio nivel en el idioma.




4 ago 2014

RAREZAS V. "MINIATURES", SEGUNDA PARTE.




"MINIATURES, A SEQUENCE OF FIFTY-ONE TINY MASTERPIECES EDITED BY MORGAN-FISHER"
Un error causado por la negligencia del corrector de texto de esta casa (que le ha costado la consiguiente y prescriptiva flagelación al calor del sol de Julio, justo en el innoble momento en que mayor concentración de moscas "cojoneras" hicieran su aparición), impidió terminar adecuadamente los dos últimos temas de la quinta banda correspondiente a  la cara A del "Miniatures, Rarezas IV, Parte Primera", publicado recientemente en este mismo blog.. Nos referimos al "The History Of Rock´N´Roll" de Andy Partridge (XTC) y al "Breather" de Phantom Captain. En el primero de ellos asistimos, sorprendidos, a un ejercicio de epítome musical, 20 segundos que abarcan los distintos y muy definidos estilos guitarreros que concretan las décadas de los años 50, 60, 70 e inicios de los 80. Impagable en su "minimalismo" expresivo, una genialidad propia del cantante y guitarra del grupo de Swindon. En el segundo, Phantom Captain, identificación artística de un grupo de teatro surrealista que se movía en el Londres de últimos de los años 70, la pieza nos alinea con un tipo de música que entonces se calificaba como "medioambiental y psiconecromántica" (?) , fascinante en su incomprensible significado. Y tomando carrerilla, al término de estos dos temas inexplicablemente olvidados, nos lanzamos por el trampolín de la cara B del disco, ensamblado por una idéntica estructura que organizara la cara A, 5 bandas con un total de 25 temas. Vamos pues con ellos.

Comenzamos con Ron Geesin y su tema "Enterbrain Exit". Poeta y músico multi-instrumentista, colaborador en algunas grabaciones míticas ("Atom Heart Mother" de Pink Floyd), nos deleita con un "spoken-word", acento del East-End londinense, culminándolo, para mayor asombro, con una suerte de vodevil guasón. Alejandro Viñao, reconocido compositor argentino, sigue con su "An Imaginary Orchestrina", resumiendo en un minuto una obra global, del mismo título, que tardó en componer un año completo; ejercicio multi-orquestal que se asemeja al repiqueteo de variados instrumentos y ecos. Fascinante, en cuanto supone una ruptura total con la estructura fundamentalmente musical de la compilación, nos enfrentamos a Quentin Crisp, especialista en narraciones "como ser vivo", alejados del convencionalismo propio del concepto textual de la literatura. Aquí, en su "Stop The Music For A Minute", se explaya a gusto relatando las maldades intrínsecas de la música. Coge la vez ahora Simon Desongher, uno de los ejemplos más nítidos de las excelencias de la "musique concrète", flautista y especialista también en tratamientos electrónicos de instrumentos acústicos, su "Tetrad" nos acerca al vuelo lineal de un murciélago en pleno mediodía. Sigue ahora Ralph Steadman, dibujante y diseñador de la portada de este "Miniatures", que debuta aquí como cantante, en plan puramente folk, con una oda al poeta inglés John Donne, interpretado por el propio Morgan Fisher en su destartalado y viejo harmonium. Y termina la primera banda con R. D. Laing y su hijo Adam. El primero, en la época de esta grabación, reconocido como uno de los más famosos psicólogos del mundo. Amante del free-jazz y devoto pianista. Su versión del "Tipperary", tema tradicional del folklore bélico anglo-irlandés (1ª Guerra Mundial), se asimila mucho más a las tonalidades armónicas propias de un "western-saloon-spaghetti" de Ennio Morricone, dicho queda.

La segunda banda inicia su recorrido con Trevor Wishart, entonces (1980) profesor de música electrónica y medio-ambiental de la Universidad de York, además de miembro en activo de la "Electro Acoustic Music Society". Su tema, "Beach Double", ejemplifica la cacofonía de instrumentos de viento y ecos inconexos, puro ejercicio que ensaya las posibilidades tonales del "final como principio", sin que quepa retorno armónico alguno. Acecha ahora la figura de John White, miembro de la "The Garden Furniture Music Ensemble", además de la "The Farewell Symphony Orchestra". Con estos antecedentes, que para los entendidos hablan de su querencia por la "música no-monumental", más otros menos extraños (colaborador con la Yehudi Menuhim School, con Gavin Bryars y Eno, además Director Musical del National Theatre...) nos ofrece en su "Scene De Ballet" un extracto de su "The Celestial Clock Factory", pieza al piano que parece marcar un timbre que se expande como ondas concéntricas. Excelente. Pasamos el turno a Ivor Cutler, conocido filósofo especializado en "música entimografista (?) y oblicua (!)". Colaborador en películas de Ken Russell, dibujante y caricaturista en diversos medios escritos. Su "spoken-word" "Brooch Boat", con tenebroso fondo musical marino,  corre más parejo al "te Deum" de una pieza sacra. Sobreviene a continuación Zazou, miembro del grupo francés ZNR (junto a Joseph Racaille, del que ya hablamos en la Primera Parte), también inspirador del movimiento "L´Esprit Nouveau", abogados de la "línea clara" musical, interpretadora de los conceptos de humildad y renuncia y su aplicación a la composición armónica. Su tema "Do Tell Us" experimenta con el llamado "wallpaper music", antecedente del posteriormente conocido, y comercializado, como "muzak music". Termina la segunda banda con Michael Bass & Ellen Tenenbaum (conocida "mezzo-soprano") y su extracto de una sonata de Bartok, "A Miniaturisation Of Bartok´s Sonate For 2 Pianos & Percussion (3rd Movement)"

Llegamos prácticamente a la mitad de la grabación de esta cara B con la tercera banda que se inicia con un tema del famoso batería de The Pretenders, Martin Chambers. Su "A Swift One" está dedicado al vuelo del vencejo común acompañado de su inigualable percusión. Bob Cobbing y Henri Chopin (este último presuntamente emparentado con el famoso compositor clásico); son dos poetas alineados a la corriente "no verbal" los que nos acompañan seguidamente. Su "Refreshment Break" es una oda literalmente "masticada" en homenaje al poeta francés Rabelais, y su final "j´ai bien mangé" (para quien le interese) lo suelo emplear como frase estrambótica después de haber satisfecho un buen condumio, cosas mías...Nos toca ahora una de las mejores piezas de la recopilación, el gran Dave Vanian de The Dammed y su "Night Touch", poema recitado al socorro nocturno del mejor Poe, maravillosamente macabro. Termina la tercera banda con Metabolist, muy desconocido grupo experimental británico que se da a conocer en "Enovations", antiguo magazine de los fans del ex teclista y compositor de Roxy Music. Su "Racing Poodles" es una pieza "dance" donde el caos y el ruido tienen ecos no tan lejanos a gente como Can, Gong y Magma.

Y comienza la cuarta banda con el grandísimo Gavin Bryars, autor de la obra maestra titulada "The Sinking Of The Titanic" (de la que espero hablar en un próximo (?) futuro). Aquí, con su tema "After Mendelssohn (137 Years)", se sirve al piano de sus propias manos (¡cómo no!), más las del anteriormente mencionado John White, para homenajear al compositor alemán. Muy buena. Nos adentramos con 1/2 Japanese en uno de los más conocidos grupos americanos de música rock de vanguardia. Los hermanos Fair (David y Jad) y Dreyfuss (John y Rucky) estimulan nuestros tímpanos con una versión caótica del "Paint It Black" de los Rolling Stones. Entra, seguidamente, otra banda digna de auténticos "gourmets" musicales, la famosa The Penguin Cafe Orchestra, y aquí presentamos a uno de sus miembros, Simon Jeffes, que con su "Arthur´s Treat", trata en formato de cuarteto de cuerda la pieza quizás más convencionalmente clásica de toda la compilación. Suena el toque de corneta a continuación, como si se tratara de una "diana cuartelera", para dar entrada a Mark Perry, editor en su tiempo del magazine punk "Sniffing Glue". Su versión del tema dylaniano "Talking World War III" es un ejercicio donde los estilos free-jazz y punk le llevan por caminos de total ruptura atonal. Finaliza la cuarta banda con el tema "89, 90, 91, 92", atribuida al gran compositor contemporáneo inglés Michael Nyman, realmente una de las joyas de toda la grabación. Pieza que utiliza, con una maravillosa secuencia de escalas armónicas, las cuatro últimas biografías que compuso para la película "The Fall", dirigida por Peter Greenaway ese mismo año 1980.

¿Cansados de tanta lectura, quizás un punto exhaustos de tanta información concentrada?; no se preocupen que ya comenzamos la quinta y última banda de la grabación, y lo hacemos de la mano del gran David Cunningham, miembro originario de los fabulosos Flying Lizzards (otro grupo del que tendremos que hablar). Su "Index Of Ends" no llega, desde luego, a sus célebres versiones de "Summertime Blues" o "Money", pero sí desarrolla sus más conocidas apuestas por el movimiento "non-musicality", breve e interesante. Y proseguimos con otro grande. ¿Quién desconoce a Kevin Coyne, tanto en su etapa en Siren como artista en solitario?. Pintor e ilustrador en muchas de las portadas de sus propios discos, en el momento de este su tema, "James, Mark & Me (In The Manner Of Tom Waits)", estaba colaborando con Robert Wyatt, de quien también hablamos en la primera parte. Aquí su participación pretende una suerte de ofrenda al escritor Joyce y al pintor expresionista Rothko. Magnífico. Prolongamos nuestro gozo con otra de las maravillas de la compilación, el tema "Hep" del grupo "avant-garde" francés Etron Fou Leloublan, uno de los participantes más destacados del mencionado (Primera Parte) festival de Reims. Una pieza de pulso "free-electronic" y gran percusión, digna de múltiples y exasperantes escuchas. Las dos últimas grabaciones nos sirven para presentar a Neil Oram, Ken Campbell & "The Science Fiction Theatre Of Liverpool" y a Pete Seeger. Los primeros impartiendo un curso acelerado de "spoken-word" en su "The Minute Warp", composición que en su momento trataba de aplicar musicalmente la "investigación sobre las filosofías y terapias de la Verdad" (?), el segundo, con su "Chorale From Beethoven´s 9th Symphony", afronta al dobro el fragmento de la misma conocido como "Song Of Joy", una versión que fue inicialmente grabada por el bardo americano en 1955 en su "The Goofin-Off Suite", una curiosa y atrevida, entonces, apuesta musical que pretendía desarrollar popularmente las ideas de esperanza y optimismo.


Para todos aquellos amantes de la música en general, rebeldes al estancamiento de estilos y abiertos a nuevas formas de experimentación, este "Miniatures" debería ser un disco de obligada referencia. Además, como todas las buenas compilaciones, ofrece al oyente interesado muy valiosa información que le valdrá, sin duda, para ahondar en sus conocimientos y profundizar en sus preferencias. No dejen de oírlo, si tienen ocasión de ello. Servidor, después de la paliza de recopilación, traducción y comentario de obra tan compleja, se encuentra algo extenuado pero feliz, eso sí, y con la confianza de que el esfuerzo empleado ha merecido la pena. Me espera un apetecible "gin-tonic" como premio a tan ígnea labor.


Nota: para los más interesados en esta iniciativa de Morgan-Fisher, comentar que existen otras dos grabaciones: "Miniatures 2, 1994" y "Miniatures 1 + 2, 1980-2000" (en vinilo las dos), más una recopilación en CD  de ambas, editada en 2008.


31 jul 2014

HASTA SIEMPRE, CAMARADA



CHARLIE HADEN                 "LIBERATION MUSIC ORCHESTRA"
No quisiera terminar este tórrido mes de Julio sin hacer un breve y merecido homenaje al recientemente fallecido músico Charlie Haden, nacido en Shenandoah (Iowa) en 1937 y muerto en Los Ángeles el pasado día 11. También decir que los textos sobre los obituarios de personas a las que admiro, sean de la condición o profesión que fueran, nunca han sido una especialidad de esta casa. El hecho de intentar resumir en unas pocas palabras (sobre todo cuando se trata de un sencillo homenaje) un cúmulo de hechos que tienen más que ver con las personales impresiones y sensaciones del receptor, me ha resultado la mayoría de las veces una tarea que puede poner en evidencia la cortedad profesional del escribiente, especialmente cuando no es, como es mi caso, un reputado especialista en la obra y vida del personaje del que se habla. No obstante lo susodicho, y a fuerza de resaltar el carácter meramente personal (y obligadamente subjetivo) de mis comentarios, quisiera simplemente dejar constancia de mi pesar y admiración por el músico fallecido, por el gran contrabajista Charlie Haden.

Mis primeros contactos musicales con su figura datan ya de algunos años atrás, no sabría cuantificarlos exactamente. Las primeras grabaciones del artista que pasaron por mis manos no guardaron un orden cronológico estrictamente hablando. Desde luego, si recuerdo con nitidez, la primera adquisición del maravilloso "Missouri Sky" con Pat Metheny, una obra que me dejó marcado a perpetuidad, como una especie de señal por la que Charlie me indicaba un camino a seguir, una suerte de pacífica intromisión en un universo de nubes y manzanas celestes. Aleatoriamente, siguieron otras compras como su "Rambling Boy, with Family & Friends" y su maravilloso "Jasmine" con Keith Jarrett; el primero más ligado a sus raíces y antecedentes como miembro de una gran familia y tradición musical americana; el segundo, un sencillo y sorprendente ejercicio de sumisión y entrega al oyente, haciendo de éste último copartícipe de la misma emoción que los propios músicos sintieran al crear una red de emociones inevitablemente humanas, belleza, ternura, profundidad, confianza, realidad, tristeza...

Pero la grabación que me conmocionó más profundamente fue su inigualable primera "Liberation Music Orchestra" de 1969, obra que publica ese mismo año al calor de los recuerdos de sus mayores, aquellos voluntarios norte-americanos supervivientes de la "Brigada Abraham Lincoln" que lucharon en la Guerra Civil Española, además de su más inmediata memoria, aquella que le hablaba de la figura muerta del último gran revolucionario americano, Ernesto "Ché" Guevara, en 1967, y también de los acontecimientos sucedidos con motivo de la Convención Nacional Demócrata en Chicago en el verano de 1968. Una auténtica demostración de la mejor música, independientemente de su estilo, como vehículo de conmemoración histórica, en este caso ejemplo de la lucha por unos ideales que, según manifestaba el propio artista en el mismo texto que acompañaba a la grabación, ojalá sirvieran para "asistir al nacimiento de una nueva sociedad de tolerancia y sensatez, donde el pensamiento creativo llegara a ser la más importante fuerza dominante en la vida de todos los seres humanos"

En lo que propiamente se refiere a la memoria histórica relacionada con la Guerra Civil, Charlie Haden se vale fundamentalmente del folklore republicano de la época, aquellos muy conocidos temas tradicionales que se entonaban tanto en los frentes de batalla como en la retaguardia. "Song Of The United Front", "El Quinto Regimiento (The Fifth Regiment)", "Los Cuatro Generales (The Four Generals)" y "Viva La Quince Brigada (Long Live The Fifteenth Brigade)". La relativa al "Ché" Guevara, "Song For Ché", escrita por el propio Charlie adaptándola, en un "mixing" donde se intercala al final una parte de la melodía del tema "Hasta Siempre" del compositor cubano Carlos Puebla, y las que rememoran el clima de enfrentamiento político y violencia callejera que se sucedieron en la ciudad de Chicago en el verano de 1968, "Circus´68 ´69", escrita también por Charlie, y la famosa "We Shall Overcome" de Pete Seeger. Completan el disco el "War Orphants" de Ornette Coleman y los magníficos interludios que Carla Bley aporta al comienzo, "The Introduction", en la mitad de la grabación, "The Ending To The First Side" y casi al final de la misma, "The Interlude (Drinking Music)".

Los músicos que participan en esta grabación, a los que Charlie en sus notas califica de auténticos y muy meritorios creadores, conforman un excepcional elenco de virtuosismo instrumental. Por nombrar a los más relevantes, Gato Barbieri (saxo tenor y clarinete), Dewey Redman (saxo alto y tenor), Don Cherry (trompeta y flautas), Sam Brown (guitarras, excepcionales cuando reflejan muy fielmente  el estilo candente del sonido de la guitarra española), Paul Motian (batería) y Carla Bley (piano, en la foto adjunta con Charlie), auténtica protagonista responsable de los arreglos generales de la grabación y, Charlie también lo reconoce, inspirada potencia creativa que alienta un ambiente general de compromiso y culminación de una obra que, a todas luces, merece el calificativo de grabación histórica.

No por ser, muchas veces mal que me pese, ciudadano de este país, dejaría de destacar la muy conseguida simbiosis entre la música folklórica española y republicana y la realizada por la propia formación de la "Liberation Music Orchestra", en cuanto intenta reflejar lo más exactamente posible el timbre orquestal y popular de las interpretaciones que de los temas reseñados se hacían en España durante la Guerra Civil. Lo consiguen sin paliativos de ningún tipo, al igual que el ambiente musical propiamente cubano de su "Song For Ché" mezclado con el "Hasta Siempre" de Carlos Puebla (del que doy personal testimonio de su fuerza reivindicativa al haber asistido a uno de los conciertos más "broncas" de mi época universitaria, el que ofreció con Los Tradicionales en el Teatro Monumental en 1977, no recuerdo el mes, y que fue posteriormente grabado en el disco "Cuba Si, Yanquis No", editado por Movieplay el mismo año). También consigue la "Liberation Music Orchestra" transportar en su "We Shall Overcome" al ambiente de profunda protesta política del Chicago del verano del 68, cuando las delegaciones de Nueva York y California se rebelan, entonando al unísono la conocida canción de Pete Seeger,  contra la falta de condena de la Guerra del Vietnam en la propia Convención Demócrata. Fuera del Anfiteatro Internacional de Chicago, en los parques colindantes de Lincoln y Grant, los "Siete de Chicago" y los MC5 se encargaban de alentar a los miles de congregados con sus arengas, mítines y conciertos, casi siempre interrumpidos por las feroces cargas policiales.


Así es que Charlie, mejor expresado que nunca, "Hasta Siempre" camarada. Empecé el mes de Julio con la referencia que hacía el insigne bloguero (y amigo) Gonzalo Aróstegui en su magnífica entrada "The Shape Of Jazz To Come" de Ornette Coleman, donde se mencionaba a Charlie como destacado participante de la grabación, y lo termino con este breve y emocionado homenaje al contrabajista americano. ¡Gracias por lo que nos toca, maestro!


27 jul 2014

RAREZAS IV. "MINIATURES", PRIMERA PARTE





"MINIATURES , A SEQUENCE OF FIFTY-ONE TINY MASTERPIECES EDITED BY MORGAN-FISHER"
Desconozco si Morgan Fisher, teclista de la renombrada banda inglesa Mott The Hoople , y quizás el más abierto de sus miembros a la experimentación musical (algunos lo calificarían también como su miembro más excéntrico), asistió al festival titulado "Nouvelle Musique, Rock In Opposition" que se celebró en la ciudad francesa de Reims durante los días 17 al 20 de Abril de 1980. Lo que si es probable es que se sirviera de la idea del festival para poner en marcha una iniciativa que por entonces, en una época donde la música rock ya había adquirido una cierta mayoría de edad, no dejaba de estar claramente en minoría ante la audiencia general de oyentes. Una música que, partiendo fundamentalmente de las teorías y enseñanzas impartidas por la escuela francesa de la "musique concrète" de Pierre Schaeffer y de los movimientos artísticos y políticos conocidos como "dadaísmo" y "situacionismo", pretendía desconceptualizar el arte y acercarlo, desproveyéndolo de un entorno formal opresivo, a una esencia más humanizada, haciendo más sencilla su propia creación y facilitando al receptor una sensación de mayor participación y cercanía.

Con esta idea en la mente Morgan Fisher se pone en contacto con una serie de músicos y artistas ingleses , continentales y americanos, algunos de ellos participantes en el mismo festival referido de Reims, otros totalmente alejados del propio territorio musical, y les propone la grabación de un tema musical, con un máximo de tiempo de un minuto, para dar lugar a la edición posterior de un Lp que recogería el compendio de la participación de todos los implicados. Por supuesto el tema musical, bien fuera una propia canción como tal, pieza instrumental, recitación literaria, grabación aleatoria de sonidos, o cualquier artefacto que tuviera un mínimo sentido de comprensión sensorial, quedaba al absoluto albedrío de los artistas elegidos. Muchos de ellos aceptarían la propuesta y, poco a poco, grabación a grabación, van remitiendo a Morgan sus cintas correspondientes para que, posteriormente, el músico de Mott The Hoople les diera forma en formato de vinilo y lo editara bajo el nombre de "Miniatures, a sequence of fifty-one tiny masterpieces edited by Morgan Fisher". Este vinilo, originalmente publicado en Inglaterra en el sello Pipe Records, lo sería en Europa a través del sello Cherry Red y en nuestro país por medio de la distribuidora catalana Edigsa en 1981. 

Con estas premisas fácil es comprender que el contenido de los temas que componen este "Miniatures" es absolutamente fascinante (evidentemente más para los amantes de la experimentación artística en general). Organizado en base a un total de 10 cintas, cada una de ellas con un número aleatorio de temas, se subdivide a su vez en 26 cortes en la cara A y 25 en la cara B del disco. Se incluye igualmente en el Lp un enorme póster, en forma de collage, donde se facilita al oyente la actualización discográfica de los músicos participantes e información sobre el resto de artistas, además de una serie de fotografías, pictogramas y textos (algunos realmente hilarantes) que vienen a conformar un auténtico, y muy meritorio,  trabajo de compilación de las corrientes artísticas más vanguardistas que se dejaban ver ya en los mismos inicios de la de década de los 80 del anterior siglo.

La primera cinta de la cara A contiene 5 temas. Encontramos en ellos en primer lugar al añorado Olie Halsall junto al menos conocido John Halsey (miembro de The Rutles, esa maravillosa banda que parodiaba la música de The Beatles, además de guitarrista participante en el "Transformer" de Lou Reed y músico en alguna de las giras de la época de Joe Cocker). Su tema "Burn Love", una suerte de recitación desganada de un crooner somnoliento, que va elevando su intensidad según se desarrolla el tema y cambia su lengua del inglés a alemán. Le siguen los irreductibles (en su anonimato) The Residents , versioneando el "We Are A Happy Family/Blai Ha" de los Ramones. Imaginarse el embrollo resultante es cosa fácil. Continuamos con Roger McGough, un escritor y lector de textos, miembro de una troupe de músicos viajeros (que recuerda un tanto a la fórmula de Ronnie Lane con su Slim Chance), la Scaffold & Grimms. Su tema, "The Wreck Of Hesperus", una recitación literaria que, dada su velocidad y vértigo, se convierte en una atolondrada extravagancia. Nuestro protagonista, el propio Morgan Fisher nos "deleita" a continuación con una composición que supone una sucesión de poemas de Blake, Parry y Bridges con una variante musical que viaja desde la inicial sonoridad de las catedrales a una leve diáspora de versos ritmicos, su tiítulo "Green and Pleasant". Culmina la primera cinta con John Otway, un auténtico "performer" muy conocido y prestigioso (en muy amplios círculos, TV incluida) de Inglaterra. Aquí interpreta con su amigo Adam Francis "Mine Tonight", una deliciosa canción acústica.

La segunda cinta comienza con una levísima versión del "My Way" de Frank Sinatra interprentada por Pete Challis y Phil Diplock, tan ingrávida y extraña versión que supone una auténtica deconstrucción de la original. Proseguimos con nuestro admirado Robert Wyatt, con uno de los mejores temas del disco, una maravillosa, triste y melancólica versión del "Strangers In The Night", también de Sinatra. Reanudamos nuestra ruta con Mary Longford, conocida productora teatral, que toca por primera vez el bajo en un delicioso tema titulado "Body Language", acompañándose de unos magníficos efectos de sonido. Atención porque ahora aparece el genial Andy "Thunderclap" Newman, miembro de la imprescindible formación creada por Tonwsend y Lambert (Thunderclap Newman). Su tema, "Andy The Dentist", nos transporta a una suerte de vodevil típico inglés con texto hilarante incluido. David Bedford, compositor inglés muy conocido por sus trabajos con Kevin Ayers ("Joy Of A Toy") y Mike Oldfield (la versión orquestal del "Tubular Bells") nos asombra en menos de un minuto con una de las obras clásicas más universales, "Wagner´s Ring In One Minute". 

Nos adentramos ya en la tercera cinta con el primer corte debido a Fred Frith (al que tuve la suerte de ver en el "Johnny" de Madrid con su banda Henry Cow y me firmó su autógrafo en una bota de vino, preguntándome previamente "..are you sure"?). Su tema "The Entire Works Of Henry Cow", en tan solo un minuto, resulta un auténtico resplandor de síntesis compositiva. Tocamos ahora a Maggie Nicols, que trabajó en la Spontaneous Music Ensemble (antigua guarida también de una tal Julie Tippett, nacida Driscoll, ¿les suena?). Su tema, "Look Beneath The Surface" es una de las piezas más conmovedoramente hermosas de la compilación. Alargamos nuestro repaso con Joseph Racaille, miembro de la banda ZNR (que recreaba el espíritu del gran Erick Satie; algún día hablaremos de sus maravillosas "gymnopedies"), uno de los participantes en el festival de Reims y que nos asombra aquí con el tema más corto de la recopilación, "Week-End", en apenas veinte segundos. Nos escolta ahora otro grupo que también participó en el festival de Reims, The Work, formado por antiguos miembros de Henry Cow. En su participación, "With Wings Pressed Back", usan mezcladores donde los sonidos quedan modulados como si se tratara de un solo instrumento; resultado, quizás la pieza más "dada" posible de la compilación. Tremina la tercera cinta con Neil Innes y su hijo de 5 años. Neil fue fundador del mítico grupo Bonzo Dog Doo Dah, y también participó en las grabaciones musicales y fílmicas de los anteriormente mencionados The Rutles. Aquí su hijo nos impresiona versioneando a la batería el famoso "Cum On Feel The Noize" de Slade.

Con esta pieza sorprendente termina la tercera cinta y nos adentramos en la cuarta con Herbert Distel, un experimentado minimalista suizo que nos sorprende realmente con la grabación más original del Lp, "Toscany In Blue Last Minute" , una "orquesta animada" por los sonidos generados por tres gatos, un gallo, cinco grillos, una sección coral de ranas y dos pájaros, uno carpintero y un cuco. Sin palabras. Prolongamos nuestro grato "tormento" con el gran Lol Coxhill, saxofonista de vanguardia, participante en numerosas grabaciones de grandes, muy grandes como Rufus Thomas, Moses Allison, Otis Spann o "Champion" Jack Dupree, también en alguna grabación del The Whole World Band de Kevin Ayers. Su tema aquí, "An End To The Matter", apuesta por un solo de saxo comedido en su forma y contenido. Proseguimos con Ken Ellis, personaje curioso que, en sus épocas, se dedicaba a recitar textos de rock en el famoso Speaker´s Corner de Hyde Park. Minimiza aquí un breve texto literario de Alexander Solzenhitsyn titulado "One Minute In The Life Of Ivan Denisovich". Y terminamos la cinta con un tema de Steve Miller, quien no hace casi falta presentar (miembro de Alexis Korner, Free y Caravan, entre otros). Gran pianista, la pieza que nos presenta, "Alice", lleva el nombre de su perro. Un delicado corte donde su piano nos transporta a una probable nebulosa campiña inglesa.

Permanezcan, por favor, atentos ya que entramos en la última cinta de la cara A, la quinta, que nos presenta inicialmente a Norman Lovett, un "performer" a la usanza del anteriormente mencionado John Otway. Aquí solaza al oyente con un texto medio inconexo que titula "John Peel Sings The Blues Badly". No cesa nuestro empeño al llegar a una de las mejores piezas de la compilación, la ideada por el autor francés Patrick "Pepe" Portella, amigo del anteriormente mencionado Joseph Racaille, clarinetista de su grupo ZNR, y también participante en el festival de Reims. Su tema "Seron Nous Les Coudes" está sobre-grabado en varias multipistas y nos ofrece un muy interesante sonido homogéneo. LLega, a continuación, George Melly, cantante de jazz y experto en performances dadaístas y surrealistas. Amigo del pintor Magritte durante muchos años, su pieza en el disco, "Sounds That Saved My Life", es un ejercicio pianístico de un famoso poema dadá del poeta Kurt Schwitters. Y terminamos, gracias por su paciencia, la quinta cinta con el imprescindible Robert Fripp, en esta ocasión ya fuera de su King Crimson y de sus posteriores colaboraciones con Eno. En ese momento estaba trabajando en su proyecto con su nueva banda "The League Of Gentlemen" y nos ofrece una sobria pieza de sintetizador titulada "Miniatures", como el mismo nombre de la compilación.


Les espero a ustedes en la segunda parte de este "Miniatures" que expondrá, mejor con mayor brevedad, la cara B y las cintas correspondientes de esta tan interesante (espero que para algunos así lo haya sido) recopilación multi-artística de algunos de los más celebrados autores de la primera década de los 80.

23 jul 2014

IGNORANCIA




THE BEVIS FROND                "WHITE NUMBERS"
Ignoro totalmente cuando supe algo sobre The Bevis Frond, la banda creada por el considerado por algunos expertos como el "Verdadero Rey Underground de la Psicodelia Inglesa". Pudo ser en alguna revista especializada hacia la segunda mitad de los años 80 o, en la misma época, fruto de alguna recomendación que me hiciera algún "dealer" en varias de las tiendas de discos que entonces frecuentaba en Madrid, "Record Runner", "Tony Martin" o "Discos del Sur". El caso es que allá por el 88 llegó a mis manos una recopilación de la banda, "Bevis Frond Through The Looking Glass", editada por un maravilloso y esotérico sello londinense Reckless Records (creo que ya desaparecido), y que daba a conocer a los aficionados varios de los temas que el líder de la banda, Nick Saloman, había editado anteriormente en otros LPs y en su propio sello, el también mítico Woronzow Records  (éste aun existe afortunadamente). El efecto que me causó tal pieza fue de un extraordinario asombro. Un músico de un talento portentoso que, haciendo alarde de su propio virtuosismo, tocaba la guitarra sin púa (como si los ángeles volaran sin alas), además de otros instrumentos que dominaba a la perfección, piano, bajo y teclados. Una posterior entrevista con el artista en el "Ruta 66" (¡cuanto le debo a esta revista!) en Junio del 94 me puso más en antecedentes y asentó aún más mi admiración por este vecino de Walthamstow, barrio norteño de Londres que pienso, en homenaje a nuestro protagonista de hoy,  visitar en mi próximo (e improbable) viaje a la capital inglesa.

Ignoro también, y esta ausencia puede que pese más como una losa en mi conciencia, cómo desde esos años de conocimiento previo (1988-1994) no tuve la oportunidad de ir adquiriendo parte de la obra del artista londinense, aunque en mi descargo debo admitir que no era nada fácil el hacerse con ella, entre otras cosas porque los discos que se iban editando lo hacían en cantidades minúsculas (no más de 250) y su llegada y distribución a nuestro país no era tarea sencilla. Vuelvo ahora afortunadamente al redil del que nunca debí salir con la adquisición y atenta escucha de la última obra publicada por The Bevis Frond el año pasado, el maravilloso "White Numbers", triple Lp que contiene 24 canciones agrupadas en dos vinilos más un tercero que añade las dos partes de una maravillosa "jam" casera titulada "Homemade Traditional Electric Jam", con los textos de las canciones incluidos.

Ignoro igualmente por que cuando un servidor tenía la tierna edad de 5 años no hizo lo mismo que Nick Saloman hiciera en su tierra natal, aprender a tocar el piano y además, dos años después e influenciado  por The Shadows, cambiarse a la guitarra para formar su primer grupo, cuando no era más que un mero colegial. También como excusa podré decir que entonces en mi país ("mierda de país" como ahora bien dice Rosendo Mercado en su último "Vergüenza Torera"), los chavales vivíamos más atrapados entre los "últimos coletazos del Imperio hacia Dios" y, ante tal hazaña épica, no cabían demasiadas alternativas liberadoras. Lo que sí pude paliar en parte fue algo de lo que Nick se hartaría cuando era adolescente en el inolvidable "swinging London" de los 60, aunque eso sí, ni color con el contenido ni con el continente. Mientras él no se perdía por entonces los grandes conciertos en los Roundhouse, Marquee o UFO, yo veinte años después, no faltaba a ninguno en los RockOla, El Sol, El Jardín, La Universal, La Montesol u otros similares. Algo es algo.

Ignoro si los que lean esta entrada conocen o no algo de Nick Saloman y The Bevis Frond. A aquellos que no tengan la suerte de hacerlo, se lo recomiendo muy de veras. Y es que hablaba antes del virtuosismo instrumental del músico inglés, expresado más significativamente en su personalísmo estilo guitarrero, una especie de cruce entre el mejor Jimi Hendrix, nuestro admirado J. Mascis o el más desconocido (pero no por ello menos digno de elogio) Greg Sage de The Wipers,  cuando aborda temas en una onda más de "hard-rock-melódico", sus riffs creando un escalonamiento de capas que elevan la melodía hasta terrenos a veces psicodélicos, otras, las más sosegadas, creando ambientes más folk-rock-ácido en la senda "byrdiana". En el primer caso cuenta Nick con la inestimable ayuda, y seguimos hablando de este su "White Numbers", de Paul Simmons, otro guitarrista que se acopla maravillosamente con nuestro protagonista, facilitando la estructura rítmica para que, a continuación, Nick vuele tan alto como las cigüeñas en las cubiertas de las más innacesibles catedrales sónicas. La base rítmica, compuesta por Ade Shaw (ex Camel) al bajo y Dave Pearce a la batería, refuerzan con sus punteos un andamiaje, a veces avasallador, otros más ligero, logrando un cúmulo de sonidos que transportan fácilmente al oyente al típico territorio efervescente y/o somnoliento del que nunca querría salir. 


Ignoro del mismo modo el afán de algunos críticos de la época (ya no tantos en la actualidad, cuando el artista ha logrado desde luego un cierto nivel de reconocimiento) en afearle el que no se alzara a los más altos peldaños de la fama, dada su relevancia como hombre de música global, esto es, compositor, multi-instrumentista, escritor y editor de magazines "on-line" (véase su muy plausible creación "Ptolemaic Terrascope"), o participación en sugestivas compilaciones como "Children of Nuggets: Original Artyfacts from Second Psychedelic Era - 1976-1995", además de sus grabaciones (entre otras muchas) con luminarias del calibre de Twink de The Pink Fairies, Country Joe McDonald o, más recientemente, Mary Lou Lord. Nick Saloman ha ido siempre por libre, ajeno al "mainstream" comercial por supuesto, sabedor de que su propuesta musical quedaba, y lo sigue haciendo, reservada para un determinado público, aquel que prefiere la estancia en el garito desconocido, cargado de miradas detonantes y humo púrpura, frente a los macro-conciertos y festivales de moda, donde la mera apariencia es el disfraz más "cool".


Dicen que no hay peor ignorante que aquel que ignora su ignorancia. Reclamo pues la mía, la relatada en este breve ensayo, como un ejercicio de pura humildad, un desamparo alimentado por muchos años de alejamiento, consentido o no (ya da igual a estas alturas) de la obra de un auténtico genio del rock, Nick Saloman, que, de haber seguido la senda contraria, seguro que hubiera llenado mis días de más soles, de más dudas, de más preguntas, de más vida. Hay un párrafo en uno de los temas del disco, "Begone" (y solo reseño uno entre montones de ellos) que dice: "Your plans of thought  will leave no vapour trails..."; nada va a quedar de tus planes, ni siquiera una breve estela de humo; y aunque ya lo intuía no por ello dejo de ser menos ignorante.