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29 abr. 2013

ÉXTASIS




VIBRAVOID     "THE POLITICS OF ECSTASY"
¿Existen realmente políticas para el éxtasis?, y si así fuera, ¿podemos imaginar una guía de obligado cumplimiento, una especie de protocolo de comportamiento correcto para conseguir y mantener una situación extática? La primera opción que me viene a la mente es repasar el concepto de "éxtasis" que aparece en el Diccionario de Autoridades de 1732. Dice así: "Arrobamiento de espíritu que dexa al hombre fuera de sentido, o por la fuerza de una vehemente imaginación, o por alguna súbita mudanza de un placer repentino, o no temido pesar, o por operación divina"

A ver si nos entendemos. Éxtasis y espíritu van de la mano; el hallarse fuera de sentido,es ser insensible; producto de una imaginación exacerbada, locura acaso; placer inesperado, el que buscamos afanósamente no entraría pues en el escenario; falta de pesar, casi imposible en nuestros días; y si es divino no estaría al alcance de los hombres. Pues no, no entiendo gran cosa.

Vibravoid, esto es, una cuadrilla de Düsseldorf, compuesta por Christian Koch, voces y guitarra, Robert Braune, a la batería, y un tal M. Lammert al bajo, llevan funcionando desde 2000 en el circuito post-kraut, rock espacial, psicodelia ácida o así. Este su trabajo "The Politics Of Ecstasy" se publicó en 2008 después de una larga gestación de 4 años, y viene a consolidarles como uno de los grupos más interesantes del panorama musical actual, lejano al "mainstream" de super estrellas o grupos aptos para todos los públicos, más bien alineados hacia unos oyentes interesados en melodías herederas de los padres fundadores de los estilos más subterráneos.

 En su cara A se amalgaman 7 temas que epitomizan todo el ambiente y la atmósfera ideal para crear un viaje iniciático, siempre hay un comienzo por muchas veces que se escuchen. Espacios abiertos a la instrumentación multiforme, distorsiones guitarreras, reverberaciones electrónicas, "overdubs" sincopados, cintas aceleradas. Corren melodías pinkfloydianas en la pieza que da título al disco, versionean de una forma personal a Strawberry Alarm Clock en su conocido tema "Incense and Peppermints", trasiegan armonías astrales en "Doris Delay" y "Playing With Beuys", los teclados son misteriosos en "Oscillations", hay ecos de pensamientos paranormales en piezas como "Audio Revolution 1" y "Late As A Morning"

La cara B se compone de un único corte, "Your Mind Is At Ease" que comienza y se extiende con una base instrumental muy sólida, alzándose perezosamente en capas de inconsciencia para trasladar al oyente a nuevos campos sensoriales, las neuronas transmitiendo constántemente señales de un feliz descontrol. Súbitamente la música se torna de laboratorio y la experimentación cae en una cubeta que cambia el rumbo completamente. Afortunadamente, al final del tema, vuelve la explosiva recitación inicial a controlar la nave. No llega a aterrizar y sigue su itinerario hacia unas cariátides lunares que solo Lovecraft pudo presentir.

Mención especial para la presentación del Lp por el sello ateniense Anazitisi records. Extraordinaria imaginiería psicodélica, "sleeve" con colores deslumbrantes, poster de la banda incluido.

Vibravoid. No olviden el nombre. Estos alemanes son, afortunadamente, algo mucho mejor que la Merkel y el insoportable Vettel.

ASÍ NOS VÁ


GONZALO ARÓSTEGUI LASARTE    "En los antípodas del día"
A través de mi conexión bloguera musical descubro al autor de ésta su segunda novela, publicada en 2012 por "Ediciones Baile del Sol" de Sta. Cruz de Tenerife. Gonzalo Aróstegui, además de navarro residente en Madrid desde hace mucho tiempo (lo cual es un plus de linaje), es escritor y un excelente especialista en música contemporánea (rock y jazz fundamentalmente). Ha colaborado igualmente con la revista Ruta 66, como cronista cinematográfico, y lleva el timón de un muy recomendado blog musical titulado http://raggedglory.blogspot.com/
 
La novela plantea, de forma directa y cruda, la dicotomía vital del protagonista, Rafael Hernández, un joven de Carabanchel, recién licenciado en Filosofía, y que se mueve básicamente entre su exacerbado amor por el rock and roll, fiel de la balanza que le aporta los momentos más intensos -personal y colectívamente- y los avatares y penurias de un trabajo precario como teleoperador de marketing telefónico, el otro apartado vital que le trae por la calle de la amargura. Entre ambos mundos transitan distintos personajes, compañeros de aventurás lúdicas unos, más proclives a acompañar a Rafael en su desahogo orgánico (cervezas, drogas, sexo, lo típico de lo convencionalmente asociado a la pasarela roquera), otros,  los que coinciden en las distintas empresas de telemarketing donde Rafael presta sus servicios, personajes que están bastante bien definidos, quizás mejor que los colegas de juergas que no dejan de ser protagonistas como grupo, apartados de una personalidad más individualizada e impactante. (Tampoco sería justo dejar que asomaran un poco la cabeza de este grupo algún personaje como el de Raquel, su novia, y Juan Carlos, colega de la cuadrilla que elige otras vías de escape).
 
Como decía anteriormente, me atraen bastante más los personajes con los que Rafael se topa en su entorno laboral y, sobre todo, con aquellos con los que tiene que convivir durante su etapa en el turno de noche de la empresa. Pasan por sus páginas personajes de todo pelaje; compañeros sin más, amorfos individuos incapaces de mojarse por nada, otros más comprometidos que se enfrentan de cara a situaciones claramente injustas, aquellos que encrespados en el oportunismos del ascenso muestran a las claras su faz más vil y rastrera, los últimos,  que ya ascendidos juegan claramente dentro del marco político de los ejecutivos de nivel. Hay también espacio para los representantes sindicales y, en la última parte de la novela, se desarrollan en su campo de acción e influencia los últimos acontecimientos laborales del protagonista. Se nota, en definitiva, el buen grado de observación del autor que, este humilde comentarista, reconoce como datos más que fiables al haber estado trabajando en una gran empresa durante los últimos veinte años de su vida.
 
Sea lo explicado el motivo, que lo es, "Los antípodas del día" no será exclusivamente del agrado de los lectores amantes del rock, dadas las copiosas referencias a discos, grupos, conciertos, garitos y conversaciones que sobre el tema se suceden continuamente, si no también se amoldará al gusto de todos aquellos que busquen entre sus páginas un fiel reflejo de lo que ha sido la vida en España para una generación desencantada. Aquella que, bien preparada académicamente, se enfrenta al inicio del nuevo siglo XXI con sus ilusiones de engarzarse en un entorno laboral y social adecuado y que, lejos de ocurrir así, se ve inmersa en la más canalla manipulación empresarial y falta de futuro como consecuencia. Así eran las cosas entonces, y así siguen más de una década después...
 
Del personaje principal Rafael, queda al final una interesante conclusión. La primera relativa a lo que en principio parecía ser una apuesta arriesgada, pero proclive a dar un valor añadido a la novela, y que era su intención de completar una tesis de final de carrera sobre el "nacionalismo " y trascribirla como parte de la novela. A las pocas páginas el autor decide no utilizar esta variante narrativa y, según mi ipinión, priva al lector de un contrapeso que bien pudiera haber jugado un papel más enriquecedor del libro. La segunda hace referenvia a lo que podríamos llamar la "vampirización" del personaje principal. Su entrada y consolidación en el turno nocturno de la empresa cambia su carácter . Acaba por convertirse, después de cuatro años, en un ser de La Noche y queda finalmente el sabor amargo de que estamos ante otro personaje distinto, aquel que se enfrenta ante su descoloque vital sin soluciones en la mano.


28 abr. 2013

SOPA DE TALLARINES

 
 
 
ELVIS COSTELLO & THE IMPOSTERS    "MOMOFUKU"
En la deliciosa tarea de ir desempolvando los discos de Elvis Costello hoy le toca el turno al "Momofuku", título que, por lo visto, tiene que ver con un personaje taiwanés que inventó la sopa de tallarines empaquetada (?).

Le acompañan en esta grabación los renombrados The Imposters, esto es, Steve Nieve a los teclados, Pete Thomas a la batería y Davey Faragher al bajo. Otros músicos de sesión, siempre Elvis se ha sabido acompañar de un elenco de colaboradores de primer nivel, Tennessee Thomas a la percusión, "Farmer" Dave Scher, al "pedal steel", dos Jonathan, Rice y  Wilson  en sendas guitarras (Gibson J-45 y Fender Telecaster), David Hidalgo (el de Los Lobos) con su Telecaster también, además de un coro de voces, el "Supergroup",  compuesto por Jenny Lewis, el Jonathan Rice, "Farmer" y Davey.

Se puede colegir, sin temor al error, que dados los músicos participantes es éste un disco de guitarras, ya que en algunos temas llegan a ser cuatro las que participan. Siendo así, evidentemente, no deberíamos soslayar la extraordinaria labor que hace Steve Nieve a los teclados, "alma mater" de muchas de las estructuras rítmicas del album, al igual que Pete Thomas que, con su batería, comprende a la perfección el tiempo y modo de cada tema. El propio Elvis y Jason Lader ejercen en las labores de producción,  dotando a la grabación de unos arreglos brillantes y una atmósfera apta para todos los públicos.

La cara A comienza con tres trallazos de fuerza cegadora. "No Hidding Place", tema muy costelliano con preciosa melodía, "American Gangster Time", con un contrapunto de teclado de Steve colosal y "Turpentine", cuatro guitarras entrelazadas sostenidas por una doble percusión y unos coros celestiales. Decae algo en los dos temas que siguen, "Harry Worth" y "Drum & Bone", siendo ambas dos piezas más lentas (la primera tiene incluso un aire de bolero) que rebajan la potencia inicial. Termina la cara con un corte que recupera el tono vitalista, "Flutter & Wow", aportando aquí David Hidalgo su toque personal con un Steve Nieve marcando con su piano un ritmo contundente.

La cara B se inicia con el que parece a primera vista el tema más puramente rock, "Stella Hurt", pero a medida que transcurre, los arreglos de piano y guitarra le otorgan una personalidad más abierta, más rica. Destaca además en esta cara el corte "Song With Rose", tema compuesto al alimón entre Elvis y Rosanne Carter, con una bellísima armonía vocal. "Mr. Feathers", la voz de Costello aquí va de "crooner" en un ambiente de vodevil que recuerda a The Kinks, "Pardon Me Madam, My Name Is Eve", las armonías vocales e instrumentales muy bien conjuntadas y "Go Away", en una atmósfera de "merry-go-round", mantienen el alto nivel de la grabación. Solo "My Three Sons" hace perder la atención al oyente. Un excelente resultado, en definitiva.

"Momofuku" aparece en un año, 2008, en que los seguidores del artista londinense andaban un poco mosqueados. Hacía ya cuatro años que Costello no entregaba algo reseñable ("The Delivery Man", también con The Imposters). En 2006 había editado una de sus rarezas,  "My Flame Burns Blue" con la Metropole Orkest interpretando algunas de sus más conocidas versiones de antaño, un ejercicio más adecuado para mentes eclécticas, y se esperaba con auténtica expectación su nuevo trabajo. Este "Momofuku" de nombre tan exótico, no defraudaría a los viejos seguidores.                                 

TE A LAS CINCO MENOS CINCO


Terminaré la  tríada inicial de fotos relacionadas con los coches clásicos con dos fotografías tomadas en Londres en el verano de 2009. Caminando por Kings Road hacia el puente de Battersea, en una tranquila calle separada por un corto y espacioso bulevar., la otra en Portobello Road.

Se trata, como todos los aficionados habrán descubierto, de un Morris Minor 100, vehículo de la clase popular inglesa, y de un Aston Martin V8, ésta ya objeto de posesión de las clases más acomodadas.


Sirvan estas humildes tomas gráficas como homenaje a una ciudad y un país que significan un auténtico paraíso para los amantes de los coches clásicos. Los ingleses, tan "especiales" en tantas cosas, no dejar de ser realmente admirables en la conservación de su tradición más genuina, y los vehículos clásicos son buena prueba de ello.



27 abr. 2013

SUEÑOS

 
 
LOW    "THE INVISIBLE WAY"
Corre un aire helado entre las flores y un ritmo de hojas caidas cubre el jardín recién segado. Hay pájaros que ya no surcarán esta primavera un cielo que, repentinamente, se ha convertido en reflejo de hojalata. Y ese espejo, al que cada mañana se enfrenta un hombre distinto, sigue sin mentir, sigue mostrando la imparable paradoja de la vida.

Nuestras oraciones se hacen más grandes durante el silencio, aquel que ocupa el último chirrido de la mecedora recien quieta; la palabra que nunca se dijo cobra todo su valor cuando la pequeña araña, descubierta por nuestros ojos asustados, corre buscando un refugio inexistente. Se abren puertas que no tienen marcos, entra el aire de los primeros colores del día por ventanas sin cristales, un papel deshilachado baila empujado por la falta de viento, se oyen pasos acercándose, pero no llega nadie a tu casa.

Ayer se elevaron coros en mis sueños, tic-tacs repetitivos que fraguaban lamentos en la cabaña del lago. Me acercaba rodeado de una niebla azul al zaguán derruido y ví la calavera lunar de un botón blanco, por sus agujeros salían larvas que después volaron. Se removía alocadamente mi cabello y, al golpearme en la cara, una lluvia de agujas llegaba muy lentamente hasta mis pupilas.

Quiero así, mis dedos siendo sendero de insectos, dormir pegado al campo fresco. Llorar cuando llegue de mañana el rocío a despertarme, aletear con el grillo en las tardes infernales de calor, lamer la senda de la babosa que busca el tallo de la planta, ser nada en la palma mullida del gato, o tan solo el breve asombro de una brizna de hierba.

Low llega desde Duluth hasta una buhardilla de Madrid, iluminada por nubes retrasadas de Abril, y expande su mensaje. "The Invisible Way" hace patente en sus palabras, en su ritmo portentosamente lento, en sus armonías aterciopeladas, la necesidad de luchar contra el tiempo perdido, aquel que solo trasciende con la mirada de un niño.

Mimi Parker, Alan Sparhawk, Steve Garrington y Jeff Tweedy, como productor, lo han soñado también.                                   

26 abr. 2013

HOMENAJE A JOHNNY




JOHNNY WINTER   "JOHN DAWSON WINTER III"
Corría 1974, le tengo un gran cariño a ese año, y CBS, a través de su subsello Blue Sky,  publica el último disco de Johnny Winter, aristocráticamente titulado "John Dawson Winter III". En la portada, el artista vestido de smoking y con una pajarita que más bien parecían las orejas de un elefante. En el reverso, fotografiado sonriente con dos de sus músicos, Rick Derringer, guitarra y Randy Jo Hobbs, bajo. Johnny luce un extraño y largo collar al cuello, una serpiente de plata se enrosca en su pecho...

Mi apego al guitarrista tejano viene de algunos años antes cuando CBS publicó la maravillosa recopilación "LLena Tu Cabeza De Rock" en el año 1970. En el último tema de la cara B aparecía Johnny interpretando un tema propio "I Love Everybody". (Queda como asignatura pendiente dedicarle una entrada a la referida recopilación, de grandísima importancia en mi educación musical)

Ignoro cuantas centenares de veces he podido escuchar el "John Dawson III" de Johnny Winter, ahora lo hago espoleado quizás por la urgencia, ya que en pocas horas asistiré a un concierto suyo en la Sala Arena de Madrid, pero en todo caso, ahora como antes, los buenos recuerdos se agolpan en mi mente.

La cara A del disco tiene 4 temas que son una pura exaltación del rock en su significado musical y social. "Rock And Roll People", tema compuesto para Johnny por John Lennon, "Golden Olden Days Of Rock & Roll", "Self Destructive Blues" y "Raised On Rock", se estructuran en base a las armonías más convencionales del rock; guitarra poderosa, base rítmica apelmazada, piano jugetón que abre el campo hacia aromas "boogies", melodías donde el blues blanco se define con autoridad. El último tema de dicha cara, "Strange", para mí siempre fue el de referencia del disco, es una balada con fuerte personalidad blues donde la voz de Johnny se extiende hacia lamentos mundanos de forma convincente.

La cara B comienza con dos piezas trotonas donde las voces y guitarras del artista cabalgan sin desmesura, pero con convicción. Se llaman "Mind Over Matter" y "Roll With Me". La siguiente, "Love Song To Me", está estructurada más en un estilo "barrel-house" y "country" que, sin estar conseguida al cien por cien, si hace un papel jugetón en el conjunto de la grabación. La mejor guitarra de Johnny se encuentra en el siguiente tema, "Pick On My Mojo", sus cuerdas arañando la atmósfera con un sonido marca de la casa, un solo estratosférico sirviendo de extenso puente rítmico hasta el final de la canción. "Lay Down Your Sorrows", es un blues-rock de medio tiempo que, acorde con su título, permite al artista, a los coros, a los teclados y al grupo de vientos, crear un ambiente donde la riqueza instrumental otorga al tema una personalidad propia. Finaliza la cara y el disco con el tema más genuinamente blues, "Sweet Papa John", donde la "steel guitar" de Rick Derringer profundiza en sabores añejos, propios del "bayou" más auténtico, mientras la batería de Richard Hughes marca un ritmo funerario.

Bueno, me voy corriendo a ponerme la camisa de leñador, los vaqueros mugrientos, los zapatones con calzas, imprescindibles, y salgo disparado a ver y homenajear al viejo Johnny Winter en su único concierto en Madrid.                                   

25 abr. 2013

RESCATE NACIONAL

 
ELVIS COSTELLO.  "NATIONAL RANSOM"
Ando desde hace unos meses en una especie de burbuja musical que me tiene, felizmente, atrapado. Sigo un montón de blogs de aficionados a la música y, entre ellos, ha surgido recientemente uno dedicado exclusivamente al gafotas McManus. Disciplinado como es uno me he prometido ir escuchando los discos del artista que aparezcan en dicho blog, y le ha llegado el turno al último grabado en estudio en 2010, el "National Ransom".

Costello es hoy por hoy hijo de su tiempo musical. Arrastra, con éxito y reconocimiento general, un legado artístico de indudable importancia que, lejos de suponer un lastre, lo utiliza cómo y cuando quiere. Y también se sirve de diferentes estilos, vodevil, country acústico, música fronteriza (no necesariamente en Rio Grande), baladas de medio tiempo, un rock de tono trotón, a veces entre el boogie, otras alineado más cerca del "barrel-house" con base rítmica pianística. Y en este disco, para dar cabida a todos estos palos, nada mejor que contar a la producción con el gran T. Bone Burnett, especialista en moldear un piedra multiforme.

Son 16 los temas que se contienen en el disco, cantidad más que suficiente para tomarse el tiempo necesario y degustar el trabajo de Costello. Si la música contenida es de gran riqueza instrumental, incluso en las piezas meramente acústicas el acompañamiento del doble bajo y, en ocasiones, de arreglos de vientos y cuerdas aporta tonalidades brillantes, los textos son de gran timbre lírico, muchas veces hallándonos cercanos a una poesía expresiva singular, y la voz de Elvis, siempre uno de sus fuertes interpretativos, se amolda con gusto y elegancia a cada uno de los ambientes y atmósferas creadas en las canciones. Por destacar alguna, "Five Small Words", "You Hung The Moon", "One Bell Ringing" y "A Voice In The Dark". Lecturas sentimentales, añoranzas hogareñas, el tiempo escurriéndose, voces en la penumbra que traen recuerdos, muchos motivos en la pasarela narrativa, ninguno exento de su propio encanto.

Una última mención para los músicos que acompañan en esta grabación a Elvis. Además de los familiares Pete Thomas a la bateria y Steve Nieve al órgano, Buddy Miller y Jim Lauderdale que colaboran en las armonías vocales, el gran Marc Ribot (ya un habitual en muchos discos de Costello) a la guitarra, Leon Russell al piano en la fantástica "My Lovely Jezabel", un destacable Dennis Crouch al doble bajo, dando profundidad a los temas acústicos, Stuart Duncan al fiddle y violín, Jeff Taylor al piano..., y otros excelentes músicos de sesión.

Costello es, desde hace ya mucho tiempo, un ciudadano musical americano. La cantidad de paletas que usa en sus composiciones, y los músicos que emplea, solo tienen cabida viviendo y grabando en los Estados Unidos. Este "National Ransom", además de las virtudes que atesora por sí mismo, supone una firme consolidación del acertado espacio vital del inglés.                                   

EL PEPINO DE FILLO

 
 
Siguiendo con las fotos de coches clásicos deportivos, aquí aparezco retratado en septiembre de 2008 con motivo del VII Trece Copa Clásicos PPG, prueba de regularidad que se celebró en los alrededores de la sierra norte de Madrid.
 
 
El pepino es un Porsche 911 2.5 RS, propiedad de Fillo Ruiz Asumendi, gran aficionado al automovilismo  y excelente piloto, aunque su virtuosismo a la hora de sacar fotos deja algo que desear (Véase su sombra reflejada sobre el capó del coche) Por ciero, a pesar de que nuestro vehículo era de los más potentes entre los inscritos, quedamos bastante mal clasificados. Eso sí, lo pasamos genial.


24 abr. 2013

TURISMO EN LOS LAGOS

 
 
En su segundo trabajo el grupo inglés Kontiki Suite nos lleva de turismo por una de las regiones de más belleza de Inglaterra, el conocido como Lake District, en la región noroccidental de Cumbria, al borde de la frontera escocesa y del mar de Irlanda.
 
El título del disco evidentemente tiene connotaciones del paisaje, "On Sunset Lake" se llama y viene a suponer una auténtica recreación mental de los valles, ríos y lagos, montañas (llamadas "fells" en la zona), bosques y demás rincones de una exuberante, pero civilizada,  naturaleza.
 
As I rolled out
I´m left with no doubt
That we belong by the lake
We´ll leave the city behind
Sunshine we will find
When we get down by the lake
 
Con esta explícita esposición de motivos, que se inicia en el primer corte "Down By The Lake", ya saben los oyentes que tipo excursión se llevará a cabo. Loas a un aire limpio, a las inteminables praderas, al brillo refulgente del sol en el agua cristalina, cantos al contacto primigenio del hombre con los elementos circundantes, colores de otoño en las hojas caidas, olores de nieve y, salvo una breve escapada a "Hollywood" (del que da cumplida cuenta el tema que así se titula) para holgazanear con las estrellas, el resto de las composiciones acogen también vivencias personales, ensoñaciones variadas, esperanzas truncadas, anhelos de convivencias y otras experiencias entre las que hay cabida también para las psicotrópicas en "She Gets High".
 
El vehículo musical que Kontiki Suite utiliza se alimenta básicamente de los estilos psicodélicos inglés y americano. Sun Dial, The Byrds, Beachwood Sparks y los añorados Lilys corren por los surcos iniciales de "Down By The Lake", "See You In The Morning", "Hollywood", "In My Head" y "Part Of You". A partir de entonces la influencia psicodélica se diluye y el mejor pop inglés de los 90 entra en acción. The Bluebells, The Blue Aeroplanes o The La´s corren por los surcos de  "Moonlight", "Open Up & Smile", "She Gets High" (aquí se mezclan felizmente con unos Buffalo Springfield), "Watching Over Me" y "Autumn Fields", para retornar finalmente al estilo puruamente psicodélico con el que comenzaba el disco en los últimos tres temas "Music Man", "Magic Carpet Ride" y "The Painter"
 
Hay un cuidado especial en las guitarras, en las distintas capas que se van cubriendo sin nunca molestarse, en los dibujos consistentes del bajo, dando siempre pie al oyente para no dejar escapar el ritmo, la batería concisa, vibrante sin caer en tremendismos atonales, las voces envolventes sin ser demasiado etéreas, relatoras de historias convincentes. Benjamin y Jonny Singh (voces y guitarra), Craig Bright (percusión), Mario Renucci (bajo) y Marcus Dodds (guitarra) son los artífices de este brillante trabajo.
 
A pesar de la crítica algo negativa de Shindig! ("suenan demasiado bien para ser creíbles..."), "On Sunset Lake" no deja de ser un disco recomendable. En cualquier momento su audición será agradecida, incluso por el aficionado más exigente.




LOS COLECCIONISTAS


"La liebre clon ojos de ámbar. Una herencia oculta".Edmund de Waal. (Edit. Acantilado, 2012)
 
Para aquellos acostumbrados a la observación de las cosas, a reconocer que muchas veces cobran vida propia, a ver cómo, al igual que la personalidad remite a los actos y eventos de las personas como sujetos de la acción, la "cosidad" otorga a éstas últimas un protagonismo que sobrepasa en ocasiones la mera racionalidad de los acontecimientos, este libro de Edmund de Waal supondrá un regalo, un acierto, una razón en sus convicciones.
 
Ya lo advierte una breve cita de Marcel Proust en el inicio del libro, cuando en boca de Charles Swann, protagonista en Sodoma y Gomorra, dice: "Aun cuando uno ya no tenga apego por las cosas, sigue importando haberlo tenido; porque siempre fue por razones que los demás no comprendían...Y bueno, ahora que estoy algo cansado para vivir con otros, estos viejos sentimientos del pasado, tan personales e individuales, me parecen -es la manía de los coleccionistas- muy valiosos"
 
Los objetos protagonistas de esta historia son mas de doscientas figuritas japonesas de madera y marfil, ninguna mayor de una caja de cerillas, conocidas como netsukes. Su itinerario parte del mismo Japón desde donde tratantes de arte franceses las llevan a París, motivos de coleccionismo de la aristocracia artística y financiera de finales del siglo XIX. Se trasladan posteriormente a Viena, objeto de regalo entre miembros de una misma familia, y sirven de espejo a los acontecimientos que se suceden entre el ocaso del imperio austro-húngaro y el final de la Segunda Guerra Mundial. Retornan al Japón ocupado por los americanos para, finalmente cuando el mismo lector esperaba que allí, en su cuna, obtendrían el merecido descanso, nos sorprenden con un último y quizás definitivo asentamiento en Londres.
 
Los paisajes que el autor modela (de Waal es ceramista en la vida real) en las distintas ciudades donde residen los netsuke son de singular belleza. El París central de la civilización de finales de siglo, con su brillante cultura urbana y pictórica, especialmente atrayente en sus colores y exotismos (el japonisme se pone entonces de moda), da pie a la creación de la colección de las figuritas. Su traslado a una Viena en plena expansión urbana, capital y culmen del más trasnochado imperio de los últimos Habsburgo, llena de polvo y de judíos, centro de la cultura musical, derrumbe de una sociedad que, queriendo ser elegante,  primero se mira en Francia para terminar, llena de miedo y sacudida en sus raíces, aceptar el Anschluss de Hitler en 1938. Y allí los netsuke, confirmando su fuerte alteridad, son salvados sin caer bajo el yugo alemán.
 
El círculo se completa realmente en un Tokio derrotado. Los japoneses avergonzados asisten sorprendidos al advenimiento de la pax americana y de la cultura yanki. La ciudad en ruinas se va reconstruyendo entre bloques plateados que no logran borrar las edificaciones de madera, donde las mujeres cuelgan la colada diaria en sus balcones. Los barrios populosos (Ginza), las calles por las que en más de media hora solo pasa un transeunte y un perro, los jardines, los árboles, los crisantemos. Allí los netsuke respiran su propio aire.  Y la ciudad rusa de Odesa también, cuna de la familia protagonista de la novela, puerto y granero de la inmensa fortuna que atesoran, con los escalones donde tiene lugar la más célebre secuencia del Acorazado Potemkim.
 
Hay además múltiples referencia a escritores y otros artistas que recogen nítidamente las distintas épocas que las ciudades reflejan. El Marcel Proust de "Du Côté de Chez Swann", Edmundo de Goncourt y el Emile Zola de "J´accuse" aparecen en París; el Robert Musil de "El Hombre sin Atributos" se encuentra en Viena, al igual que el Josepth Roth de "La Marcha de Radetzky", el Rilke de "Las Elegías de Duino", se cartea con una de las protagonistas en esa misma ciudad; el Hotel Imperial de Frank Lloyd Wright en Tokio, uno de los pocos edificios que resistió a los bombardeos americanos, también aparece.
 
Al final, las certeras reflexiones del autor vienen a cerrar el círculo, a dar el pase de pecho. "No es solamente que las cosas lleven historias consigo. Es que además las historias son un tipo de cosa. Historias y cosas comparten algo, una pátina"
 
¡Ah!, la novela va de una rica familia de judíos, pero eso es otra historia...

18 abr. 2013

EL ORFEBRE AMERICANO




MATTHEW E. WHITE    "BIG INNER"
Igual que los artesanos clásicos de antiguas culturas mesopotámicas, egipcias o grecolatinas, los orfebres y arquitectos medievales europeos, intérpretes de remotos códices y glifos precolombinos, los astros y ecuaciones celestiales pasaron no de largo por Richmond (Virginia) y dejaron a Matthew E. White un cometido. Suya debía ser la labor de recopilar en una única grabación toda la cultura musical anterior, especialmente la norte-americana del sur, la de raices negras y toda otra aquella que, con la idea suprema del amor universal, tuviera ligazón con los sentimientos musicales de su generación y de las posteriores.
 
Matthew E. White, crecido a caballo entre las culturas indígenas de Manila y de Virginia, se pone manos a la obra y desde 2003 empieza a dar forma a ese recado olímpico. Estudia, investiga, vive, reza y blasfema, engorda, bebe, se sumerge en la vida local como un topo. Pasan los años y, ya estamos en febrero de 2011. Matthew se ha hecho agricultor, ha arado los surcos de las húmedas tierras virginianas y ha recogido los frutos de las semillas que diseminó en su tiempo. The Band, Dr. John, Sly Stone, Randy Newman, Caetano Veloso, Muddy Waters, Harry Nilsson, Jimmy Cliff, Allen Toussaint...
 
Seguimos en ese febrero de 2011 y Matthew crea su propio sello, Spacebomb, para dar cabida a la grabación de su obra magna, "Big Inner", compendio de auténtica música regional americana, legado contemporáneo de la más libre música rock que en esos momentos, y en los actuales, se pueda escuchar. Le acompañan en esta tarea Cameron Ralston (miembro de The Wise) y Pinson Chanselle (de The Mighty), y los tres forman la base de la llamada The Spacebomb House Band, esqueleto primario de la música de "Big Inner", además de artistas del calibre de Phil Cook (Megafaun), Trey Pollard, afamado arreglista de cuerdas,  Karl Blau, voces hermanas de los ángeles, iguales a las de los coros femeninos de la comunidad musical de Richmond que también participan, y otros hermanos de su anterior banda Fight The Big Bull.
 
"Big Inner" es, de momento, el mejor disco de 2013, el más innovador. Como dice en el texto de presentación Sara Padgett Heathcott, la música de Matthew E. White es la "respuesta actual a Motown y Stax". Y a esos estilos musicales se acojen nítidamente temas como "One Of These Days","Will You Love Me", "Gone Away" (aquí con la emoción añadida de haber sido compuesta a las pocas horas de la muerte de un joven familiar de Matthew), "Steady Pace" y "Brazos", todos ellos recitaciones que se extienden por campos donde el gospel, las bases rítmicas sosegadas, el piano pantanoso y el susurro de la voz de Matthew parecen musitar parajes bíblicos a los oyentes.
 
"Big Love" y "Hot Toddies", bien que comulgando con el espíritu de recogimiento soul de sus hermanos, amplía sus paletas para adentrarse por caminos de horizontes más "free-rock", donde aparecen sorpresivamente armonías que el que suscribe tiene que reconocer no haber escuchado nunca antes. Arreglos de cuerda, incursión de pasajes de viento, distorsiones de guitarra, coros que emerjen como larvas blanquecinas. Todo de una belleza nueva y antigua.
 
No hay catalogación fácil para "Big Inner" en cuanto a un exacto estilo musical. Es la música de la hermandad, de la comunión, del amor. Las melodías refuerzan esos valores, le dan su sentido final. Y Matthew E. White es el nuevo artersano americano, el orfebre más adecuado para dar cabida a la música más original que en estos momentos se pueda escuchar. No se lo pierdan.

16 abr. 2013

PARÍS BIEN VALE UN LANCIA


No sabrán ustedes, porque no se lo he dicho hasta ahora, que servidor es un gran aficionado a los coches clásicos deportivos. Esta foto fue tomada a la salida de un restaurante en París (allá por el verano de 2002), cerca del campo de Marte. Cúal fue mi gratísima sorpresa cuando me topé con el vehículo deportivo que siempre he considerado como más bonito. El Lancia Fulvia HF 1.6 que pilotado por Munari ("Il Draco") y Mannucci venciera en el Rally de Montecarlo de 1972.

No hay palabras para describir la sublime belleza de este pura sangre. La carrocería pintada de rojo italiano, el capot negro mate, las llantas doradas, la identificación "LANCIA-ITALIA" (esto sí que es marca-país) en el borde, los dobles faros, tintados en este caso en amarillo según la antigua normativa francesa, los "Cibie" adosados a la parrilla..., sólo faltaba el número 14 en la puerta y la pegatina de Almería.




Mira que París es bonito, para decir basta, pero lo mejor, LO MEJOR DE VERDAD, que ví durante mis estancia allí fue este fabuloso Lancia. Una obra maestra en un marco urbano incomparable.

MÁS VALE TARDE...

 
 
 
 
 
La banda californiana de Sacramento Public Nuisance viene a suponer un fiel ejemplo de cómo muchos de los realmente buenos se quedaron en el camino. Este combo de vida corta (1964 a 1969), antes conocido en las escenas locales como The Jaguars y Moss & The Rock, recoge ya como Public Nuisance a partir de 1967 lo mejor de los estilos de finales de los 60. El rock originario de la "british invasion", el mejor pop barroco de la costa este americana, algunas influencias psicodélicas del Londres más colorista, tonalidades de extensión pop y arboladura jazzy de Nueva York, arpegios y melodías puramente californianas..., y todo ello con un sello personal.
 
Es esta una grabación que proviene del estudio Sounds Recorders de Terry Melcher, productor entonces de moda (era hijo de la actriz Doris Day y estuvo muy liado con la familia Manson, justo en el momento menos adecuado...), y que es también deudora de un fiel amigo del grupo, Eirik "The Norwegian" Wangberg, que ayuda en las labores de producción junto a la banda. La grabación parte de una demo realizada entre Diciembre de 1968 y Enero de 1969, que no llegó a editarse entonces,  y fue parcialmente publicada muy posteriormente (en 2002) por varios sellos en forma de cd (doble) y Lp.
 
Causa verdadera admiración observar como la banda recoge los mejores estilos de la época y los asimila con singular maestría. Escuchamos los mejores ecos del más brillante rock "british-invasion" y psicodelia, a la Pretty Things, Creation o The Who, en temas como "Magical Music Box", "Strawberry Man" o "7 or 10", éste último creando en una atmósfera puramente acústica una melodía que hubiera llevado sin desmerecer la firma de Macca. El mejor perfume barroco, a la Left Banke, despliega su aroma en piezas como "Ecstasy" y "Gotta Survive", para mí lo mejor dentro de lo excelente del disco en su conjunto.
 
Hay aromas "fuzz", donde las guitarras se alargan con toques de psicodelia ácida y la base rítmica juega un papel reseñable,  en "Love Is A Feeling", "Holy Man" y "Small Faces", en esta última mezclándose con una armonía más pop a ratos. O atmósferas puramente californianas, donde las armonías vocales y estructuras melódicas recuerdan lo mejor de Mamas & Papas o la Chocolate Watch Band, como en "Sabor Thing" y "I Am Going", ésta última se presenta en tres distintas tomas, evento que despista un poco al oyente al principio de la audición. "Evolution Revolution" es una pieza más clásica de garaje sin estridencias, en la que el bajo juega un papel determinate, y "Thoughts" bebe de influencias más orientadas hacia gente como The Blues Project, una visión rock más amplia gracias a la entrada de un cierto toque jazzy.
 
David Houston (voz, guitarra principal, teclados y armónica), Ron McMaster (batería, percusión y voces), Pat Minter (bajo y voces) y Jim Mathews (guitarra rítmica y voces) formaron este grupo, Public Nuisance, que gana por muchos enteros a otras bandas de la misma época que si tuvieron éxito y repercusión. El mundo del rock ha sido desgraciadamente muy injusto con grandes bandas. Ëste es un patente ejemplo.

15 abr. 2013

EL CORDERO SIGUE EN BROADWAY



Resulta cuando menos algo complicado enfrentarse por primera vez a una obra de la envergadura de "The Lamb Lies Down In Broadway" de Genesis casi 40 años después de su grabación. Y digo, sin margen de error, por primera vez ya que, a pesar de asistir a su presentación en Madrid en el concierto que dieron en el entonces Pabellón Deportivo del Real Madrid, allá por el año 1975, no había tenido la oportunidad de escuchar el disco en su totalidad. Conocía algunos temas sueltos, había leído mucho sobre este trabajo, pero había dejado pasar la ocasión de comprar la obra y conocerla a fondo en su momento.
 
Pues eso, casi 40 años después, bien asentada la idea de que no hay obra igualable al "Selling England By The Pound", que la obra incluso anterior de la banda inglesa ("Trespass", "Nursery Crime", "Foxtrot") les sirve de lanzadera para, encontrando su momento mejor, despegar hacia alturas inimaginables del mejor rock progresivo mundial con "SEBTP", ¿cómo colocarse ante "El Cordero" y que consecuencias sacar?
 
"The Lamb Lies Down In Broadway" es una obra de una magnitud descomunal, una auténtica exposición del mejor genio creativo de Genesis. Si "SEBTP" supone el despegue maravilloso de la banda, "El Cordero" viene a significar  el alcanzar su más alto vuelo. No es ésto óbice para resaltar que la obra es de una complejidad mayor, entramándose bajo el prisma de una historia de soledades, pérdidas, encuentros entre hermanos (Rael y John), que acontecen en una Nueva York donde caben múltiples escenarios urbanos, suburbanos, catacumbas, ríos sumergidos, lamias, personajes grotescos e imaginarios confundidos en escenarios similares a aquellos de los cuentos y leyendas clásicos. El crear todo un entramado musical y lírico que diera cobijo a esta magna obra tuvo que ser, lo se por lo leído sobre el asunto, una labor de gran trabajo y dedicación. Se nota en la concordancia entre los textos y las diferentes estructuras melódicas que lo acompañan. Hay un estudiado y  perfecto ensamblaje entre lo contado y cómo se cuenta musicalmente, algo realmente difícil de conseguir con la plenitud con que la que aquí se manifiesta.
 
Y si en los textos brilla extraordinariamente Peter Gabriel, autor de todos ellos, en la estructura melódica, compleja y a destacar repito, resalta indudablemente la figura de Tony Banks a los teclados. Él es el que lleva básicamente el peso de las estructuras armónicas, de las melodías y de los puentes entre los distintos párrafos y líneas sonoras, el que da contenido y continuidad, el que abre y cierra espacios musicales con una templanza y , muchas veces, con una belleza arrolladora. Si hay algún disco del género rock progresivo donde brillen los teclados expresamente, es éste sin duda. En algunos pasajes, no hay que olvidarlo, la guitarra de Steve Hackett es también digna de admiración, al igual que la batería de Phil Collins, acertadamente comedido durante gran parte de la grabación, en momentos concretos muy brillante. Mike Rutherford cumple su papel al bajo con elegancia y contención. 
 
Si tuviera, para finalizar, que destacar algún tema lo haría en favor de "Counting Out Time", maravillosa armonía pop bendecida por una hondura sobrecogedora, "Lilywhite Lilith", espejo de sencilla grandiosidad, y "The Lamia", con un riquísimo texto expuesto a un tejido instrumental en el que brilla la banda a gran nivel. Esta limitación en las menciones no puede, ni debe en absoluto, desmerecer a ninguno de los otros temas. Todos expléndidos, guardadores de múltiples sorpresas auditivas para los oyentes.
 
"The Lamb Lies Down In Broadway" es un disco al que hay que volver más que de vez en cuando. Su atenta escucha supone un indudable ejercicio de enriquecimiento personal. La cima musical que Genesis alcanzaron con esta grabación todavía no ha sido igualada.

6 abr. 2013

LLEGAN A NY ONDAS DE ALBIÓN

 
 
 
Psych Ills, el combo de Nueva York reseñado hace unos meses con motivo de la audición de su anterior trabajo de 2012 "Hazed Dream", se asoma de nuevo a esta pasarela. Hoy vamos a comentar su último trabajo, "One Track Mind", grabado en 2012 también pero publicado por Sacred Bones Records en Febrero de este año.
 
Ha habido un cambio en la formación del grupo, saliendo el anterior batería Brian Tamborello y siendo sustituido por Chris Millstein. Siguen Elizabeth Hart al bajo y Tres Warren a la guitarra, voz, teclados y armónica.
 
Si, de acuerdo a lo que comentaba respecto a su anterior "Hazed Dream", el grupo se movía entonces en unas coordenadas más alineadas con la onda post-psicodélica americana de grupos como Rein Sanction y Rain Parade, en éste su último trabajo hay una clara influencia inglesa en su música. Grupos como Spacemen 3, Rolling Stones (y por extensión Black Crowes) e incluso The Jesus and Mary Chain y The Cure corretean entre sus surcos de manera diáfana.
 
Quizás predomine más el ambiente "spacey" de Spacemen 3 en mayor número de temas que del resto de grupos nombrados. Así, en "One More Time", que inicia el disco, y en su continuación "See You There", aunque aquí aparece a mitad del tema un piano "honky" que sirve de apoyo rítmico a la melodía. La misma atmósfera "jasonpierciana" se da en "Depot", con un refuerzo a los teclados de Tres Warren muy logrado, y en "FBI", pieza de cadencia medio tiempo con la que comienza la cara B, para concluir en el penúltimo corte de esa misma cara, "Western Metaphor", tema instrumental que comienza con una fuerte entrada cósmica para después dirimir una batalla entre etéreos riffs guitarreros, con ecos de pedales wah-wah,  y una base rítmica que sujeta el esqueleto de la canción.
 
A los Rolling y, por extensión a Black Crowes, los encontramos en temas como "Might Take A While", con coros incluidos, "I Get By", melodía trotona donde el bajo suena incluso a la mejor base rítmica de The Cure, "City Sun", con una introducción de guitarra acústica y armónica que suena a la muy primera época de Rolling. "Tried To Find It" y "Drop Out", ambos temas cerrando sus respectivas caras, navegan más el primero por la onda anterior del grupo neoyorquino, comentado anteriormente, y el segundo con clara influencia de unos Jesus & Mary Chain revisitados. Incluso aquí la voz de Tres suena como apagada, una suerte de sensación de displicencia en la que los hermanos Reid caían con cierta frecuencia.
 
Bueno, pues a las playas de Nueva York siguen llegando ondas selectivas de Albión y Psychic Ills las han recogido para su provecho, y el de sus oyentes.

5 abr. 2013

EL DESHIELO

 
 
Arbouretum es una banda de Baltimore creada en 2002 por Dave Heumann, guitarra y vocalista del grupo junto a Corey Allender al bajo, Brian Carey a la batería y Matthew Pierce a los teclados, sintetizadores y percusión. Han publicado este su quinto album, "Coming Out Of The Fog", el año pasado en el sello "Thrill Jockey" de Chicago.
 
Arbouretum practican un rock genuinamente moderno, mezcla de muchas influencias americanas e inglesas, y crean un ambiente de claras progresiones melódicas, basadas en líricas de tendencia poética y armazón instrumental contundente. Al navegar por sus surcos asoman estilos más enraizados en el primer "hard-rock" progresivo inglés de los inicios de los 70, el "southern-rock" americano de las mismas décadas, una especie muy lograda de lo que actualmente podríamos definir como "country-stoner", para ir a la moda de las definiciones á la derniére, ya que en sus medios tiempos la estructura rítmica muchas veces se coaliga con bases armónicas propias del country y de la "steel-guitar".
 
La atmósfera entonces que crean es lo suficientemente rocosa para que al oyente le quede bien clara su propuesta, pero también son capaces de modular melodías etéreas que dirigen al oyente hacia terrenos de mayor versatilidad musical, ahí donde las guitarras y la voz de Dave gravitan con abundante personalidad y donde los textos líricos, antes mencionados, sirven de contrapunto a una posible rigidez que el martillo pilón de su base rítmica pudiera acaparar.
 
Solo 7 temas son más que suficientes para apelmazar nítidamente su visión musical. "The Long Night", "Renouncer", "The Promise", "Ocean´s Don´t Sting", "All At Once, The Turning Water" (quizás la mejor pieza, donde riffs prolongados de guitarra crean y extienden melodías muy logradas), "World Split Open" (aquí brillan especialmente Brian y Matthew con la percusión) y "Coming Out Of The Fog", con una primera parte instrumental donde los riffs guitarreros corren desbocados apoyados por una consistente base rítmica, dando entrada posteriormente a una balada con fuerte base country que apoya la voz de Dave: "The lights from  town have gone dim / and no one knows where we are..."
 
¡Ah!, el vinilo es blanco, de un tono lechoso que casa perfectamente con la galleta en grises y negros, mostrando un territorio yermo, parecido a un páramo anegado por el deshielo. Los dibujos y diseños del interior de la funda son de Alisson Moss y Sheila Sachs, que todo hay que decirlo cuando la presentación raya con la menuda obra de arte.


4 abr. 2013

POR LOS CIELOS DE MADRID EN MARZO

 
 
 
Este pasado mes de Marzo ha sido en Madrid el más lluvioso de los últimos 45 años. Nos remitimos, entonces, al año 1968, cuando otros acontecimientos más significativos ocupaban las portadas de los diarios e , ya sin acordarme o sin documentos gráficos que lo reflejaran, imagino que los observadores celestiales tuvieron tiempo para celebrar los colores que tan acertadamente Velázquez plasmó en sus lienzos.
 
 
 
 
 
 
 
 
En tales paletas he mirado algunas de las secuencias que aparecieron en el firmamento madrileño estos días atrás. Algunas pueden acercarse a los tonos que el pintor sevillano dibujó en sus obras, otras son más bien producto de interpretaciones más acordes con pesadas digestiones mentales. En todo caso, pretenden ellas ser fiel espejo del boleo que nubes, vientos, rayos y haz de luces compusieron en su momento, irrepetibles todas.
 
 
 
 
 
 
 
 
El título de Rutas sirva al viajero observador para lanzarse sin decoro por los pliegues que considere más interesantes. Hallarán satoris, haikus, últimos pespuntes del hilo de Penélope, bostezos olímpicos los más atrevidos; otros tan solo poemas sin palabras, a la cámara lenta de un galope visual, fenómenos metereológicos que quedaron estáticamente apuntados. Los más buscarán una senda equivocada, pues los colores que aparezcan no abrirán los caminos ni el espacio más azul tendrá forzosamente que significar libertad.
 
 
 
 
 
 
 
A todos los que vinieren y vieran estas imágenes, entonces, recordarles que aunque no nacimos erguidos ni mirando hacia arriba, allá, en las bóvedas de Dante,  encontraremos motivos para celebrar nuestra existencia. Salud en los ojos.
 
 
 
 
 

3 abr. 2013

mi brother vuelve

 
 
 
 
 
La vuelta a escena de My Bloody Valentine a principios de año, después de tantísimo tiempo fuera de juego, ha sido uno de los grandes acontecimientos musicales para los aficionados de todo el mundo.
 
"mbv", su tercer Lp publicado el pasado mes de Enero, puede considerarse como una justa continuación del "Loveless", sin llegar lógicamente a su altura, tal fue el altísimo listón que ese trabajo supuso. Y esa continuación no es solamente musical, en toda su amplia acepción artística, si no también en lo relativo a la imagen general que recoge el disco, incluso al grafismo utilizado. Tal así, se tiene la impresión que Kevin Shields, alma mater del grupo, ha querido usar todos los anclajes del grupo, música, atmósfera, presentación gráfica y artística, para mandar un mensaje a sus seguidores, sobre todo a los ya habituados a los parámetros del grupo, "señores, estamos de nuevo aquí, han pasado más de 20 años (1991 con "Loveless"), pero la misma cinta ha seguido funcionando, solo que ustedes no han llegado a oirla hasta ahora..."
 
Las voces se contraponen con las contínuas líneas de las guitarras, los samplers otorgan al fondo de la grabación un armazón rico en texturas, la reverberación digital adorna las melodías con regulares subidas y bajadas de tensión, las bases rítmicas sostienen un edificio armónico movedizo e igualmente consistente como una roca.
 
Una de las grandes, no diría sorpresas, si novedades de "mbv" es la aportación de la percusión a todo el entramado sonoro. Se nota, sobre todo, durante el transcurso de los temas incluidos en la cara B del disco (estoy hablando de vinilo). Aquí temas como "If I Am", "New You", "In Another Way" y "Nothing Is", parecen dirigidos por una sinfonía modulada sobre el ritmo obsesivo de la batería, a veces más vistosa, más abierta a ecos expansivos, otras con visiones más retrospectivas, como si existiera un "lado oscuro" que preparara al oyente para visiones inicialmente apuntadas, al final circulares.
 
Se trata, en definitiva, de un gran album. Un espléndido trabajo que pone de nuevo a My Bloody Valentine en el candelero de la música actual, siguiendo las pautas marcadas por ellos mismos desde hace muchísimo tiempo, pero sin perder un ápice de emoción y calidad. Quizás el hecho de mantenerse los mismos miembros (Kevin, Colm O´Ciosoig a la batería, Debbie Googe al bajo y Bilinda Butcher a las voces y guitarras) desde la grabación de "Loveless" ha influido positivamente en el resultado final.