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25 abr 2014

EL PASO DEL NOROESTE



SENDELICA       "THE KALEIDOSCOPIC KAT AND IT´S AUTOSCOPIC EGO"
Lowri Gwyn no daba crédito al informe que el MI6 le había hecho llegar el lunes pasado 26 de Abril de 2019, una pequeña sección seudorrómbica encriptada a través de una tableta especial con código de máxima seguridad. Así se le daba cuenta de manera oficial (y por más que releía el informe no dejaba de sentir una terrorífica parálisis mental) como el Gobierno de Su Majestad consideraba desaparecidos y fallecidos a su hermano Piort Gwyn y a su compañero Einion Pen, ambos veteranos pilotos adscritos a la base aeronaval de Llandudno en el norte del País de Gales. Su avión, un modelo militar ruso Tupolev SB-2 adaptado y modernizado para su uso civil, bautizado como "Golden Dawn" y que, sin mayor contratiempo, había partido con rumbo a la bahía de Baffin un año antes (el 18 de Abril de 2018), se consideraba igualmente "extraviado en operaciones de reconocimiento sin causa aparente (técnica o humana) que lo justificara (sic)". Adjunto al informe del Servicio de Inteligencia Británico aparecía una pequeña cinta grabada con la voz del propio Piort Gwyn, testimonio del vuelo que voluntariamente quisieron añadir al archivo de la caja negra recuperada de la nave. Transcribimos a continuación alguno de los comentarios más significativos.



"Sábado 18 de Abril de 2018, despegamos sin incidencias de la base de Llandudno con dirección a la bahía de Baffin, entre el mar de Labrador y el Oceano Ártico. El motivo del viaje de reconocimiento, que hago junto a mi compañero el comandante Einion Pen, es el de rendir cumplido homenaje al Contraalmirante William Edward Parry que, en tal día como hoy hace 200 años, partió junto al capitán John Ross a bordo de los veleros de dos mástiles "HMS Isabelle" y "HMS Alexander" para descubrir el Paso del Noroeste, la ruta de conexión entre los océanos Atlántico y Ártico, hasta entonces inexplorada. Es nuestra intención, una vez lleguemos a un punto de aproximación previamente delimitado, conectar el FMS (Sistema de Gestión de Vuelo) y dejar que la nave alcance "un punto de no-retorno (sic)". Con tal motivo, y al objeto de no participar por nuestra parte en ninguna operación de pilotaje que pudiera trastocar estos planes, ingeriremos en el punto anteriormente indicado una "cápsula permanente del sueño", de tal manera que desde ese momento nuestro destino quedará exclusivamente en las manos de la Providencia. Queremos decir que nuestra decisión ha sido tomada con total libertad y que nuestras últimas palabras o pensamientos serán para nuestros seres queridos. Hemos acordado previamente que, además de los comentarios que podamos realizar durante el transcurso del viaje, sonará como música de acompañamiento uno de los discos grabados por nuestros compatriotas Sendelica, "The Kaleidoscopic Kat And It´s Autoscopic Ego". "Dios Salve a la Reina"

Fase 1. Aproximación al estrecho de Davis. "The Kaleidoscopic Kat" & "Tinsel Tears"
Los efectos principales de la "cápsula perenne del sueño" (CPS si se hiciera nueva mención a dicha píldora) hace que nuestras vivencias y sensaciones se produzcan exclusivamente a nivel mental, esto es, ni veremos ni sentiremos nada fuera de lo que pueda quedar representado como una sucesión de imágenes virtuales. Las palabras que podamos pronunciar, las visiones que podamos alcanzar, colores y dimensiones espaciales que nos acompañen se producirán exclusivamente en una escala en la que el movimiento no existirá, tan solo contemplaremos secuencias de momentos angulares de dirección estática, una y otra vez repetidas a través de campos electromagnéticos producidos cada zeptosegundo. Los "quarks" que nos atraigan o repelan lo harán en consunción con el fluido ultraelástico del éter que nos rodee. Si nos encontráramos en nuestro viaje con un sistema más complejo tendremos, como última opción, la posibilidad de acceder a modelos de simulación y construcción mental más convencionales. En tal situación inicial, y aleccionados por un inimaginable resplandor celestial interior, no acertamos a comprender más que los dibujos producidos por una serie ordenada de colores, alineados como algoritmos genéticos. Cuando interioricemos la geografía del estrecho de Davis ya nos habremos convertido en autómatas celulares.

Fase 2. Costa meridional de Groenlandia, dirección Oeste-Noroeste. "Something In A Grain Of Sand" & "It Happened One Sunday Afternoon In Wales"
Imaginamos que la costa más meridional de Groenlandia está formada por una ingente e incontable cantidad de crustáceos que, siglo a siglo, han ido conformando su geografía rocosa, también su color grisáceo en invierno, resplandeciente ahora en el mes de Abril. Corre por sus milenarios intersticios un mar pequeño de magma y burbujas que, según la propia y genuina respiración de la costa, hace que nunca sea la misma, tal aumenta o disminuye en longitud o altura. Según desciende o se contrae el tamaño de nuestra visión creemos escuchar un sonido semejante al eco de miles de lemmings rumiando su suicidio colectivo. Extiendo mi brazo derecho hacia la pantalla del monitor del anemómetro y entre las últimas chispas del píxel sube una burbuja amorfa hasta mis labios. "Que sea el último deseo de tus ojos el que te permita contemplar por última vez a Ithaqna, El Dios Que Camina Por El Viento", me dice. Y prosigue de esta manera: "Veréis a los Seres Primigenios, aquellos que por practicar la magia negra perdieron sus conquistas y fueron expulsados a las profundidades del océano cuando la raza humana se hizo con el poder en la Tierra. Mas no dejéis que se inmiscuyan en vuestros sueños de hoy".



Fase 3. En las coordenadas del Monte Thor, 1.250 metros, ya situados en la isla de Baffin. "Set The Controls For The Heart Of The Buddha" & "Clever Meat"
El Monte Thor ha ascendido recientemente de las simas marinas más profundas, aquellas que superan los 3.500 metros y en las que, al contrario de lo que ocurre en los océanos convencionales, no existe oscuridad alguna ni monstruo marino que refleje la inmensa maldad del Creador Negativo. Por el contrario, sus enormes cornisas de ceniza fosilizada se pueden derretir como el fango fluvial y en sus múltiples cavernas el viajero podrá hallar ruinas de civilizaciones perdidas, antiguos palacios de ónice cubiertos por una vegetación salvaje y habitantes perfectamente habituados a vivir en armonía con los cambios climáticos más extremos. En una de esas cavernas, conocida como la fortaleza de Yuggoth, entorno devótamente el Noveno Verso del "Necronomicón" y el Profeta del Libro del Prefacio me abre la puerta. Entro así al Desierto Helado del monte Thor e imagino las más maravillosas columnas de cobalto, enormes como rayos congelados en su extensión, sus nervios gigantescos se entrecruzan en un espacio que solo puede quedar limitado por la propia mente del espectador. Cambia instantáneamente la secuencia de la imagen y, en el mismo estrato geológico en el que se sucede esta portentosa visión, alcanzo un estado mental protoplasmático y, convirtiéndome en un desmesurado fósil de "limulus", cierro la puerta que conduce al primer camino del Paso del Noroeste. Hacia allá nos dirigimos ahora.

Fase 4. Hacia las Islas de Devon y Ellesmere. "21st Century Autoscopic Ego Man" & "It´s The Neu!! Komische Disko"
Noté, o eso creí percibir, un signo de mal agüero cuando salíamos de la isla de Baffin en dirección hacia los archipiélagos de norte. Entre las polinias del mar helado corrían veloces pequeños zorros azules, empujados por la alargada y cruel sombra de una gigantesca alca gigante que había subido desde Terranova. Sus inmensas alas generaban un sonido parecido al choque de dos gigantescos maxilares hipertrofiados. Sentí también como el silencio oscuro de un abismo glacial arañaba la cabina de la nave y algo, que no sabría bien definir si fue deseo mío u orden de un númen desconocido, elevó nuestro vuelo hacia una nueva dimensión cósmica. El cielo quedó encuadrado en sucesivas partículas boreales, a cual más extensa, bruñida y enigmática. La excitación de los campos magnéticos era de tal magnitud que los colores del cielo se desvertebraron en bacterias simbióticas y, superior a ellas en el espacio infinito, la gigantesca costilla del universo mostraba un esqueleto de algodón lumínico. Confluyeron en ese momento estático todas las coordenadas del viaje, los vectores matemáticos y las partículas subatómicas más primigenias en una explosión elemental de mar, llanura y cielo, del todo pleno y la nada más vacía que me (nos) llevaron a la antesala de la sabiduría infinita. El "punto de no-retorno" comenzaba a tomar forma.



Fase 5. Se cierra el Paso al Noroeste. "The Kaleidoscopic Kat (Reprise)"
Germinó en mis entrañas la larva. Un animal precedente a mi propia historia quiso tomar mi lugar y vengar así a sus Primitivos Dioses Mayores, confundidos y exiliados (aunque nunca del todo domesticados). Un ente subconsciente de vagas formas se hizo con el poder de mi sueño mental y, resuelto contra una voluntad adormecida, me guió a ras de la superficie del océano helado. Si durante el transcurso del viaje no hubo espacio para la razón, el verbo o la palabra real, ahora cuando culminaba la vida sintética de los protagonistas, un miedo atroz con alas románticas hizo del sueño una pesadilla. Paseaba por puertos lóbregos y el olor a pescado podrido crecía enriquecido por "humus" insanos. De las cantinas oscuras se escuchaban ecos de canciones impuras e imprecaciones hechas en todas las lenguas imaginables. Un unicornio violeta apareció escurriéndose en un galope esquinado y febril se dirigió hacia la mar. Allí entonces, a muchas más millas de las que el indicador de rumbo del "Golden Dawn" pudiera precisar, vi claramente el perfil metálico de una beluga gigantesca. Su inmensa cola descendía mecánicamente hacia la profundidad más insondable y la seguí. Lógicamente me anticipé al momento del choque y apreté el gatillo. Ignoro todo lo que pasó a continuación".

Lowri Gwyn no tuvo necesidad de ninguna asistencia psicológica para enfrentarse a unos acontecimientos que, a todas luces, dejaban a las claras la incompetencia gubernamental (¿ninguna causa justificativa de índole humana..., después de escuchar la cinta grabada?, se preguntaba...), además de las ganas de unos aviadores por desaparecer del mapa de una manera cuanto menos original. Aunque..., en justicia deberíamos reconocer que los verdaderos protagonistas de este breve relato no fueron Piort Gwyn ni Einion Pen sino, más bien, los músicos galeses de Sendelica que, queriéndolo o no, propiciaron un viaje tan excéntrico como el reseñado. Al final, no obstante, me queda la duda de saber si lo narrado es pura ficción o, por el contrario, no deja de ser un caso flagrante de una realidad virtual que vivimos y viviremos eternamente, desde que apagamos la luz en la noche hasta que la misteriosa neblina del alba nos llama a una nueva representación.




(Entrada dedicada al insigne bloguero Bernardo de Andrés Herrero que me dio la pista del grupo Sendelica y, en consecuencia, la coartada para narrar este extraño viaje)

14 abr 2014

UN POCO DE GALDÓS...Y DE MADRID.




"MISERICORDIA"                                     BENITO PÉREZ GALDÓS
La lectura de uno de los mejores libros de un autor consagrado, en ambos sentidos, tanto a nivel interno como externo, supone siempre un benéfico ejercicio para el lector. Si ese autor es Benito Pérez Galdós y el libro "Misericordia", créanme, se cae rápidamente en la cuenta de haber dado al tiempo su merecido, de haberle vencido en toda regla, sabedores de que la partida ha caído esta vez de nuestro lado, tan grata es la satisfacción producida al concluir la obra. Y cuanto más cuando ahora mismo, en esta especie de submundo virtual en el que vivimos, la lectura pone aun en marcha todo un proceso mental en el que la imaginación, potenciada al máximo en los buenos textos de los grandes escritores, choca y vence afortunadamente contra los guiones de cartón piedra impuestos por unas plataformas sociales que, intentando englobarlo todo, solo consiguen patentar su más que continua vaciedad.

Lejos de mi intención el imponer una previa distinción entre los lectores (incluyendo a aquellos que pretendan serlo) de esta magnífica novela, pero no deja de ser evidente que al ser "Misericordia" un historia eminentemente localista en su entorno geográfico, el Madrid de las postrimerías del siglo XIX, aquellos habitantes "gatos", oriundos o producto del aluvión inmigrante (que todos maullamos en este extenso prado), jugarán siempre con ventaja respecto de aquellos otros que no tengan la suerte (nunca la desdicha) de ser habitantes de esta ciudad sin ley. Y es que por sus páginas corre el sabor añejo de un Madrid ya en el filo del fin de siglo decimonónico, con especial mención a muchas de sus calles, todavía hoy en buena medida subsistentes, barrios que pueden haber cambiado de nombre (en pocos casos) y de contorno social (afortunadamente en la mayoría de los entonces más degradados) y ambientes populares (afortunadamente también ajenos al casticismo chulapo) que nunca serán del todo ajenos a todos aquellos que llevamos viviendo ya unos cuantos años en la ciudad de Madrid. Así de fácil, entonces, resulta en muchos de los pasajes de las novelas que el "lector madrileño" (¿queda alguno por ahí...?) pueda identificar con facilidad el entorno urbano del que se sirve Galdós para presentar a sus protagonistas y, en ellos, la historia que conforma el entramado de la novela.

Madrid que a principios de siglo XIX no llegaba a los 200.000 habitantes ve, en el transcurso de apenas 90 años, incrementada su población hasta la cercanía del medio millón. Una ciudad a la que acude un torrente ingente de inmigración interior, rural en su mayoría, que tiene más que difícil acomodo en una urbe sin apenas industria, casi nulo trabajo que ofrecer a esa riada de foráneos, además de no disponer de suficiente espacio inmobiliario para acogerla, produce sin quererlo una tipología de habitante que será lacra hasta los primeros años 30 del siglo pasado. El pobre, el miserable, un ser humano sometido a las condiciones de vida más penosas que podamos imaginar, falto de todo tipo de prestaciones sociales (salvo la proporcionada por los servicios oficiales del propio municipio, a todas luces escasísimo, o por una Iglesia acomodada a una labor caritativa, lejos también de solucionar el problema en origen), condenado de por vida a la mendicidad, a la delincuencia en muchos casos, cuando no y en toda forma, a una corta expectativa de vida, tantas veces segada por la falta fragante de condiciones higiénicas en sus lugares de residencia o de atención sanitaria adecuada. 

Todo ello enmarcado en un ambiente social donde el inmovilismo, la parálisis de ideas y el recelo por el esfuerzo productivo promovían en la mayoría de la ciudadanía madrileña una sensación de grande apatía por el cambio y el progreso (cambio y progreso que ya se habían dado en ciudades como Barcelona o Bilbao...) Madrid, entonces habitada por una burguesía de pequeños comerciantes y artesanos, enriquecidos especuladores de Bolsa, aristocracia terrateniente, funcionarios y cesantes, incipiente clase obrera, se enfrenta a un reto de inmenso alcance que nunca supo (o quiso) resolver. Políticos logreros, al arrullo de las regalías y corruptelas producidas por el propio sistema de la Restauración, hicieron todo lo posible para perpetuar esta situación, paradigma de una concepción fuertemente arraigada entre la clase dominante, la de un país del que se consideraban como dueños absolutos y del que pretendían seguir siéndolo.

Es este el entramado histórico de la novela de Galdós, "Misericordia", cuyo título hace alusión a un asilo para ancianos y ancianas mendicantes que se encontraba a las afueras de la ciudad, en El Pardo y que, según comentan algunos de los protagonistas que tienen la desdicha de "alojarse" en sus instalaciones, más bien parecía cárcel que hospicio. Y por esos vericuetos se mueven, buscándose la vida como pueden, la Benina, doña Paca y sus hijos, el ciego Almudena, el sacerdote don Romualdo, y tantos otros tipos humanos que otorgan a la novela, con un colorido de evidente denuncia social, un friso incomparable donde queda patente y a la luz pública la situación de tremenda decadencia y desigualdad de la sociedad de entonces. 

Galdós, escritor de poderosa prosa, artífice de un idioma brillante, humorístico e irónico, arrebolado a veces en su ansia de recreo estilístico, lleva al lector en volandas por los meandros de una acción que, según transcurren los capítulos, convierte inesperadamente lo ideado en realidad, dando un giro argumental a la novela que la dota, en toda regla, de una chispa incomparable. Queda así el lector atrapado, tanto por la sólida estructura narrativa como por el capricho de unos acontecimientos que, gracias al invento y al embuste perseguido, no dan hasta muy al final del libro con la solución buscada. Una suerte de respuesta evangélica que pueda redimir a una última prepotente protagonista, una absolución del pobre frente al nuevo rico que, en buena medida, nos sitúa frente a un autor que reconoció al final en la piedad unas mínimas condiciones salvadoras.


4 abr 2014

RAREZAS III RETORNO AL PASADO





FIX PLANET!                    "AN INTERNATIONAL RECORD"
En el verano de 1981 la "Rote Armee Fraktion" (RAF) ejecuta en Ramstein y Berlín dos actos violentos en su lucha armada contra el sistema entonces imperante (el mismo que ahora). En el primero (ocurrido en Ramstein, a mitad de camino entre Düsseldorf y Munich), el comando "Sigurd Debus" ataca con una bombona de gas el Cuartel de la Fuerza Aérea norteamericana. En el segundo, se produce un intento fallido de asesinato del General Frederik Kroesen, entonces Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas norteamericanas en la OTAN. Esta acción fue reivindicada por el Comando "Gudrun Ensslin", formado entonces por los activistas Brigitte Mohnhaupt y Christian Klar, utilizando un lanzacohetes RPG-7. En esos mismos meses de 1981, en Düsseldorf,  Frank Fenstermacher, Moritz R, Robert Görl y Chrislo Haas, miembros de la banda mimalista "Der Plan", graban en el sello AtaTak (conjunción de Art Attack) su primer single "Untitled", virgen de títulos en ambas caras, salvo unas palabras en alemán que misteriosas aparecen a cada lado del pentágono azul de la galleta. "Klarheit", "Liebe", "Tod", Einfachheit" y "Brot", "Claridad", "Afecto", "Muerte", "Sencillez", "Pan". (Cualquier sintonía con las proclamas de la banda Baader-Meinhof queda al arbitrio del lector).

Kurt Dahlke, antes de los hechos mencionados, teclista de la formación punk alemana Fehlfarben y creador del sello AtaTak, entra en Der Plan después de la grabación de "Untitled" y planea, junto al resto de un grupo del que ya han salido Görl y Haas, la edición de un disco recopilatorio. Con tal objeto invita a unas cuantas bandas internacionales a enviar a su distrito postal una cassette con sus grabaciones. La idea es la de intensificar los contactos entre grupos con estilos más o menos afines a cierta experimentación musical y, lo más importante, conseguir una exposición mediática de aquellos elegidos, muchos de ellos huérfanos de publicidad para sus obras. Al reclamo del irónico "What´s Next Humans?" Dahlke recibe una cantidad ingente de grabaciones, unas en mejores condiciones que otras y, después de una reñida selección, edita en ese año 1981 este album recopilatorio al que titula "Fix Planet! an international record". La distribución se realiza a través de las bandas integrantes de la recopilación, una vez que cada una ha recibido unos centenares de copias, comprometiéndose las mismas a darles salida en las tiendas y canales de venta existentes en cada país. Lo curioso (y enormemente atractivo) de este disco, patente en cada escucha, es que en todos los temas se cuela el aire (y la emoción) de cada uno de los países representados por las bandas participantes. Cada canción seleccionada viene a personificar, quizás sin tener esa intención inicial, el ambiente social y cultural del país al que representa. Una enigmática Torre de Babel se abre paso desde el mismo momento que baja la aguja al surco.

El album se abre en su cara A con la participación del grupo japonés Sister M que, con su título "S.M", parece (como bien indica el breve texto que lo presenta) que estén tocando su música "al revés", tal falta hay de una melodía mínimamente comprensible aunque, hay que decirlo también, los últimos acordes avanzan y desarrollan cierta cacofonía de agradable secuencia anímica. Una de las grandes estrellas de la recopilación surge con una fuerza descomunal en el siguiente corte, el del grupo madrileño Esplendor Geométrico titulado "Moscú Está Helado". La banda, proveniente de una escisión en El Aviador Dro (Y Sus Obreros Especializados), seguidora de las ideas del artista futurista italiano Filippo Tommaso Marinetti, da cumplida cuenta con su estilo post-industrial de las ansias por llegar a una representación musical donde quepan alocuciones públicas (la presentación de la pieza con el prólogo de tono soviético no tiene precio), acordes de una bellísima mecánica industrial, melodías donde priman prosas casi matemáticas en cuyos textos, de una frialdad y exposición sobrecogedora, Sanz, Riaza y Sastre (sus miembros) exponen sin rodeos la magia escondida de las fábricas, el calor vivificante de la sobre-producción manufacturera, una auténtica delicia que no ha perdido un ápice de su emoción. Le sigue, sorprendiendo por lo inesperado de la propuesta, un canto religioso, "Fiesta De La Virgen Del Carmen", grabado en la región de Atacames en el Ecuador. Valiéndose tan solo del acorde plano de la percusión, las voces femeninas ensalzan la figura de la Virgen entre las voces y griterío de los chiquillos. No es nada difícil imaginar, mientras se escucha esta pieza del folklore indígena, el baile y la vestimenta de los participantes en esta fiesta, grabación efectuada por un tal Eberhardt Steinkrueger durante un viaje efectuado por el país ecuatoriano.


El grupo representante de la entonces Checoeslovaquia, Bruchotin Automatic Band, nos deleita a continuación con dos piezas seguidas. En la primera, "Adam´s Apple", escuchamos como nuestro padre terrenal se zampa su conocida fruta y, a raíz de los ruidos de delectación que genera, entendemos que lo hace sin saber lo que el destino iba a deparar después a todos sus descendientes. La segunda pieza de los checos, "Siluete 61", se mueve en los entornos del plano minimalista de una percusión adornada con una recitación ininteligible, ruidos de gnomos revoloteando entre la techumbre y bucles de teclados y sintetizadores que cierran el círculo de cada frase. Un tema adecuado para ensayar cualquier desfile militar, su tono no deja de tener el aroma de la ordenanza de sables. Los noruegos Fra Lippo Lippi, con su "Fabric Wardrobe", elevan el nivel artístico de la grabación con un delicioso tema de pop sintético. Sus acordes consiguen una melodía cercana al primer ambiente de Joy Division, un ejercicio de ensoñación gótica que alcanza grandes niveles de expresividad. Continúa uno de los grupos más singulares de la grabación, a los que entonces no presté mayor atención y que, con el paso del tiempo, se han convertido en una de mis grandes referencias, los míticos húngaros Vágta Zó Hallot Kémek (prohibidos en su país durante 11 años). Abanderados de la música entendida como liberación energética, propiciada fundamentalmente durante sus conciertos, donde el más ingenuo primitivismo corporal y sensitivo da pie para crear composiciones de altísimo valor emocional. Banda mencionada y recomendada por gente como Enstürzende Neubaten, Henry Rollins, Jello Biafra o Iggy Pop, nos "deleitan" en esta recopilación con su (no title), un escenario de canibalismo tribal, lucha por la posesión de la última pieza de caza, en el que el protagonista grita ostentosamente su primacía mientras el resto de los asistentes, aterrorizados, solo responden con crudas líneas de bajo. Los últimos gemidos del jefe adivinan una satisfacción profunda, que también puede ser sexual. Grandioso. (Atención a este grupo que sigue en activo). Y ante tanta brutalidad, que mejor que terminar la cara A que con el famoso compositor iraní Hossein Alizadeh en su tema "Marerebus", interpretada por el cantante Raha. Tema prohibido durante los regímenes del Shah y de Jomeini, narra la despedida a su hija de un joven reclutado para la guerra, conocedor de antemano de su próxima muerte. Una deliciosa balada interpretada al "tar" (guitarra iraní) acompañada por un piano.

Se abre la cara B con el primero de los grupos norteamericanos, Man Ray Band, banda creada por Mark Mothersbaugh, antiguo y muy original miembro de los Devo de grato recuerdo. Aquí hay mucho nivel. "I Feel So Bad" se llama el tema grabado, según el texto, en la zona más "redneck" y ultra-conservadora del Orange County angelino, ofreciéndonos una breve e intensa secuencia de un supuesto enfrentamiento policial (su "hello, hello cop..." del inicio es insultante y memorable) enmarcada por toda una orquesta de sintetizadores, percusión minimalista, líneas de vientos y arreglos de cuerdas que la otorgan una sensación de latigazo sónico. Pura delicia post-punk. Llega el turno del enemigo de Reagan, la URSS de entonces, con sus representantes Peter X y Kolia Y y su decadente tema "Bbíwe, Bbíwe" ("Higher", "Higher"), una especie de "saudade" pergeñada desde los sótanos del Leningrado de los últimos años 70. Guitarra acústica y voz que parecen como encajados entre el humo espeso de los cigarrillos, compañeros probables de un campo de castigo en Siberia o de un aburrido ensayo para la fiesta del 1º de Mayo. Muy ruso, muy melancólico. Pasamos el Telón de Acero para situarnos ahora en Bélgica con Kid Montana. Un proyecto en solitario de Jean-Marc Lederman, miembro anterior de la seminal banda punk belga Digital Dance, habitual visitante del mítico sello "Les Disques Du Crepuscule", nos ofrece aquí en su tema "Amour d´Electrons" un hermoso ejercicio de pop sincopado, muro de sonido combinando percusión y sintetizadores al ralentí, su voz invitando al oyente a la aventura del conocimiento amoroso entre partículas subatómicas. Estimulante ejercicio eléctrico para una de las piezas más delicadas de la recopilación.

Detrás (¿seguro detrás...?) de los belgas vienen los franceses, representados en este caso por Eva Johanna Reichstag + Die Form que, con nomenclatura tan gala, nos ofrecen en "Valium" una pieza de sabor sintético, mezcla de pliegues electrónicos acelerados por una voz histriónica, todo ello concluyendo en una suerte de imagen de cortocircuito mental, muy "ad hoc" con la trayectoria del autor, Philippe Fichot, músico y artista visual, miembro de varias bandas, entre ellas la conocida Camara Obscura. Volvemos a pasar hacia territorio del Pacto de Varsovia para irnos, y no es casualidad, a Polonia. Allí un grupo que responde al nombre de Senae nos deleita con su tema "I Think", uno de los más logrados del disco. Hay un ritmo obsesivo de bajo y piano, revolotean los sintetizadores detrás, delante, por todos lados, para crear una pieza mezcla entre yunque y caja registradora. Su texto..."I think of the combination of age, and the possibility of coming together..." ofrece al oyente pastos más suaves y optimistas que la propia melodía. Muy interesante. Continuamos esta vez acercándonos a los "cliffs" de Dover, ya sobrevolamos Londres donde nos espera el gran Bob Giddens con su banda anglo-alemana Surplus Stock, ejemplo del mejor, y lamentablemente desconocido, "minimal-new-wave" experimental inglés de los primeros 80. Miembro también de grupos como Cliff Barnes & The Fear of Winning, nos ofrece en su tema "Let´s Kill Each Other" una inmersión subterránea. Nos enfrentamos entonces a toda una sucesión de notas que conforman, una a una una, toda una secuencia que, estirada hasta el límite, produce sonidos de inexpugnable belleza rítmica. Sintetizadores en vuelo rasante, líneas desnudas de bajos, voz martilleando el poco silencio que queda liberado, nos encontramos así ante uno de los mejores temas del disco.

Los tres últimos cortes del Lp nos conducen, en primer lugar, a Italia. Allí, M.B., Maurizio Bianchi, "experimental non-artist" como le gustaba identificarse, nos regala su "Milan Bruits", una pieza de sonido tecnológico que busca producir en el oyente una conciencia de decadencia, una cacofonía premeditada parece que nos impulsara a buscar un refugio sonoro más agradable. Líneas obtusas y capas de sintetizadores pugnan por encontrar un hueco en la mente del oyente. Sin duda uno de los temas más arriesgados y experimentales de la compilación. Sin dejar ese arriesgado nivel de experimentación nos alejamos hasta los Estados Unidos donde nos aguarda Jad Fair, conocido sin duda por ser miembro de los cenitales Half Japanese, colaborador también de estrellas como Moe Tucker, Daniel Johnston, Kramer, Yo la Tengo o Teenage Funclub, artista multimedia (me encantan sus pinturas en los discos de 1/2 Japanese). Apenas un minuto para dar entrada a un piano jugetón, que intenta sujetar un desmadre vocal acompañado de unos vientos saltarines. Nada especial teniendo en cuenta la trayectoria del autor, aunque siempre queda el sentimiento de que, en un disco de estas características, no es inoportuna su pequeña colaboración. Termina la grabación siguiendo el mismo camino arriesgado y más experimental que los anteriores participantes nos marcaron. Se trata ahora de reseñar el tema de Alexao Sevsek, músico y guionista cinematográfico austriaco que con su "Das Edelweiss" se atreve a proponernos un especie de recitación inentiligible amparada en ecos de voces femeninas. Los instrumentos que utiliza, voces y pequeña percusión tímbrica, tienen el efecto muelle de acercar y alejar al oyente hasta un punto fijo, dejándole al final en una suerte de mantra inconsciente, repetición de sonidos emocionales,  vaivenes sísmicos que producen un agradable mareo. Buen final.


Desconozco si el sello AtaTak (u otros) publicaron posteriormente otras compilaciones tan atractivas como ésta. (Tengo en mis manos otra fantástica del sello Cherry Red llamada "Miniatures" que comentaré próximamente)  En todo caso he de añadir que "Fix Planet!", visto lo que sugiere  (ese aire extraño que se mete entre sus surcos) y escuchado lo que compila, consigue sus objetivos de manera clara. "What´s Next Humans?"..., planteado en el año 1981, produjo una respuesta múltiple en todas sus facetas, dando un adecuado protagonismo al estilo más experimental de la música moderna que era, en definitiva, lo que perseguía la iniciativa de los alemanes entonces, además de dar a conocer al oyente interesado a un buen grupo de bandas e intérpretes fuera del circuito más convencional. Gracias a ellos conocí nuevos grupos, muchos de ellos sorprendentes, que han enriquecido sin duda mi cultura musical.



1 abr 2014

EL ÚLTIMO VIAJE




JOSÉ-CARLOS MAINER                   "PÍO BAROJA"
Como necesario complemento a la preparación de la próxima "Ruta Barojiana"  (que tendrá lugar el próximo 12 de Abril) he desmenuzado (más que leído) el libro que José-Carlos Mainer ha escrito recientemente (2012) sobre Pío Baroja, incorporado éste a la excelente colección de la Editorial Taurus titulada "Españoles Eminentes". El autor aragonés, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza, se suma así al plantel de los más celebrados autores, estudiosos y críticos literarios que como Joseph Pérez, Santos Juliá, Jordi Canal o Jon Juaristi, entre otros, han escrito sus impresiones biográficas sobre algunas de nuestras "eminencias nacionales" (de tal manera pueden ser considerados) como el Cardenal Cisneros, Mariano José de Larra, Benito Pérez Galdós o Miguel de Unamuno.

Como inicio ajustado a mi pequeña (por intrascendente) formación literaria, tengo que admitir que he sido, y sigo siendo, un seguidor incondicional de la obra del escritor donostiarra, admiración que se ha ido consolidando a lo largo del tiempo. Tuvo ésta, en una época ya muy lejana, solamente los breves (pero sólidos) apuntalamientos de las lecturas dispersas de varias de sus obras ("Las inquietudes de Shanti Andía" o las correspondientes a su trilogía "La Lucha por la vida", más libros sueltos como "El Árbol de la Ciencia" o "La Dama Errante") y con el transcurso de los años esa querencia ha ido consolidándose con un mayor conocimiento y lectura de la obra del autor guipuzcoano. Serán, por tanto, las opiniones que vierta en esta breve nota las de un enamorado lector, partícipe agradecido de todo un mundo de acción y reflexión que en mí ha propiciado la pluma maestra y el estilo directo y conciso de don Pío, sin dejar de mencionar, no sería justo hacerlo, la última aportación que en tales menesteres ha tenido el autor del libro, José-Carlos Mainer.

Independientemente del escenario cronológico del libro, no olvidemos que se trata de una biografía y, en tanto, el señalamiento de los aconteceres vitales del protagonista deben fijarse en base a un desarrollo de estas características, hay o se dan, mejor dicho, varios aspectos que destacan sumariamente en el estudio literario de Mainer. El primero sería el aspecto estructural del libro ya que, además de los obligados escalones temporales que recogen las propias vivencias personales y creativas del escritor vasco, concurren en el mismo dos ensayos menores, uno al inicio y otro al final (a modo de un bucle de "eterno retorno"). Trata uno del "pacto del escritor con el lector", especie de acuerdo pre-escrito que propone don Pío a quien decide aventurarse por sus páginas (a modo de aviso de navegantes), donde éste último queda al tanto de las intenciones del primero, siempre honradas y diáfanas en su planteamiento, en tanto sus motivos puedan ser banales o meramente recreativos, y aprovechables para un lector que nunca debe esperar una moraleja final, de tal punto pretendía inhibirse el autor donostiarra de todo aquello que significara un forzar el posicionamiento previo del lector. El otro aspecto que cerraría ese "bucle narrativo" del propio estudio biográfico sería el ensayo relativo a la "eminencia de Pío Baroja" como tal. Un autor al que, a la conclusión de la guerra civil y justamente cuando su prestigio había ya calado en el imaginario intelectual de épocas anteriores, se le hace difícil encajar en una España "nacional-católica" a ultranza, donde junto a sus conocidos escarceos cercanos al anarquismo libertario, negacionismo de Schopenhauer o ateísmo de Nietzsche, se le recriminan sus conocidas diatribas contra el clero y la doctrina de la Iglesia católica. Catalogación de "eminencia" que, a fuerza de ser sinceros (y así lo recogen críticos, ensayistas y autores de la postguerra) se le reconoció en tanto Pío Baroja seguía siendo, entonces, el lector más leído de una España semi-analfabeta.


Otros dos aspectos destacables de la biografía de Mainer serían aquellos que reflejan tanto el carácter de "inadaptado" de Baroja como las distintas imágenes que el autor pudo (o supo) dar al mundo exterior. "Inadaptación" reflejada en cuanto a la personalidad terriblemente individualista del escritor, trasunto de personaje que rechaza intrínsicamente lo más crudo de una realidad que encuentra manejada por seres secos, egoístas, vacíos y ajenos entre sí, dirigidos las más de las veces por sentimientos de pura supervivencia, las menos por ideales y orgullo de pertenencia a una raza (vasca) o por la atracción visceral hacia la acción como redención a una vida anodina. Y de tal materia orgánica se gestan sus propios personajes, tantas veces también actores principales de un drama al que no han sido invitados y que, más bien mal que bien, representan con desdén y apatía. En otro punto, e íntimamente ligado con la propia trayectoria vital del escritor, éste transmite en cada momento una imagen de gran potencia visual. Sus primeros paseos por los arrabales de Madrid, sus estancias en su casa de Vera de Bidasoa, sus exilios en París y en la frontera francesa, sus últimos paseos por el parque del Retiro y las instantáneas con los invitados en sus tertulias de la calle Ruiz de Alarcón, tienen cabal presencia en todo el corpus biográfico y Mainer, en uno de los numerosos aciertos del libro, sabe ligarlos con el espíritu de cada época, con la idiosincrasia personal de un Baroja que va creciendo como escritor y como persona,  muchas veces interpretando y dando vida "idealizada" (quizá a sabiendas...) a los propios personajes de sus novelas.

Como es lógico suponer una gran parte de la biografía de Mainer se refiere a las obras propias de Pío Baroja en lo que representa su trayectoria literaria, desde las primeras participaciones en los periódicos, folletines y revistas de las distintas épocas, hasta sus novelas, memorias, ensayos y artículos de opinión, incorporando incluso una muy valiosa información referida a todo (o casi todo) de lo que aun permanece inédito en la obra del autor guipuzcoano. La altísima calidad académica de Mainer, además de como catedrático también en tanto acreditado especialista y estudioso de la literatura española de toda época, guía y dirige al lector a una mejor y más profunda comprensión de la obra y del significado del escritor, así como al encadenamiento de la misma con los más singulares acontecimientos de la vida española y europea de las postrimerías del siglo XIX y buena parte del siglo XX. Este dato hace que la lectura del libro, además de un muy entretenido y preciso ejercicio introductorio en la vida y obra del escritor, suponga un valioso repaso (fuera de las visiones propias de historiadores y politólogos) memorialístico a una de las épocas más fascinantes (también lúgubres) de la historia de nuestro país.

Libro, en definitiva, altamente recomendable, tanto a los seguidores de la obra de Pio Baroja, que no creo equivocarme si aventuro que son unos cuantos, como a los que puedan identificarse con su "modus vivendi", la de un libérrimo iconoclasta (también políticamente) que pudo y supo (quizás a su pesar...) crear un mundo antídoto, paralelo a una realidad circundante hosca y también de alto contenido inspirador (ahí precisamente radica su gran mérito como autor), por el que transitan, junto a él, personajes de todo tipo y condición, unos mejores que otros, siempre todos interesantes, incluso en su propia personalidad literaria. Baroja, escritor culto, bendiga extendiendo sus alas de cuclillo a todo aquél que se entrometa entre sus páginas, sabedor desde el principio al conocerse, como él, persona extraña a cualquier otra actividad que no sea la pura y feliz ensoñación literaria, contrapunto necesario a un mundo desdichado, a lo más, caminante, bucanero, contrabandista, conspirador, inventor, estrafalario, psicópata, hipocondríaco, navegante, espiritista, espía, guerrillero, colonizador, amanuense, librero (de viejo), quincallero, prestidigitador.


Esta entrada está dedicada a mi padre.

14 mar 2014

2025, A UN SOLO PASO




DANNY & THE CHAMPIONS OF THE WORLD            "STAY TRUE"
Estamos en el año 2025 y España domina el mundo. No, no crean que lo hace por su potencia económica o tecnológica (olvídense de su grandeza estética y turística, reminiscencias románticas ya pasadas de moda), sino más bien por haberse sabido aupar, por mérito propio y con la admiración y consentimiento de las grandes potencias, al más alto escalón de la corrupción política y social. Una ligazón entre fuertes intereses partidistas y la codicia ilimitada de la alta clase financiera han conseguido formar un régimen picaresco inexpugnable, con su correspondiente escudo de impunidad frente cualquier control civil. Esta situación, tan del agrado de las grandes multinacionales, ha permitido al país ibérico el ser reconocido (e incluso recomendado al más alto nivel) por las más importantes "think-tanks" internacionales como titular del "Major International Exhausted Rotten Dustbin Ally" (MIERDA en sus siglas en castellano), una especie de triple A en los mercados de valores democráticos del nuevo capitalismo global.


Facundo Cabrales (cualquier conexión con el mundo real es pura coincidencia) trabaja a la sazón como funcionario en el servicio español de inteligencia de la época , el temido y eficiente "Consorcio Operativo Jamando Ostras Navarras" (COJON en sus mismas siglas, sus tres últimas palabras inscritas para despistar a los servicios de espionaje de países enemigos). Ha recibido días atrás de su supervisor el encargo de revisar una serie de entradas de blogs musicales, sospechosos algunos de ellos de dar cobijo a personajes que, amparados en el tibio mundo del arte y la cultura, no dejan de manifestar sus opiniones contrarias al régimen.  Entre ellos, cogido al azar, aparece un post dedicado a un tal Danny and The Champions of the World fechado a primeros de 2014, con un título aparentemente atractivo,  "Cómo perdí la gran oportunidad de mi vida" y que viene firmado por un tal "HP Providence". Se transcriben a continuación algunos de los pasajes más significativos de la entrada auscultada.


"¡Dorothy, oh Dorothy!, ¿porqué fui tan patoso?..., lo tenía todo preparado para hacer de lo nuestro una celebración inolvidable. Mis padres se habían largado fuera el fin de semana y teníamos el apartamento de la calle Claudio Coello para los dos solos. Había encargado en la pastelería de enfrente el "apple pie" que sabía que a ti más te gustaba y tenía,  además,  un par de botellas de jugo de granadina para dar más color a la celebración. En mi plato estaba preparado un único disco que me habían recomendado unos amigos y , después de escucharlo en repetidas ocasiones, quedé totalmente convencido que sería el más apropiado para nuestra velada. "Stay True" de Danny & The Champions of The World, una auténtica revitalización del soul de Stax y Motown, algo así como "country periférico" añadido a "baladas negras urbanas angloamericanas", algo que yo no entendía muy bien que significaba pero que, según esos amigos aficionados que compraban discos y me los pasaban de vez en cuando, era lo más apropiado para llevarte al huerto, Dorothy, mi Dorothy." En ese momento de la inspección, Facundo Cabrales empezó a sentir, además de la curiosidad innata del espía, una cierta aversión por el autor de la entrada.


"...(sic) Justo llamaste a la puerta cuando el primer tema del disco "(Never Stop Building) That Old Space Rocket" sonaba por enésima vez. El caso es que, como si se tratara de un ensayo antes de tu llegada, yo tenía en mis manos el cojín de la única butaca de mi apartamento y, abrazándolo con fuerza, lo estrechaba contra mi pecho, también contra mi pelvis, Dorothy. Pero fue verte enfrente, lanzar el cojín de vuelta contra el sofá, y ofrecerte una pequeña sonrisa estúpida de colegial. Me pareció que estabas increíblemente atractiva , aunque también como yo un poco nerviosa, y decidí que lo mejor era no hacerme el interesante, esto es, comportarme como un tipo educado, controlado y formal. ¡Idiota, mil veces imbécil!. Según entrabas en el salón sonaban los primeros compases del "Cold Cold World" en mi plato Thorens tD 209, ese tono country-pop tan estilizado, esa voz susurrante, los riffs de guitarra acaramelados, y la ocasión llamaba ineludible al inicio de la acción. El haberte despojado,  por ejemplo,  de tu abrigo de "moiré" marrón mientras forzaba bailando el giro de tu cuerpo, terminando en un elegante besamanos que me permitiera  apreciar mejor ese maravilloso olor del "Eau de Rochas", hubiera sido un comienzo ideal. Y haberte dicho algo como: ["Esta mano me la reservo de postre, mojaré sus dedos de miel en mis labios..."],... ¡yo qué se!, algo así, romántico, seductor, atrevido. Mas no, siempre he sido una ruina jovial." El supervisor observa a Facundo Cabrales a través de un ventanal opaco. Desde que inició la lectura no ha cambiado la posición en la silla, signo de que aun mantiene un cierto interés.


"...(sic) He servido a Dorothy la primera porción del pastel de manzana, previamente agujerado para rociar sobre el un poco de granadina. Está sentada en el sofá y yo en el suelo, a su lado. Me gustaría en ese momento ser una serpiente y enroscarme entre sus piernas, tan cerca las tengo. ¿Y por qué no se lo digo..., por qué callo..., qué tengo que perder, acaso no desea ella que algo ocurra? ¡Gilipollas!, ¡Capullo! La tienes ahí, enfrente tuyo, una auténtica belleza americana del Medio-Oeste (creo recordar que era de Oklahoma) y yo simplemente moviendo la cabecita para seguir el ritmo del "Stop Thief!", un soul de estantería que derretiría al mismísimo cardenal Rouco. Quiero llegar hasta los dos últimos temas de la cara A del disco, lamentablemente solo tengo controlado el espacio fingido de la acción, "Darlin´ Won´t You Come In From Cold" y "Other Days", como si fueran una especie de ultimatum que me concedo antes de pasar al ataque (¡ya te creo, fantasma!). La secciones de viento de ambas canciones invitan al ciego a ver, al sordo a oír, al mudo a hablar, y a mí, ¡tonto laba!, solo parecen producirme un mero convencimiento de lo bueno que es el disco. Y ocurre, en esos momentos mágicos en que Danny George Wilson canta como si Ronnie Lane se estuviera despidiéndo de la vida, que me decido a pedirle a Dorothy que me traduzca esas dos últimas canciones, convencido que sus letras, seguramente tan románticas como el tono ensoñador que emplea al interpretarlas el mismo Danny, puedan por fin favorecer mi estrategia. Con lo que no contaba es que Dorothy, ya un poco amoscada por la falta de arrojo de su anfitrión, se levantara en ese preciso momento para ir al baño". En este interim de la lectura, Facundo Cabrales saca una bolsa de su zamarra y extrae de ella una petaca de cuero y cristal. La aúpa hacia su boca y sorbe de ella con la grandeza de un hombre rutinario. El supervisor, sin hacer mueca alguna, apunta algo en su libro de notas.


 El sonido ondulante del "Breaking Out" comienza a hacer el efecto de una marea invisible. El dobro da pié a la entrada de escalas rítmicas ascendentes, el "pedal-steel" remarca los brillantes colores de la alfombra del apartamento, todo parece a punto de caramelo y el mismísimo Facundo Cabrales, que a pesar de su restringido papel en la acción también podía escuchar la música, empieza a deducir que el protagonista principal, el tal HP Providence, es sin más un cretino. Opinión que queda reafirmada cuando sigue leyendo el extracto que sigue,..." (sic). Empezaba el tema que daba título al album, el "Stay True", cuando Dorothy salió del baño. La vi pero casi de reojo ya que en ese mismo momento mi idea era abrir la ventana y asomarme al balcón. Corría una brisa encantadora y pensé que, atraída quizá por sus ecos, me acompañaría  a la balaustrada.  Nada de eso pasó. Dorothy volvió al sofá, se sentó y tomó entre sus manos el disco de Danny & The Champions of The World y yo me decidí por fin a mirarla. Parecía distraída, pero en seguida percibí que estaba fingiendo. Esperaba algo y a cada minuto que pasaba era patente que no era yo el que sería capaz de dárselo. Empezó a tararear el "Been There Before", bueno más bien esos coros celestiales, mientras que en el resto del tema se limitaba a colocar su boca en posición de piñón. Me dieron ganas de gritar, de quitarme los zapatos y lanzarlos contra la pared, de decir siquiera alguna frase, aunque fuera incoherente. No hice entonces nada y me sentía como si estuviera solo, como si Dorothy no estuviera allí en mi apartamento, su figura un mero fantasma intocable. Sonó un trueno lejano, las ventanas seguían abiertas, y Danny empezó a hablar del tiempo, "Talkin´About The Weather".


El texto que sigue a continuación, apuntó en su propio cuaderno de notas el funcionario Facundo Cabrales, viene a constatar, salvo corrección propiciada por inesperado giro final (cosa altamente improbable), que el susodicho autor de la entrada examinada, HP Providence,  carece de cualquier impulso y ritmo vital aparente, por lo que no siendo causa de fuerza mayor (su léxico siempre dentro de las coordenadas burocráticas), recomendaríamos la posibilidad de reclutamiento del citado autor en cualquiera de los servicios de inteligencia del país..."(sic) Dorothy me llamó a su lado e inesperadamente cogió mi mano para llevarla hacia uno de sus zapatos. Su mano con la mía manipularon la hebilla para desatarlo, lo recuerdo porque en ese momento sonaba el "Let´s Grab This With Both Hands", y su sección de suaves vientos invitaba a dejarse llevar, a volatilizarse. Levantó su pierna al mismo ritmo de la balada y colocó su pie en mi boca. Tuve la repentina tentación de mordérselo pero me reprimí pensando que la podía disgustar. Mi libido entonces había disminuido hasta extremos que rayaban con la mortecina insensibilidad de un voto en una urna de cristal. Preferí preguntarle cual era el número que calzaba y dónde había comprado los zapatos, aunque tampoco me importaba mucho. Ella, en lo que consideré como un inadmisible acto de agresión externa, me abofeteó primero en una mejilla, después con más fuerza me golpeó en el mentón. ["¡Ah!, pensé, "Time Again", el último corte del disco que me sonaba a algunas canciones de Travelling Willburies, ese grupo que mis amigos me habían hecho conocer no hacía mucho tiempo, qué bien sonaba, qué línea de bajos, que recuerdo al Wilson Pickett de mis guateques de antaño"]. Cuando caí de mi embeleso, Dorothy, descalza y con el zapato aun en la mano, cogía su abrigo de "moiré" marrón y se dirigía hacia la puerta de mi apartamento. No le di mayor importancia al portazo que antecedió a su repentina desaparición, quizá deduje que haría lo mismo en su casa lejana de Oklahoma.". Aquí terminaban los pasajes reseñados para el análisis de Facundo Cabrales. Se levanta y sale de la escena.




El supervisor de Facundo Cabrales admitió en principio la recomendación de su subordinado para incorporar a HP Providence al servicio de inteligencia. No obstante, no le quedó del todo claro el cambio de actitud que el protagonista iba relatando a lo largo de la entrada. Del lamento inicial por la ocasión perdida al nihilismo más absoluto. Allí había algo que no cuadraba del todo, algún misterio inconcluso. Dictó un memorandum en el que proponía llevar a cabo un examen exhaustivo del contenido de los pasteles y dulces elaborados por la pastelería mencionada, así como de los antecedentes y registros sanitarios del fabricante del jugo de granadina. También recabó datos sobre la pureza del aire de aquella tarde, no fuera a ser que los índices de contaminación fueran más altos de los inicialmente publicados por la Alcaldesa Chochona (no se atrevió a llevar a cabo esta última iniciativa) Para mayor tranquilidad sugirió en nota aparte al corresponsal de Seur en Oklahoma que vigilara en lo posible a la familia de Dorothy, de apellido Flinstones, vecinos de Tulsa.

(Aparentemente, y esto lo se porque no soy español, la culpa de este cambio de actitud en HP Providence la tuvo el mismo Danny & The Champions of The World, posiblemente agente, o doble agente infiltrado)








9 mar 2014

OGGY, OGGY, OGGY!!




RORY GALLAGHER                 "TATTOO"
Acabo de salir de un pub irlandés cercano a mi domicilio (apenas 5 minutos conduciendo mi Citroën C3), donde he podido ver en directo (?) el partido entre Inglaterra y Gales correspondiente al "Torneo de las 6 Naciones de Rugby" de este año 2014. Varias pintas de "Guinness" (mezcladas con café y pacharán) aun intentaban hacerse paso entre los recovecos de mis cañerías internas cuando, al llegar a casa todavía bajo los efectos malévolos del resultado del encuentro (a todas luces injusto, como no podía ser de otro modo), me preguntaba a mí mismo de qué manera podría compensar musicalmente los nocivos humores de la derrota. ¿Algún  "crooner" galés de encumbrado nombre..., John Cale, Tom Jones, quizá?, no, definitivamente necesito algo más contundente para limar mi amargura. ¿Gorky´s Zygotic Mynci..., Super Furry Animals, Man (hummmmm, ¡cómo me apetecen éstos últimos!, prometida próxima entrega), tampoco. Héte aquí que me planto y decido que siendo mi segundo equipo favorito el de Irlanda, y a todas luces la verde tierra del trébol cuenta aparentemente con muchos mejores protagonistas musicales, debería elegir al más insigne de sus hijos, Rory Gallagher, para dar cumplido alivio a mi lastimosa situación anímica.

Lejos de hacer apología sobre las seguramente extrañas características de mi poco común grupo sanguíneo (B-), debo reconocer que algo tuvo que ver en mi destete musical la invocación que realizaron (sin tener yo conocimiento entonces) aquellos selectos druidas íberos, reunidos todos ellos bajo las sombras de alcornoques y encinas milenarias que, allá a mediados de los años 60, me guiaban por las inmensas dehesas de Salamanca, camino de Portugal. Cabalgaba yo entonces en mi flamante bicicleta "Gal", azul cielo de vacaciones interminables y, aunque en algunas cercanas esquinas se podían escuchar entonces las primeras tonadillas de los Beatles, ellos, los magos propietarios de aquellas inmensas praderas imaginarias de "Winnetou" (*) y compañía, ya se encargaban  de dirigirme por otras derrotas mucho más acordes con mis gustos musicales posteriores, aquellos en los que Rory Gallagher encontraría tiempo después holgado pesebre.

Años después, a la vuelta de un viaje de negocios de mis padres por Italia, nos vimos sorprendidos (soy hermano mellizo y, como tal, me encuentro en la obligación de hablar muchas veces en plural) con un regalo inesperado, el "Tattoo" de Rory Gallagher, edición original inglesa del sello Polydor de 1973. Un año después, poco antes del verano de 1974, asistíamos en el Teatro Monumental al primer y mítico concierto que el artista de Ballyshannon diera en Madrid. Para aquellos lectores interesados reseñar que el ambiente que reinaba en el recinto de la calle de Atocha era indescriptible. Al amparo de la oscuridad, una vez las luces apagadas dieron entrada al guitarrista y su banda,  una muchedumbre en tránsito hacia lo que se preveía como excelsa comunión eléctrica, sudorosa y reivindicativa (los conciertos de entonces tenían su contestatario punto anti régimen), se hizo dueña de la noche. Nos llevamos al artista irlandés en volandas hacia las llanuras del Manzanares, destilando él en sus punteos de guitarra el blues que aquí hasta entonces no se nos permitía escuchar, retornándole después a unas imaginarias marismas verdes hacia la que todos quisimos entonces viajar, tan necesitados estábamos de cambiar de paisaje, si quiera fuese mentalmente. Alguien, desde el anfiteatro, gritó ¡"In Your Town"!, su voz se escuchó fuerte y diáfana y aquello parecía un encierro de San Fermín, tal la locura.

 Transcurre el tiempo, lamentablemente tan corto en su literalidad semántica, tan prolongado en su espacio contable, y se sucede otro concierto de gratísimo recuerdo, allá a principios de 1980 en el antiguo Pabellón de Deportes del Real Madrid (con perdón). Rory Gallagher llevaba, estoy casi seguro, la misma camisa a cuadros que su concierto de quince años atrás. La reseña periodística del día posterior, en el diario "Informaciones", firmada por el añorado Alfonso Sánchez (ínclito crítico cinematográfico ya setentón que moriría un año después), reflejaba el malestar de una audiencia mayoritariamente joven que se quejaba del precio de las entradas entonces, 400 pesetas. Rory, con su banda más recordada, Gerry McAvoy al bajo y Ted McKenna a la batería, luchó denodadamente por no perderse entre los ecos tramposos de un inmenso local que no brillaba, precisamente, por disponer de la mejor acústica. Aun así, lo rememoro con meridiana imagen fotográfica; bailé como un poseso, contorneándome parejo con los contundentes riffs guitarreros de Rory, saltando desinhibidamente (pequeños brincos de un organismo lastrado por la considerable ingesta de cerveza), y emulando con mis brazos el ajeno rasgueo de los instrumentos de la banda sobre el escenario, ya fueran las cuerdas de las guitarras, ya el tambor de la percusión.



En 1995, coincidiendo con unas vacaciones en Londres, me enteré del fallecimiento del guitarrista irlandés en la misma capital inglesa. Fuera de lo que hubiera sido un obligado homenaje a Rory no hice nada especial en ese día, lo reconozco. Opté (obligaciones familiares) por seguir el curso de la agenda turística prevista para esa fecha, algún museo con exposición programada y comida en aquel cercano parque que más a mano nos quedaba.. No me lo perdonaré nunca, ni una miserable pinta en su honor, a tamaña traición nos lleva sin quererlo a veces el destino. Aun así, lo que ha quedado, y de ello pretendo dar fe con estos trasnochados párrafos, es la admiración y gran cariño por la obra de este santón celta, irredimible bardo de las doce cuerdas, patrón al que se acude, como ahora, cuando me anega la pena por la miserable derrota deportiva. Consuelo de tipos solitarios que, como el que suscribe, creen en el bálsamo de los mitos para curar el estrago causado por algo más agudo que un desamor. Otros lo llamarán romanticismo.


Oggy, oggy, oggy,
oi, oi, oi,
as long as we beat the british
C´mon dragons!!















6 mar 2014

ESTA VEZ LA CULPA NO FUE DE YOKO





 IGNACIO JULIÁ              "ESTRAGOS DE UNA JUVENTUD SÓNICA"
No nos hace ningún favor Ignacio Juliá al prometer en la solapa de éste su último libro, "Estragos de una juventud sónica" (primera biografía en castellano del grupo Sonic Youth), que será su "última hagiografía" (sic) y, si aplicamos etimológicamente la palabra empleada por el autor, entendemos que quizás se deba al vaciamiento extremo que haya podido padecer en el transcurso de su escritura, tan extenuado se sentiría después de haber desmenuzado la vida y obra del último santoral "sonicyouthero", interpretando sus constantes vitales, artísticas, urbanas e internacionales, como si el autor se hubiera autoinmolado creando una nueva revisión de las Sagradas Escrituras del Rock Neoyorquino. Tamaño empeño por fuerza ha tenido que dejar a Ignacio Juliá en la más pertinaz sequía (esperemos que momentánea).

Y sí, sería una lástima que el crítico musical, periodista, escritor en definitiva, catalán abandone un ejercicio que domina a todas luces. Dominio que, lejos de agobiar al lector con datos exhaustivos y citas académicas (si, ya hay Academia en el mundo del rock), se convierte en un flujo de información que recorre el libro con la agilidad necesaria para no hacer pesada su lectura, manteniendo constantemente la atención del aficionado que ilusionado, o simplemente curioso, se asoma a sus páginas.


La mejor crítica que pudiera hacerse a esta obra de Ignacio Juliá es precisamente reconocer la apuesta que él mismo autor ha hecho al escribirla. Queda así reflejada una conexión con la banda neoyorquina que afortunadamente no se ha limitado a la mera transcripción de su vida y milagros y que, ahí radica la acertada elección del autor, se torna en una imbricación personal con los miembros del grupo, en el relato de una convivencia que, pasando ya de los veinte años en común, le otorga los visos suficientes para (re)crear una historia vista "desde el otro lado". Visión ésta en que sale a relucir lo íntimo, el pensamiento más sutil, el silencio que precede a la respuesta y, también, la forma de actuar, la gestación y desarrollo de la propia filosofía del grupo, su carácter igualitario, autocrítico y claramente focalizado hacia una forma común y vanguardista de entender el ARTE en su globalidad, de comprender su "compromiso" vital con la ciudad de Nueva York, de recoger el testigo de una visión particular de la música y de avanzar siempre hacia una meta, muchas veces desconocida, en ningún momento adulterada.

Muchos de los lectores de este "Estragos de una juventud sónica" conocerán de sobra al grupo, serán propietarios de su extensa producción discográfica, habrán a asistido a algunos de los muchos conciertos que ha dado la banda en nuestro país y, con una seguridad casi palmaria, sabrán de su historia, de su trayectoria y de su lamentable final. Aún así, y a pesar (sin que esto se traduzca en acritud alguna) de ese conocimiento "a priori" que pueda tener el lector interesado, no está nunca de más volver a repasar los datos que puedan identificar de una forma más patente a la banda neoyorquina y aquí, vuelvo a lo apuntado anteriormente, Ignacio Juliá se mueve como anguila entre el charcal levantino. La trama que urde entre ese pálpito urbano del Nueva York musical de décadas muy anteriores, su conexión con movimientos o estilos más cercanos en el tiempo, el recalcar debidamente el compromiso experimental y vanguardista de la banda, sus influencias y apoyos a grupos jóvenes y de propuestas arriesgadas (no, no me estoy refiriendo ahora a la famosa recomendación pro Nirvana en su primera etapa con el sello Geffen), colocan al lector en el entorno adecuado en cada momento de la narración. Igualmente, el repaso a cada uno de sus discos sirve para consolidar también la estructura temporal de la trama y además, y esto es algo que se agradece sobremanera, hay líneas suficientes para tratar aquellos trabajos paralelos de la banda, quizás desconocidos para una gran parte de los aficionados y "seguidores menudos", que se publicaron bien en su propio sello SYR o en otras colaboraciones y que, en definitiva, conforman un corpus total sin el cual el trabajo de Sonic Youth no sería del todo entendido.


Terminar solamente diciendo que su lectura es recomendable sería de una simplicidad impropia de esta casa. Hay que ir más lejos, llegar hasta una suerte de compromiso donde cupiera la (re)escucha de la obra del grupo neoyorquino mientras se lee el libro de Ignacio Juliá pausadamente, capítulo a capítulo, disco a disco, sorbo a sorbo. Yo así lo he hecho y, confieso agradecido, que hoy conozco mejor y aprecio aun más a la banda. También desde aquí hago un llamamiento al Sr. Juliá para que recapacite sobre su ya comentada decisión  y, caso que no le apeteciera sumergirse en historias de santorales y escrituras sacras o profanas, que por lo menos nos deleite de vez en vez con otro nuevo libro, motivo y contenido quedan lógicamente a su total arbitrio. Sus muchos seguidores se lo agradecerán.