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22 jun 2013

RAY DAVIES 69





THE KINKS     "THE VILLAGE GREEN PRESERVATION SOCIETY"
Dejé de fumar, de beber; de sexo, cero pelotero,  (la cuestión ahora es evitar un pasmo muscular cuando surge el milagro); de ahorrar, ni te cuento, tieso como una escoba de Eroski;  el huerto lo tengo seco, los repollos psicotrópicos me los cuidan la gente de Gong y Kevin Ayers; las toallas son portugesas (doy fe que son buenas), la mantequilla no pasa el dedo auditor de Marlon Brando, las botellas de Verdejo y Patxarán se apilan sin descorchar en el cuartelillo de la Benemérita, incautadas sin precinto fiscal actualizado...; qué voy a hacer de mi vida, Llísas..., mándame una señal...

Decidí repetir la cara A y volver a escuchar el inicio del "The Village Green Preservation Society". Preferí que los surcos que rememoraban la ceremonia del té de las 5 se sucedieran de nuevo durante la madrugada, que esos humores "lewiscarrollianos" permanecieran incólumes en su mojada bolsita, esa gota tan inmensa mezclada con la acidez urbana de Muswell Hill , ése fiel sabor del Támesis de Dickens, la porcelana de Wedgewood brillando tenuamente en un azul gris, muy poco mediterráneo.

La lírica de la campiña inglesa continuaba siendo la de Thomas Hardy y la de las luces brillantes de los estuarios de Turner , nada que ver con las plantaciones de algodón esclavista del Mississippi,  ni con las fincas meridionales de Leopardi, aunque, eso sí, lugar había para los parajes de mitología pop relacionados con el Pato Donald, Mrs. Mopp, Old Mother Riley, guiños a Sherlock Holmes, Fu Manchu y Drácula. ¡Un ejercicio circense además, qué juego tan divertido!

Todos aquellos que hayan paseado por el jardín japonés de Holland Park (o por el batiburrillo de Notting Hill Gate, qué más da...) habrán sido, sin quererlo o saberlo, protagonistas renovados de la idiosincracia británica. Y Ray Davies siempre ha abierto la puerta, no importa si uno es indígena o alienígena, al césped perfumado de Brockwell Park (donde asistí a un concierto de The Dammed en el verano de 1984), allí donde se podía jugar al cricket, o al Wimbledon de los bolos (sí, han oído bien, nada que ver con el tenis), y allí estaban también The Kinks, entre la hojarasca caída de los árboles, entre los "cherrypies" y las esquinas escondidas del "Blow-Up" de Antonioni, entre las pintas del "Double-Diamond", "ale" más que flojo, meada de gato, allí estaban, si.



The Kinks, el grupo más inglés y, curiosamente, más europeo, más cercano al bullicio del barrio, al jardín comunal, al cotilleo de las "misses" y de los "butchers", al jaleo previo del partido (yo soy fan del Chelsea, pero no de Mourinho), al circo Price "made in Britain", al Hillman Impala (no daba para los Mini Cooper), a los esmirriados "hippies" londinenses que, por falta de medios, no viajaron desde Ladbroke Grove hacia la India de los gurus de saldo. Sí, a esos Kinks sudorosos de "Johnny Thunder", de "Wicked Annabella" y "Monica", del gran "Walter" fumando a escondidas,  lleno de acné y timidez, a las memorias de la post-guerra confundidas con la pacatería de "Picture Book", de las estaciones de "Waterloo" (o Charing Cross, o Victoria), de las canciones bélicas de "Tipperary" (irlandeses, si alguno se asoma, ya me perdonarán).

Hay ocasiones, muy pocas pardiez, en que un(os) artista(as) refleja(n) fidedígnamente el verdadero espíritu de su tiempo, de su entorno, de su territorio, su "intrahistoria" (permítanme la licencia de acceder al gran Unamuno a estas horas de la noche) y, además, esa imagen permanece en la memoria colectiva como un punto de referencia incólume, perpetuo, eterno. Ese es el gran valor de The Kinks y "The Village Green Preservation Society", espejo en el que, afortunadamente, más facilmente se desvanece la tétrica figura de Margaret Thatcher.

20 jun 2013

AQUELLOS FUERON LOS TIEMPOS




ELVIS COSTELLO & THE ATTRACTIONS        "GET HAPPY!!"
Escribir con un punto de objetividad sobre la obra predilecta de un artista también predilecto es acción baladí. Ni siquiera cuando la distancia del paso del tiempo ha dejado su amargo poso, y parece que el observador debería abandonar emociones y atenerse, fríamente, a un análisis más ecuánime, ni siquiera digo, en esos momentos, sirven de nada las experiencias que hablan de asepsia y prevención ante una exclamación que pudiera herir ciertas sensibilidades. Con esta obra, por lo tanto, se siente uno en la obligación de ensalzarla hasta límites rayanos con la pura exageración. Sí señor, ¡"Get Happy!!" es el mejor disco de Elvis Costello & The Attractions!

Corre el año de 1980 y el alcalde Tierno Galván se había convertido en el guru político de la "movida" madrileña. La ciudad se había sacudido la modorra del tardo franquismo y acudía gozosa al jaleo bendecido, a cualquier sarao que tuviera visas de prolongación incontrolada y final desconocido. Todo tipo de iniciativas se sucedían, algunas con éxito de público y prensa, otras no tanto. Cine, pintura, literatura, música, diseño, fotografía, comics y revistas, moda..., hasta la Feria de San Isidro de aquellos años ve resurgir las figuras de veteranos como Antoñete y Manolo Vázquez. Gente, gente feliz por todos lados.

En ese ambiente de encantamiento general, millares de burbujas doradas explosionando lentamente en un pavimento brillante, ecos de jardines nocturnos que descubrían el perfume de una fiesta sin término, llega a mis manos "Get Happy!", el primer disco que adquiero del artista londinense. !Qué gozo, qué gozada, qué despiporre señores!, !eramos muchos y parió la abuela...!, ¡qué veladas nocturnas, qué amaneceres, qué tate, qué maría, que maravillosas resacas, qué eternidad, joder!


"Get Happy!!" fue, junto a otros artefactos de la "new wave" inglesa y americana, no solo nuestro banderín de enganche, también significó el borrón y cuenta nueva. Adiós a las viejas batallas del prog y el sinfónico, adiós al "kraut" y al "space rock", adiós a la psicodelia y a los "hippies", adiós al folk y a los cantautores. (Afortunadamente todos esos adioses se convirtieron en hasta luegos...)

Escuchar el pop poderoso, electrizante, expansivo, acelerado, excéntrico, imaginativo de temas como "I Can´t Stand Up For Falling Down", "5ive Gears In Reverse", "Motel Matches", "Beaten To The Punch", "Riot Act", "Opportunity", "King Horse", "Possession" o "New Amsterdam" era mucho más que una simple audición, era vida moderna, era salir a la calle en jornadas interminables, era actitud provocadora, saberse los dueños de un tiempo dulce que no corría, que volaba por galaxias de mil colores. Había llegado nuestro turno y vaya si lo aprovechamos.

Que decir de la banda, The Attractions, inmensos. ¡Qué fuerza, qué garra, qué ritmo!..., y la voz de Elvis, perfectamente acoplada a cada historia, en ebullición, calmada cuando toca, expansiva como un instrumento más, elocuente, creíble, emocionante. Y la producción del maestro Lowe, primando esa explosión instantánea, ese fuego de artificio que cubre el cielo como un repollo cósmico.

Nada fue igual desde entonces. Llegó Tejero para intentar frenar lo imparable. El país se sumó en el primer desencanto, duró la mecha algún tiempo más, poco. Gracias a Elvis y su "Get Happy!!" fuimos más felices, la primera obligación de todo ser humano.

17 jun 2013

13 IMÁGENES PARA 13 CANCIONES




LOS CORONAS          "ADÍOS SANCHO"

"Adiós Sancho"
Don Alonso Quijano recomienda a su fiel escudero Sancho el uso de su mejor mejor prudencia y entendimiento para gobernar la ínsula de Barataria, merced burlesca que le han concedido los Duques al ingenioso hidalgo... Sancho, ya a solas en la estancia de gobernador, echa por un instante de menos la vida regalada del que no tiene más que obedecer las órdenes del caballero al que sirve.

"Miss Alamo"
En una secuencia imposible, el General Santa Anna exige a los comandantes Bowie y Barret Travis la entrega a su tropa de la recién elegida Miss Alamo por los colonos refugiados en el fuerte. De esa manera se comprometería a no lanzar el último y definitivo ataque contra los refugiados. Bowie rechaza la sugerencia, Barret Travis duda escupiendo al suelo una masa informe de tabaco.

"Cleopatra Stomp"
Liz Taylor está de morros. Su propuesta a Mankiewizc para que permitiera que varios esclavos nubios se bañaran con ella en la piscina del palacio, ha sido rechazada. Como venganza esa noche Richard se quedará sin postre.


"La Leyenda del Solitario"
Un fogoso caballo con la velocidad de la luz, una nube de polvo, y un caluroso "¡HI-yo, Silver!", recorren las ondas radiofónicas de millones de hogares americanos. Toro, su compañero indio, está tentado de descubrir al héroe. La KGB la ha ofrecido 40.000$ por la primicia.

"Baila Lola"
La otra noche/bailando estaba con Lola/ y me dijo que se encontraba muy sola/que pensaba que yo ya no la quería/y creía que yo salía con otra..., o acaso I met her in a club in old Soho/where you drink champagne and it tastes just like Coca-Cola/she walked up to me and she asked me to dance...

"Agente Triple"
El Agente Maxwell Smart aterriza en el aeropuerto una fría mañana de Febrero. Allí le espera un chófer que le transporta hacia la sede escandinava de la Santa Sede.  El negro Volvo PV444 se adentra en el paseo arenoso de la residencia. Una capa de pequeñas piedras mojadas crepitan bajo las ruedas del automóvil.



"Un Buen Día Para Morir"
En 1914 los zapatistas entraron en la hacienda de Zoquiapán que producía dos mil cubas de pulque e ingresaba mil pesos cada día. La tropa, al caer la noche del 27 de febrero, se encontraba en un lamentable estado etílico. Fruto de los desmanes, un grupo de soldados violentó con saña a la mujer e hijas del capataz. A la mañana siguiente Zapata, como escarmiento, manda fusilar a los hijos supervivientes del dueño de la hacienda.

"Dance Danny Dance"
Fiesta nocturna en la urbanización "Alameda IV" de Benidorm, verano de 1974. Las chicas más atrevidas, hijas de constructores madrileños y funcionarios estatales de alto nivel, se atreven a bailar sin camisa, solo con la parte superior de sus bikinis. Danny, el más espabilado con apenas 14 años, es el primero que se lanza a la piscina y alza su bañador por encima del agua.

"Rockaway Surfers"
Peggy Sue tiene pecas y acné juvenil en profusión. Está pálida, apenas sale de su departamento. Desde su terraza observa a los surfistas deslizándose por las olas de Manresa State Beach. Dick Dale y sus Del-Tones atacan el "Surf Buggy" en su giradiscos. Una brisa caliente sube por sus piernas.


"Fuerte Comansi"
Los indios navajo y pueblo, en estratégica coalición bélica, se parapetan entre las dunas peladas que dominan el Valle Perdido. Sus mejores vigías observan detenidamente los movimientos de los defensores pieles rojas. La caballería, al mando de Nube Alocada, espera nerviosamente la señal de ataque. Los soldados del Fuerte Comansi tienen las horas contadas. En ese momento la abuela llama desde la cocina. La merienda está preparada.

"Largo 32"
Sarah aburrida encendió un nuevo pitillo. El cenicero estaba lleno de colillas desde hacía ya muchos días. El humo cegó repentinamente sus ojos cargados de alcohol y lágrimas retenidas. Desde la pantalla de TV veía una sucesión de imágenes ininteligibles, voces y acordes que chirriaban alocadamente. Su mano se deslizó hacia el bolso de alpaca india y de él saco un Smith & Wesson del 32.

"Hey Cosacus"
Las gotas de sudor perlaban su rostro curtido. Su cuello hinchado por el esfuerzo parecía a punto de estallar. Desde su boca, una férrea dentadura aprisionaba una cadena sujeta al parachoques de un Seat 127. Cada paso atrás impulsaba el coche hacia una meta aun lejana. Los espectadores rugían como en el foro romano.

"Way To San José"
El cabrero bajó por la senda de los Genoveses hasta la playa de San José. Las piedras de cal refulgían como heridas abiertas y eligió una de ellas. Agachándose un poco arqueó lo suficiente su brazo derecho para lanzarla con fuerza sobre la superficie brillante del mar. Tres, cuatro, cinco lagartos se asomaron para contemplar el alcance de la tirada.

12 jun 2013

LA SECTA DE BIRMINGHAM




UNCLE ACID & THE DEADBEATS       "MIND CONTROL"
Al igual que ocurrió a principios de los años 30 del siglo pasado con el "Dust Bowl", treinta y cinco años después, al reclamo del "Verano del Amor" de 1967, una emigración hacia California se produce desde todos los Estados Unidos y parte de Canadá. Pero, esta vez, sus protagonistas no iban a ser los "okies" de las grandes praderas, huyendo de la sequía y de la pobreza, no. Los autores de tal peregrinación eran jóvenes, muchos menores de edad que, al reclamo de las nuevas ideas de "paz y amor" que proclamaban las nuevas bandas de música y los medios de difusión afines, se establecieron en San Francisco y su amplia bahía.

Entre esa oleada de jóvenes había gente de todo pelaje. Burgueses desencantados, rebeldes e inadaptados de las periferias de las grandes ciudades, aventureros con y sin escrúpulos, vagabundos sin destino fijo, nuevos "beatnicks" ahítos en la búsqueda de nuevas vivencias, de libertad sexual y de experimentar personalmente las enseñanzas psicotrópicas de Carlos Castañeda y Aldous Huxley

Pero en esa humanidad multiforme también había lugar para locos y visionarios que, amparándose en la ingenuidad de una parte significativa de "hippies" y su ansia de experimentar sin límites, (hasta aceptar incluso la llegada de un nuevo líder, especie de mesías redentor que daría significado a sus vidas), les propondrían convertirse en sus acólitos, miembros de nuevas sectas que, al amparo del siempre atractivo gancho de la libertad y promiscuidad sexual, regada o no con drogas de todo tipo, según la secta fuera de las familias de Charles Manson o David Berg, les llevarían a formar parte de una nueva revelación cuasi-religiosa, espejo de la nueva palabra de Dios. Esta es la historia del "Mind Control", tercer trabajo de la banda inglesa Uncle Acid & The Deadbeats y, a tenor de su mensaje final, se inclinan por seguir las enseñanzas del inductor confeso de la matanza de "Cielo Drive".


Para mayor abundancia, los títulos de los 9 cortes del disco se ajustan perfectamente a la atmósfera que la banda pretende transmitir al oyente. "Mt. Abraxas", Mind Crawler", "Poison Apple", "Desert Ceremony", "Evil Love", "Death Valley Blues", "Follow The Leader", "Valley Of The Dolls" y "Devil´s Work". Así, sus textos son trasuntos fieles de todo el abanico paranoico que la experiencia parece ofrecer a los seguidores de tales grupos. Captación, comida de coco, cebo sexual, drogas, revelación, sacrificio y muerte.

¿Y qué formato acústico o estilístico le damos a este proyecto? Está claro, el de Black Sabbath. De hecho, ya en su anterior trabajo "Blood Lust" del año pasado, la banda se muestra como fiel seguidora del inigualable combo de Birmingham. Incluso entre las dedicatorias del "Mind Control", además del mencionado Manson, Vincent Price y Neil Young, se menciona a "Master Iommi", guía instrumental que planea a lo largo y ancho de toda la grabación. Y , la verdad sea dicha, es que Uncle Acid & The Deadbeats lo hacen "endiabladamente" bien, como si la savia sulfurosa del Averno les hubiera poseído para bien de la peña roquera.

Los amantes seguidores de Ozzy, Iommi, Geezer y Ward, legíon por estos lares, estamos de enhorabuena. No solo tenemos ya en las tiendas el nuevo "13" del grupo maestro, también nos  solazamos con estos Uncle Acid & The Deadbeats, discípulos aventajados de la secta más benéfica que el rock ha dado desde su existencia.

10 jun 2013

ROCK RESUCITADO





THE BLACK ANGELS     "INDIGO MEADOW"
En el número 32 de la revista Shindig!, en la sección de novedades, apareció una reseña de Kris Needs sobre el último trabajo de los tejanos The Black Angels, "Indigo Meadow" que, mal traducida, vendría a decir algo como esto: "El cuarto album de este quinteto de Austin muestra a la banda con un mayor control sobre su pulsante paleta de psicodelia oscura e influencias de garaje, produciendo un aquelarre brujeril en sus temas que dispensan, junto a los extensos zumbidos de sus trabajos anteriores, cubos lisérgicos de un sonido retorcido" (sic) Ante tamaña referencia no pude evitar que un escalofrío recorriera mi espina dorsal y, en el primer momento de intimidad que tuve con mi "dealer", acordamos darles una oportunidad a la banda y a su propuesta.

Varias escuchas después debo reconocer que, en absoluto, la decisión fue desafortunada y que me he enfrentado a un grupo más que interesante y a un trabajo que, seguramente, llegará a las más altas cotas de éste año 2013.

"Indigo Meadow" es un trabajo de resurrección, de excavaciones profundas donde surgen a la luz, entre polvo liberado, restos de osamentas y telarañas aun pegajosas, sonidos no olvidados pero si "desfigurados" por otras interpretaciones que no les hicieron el favor adecuado. Hay un ambiente, que flota desde el mismo inicio de todos los 13 temas del disco, de gran tensión y de pulso sobre acelerado, de arritmia progresiva que transporta al oyente a la antesala de un infarto (por fortuna, no mortal) sonoro. La base rítmica trabaja a destajo en la fragua, golpeando el yunque sin descanso, las guitarras marcan "riffs" a veces ácidos, otros con tonalidades agridulces, dibujando los perfiles rocosos de macizos o sugiriendo contornos de piezas de porcelana, según sea el momento, los teclados enriqueciendo las armonías y abriendo campos nuevos a la percepción sensorial, la voz recitando la tabla de los mandamientos olvidados, sacramentando textos venales, historias y paranoias de gentes dañadas o a punto de caer en el pecado.


Suenan ecos de Suicide en "Don´t Play With Guns", "You´re Mine" y "Black Isn´t Black", Siouxie & The Banshees se asoman por las ruinas góticas de "Indigo Meadow", el "Kool Thing" de "Goo" arrastra sus cadenas en "Evil Things", "Holland", un tema de lenta  y gélida belleza, comulga con Bardo Pond y Rein Sanction, The Shadows of Knight saludan en "The Day", escorzo garaje con aristas "punk", hay una muy atractiva mezcla de The Doors y Ultimate Spinach en "Love Me Forever",  parece que es Barbara Hudson la que está recitando la célebre "The Ballad Of The Hip Death Goddess", mientras el teclado percusivo recuerda al añorado Ray Manzarek.

Y de entre estos restos con ADN ligado a la banda de Venice, "War On Holiday", "I Hear Colors (Chromaesthesia)" y "Twisted Light" nos acercan a los pozos refulgentes del "Soft Parade" y "Strange Days". Mas no acaba todo ahí, de la excavación aun hay tiempo para solazarse con "Allways Maybe", la voz de Alex Maas emulando con éxito a la mejor y más varonil de Grace Slick, "Broken Soldier" engrandeciendo su mensaje anti-belicista al arrullo de los 13th Flootrs Elevators.

The Black Angels que, según comentan, toma el nombre del grupo de un tema del primer Lp de la Velvet, se han convertido en uno de los puntales de lo que ahora da por llamarse "psycho-rock", identificación que nada dice y lo dice todo. Lo mejor y más original de su propuesta radica en la fuerza y convicción de sus interpretaciones. Rock combativo, psicodelia narcótica. Rock resucitado.

8 jun 2013

PURO DELICATESSEN




KURT VILE     "WAKIN ON A PRETTY DAZE"
Enfrentarse de primeras a un artista totalmente desconocido es como dar un salto al vacío. Apenas unas palabras escritas, algún vídeo que se cuela entre los muchos vistos, un comentario aislado, poca cosa para tener una referencia válida que permita saber, de antemano, por qué mares transita el susodicho elemento.

Y éste hecho, que a simple vista podría parecer un escollo, se puede convertir en una ventaja. No existe ninguna idea preconcebida, no hay comparación posible con lo anteriormente adquirido del artista, ya que nada hubo, se empieza de cero, todos los sentidos juegan su papel desde el inicio. El acudir a una cita a ciegas tiene su emoción. Y ésto es lo que me ha ocurrido con Kurt Vile y su nuevo trabajo "Wakin On A Pretty Daze", publicado por el celebrado sello Matador Rcds este año 2013.

Dejarse llevar desde el inicio, mecido por un sonido sin contrastar, y enfrentarse a una propuesta musical novedosa, aceptar la paleta de colores, visiones y atmósferas que puedan hacerte viajar a territorios que, aun conocidos más por ser itinerarios anteriormente transitados, no dejan de sorprenderte. Ése es el punto.

"Wakin On A Pretty Daze" transcurre por paisajes de un pop eléctrico y sedante. Salvo uno de sus temas, "KV Crimes" que tiene un tono claramente rock con espejos de Neil Young, el resto de las piezas se mueve en un ambiente "low-key", etéreo, sin que eso signifique falta de fuerza, ausencia de garra. Cortes como el que da título al disco y "Never Run Away", ambos con riffs de guitarras susurrantes, expandiéndose hacia horizontes de pura belleza melódica, o "Was All Talk", donde aparece una elegante línea de base rítmica y percusión sosegada, el más sofisticado Barry Adamson asomando por la puerta, o "Girl Called Alice", donde Kurt experimenta con "loops" y bases "reverb", creando una música de ambiente semejante a la de una banda fílmica, y qué decir de "Pure Pain", entrada roquera con un puente de pop acústico,  arropada por un "pedal steel" que da entrada a una potente oleada instrumental.


Pero hay para más. La sensación de explendor musical continúa en piezas como "Too Hard", armonía acústica que recuerda a los mejores Weekend, Anna Domino o Blaine L. Reininger, o el "beat" trotón de "Shame Chamber" dando entrada a unos arreglos coloristas, pop "arty" con riffs elásticos en "Snowflakes Are Dancing", donde la voz de Kurt se introduce como muelle orbital en la melodía. Cierran dos temas el disco. "Air Bud" con un tono tecno inicial que, aunque va dando paso a un pop eléctrico con ritmo acusado, vuelve a ese ambiente original, aquí la voz de Kurt agolpa recuerdos de los mejores Hugo Largo. "Goldtone", el corte más extenso, melodía digna de la Mitchell de "Hejira", con toques jazz de la "new age", pop sincopado y coros "angelinos", una suerte de recreación sonora final.

Th´Violators acompañan y arropan con éxito a Kurt, cuya voz, muchas veces apuntada más que recitada, otorga  a la grabación un aura intimista, plataforma de textos que hablan de vivencias instantáneas, trasunto de imágenes mentales de sentida belleza, pérdidas simbólicas, encuentros inesperados. La producción de John Agnello ayuda y mucho a crear esa sensación que revolotea durante todo el trabajo. Hay una paz al alcance de la mano pero hay que luchar por ella. Puro "delicatessen"

6 jun 2013

GRANADA SI CUENTA




LAPIDO      "FORMAS DE MATAR EL TIEMPO"
Confieso de antemano que no he sido seguidor de José Ignacio Lapido, ni siquiera en su época de miembro de 091 o de Lagartija Nick. El boca a boca de los últimos meses, coincidiendo con la salida de éste su postrer trabajo, "Formas De Matar El Tiempo", los comentarios en blogs y revistas especializadas me animaron a adquirir éste disco.

Después de unas cuantas y atentas escuchas, sin demasiado esfuerzo hay que decirlo, ya que el disco te atrapa al instante, me preguntaba como iniciar mi "crítica" al mismo. Me vino a la cabeza, de improviso, una frase de un conocido escritor español sacada de una reciente entrevista realizada en un programa de Radio 3. Hablando de la poesía actual, en términos generales, venía a decir que ésta se enfrenta hoy en día "a una especie de acabamiento"..., y que..., "actualmente la poesía más real, más incisiva, se encuentra fuera de los circuitos propios de los autores literarios, más alineada en las plataformas de otras artes, como la música"...(sic)

Concibo, pues, de acuerdo a lo apuntado anteriormente, el "Formas De Matar El Tiempo" como un disco de rock-poético, y no es que se trate de un nuevo estilo, simplemente que la fuerza lírica de los textos en este trabajo es de tal importancia que prima, sobre todo, la emoción poética, el encuentro acertado entre palabras y paisajes interiores, el acierto preciso al interpretar vivencias y realidades que, fuera de los conceptos generalmente manidos, se engarzan más brillantemente cuando los versos corren libremente entre sus surcos.

Los temas del disco, todos en su conjunto, como si se tratara de un pequeño poemario, cada uno en particular, como esos versos señalados en el libro de la memoria, brillan con luz propia.

"Vamos a esperar a que las nubes se abran
y que dejen pasar
esa intensa luz majestuosa y rara
como si un dios
nos mirara a la cara" ("Un Día De Perros")

"Un viejo tren abandonado en vía muerta
nos espera a tí y a mí
somos sonámbulos en noche de tormenta,
iremos muy lejos de aquí" ("Muy Lejos De Aquí)



Hay un vaciamiento interior de Lapido, un ansía de desnudarse y mostrar su yo más íntimo, su incredulidad, su desconcierto.


"Rugen las dudas al anochecer
están hambrientas de respuestas
saltarán sobre mí como auténticas fieras" ("Cuando Por Fin")

"Feliz en mis desvarios
es como me siento hoy
tú ves murallas donde yo veo caminos
o puede que sea al revés
y te hable de otro espejismo" ("Desvaríos")

Y le sostienen, momentáneamente, las fuerzas para seguir en el camino y resistir.

"Habrá que inventar un nuevo idioma
que sólo entendamos tú y yo
para hablar de esperanza y de derrota
ya ves, aún quedan cosas por hacer" ("Cosas Por Hacer")

"Ya me veis de nuevo con mi disfraz de sombra
otra vez dispuesto a resistir
os diré en verso lo que escribí en prosa
me temo que la cosa está que arde por aquí" ("Está Que Arde")

Y parece que, al final, asume la imposibilidad de ir contra corriente.

"¿Qué dirás si lo dejamos al azar,
al azar" ("Al Azar")

La cuestión que suele acontecer en aquellos trabajos donde la riqueza lírica se significa es que, en muchos casos, el ritmo musical queda por debajo, como si no alcanzara las cotas de sus hermanas musas. No ocurre en absoluto en "Formas De Matar El Tiempo". Excelentemente arropado por Victor Sánchez a la guitarra, Raúl Bernal a los teclados, Popi González a la batería y Paco Solana al bajo, además de una siempre convincente voz del propio artista (me recuerda a la textura de Josele Santiago de Los Enemigos), el disco discurre fácilmente entre galopes guitarreros Rolling Stones, explosiones rítmicas y melódicas Patti Smith y Bruce Springsteen, baladas intimistas Jackson Browne, medios tiempos melódicos Elvis Costello (los teclados de Bernal ayudan y mucho a esta sensación) o alegrías armónicas de Al Stewart.

Pues bien, Lapido está en el partido. Sirva esta forzada rima para reconocer un más que brillante trabajo del granadino. Habrá que tenerle en cuenta, algo que ya sabían sus seguidores de siempre, acontecimiento que felizmente aborda a aquellos noveles que, como yo, se acerquen a su obra.

4 jun 2013

PAISAJE AMERICANO





SON VOLT     "HONKY TONK"
De los tres hijos legítimos de Uncle Tupelo (Wilco, Golden Smog y Son Volt), quizás sean éstos últimos los que más se han mantenido dentro de las coordenadas típicas del antaño "country-alternativo", ahora más conocido su estilo como "americana", cul-de-sac donde caben rotos y descosidos de toda tela y paño.

Como con otros muchos grupos he seguido a la banda de Jay Farrar, pero no en la totalidad de sus grabaciones. De sus seis álbumes en estudio, junto a éste "Honky Tonk" , reposan en las baldas de mi colección  el "Straightways" de 1997, el "Wide Swing Tremolo" de 1998 y el "American Central Dust" del 2009. Un recorrido honorable para consolidar una visión cercana al grupo y a su propuesta, rica en la simplicidad de su estilo, amplia como los paisajes que sus melodías y textos proporcionan al oyente amigo.

Este "Honky Tonk" es un disco de "country" moderno, no en la onda, claro está, de los "rednecks" clásicos de la Grand Ole Opry, más bien alineado junto a los post-urbanitas camperos, a tiempo parcial asomándose desde Hoboken a los muelles del Lower West Side, siempre que pueden escapándose hasta los territorios de Charleston en West Virginia.


Desde su anterior grabación "American Central Dust", Jay ha mantenido a dos de sus miembros. Mark Spencer, multi-instrumentista que domina el bajo, teclados, pedales y guitarra, y a David Brysson a la percusión. Incorpora a todo un elenco de músicos de cuerda ("fiddle" y mandolina) y de viento (acordeón y armónica) que, junto al empleo progresivo de guitarras y pedales,  otorgan al disco un sabor añejo rociado de toques más asumibles por audiencias actuales. Nos llega, así, un sonido de paisajes interminables, extensos horizontes observados desde la ventanilla, cielos rayados por nubes caprichosas, frondosas orillas fluviales donde el aire de la tarde se balancea como una mecedora, algún "honky-tonk" con los candados desvencijados...

De sus 11 temas destacar "Angel Of The Blues", un precioso medio tiempo con melodía envolvente, casi cercano al blues, "Down The Highway", acústica inicial que el "fiddle" expande a terrenos más folk y "Livin´On", balada melancólica apoyada por unos excelentes teclados. No es que el resto de las canciones desmerezcan en absoluto. Todas ellas se asientan en bases rítmicas de gran elegancia agrícola, imágenes de aguas de tormentas repentinas, de aire espolvoreado por grumos de algodón. Paisaje americano con colorantes.

"Honky Tonk" llegó al número 6 de la lista de la "Americana Radio" al poco tiempo de su edición en Marzo de este año. Yo, que soy poco amigo de estos detalles promocionales, prefiero guardar este disco junto a alguna novela de Kerouac, de Capote o del mejor Faulkner. Allí, entre sus ya envejecidas páginas, cobrará el auténtico sentido de su mensaje.

1 jun 2013

ÉXTASIS




SULA BASSANA     "DREAMER"
Mi toma de contacto con Sula Bassana tiene fecha reciente. En Octubre de 2012, gracias a un artículo en la revista Shindig!, me enfrenté a la audición de su entonces reciente grabación "Dark Days". Desde ese momento me he convertido en un fan acérrimo del músico alemán Dave Schmidt, personaje que sustenta y anima todo el proyecto de Sula Bassana.

También a finales de 2012, el pequeño sello Sulatron Records reedita el primer trabajo de Sula Bassana, "Dreamer", grabado y publicado en 2002 y, cambiando la portada original de entonces, le otorga una nueva dimensión añadiéndole el "10 years anniversary" de marras.

Para los amantes de Gong, Hawkwind, pinkfloydianos del "Echoes" de "Meddle", seguidores del "Aqua" de Edgar Froese y del "Phaedra" de Tangerine Dream, todos ellos nigromantes del más etéreo "space-rock", tintado de base psicodélica que muchas veces se ve más que superada, adoradores de sectas sónicas que siguen, a fecha de hoy, aún navegando por espacios siderales, inmersos en mantras de altísima ensoñación voltaica, Sula Bassana y éste su primer trabajo son referencias de obligada audición.

El disco, mejor en vinilo por supuesto, se compone de cuatro temas en la cara A y otros dos en la cara B. Los de la cara A, "Dreamer", "Dealer McDope", "My Blue Guitar" y "Nervenlachmung" se engarzan a modo de inicio y preparación del viaje, despegue, altura y velocidad de crucero logrados. Desde el Garaje Herméticoel capitán Moebius (alias otorgado a Dave Schmidt sin su conocimiento) ha preparado todos los componentes y artilugios mecánicos de la nave para conseguir un excitante vuelo. Los teclados y guitarras, las bases rítmicas posesivas, los fondos instrumentales de una riqueza cromática digna del mejor juego kaleidoscópico, transmutan al oyente hacia territorios donde ha poco pasaba Lovecraft persiguiendo los mitos de Cthulhu. Melodías que ascienden hasta burbujas heladas, rotas después en abanico de altísimos fuegos solares.  ¿Recuerdan la escena final de la explosión de la casa en "Zabriskie Point", con el telón de fondo del "Come In Number 51, Your Time Is Up" de Pink Floyd?, pues algo parecido...


En la cara B ya nos enfrentamos al proceso de planeamiento sin motor, la nave dejándose llevar por un efluvio de luces boreales. Hay percusiones apagadas que enseñan ecos ocultos, campanadas iluminadas por una belleza aterradora, aparecen por la ventanilla avenidas en cuña que dispersan un orden planetario infinito, un "fuzz" instrumental disperso crea visiones jamás consentidas, una caravana de camellos se adentra entre dunas de alabastro, los restos de una turbina averiada, posiblemente desprendida de la nave del Major Tom, se mueve silenciosamente por el espacio, y suena un bombeo cercano en su maquinaria, como si alguien aun tuviera una mínima esperanza de ponerla de nuevo en marcha.

Llegará un día, no muy lejano, que los médicos prescriban la música de Sula Bassana para curar cualquier tipo de dolencia. La expansión sensorial, y la riqueza de sus armonías, producen tal efecto bienhechor que el paciente quedará inmediatamente extasiado. Y ese éxtasis no tendrá contra indicaciones nocivas. Al tiempo.