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4 may 2013

POETA EN LA AUTOPISTA



GENE CLARK     "ROADMASTER"
Mi aceptación de la figura de Gene Clark ha llegado, debo reconocerlo, a la idolatría. No es que ya le reconozca como el más genuino e importante miembro de The Byrds, para mí la mejor banda de folk-rock de toda la historia, es que, igualmente, le estoy terriblemente agradecido a que tuviera pánico a volar.

Sabido es que esa fue la razón principal de la salida de Gene de The Byrds, nada de rollos de egos a lo David Crosby, u otras historias ligadas a las típicas colisiones entre los miembros de cualquier grupo. No. A Gene simplemente le espantaba coger un avión. Y gracias a ello, su salida de la mítica banda hace que se quede en tierra y grabe, bien en solitario o en compañía de otros (Gosdin Brothers, Dillard...), sus propios trabajos, todos de altísimo nivel.

A principios de los 70 Gene firma contrato con el sello A&M y graba dos discos expléndidos. En 1971 el conocido como "White Light" que apenas se vende en USA y, sin embargo, es un auténtico éxito en Holanda y, en 1972, el que nos ocupa ahora "Roadmaster". Curiosamente el sello, lejos de apoyar a su artista, no publica este trabajo de forma temporal y, cuando decide hacerlo algunos años más tarde, lo hace también Holanda. ¡Unos genios los ejecutivos de A&M! Harto de la situación, Gene cambiaría de sello y en 1974 publicaría con Asylum Records su obra maestra, "No Other", ya comentada hace unos meses en estas páginas.

Gene sigue en "Roadmaster" el camino que inició con su primera grabación. Rodearse de unos músicos incomparables, incluyendo a todos sus compañeros de The Byrds, McGuinn, Crosby, Clarke e Hillman, a otros provenientes de los Burrito como Chris Ethridge, Pete Kleinow o Eagles, como Bernie Leadon, a un Clarence White , recién salido de los Kentucky Colonels y que andando el tiempo daría gran juego en los mismos Byrds y a otros músicos de sesión como Spooner Oldham, colaborador en múltiples ocasiones con Neil Young, entre otros.

El comienzo del disco no puede ser mejor. Sus primeros cuatro temas, "She´s The Kind Of Girl", "One In A Hundred", "Here Tonight" y "Full Circle Song" son auténticas piezas de orfebrería folk-rock, muy en la línea "byrdsiana", también en tono "country-rock". En ese mismo estilo continúa el disco en los siguientes cortes, "In A Misty Morning" y "Rough And Rocky", éste último, al contrario que los anteriores que son composiciones propias de Gene, está firmado por el gran autor Earl Scruggs, uno de los padres de la moderna instrumentación "country", muy adaptada a las nuevas audiencias americanas.

La cara B contiene el tema que da título al disco , "Roadmaster", balada trotona que recuerda mucho al mejor James Taylor, "I Really Don´t Want To Know", un folk medio que esconde un tono más cercano al "gospel", el piano de Spooner Oldham ayuda a conseguirlo. Los últimos cortes, "I Remember The Railroad", "She Don´t Care About Time" y "Shooting Star", contienen armonías ralentizadas, voces que refuerzan una atmósfera melancólica, a veces toques de pedales "wah-wah" y "fiddle",  apoyados por teclados que solemnizan las armonías hasta hacerlas envolventes, ensoñadoras.

Agradecer al sello Sundazed la reedición de este maravilloso album. Gracias a ello disfrutamos de un artista como Gene Clark , uno de los máximos exponentes en la composición e interpretación de la música contemporánea. Amén.                                   

BARRIDO DE EVENTOS

 
 
MAHAVISHNU ORCHESTRA     "BETWEEN NOTHINGNESS & ETERNITY"
Londres, primeros de Julio de 1974, mi primer viaje fuera de España, quitando las poblaciones francesas aledañas a Fuenterrabía (Bayona, Biarritz, San Juan de Luz). Residencia en Beenham, pequeña población entre Newbury y Reading en la M4, camino de Bristol, a no muchos kilómetros de la capital inglesa. Mi inicial itinerario por la ciudad de Dickens me lleva a una enorme fonda, antiguo cuartel de bomberos en Kensington High Street, con naves diáfanas donde en camastros desigualmente alineados personajes de todo el mundo pernoctan por un módico precio. (Hay un ambiente "post- hippie", los "clerkmen" son chavales jovenes que tratan a los alojados de manera muy informal; mucha gente con mochilas, pelos largos y patillas a lo Lennon,  sandalias, camisetas de tirantes y pies descalzos, grupos parados entre los pasillos hablando, riendo, en una suerte de quietud urbana que demuestra una libertad expontánea. Se oye a gente hablar en español, francés, alemán, italiano..., la felicidad del momento es cómplice entre todos los presentes)

A la mañana siguiente, acompañado de un bigardo holandés con pipa y botas "Clark", conocido de una amiga chilena común, me dirijo a la tienda de discos entonces más famosa del mundo, "His Master Voice", al final de Oxford Street, ya muy cerca de Hyde Park. Una vez arribado al local, medio loco ante la ingente oferta de material discográfico, tengo un auténtico orgasmo existencial. Y eso a pesar de que llevaba una prolija lista de adquisiciones confeccionada, días antes de mi partida de Madrid, con mi hermano gemelo (alias "Crosby"), y extraída de las recomendaciones que "Disco Express" , y el inigualable Jordi Sierra i Fabra, (hay que hacerle un homenaje a este personaje, fundamental en la muy primera época del periodismo musical español) , había comentado para estar al tanto de las novedades de la época.

Entre esos discos apuntados se encontraba el "Between Nothingness & Eternity" de la Mahavishnu Orchestra. "Mahavishnu" John McLaughlin era el músico de referencia para nosotros, gran guitarrista que en esos momentos alineaba su calidad instrumental, a la par que su palmito de éxito, con gente como Carlos Santana, ambos ya con un deje orientalista que el "guru" de turno se había encargado ya de rentabilizar. Poco sabíamos entonces de los fabulosos músicos que le acompañaban en esa grabación, aunque años más tarde descubrimos su importancia. Billy Cobham a la batería, Jan Hammer a los teclados ("moog" incluido), Jerry Goodman al violín y Rick Laird al bajo.

Hay ahora un salto breve en el tiempo y me reubico en el Pabellón de Deportes del Real Madrid, poco menos de un año después (primeros de 1975), para asistir al concierto que la misma banda ofrece en Madrid por primera vez. La peña, embravecida como siempre, aúlla en el momento de la salida del grupo. Entre los entendidos más "colocados" se hace correr el mensaje de que el silencio debe ser el signo de bienvenida. La "paz y armonía universal", trasunto de las lecciones que los músicos pretenden transmitirnos, implican que la ausencia de exaltación visceral debe ser el comportamiento correcto. Suenan dos, tres "gongs" inmensos, lentísimos, expandiendo con sus ecos instantáneos una comunicación de inmensa paz espiritual. Los temas de "Birds Of Fire" y los de
"Between Nothingness & Eternity" elevan al personal hasta galaxias nunca antes exploradas.

Fuera de la propia expresión armónica de la música, nada se mueve, existe una quietud infinita, nadie baila, nos miramos entre los asistentes como si concelebráramos una suerte de reunión iniciática. Sabemos que antes de la vuelta a casa pasaremos por alguna esquina conocida con el objetivo de ver si podemos pillar algo más del tate que voló de mano en mano durante el concierto. El alba se inicia al final de la jornada y,  mientras las cocheras de la EMT  abren sus puertas, orinamos contra la pared de los Sindicatos.                                

3 may 2013

AQUELLOS FUERON LOS AÑOS

 
 
 
ELVIS COSTELLO     "BRUTAL YOUTH"
Después de los comentarios que hace pocos días hize sobre el "Mighty Like A Rose" del artista londinense, confieso que no he podido quitarme de la cabeza grandes canciones que en dicho disco se contenían. "The Other Side Of Summer", "Hurry Down Doomsday" o "Harpies Bizarre", han merodeado felizmente entre mis terminaciones neuronales, mejorándolas ostensiblemente. Enfrentarse ahora a un disco posterior, ya estamos en 1994, "Brutal Youth", me plantea la duda de si alguno de sus temas será capaz de sustituir o mitigar el fortísimo eco melódico de los temas del "Mighty...".

Debo reconocer que es éste uno de los trabajos de Elvis que menos currado tengo. Lo compré tiempo después de su publicación, creo que ya rayano el fin de siglo anterior y, por esas extrañas circunstancias de difícil explicación, no le otorgué demasiada importancia, es decir, me empujó la simple oportunidad de adquirirlo por el mero afán completista.

Total, que para paliar ese deficit incomprensible, y también porque me debo a una suerte de promesa de ejercer como comentarista en un reciente blog aparecido sobre el artista, especialmente recomendado, y que responde a las coordenadas de http://imperialtrust.blogspot.com/, me he pasado estos últimos dos días escuchando una y otra vez el disco de marras. Y tengo que reconocer, injusto sería lo contrario, que se trata de un gran disco. Un disco a reivindicar.

Sus primeros cinco temas, "Pony St.", "Kinder Murder", "13 Steps Lead Down", "This Is Hell" (lírica acertada en ese párrafo: "...for heaven is hell in reverse") y "Clow Strike" suponen una brutal entrada que bien se acomodan al mismo título del disco. Nos encontramos ante temas puramente "costellianos", donde los instrumentos, voces, arreglos, bien sean en tiempos más o menos acelerados, confluyen en esa mezcla "pop encendido-rock-inteligente" que tan bien caracteriza a McManus.

Baja un poco el listón en los siguientes temas hasta un nuevo resurgir en piezas como "20% Amnesia", "Sulky Girl", "Rocking Horse Road" y "Just About Glad", donde las bases rítmicas doblan brillantemente las melodías con los teclados, creando puentes de exuberante elegancia, las guitarras en un crescendo de "soft-steel", la percusión sosteniendo las estructuras armónicas con redobles limpios y colocada en un plano adecuado.

Y no es que el resto de los cortes que componen la grabación sean menores, ¡Ca! Hay medios tiempos sostenidos por piano y excelentes textos en "You Tripped At Every Step" ("...In another world of gin and cigarettes/ those cocktails cabinets put mud in your eye"), recitaciones y recogimiento instrumental en "Still Too Soon To Know", juegos brillantes de percusión y teclados en "London´s Brilliant Parade", con su tono crítico y burlón ("...the lovely diorama is really part of the drama, I´d say"), diferentes armonías que encajan en su ritmo final en "My Science Fiction Twin", intimismo y crítica resaltadas instrumentalmente en "All The Rage" ("Can´t you act your age...") y "Favourite Hour" ("Now there´s a tragic waste of brutal youth"), lamento ácido al cerrarse el disco.

A la participación habitual de Pete Thomas en la percusión y Steve Nieve a los teclados se unen esta vez Bruce Thomas, bajista original en The Attractions que, según cuentan, tuvos sus diferencias con Elvis en años atrás, y el gran Nick Lowe que toca el bajo en aquellos temas donde Bruce no lo hace. A la producción, el habitual Mitchell Froom, brillante, conciso, conocedor de las necesidades y gusto del maestro.

"Brutal Youth" tiene un poso de recuerdos multiformes, entre lo crítico y lo celebratorio e irónico , que seguramente supongan parte autobiográfica de la juventud y adolescencia del artista. En todo caso, este trabajo se eleva, por derecho propio, entre lo más consistente grabado por el londinense en la década de los 90, época en que algunos críticos rebajaron injustamente la calidad de su propuesta.                                   

NO HAY RUINAS EN SEATTLE

 
 
 
MUDHONEY     "VANISHING POINT"
Soy seguidor de Mudhoney (magnífico nombre para una banda) desde sus comienzos en 1988 con su EP "Superfuzz Bigmuff". No hace falta recordar que son los verdaderos padres del "grunge" y que el sello SubPop, aunque consigue realmente su despegue comercial con el "Nevermind" de Nirvana, adquiere su verdadero estilo y más adecuada horma gracias a este grupo.

Mi devoción por ellos ha conseguido que me haga con su entero catálogo, todo en vinilo salvo "Under A Billion Suns" en cd, incluidas sus colaboraciones recientes con Kim Salmon de The Scientists y las , ya bastante más antiguas, participaciones de Mark Arm y Steve Turner con The Monkey Wrench.

Les he visto en directo en un par de ocasiones, en la Sala Revolver a primeros de los 90, en la época de su "Piece Of Cake" y en El Sol en 2008, concierto del que un año después publicaron su "Live At El Sol" a través de Munster Records.

Me agrada sobre manera que la banda haya vuelto a la disciplina de su sello original SubPop para ésta su última grabación "Vanishing Point", y es así por doble motivo. Primero por el mismo hecho del retorno del hijo pródigo a la casa madre, segundo porque la música facturada en esta grabación es un feliz reencuentro con sus coordenadas más puramente "grunge", esto es, contundencia sin contemplaciones, protagonismo "hardcore" de primerísimo nivel y , sin caer en un desmadre histriónico, energía recauchutada que saca humo negro y espeso de aceleraciones instrumentales, salivaciones vocales al límite de la pura expresión humana.

Esa sensación de vuelta a la vieja escuela, allí donde se enseñan y repasan los conceptos más genuinos de un estilo único, trasunta por toda la grabación. "Slipping Away", con su excelente base rítmica y capas de guitarra en el más ortodoxo encaje "fuzz", "I Like It Small", quizás la mejor pieza del disco, un corte de tal contundencia instrumental que, de seguro, se convertirá en un clásico en sus próximos conciertos (magnífico el apoyo de piano de Johnny Sangster al finalizar), temas más sosegados en su "tempo" instrumental sin detrimento de su fortaleza melódica, como"What To Do With The Neutral" y "Sing This Song Of Joy", apuntes actualizados del "punk-hardcore" más genuino en "Chardonnay" (de quitarse la gorra John Deere, oiga) y en "The Final Course".

Siguen los catedráticos extendiendo su "cum laude" en piezas cimentadas en infernales locuras guitarreras con "In This Rubber Tomb", la maquinaria de la locomotora perfectamente ensamblada en "I Don´t Remember You", con una voz demencial, trasunto del condenado a pasar la noche acariciando los rulos de su suegra, agresividad orquestada en paredes desconchadas, en pintadas espejadas de orines aún húmedos en "The Only Son Of The Widow Fron Nain" , para cerrar la conferencia con "Douchebags On Parade", tiempo aparentemente de resumen lento para, sorpresivamente, culminar con un golpe de yunque en la mesa.

Producción de Johnny Sangster; portada muy apartada de las imágenes y diseños habituales del grupo, excelente con los nombres troquelados. Bienvenidos de nuevo los  Mudhoney a las más genuinas catacumbas del mejor "grunge" y "hardcore". Seguís siendo los amos del cotarro.                                   

1 may 2013

LA LUZ DICHOSA


Cáceres hacia 2002, 2003. Qué delicia cuando después de visitar la ciudad se sienta uno en un buen restaurante, hambriento después del ejercicio efectuado y, mientras espera que el camarero sirva los platos ordenados, saborea un buen vaso de vino.

Cada objeto en la mesa adquiere un protagonismo especial. Las copas, en éste caso dando debida cuenta de las preferencias líquidas del fotógrafo, reflejan un primer plano de transparencia. Los sucedáneos frutales, en la parte baja, parece que sujetan el pie de la copa de agua, sus colores apagados, similares geometrías otorgan a la composición un tono de sosiego. La botella y la lámpara, en un segundo plano, llenan de vida la parte izquierda de la toma. Como marco más lejano, la luz que sale de la ventana observa displicente al comensal, como si le dijera que parte de lo que ve es favor suyo.

A MI INEXPRESABLE CAIT

 
 
ELVIS COSTELLO     "MIGHTY LIKE A ROSE"
La década de los 90 comienza con una suerte de ilusión colectiva. Los últimos 4 ó 5 años de los 80, salvo alguna escasa excepción en el Reino Unido (Jesus and Mary Chain, Mega City Four...) y el anterior "revival" del conocido como Nuevo Rock Americano, (Green On Red, R.E.M., Dream Syndicate, Long Ryders...) han supuesto una adoración colectiva al becerro de oro de la indefinición creativa y la implosión manipuladora de la MTV. Viejos artistas como Neil Young marcan la pauta de una vuelta a las raíces más auténticas y reivindicativas y, al mismo tiempo, rinden tributo al nuevo aire que supuso el "punk" preparando, de paso,  el terreno para lo que sería el muy inmediato advenimiento del "grunge".

En esa tesitura y época, un compositor como Elvis Costello, con unos antecedentes ya muy sólidos a sus espaldas, recién publicada el año 1989 una obra de gran calado como "Spike", acierta de lleno con su nuevo trabajo "Mighty Like A Rose".

Es éste un Costello que se mueve dentro de una variedad de estilos, que ya empezaron a caracterizarle años atrás, y que supusieron una de sus señas de identidad posteriores. Transita, por lo tanto, aquí el gafotas entre sus moldes más puramente "costellianos" en temas como "The Other Side Of Summer" y "Georgie And Her Rival" (dos grandes cortes clásicos ya en su historia) y "So Like Candy", siendo ésta pieza una de las dos que compone al unísono con McCartney, la otra, "Playboy To A Man" , donde el texto y la instrumentación recrean un ambiente más "new vawe-punk". También ahonda en su estilo más característico en "Hurry Down Doomsday (The Bugs Are Taking Over)", con unos saltos y redobles de bateria de lo mas elegantes (ahora sale a saludar el gran Jim Keltner,  que colabora con el inefable Pete Thomas en las labores de percusión a lo largo del disco).

Hay incluso, o a mí me lo parece, hasta un toque Graham Parker, voz escupida, rabia amalgamada con la instrumentación, en cortes como "How To Be Dumb" con un texto de gran riqueza lírica; baladas de medio tiempo arropadas por una excelente orquestación y arreglos en "All Grown Up", armonías "pre hip-hop", con sección de vientos y fondo radiofónico en "Invasion Hit Parade", quintetos de cuerda, armonías casi de conservatorio recreando atmósferas palaciegas en "Harpies Bizarre", "Couldn´t Call It Unexpected No. 4" y "Sweet Pear" (poesía instantánea aquí en..."I swear this is my prayer/´till we´re burned and scattered in the atmosphere") , ocasión para virtuosismos instrumentales (guitarra española del gran Marc Ribot) en "After The Fall", antítesis líricas en los textos de "Broken" (..." If I am Haunted, I´ll call it my imaginary friend/ If I am bleeding I´ll call it wine").

No sería justo dejar de resaltar la participación de un músico habitual que colabora con Costello, bien como instrumentista o productor en casos anteriores, Nick Lowe, aquí tan solo en un tema, y de Mitchell Fromm y Kevin Killen como productores, éste último también co-productor de su trabajo anterior "Spike".

Estamos, pues, ante un más que excelente comienzo de década para Costello. "Mighty Like A Rose" es un título que le va como anillo al dedo. Poderoso y, a la vez, colorista como la mejor y más genuina rosa inglesa.  Y tiene su mérito el artista ya que, también en esa época, rompía definitivamente con su primera esposa Cait, a quien iba dedicado el disco ("To Cait, my unspeakable wife"), hecho que otorga a la grabación un tono lírico agridulce y desolado.                                  

29 abr 2013

ÉXTASIS




VIBRAVOID     "THE POLITICS OF ECSTASY"
¿Existen realmente políticas para el éxtasis?, y si así fuera, ¿podemos imaginar una guía de obligado cumplimiento, una especie de protocolo de comportamiento correcto para conseguir y mantener una situación extática? La primera opción que me viene a la mente es repasar el concepto de "éxtasis" que aparece en el Diccionario de Autoridades de 1732. Dice así: "Arrobamiento de espíritu que dexa al hombre fuera de sentido, o por la fuerza de una vehemente imaginación, o por alguna súbita mudanza de un placer repentino, o no temido pesar, o por operación divina"

A ver si nos entendemos. Éxtasis y espíritu van de la mano; el hallarse fuera de sentido,es ser insensible; producto de una imaginación exacerbada, locura acaso; placer inesperado, el que buscamos afanósamente no entraría pues en el escenario; falta de pesar, casi imposible en nuestros días; y si es divino no estaría al alcance de los hombres. Pues no, no entiendo gran cosa.

Vibravoid, esto es, una cuadrilla de Düsseldorf, compuesta por Christian Koch, voces y guitarra, Robert Braune, a la batería, y un tal M. Lammert al bajo, llevan funcionando desde 2000 en el circuito post-kraut, rock espacial, psicodelia ácida o así. Este su trabajo "The Politics Of Ecstasy" se publicó en 2008 después de una larga gestación de 4 años, y viene a consolidarles como uno de los grupos más interesantes del panorama musical actual, lejano al "mainstream" de super estrellas o grupos aptos para todos los públicos, más bien alineados hacia unos oyentes interesados en melodías herederas de los padres fundadores de los estilos más subterráneos.

 En su cara A se amalgaman 7 temas que epitomizan todo el ambiente y la atmósfera ideal para crear un viaje iniciático, siempre hay un comienzo por muchas veces que se escuchen. Espacios abiertos a la instrumentación multiforme, distorsiones guitarreras, reverberaciones electrónicas, "overdubs" sincopados, cintas aceleradas. Corren melodías pinkfloydianas en la pieza que da título al disco, versionean de una forma personal a Strawberry Alarm Clock en su conocido tema "Incense and Peppermints", trasiegan armonías astrales en "Doris Delay" y "Playing With Beuys", los teclados son misteriosos en "Oscillations", hay ecos de pensamientos paranormales en piezas como "Audio Revolution 1" y "Late As A Morning"

La cara B se compone de un único corte, "Your Mind Is At Ease" que comienza y se extiende con una base instrumental muy sólida, alzándose perezosamente en capas de inconsciencia para trasladar al oyente a nuevos campos sensoriales, las neuronas transmitiendo constántemente señales de un feliz descontrol. Súbitamente la música se torna de laboratorio y la experimentación cae en una cubeta que cambia el rumbo completamente. Afortunadamente, al final del tema, vuelve la explosiva recitación inicial a controlar la nave. No llega a aterrizar y sigue su itinerario hacia unas cariátides lunares que solo Lovecraft pudo presentir.

Mención especial para la presentación del Lp por el sello ateniense Anazitisi records. Extraordinaria imaginiería psicodélica, "sleeve" con colores deslumbrantes, poster de la banda incluido.

Vibravoid. No olviden el nombre. Estos alemanes son, afortunadamente, algo mucho mejor que la Merkel y el insoportable Vettel.

ASÍ NOS VÁ


GONZALO ARÓSTEGUI LASARTE    "En los antípodas del día"
A través de mi conexión bloguera musical descubro al autor de ésta su segunda novela, publicada en 2012 por "Ediciones Baile del Sol" de Sta. Cruz de Tenerife. Gonzalo Aróstegui, además de navarro residente en Madrid desde hace mucho tiempo (lo cual es un plus de linaje), es escritor y un excelente especialista en música contemporánea (rock y jazz fundamentalmente). Ha colaborado igualmente con la revista Ruta 66, como cronista cinematográfico, y lleva el timón de un muy recomendado blog musical titulado http://raggedglory.blogspot.com/
 
La novela plantea, de forma directa y cruda, la dicotomía vital del protagonista, Rafael Hernández, un joven de Carabanchel, recién licenciado en Filosofía, y que se mueve básicamente entre su exacerbado amor por el rock and roll, fiel de la balanza que le aporta los momentos más intensos -personal y colectívamente- y los avatares y penurias de un trabajo precario como teleoperador de marketing telefónico, el otro apartado vital que le trae por la calle de la amargura. Entre ambos mundos transitan distintos personajes, compañeros de aventurás lúdicas unos, más proclives a acompañar a Rafael en su desahogo orgánico (cervezas, drogas, sexo, lo típico de lo convencionalmente asociado a la pasarela roquera), otros,  los que coinciden en las distintas empresas de telemarketing donde Rafael presta sus servicios, personajes que están bastante bien definidos, quizás mejor que los colegas de juergas que no dejan de ser protagonistas como grupo, apartados de una personalidad más individualizada e impactante. (Tampoco sería justo dejar que asomaran un poco la cabeza de este grupo algún personaje como el de Raquel, su novia, y Juan Carlos, colega de la cuadrilla que elige otras vías de escape).
 
Como decía anteriormente, me atraen bastante más los personajes con los que Rafael se topa en su entorno laboral y, sobre todo, con aquellos con los que tiene que convivir durante su etapa en el turno de noche de la empresa. Pasan por sus páginas personajes de todo pelaje; compañeros sin más, amorfos individuos incapaces de mojarse por nada, otros más comprometidos que se enfrentan de cara a situaciones claramente injustas, aquellos que encrespados en el oportunismos del ascenso muestran a las claras su faz más vil y rastrera, los últimos,  que ya ascendidos juegan claramente dentro del marco político de los ejecutivos de nivel. Hay también espacio para los representantes sindicales y, en la última parte de la novela, se desarrollan en su campo de acción e influencia los últimos acontecimientos laborales del protagonista. Se nota, en definitiva, el buen grado de observación del autor que, este humilde comentarista, reconoce como datos más que fiables al haber estado trabajando en una gran empresa durante los últimos veinte años de su vida.
 
Sea lo explicado el motivo, que lo es, "Los antípodas del día" no será exclusivamente del agrado de los lectores amantes del rock, dadas las copiosas referencias a discos, grupos, conciertos, garitos y conversaciones que sobre el tema se suceden continuamente, si no también se amoldará al gusto de todos aquellos que busquen entre sus páginas un fiel reflejo de lo que ha sido la vida en España para una generación desencantada. Aquella que, bien preparada académicamente, se enfrenta al inicio del nuevo siglo XXI con sus ilusiones de engarzarse en un entorno laboral y social adecuado y que, lejos de ocurrir así, se ve inmersa en la más canalla manipulación empresarial y falta de futuro como consecuencia. Así eran las cosas entonces, y así siguen más de una década después...
 
Del personaje principal Rafael, queda al final una interesante conclusión. La primera relativa a lo que en principio parecía ser una apuesta arriesgada, pero proclive a dar un valor añadido a la novela, y que era su intención de completar una tesis de final de carrera sobre el "nacionalismo " y trascribirla como parte de la novela. A las pocas páginas el autor decide no utilizar esta variante narrativa y, según mi ipinión, priva al lector de un contrapeso que bien pudiera haber jugado un papel más enriquecedor del libro. La segunda hace referenvia a lo que podríamos llamar la "vampirización" del personaje principal. Su entrada y consolidación en el turno nocturno de la empresa cambia su carácter . Acaba por convertirse, después de cuatro años, en un ser de La Noche y queda finalmente el sabor amargo de que estamos ante otro personaje distinto, aquel que se enfrenta ante su descoloque vital sin soluciones en la mano.


28 abr 2013

SOPA DE TALLARINES

 
 
 
ELVIS COSTELLO & THE IMPOSTERS    "MOMOFUKU"
En la deliciosa tarea de ir desempolvando los discos de Elvis Costello hoy le toca el turno al "Momofuku", título que, por lo visto, tiene que ver con un personaje taiwanés que inventó la sopa de tallarines empaquetada (?).

Le acompañan en esta grabación los renombrados The Imposters, esto es, Steve Nieve a los teclados, Pete Thomas a la batería y Davey Faragher al bajo. Otros músicos de sesión, siempre Elvis se ha sabido acompañar de un elenco de colaboradores de primer nivel, Tennessee Thomas a la percusión, "Farmer" Dave Scher, al "pedal steel", dos Jonathan, Rice y  Wilson  en sendas guitarras (Gibson J-45 y Fender Telecaster), David Hidalgo (el de Los Lobos) con su Telecaster también, además de un coro de voces, el "Supergroup",  compuesto por Jenny Lewis, el Jonathan Rice, "Farmer" y Davey.

Se puede colegir, sin temor al error, que dados los músicos participantes es éste un disco de guitarras, ya que en algunos temas llegan a ser cuatro las que participan. Siendo así, evidentemente, no deberíamos soslayar la extraordinaria labor que hace Steve Nieve a los teclados, "alma mater" de muchas de las estructuras rítmicas del album, al igual que Pete Thomas que, con su batería, comprende a la perfección el tiempo y modo de cada tema. El propio Elvis y Jason Lader ejercen en las labores de producción,  dotando a la grabación de unos arreglos brillantes y una atmósfera apta para todos los públicos.

La cara A comienza con tres trallazos de fuerza cegadora. "No Hidding Place", tema muy costelliano con preciosa melodía, "American Gangster Time", con un contrapunto de teclado de Steve colosal y "Turpentine", cuatro guitarras entrelazadas sostenidas por una doble percusión y unos coros celestiales. Decae algo en los dos temas que siguen, "Harry Worth" y "Drum & Bone", siendo ambas dos piezas más lentas (la primera tiene incluso un aire de bolero) que rebajan la potencia inicial. Termina la cara con un corte que recupera el tono vitalista, "Flutter & Wow", aportando aquí David Hidalgo su toque personal con un Steve Nieve marcando con su piano un ritmo contundente.

La cara B se inicia con el que parece a primera vista el tema más puramente rock, "Stella Hurt", pero a medida que transcurre, los arreglos de piano y guitarra le otorgan una personalidad más abierta, más rica. Destaca además en esta cara el corte "Song With Rose", tema compuesto al alimón entre Elvis y Rosanne Carter, con una bellísima armonía vocal. "Mr. Feathers", la voz de Costello aquí va de "crooner" en un ambiente de vodevil que recuerda a The Kinks, "Pardon Me Madam, My Name Is Eve", las armonías vocales e instrumentales muy bien conjuntadas y "Go Away", en una atmósfera de "merry-go-round", mantienen el alto nivel de la grabación. Solo "My Three Sons" hace perder la atención al oyente. Un excelente resultado, en definitiva.

"Momofuku" aparece en un año, 2008, en que los seguidores del artista londinense andaban un poco mosqueados. Hacía ya cuatro años que Costello no entregaba algo reseñable ("The Delivery Man", también con The Imposters). En 2006 había editado una de sus rarezas,  "My Flame Burns Blue" con la Metropole Orkest interpretando algunas de sus más conocidas versiones de antaño, un ejercicio más adecuado para mentes eclécticas, y se esperaba con auténtica expectación su nuevo trabajo. Este "Momofuku" de nombre tan exótico, no defraudaría a los viejos seguidores.                                 

TE A LAS CINCO MENOS CINCO


Terminaré la  tríada inicial de fotos relacionadas con los coches clásicos con dos fotografías tomadas en Londres en el verano de 2009. Caminando por Kings Road hacia el puente de Battersea, en una tranquila calle separada por un corto y espacioso bulevar., la otra en Portobello Road.

Se trata, como todos los aficionados habrán descubierto, de un Morris Minor 100, vehículo de la clase popular inglesa, y de un Aston Martin V8, ésta ya objeto de posesión de las clases más acomodadas.


Sirvan estas humildes tomas gráficas como homenaje a una ciudad y un país que significan un auténtico paraíso para los amantes de los coches clásicos. Los ingleses, tan "especiales" en tantas cosas, no dejar de ser realmente admirables en la conservación de su tradición más genuina, y los vehículos clásicos son buena prueba de ello.



27 abr 2013

SUEÑOS

 
 
LOW    "THE INVISIBLE WAY"
Corre un aire helado entre las flores y un ritmo de hojas caidas cubre el jardín recién segado. Hay pájaros que ya no surcarán esta primavera un cielo que, repentinamente, se ha convertido en reflejo de hojalata. Y ese espejo, al que cada mañana se enfrenta un hombre distinto, sigue sin mentir, sigue mostrando la imparable paradoja de la vida.

Nuestras oraciones se hacen más grandes durante el silencio, aquel que ocupa el último chirrido de la mecedora recien quieta; la palabra que nunca se dijo cobra todo su valor cuando la pequeña araña, descubierta por nuestros ojos asustados, corre buscando un refugio inexistente. Se abren puertas que no tienen marcos, entra el aire de los primeros colores del día por ventanas sin cristales, un papel deshilachado baila empujado por la falta de viento, se oyen pasos acercándose, pero no llega nadie a tu casa.

Ayer se elevaron coros en mis sueños, tic-tacs repetitivos que fraguaban lamentos en la cabaña del lago. Me acercaba rodeado de una niebla azul al zaguán derruido y ví la calavera lunar de un botón blanco, por sus agujeros salían larvas que después volaron. Se removía alocadamente mi cabello y, al golpearme en la cara, una lluvia de agujas llegaba muy lentamente hasta mis pupilas.

Quiero así, mis dedos siendo sendero de insectos, dormir pegado al campo fresco. Llorar cuando llegue de mañana el rocío a despertarme, aletear con el grillo en las tardes infernales de calor, lamer la senda de la babosa que busca el tallo de la planta, ser nada en la palma mullida del gato, o tan solo el breve asombro de una brizna de hierba.

Low llega desde Duluth hasta una buhardilla de Madrid, iluminada por nubes retrasadas de Abril, y expande su mensaje. "The Invisible Way" hace patente en sus palabras, en su ritmo portentosamente lento, en sus armonías aterciopeladas, la necesidad de luchar contra el tiempo perdido, aquel que solo trasciende con la mirada de un niño.

Mimi Parker, Alan Sparhawk, Steve Garrington y Jeff Tweedy, como productor, lo han soñado también.                                   

26 abr 2013

HOMENAJE A JOHNNY




JOHNNY WINTER   "JOHN DAWSON WINTER III"
Corría 1974, le tengo un gran cariño a ese año, y CBS, a través de su subsello Blue Sky,  publica el último disco de Johnny Winter, aristocráticamente titulado "John Dawson Winter III". En la portada, el artista vestido de smoking y con una pajarita que más bien parecían las orejas de un elefante. En el reverso, fotografiado sonriente con dos de sus músicos, Rick Derringer, guitarra y Randy Jo Hobbs, bajo. Johnny luce un extraño y largo collar al cuello, una serpiente de plata se enrosca en su pecho...

Mi apego al guitarrista tejano viene de algunos años antes cuando CBS publicó la maravillosa recopilación "LLena Tu Cabeza De Rock" en el año 1970. En el último tema de la cara B aparecía Johnny interpretando un tema propio "I Love Everybody". (Queda como asignatura pendiente dedicarle una entrada a la referida recopilación, de grandísima importancia en mi educación musical)

Ignoro cuantas centenares de veces he podido escuchar el "John Dawson III" de Johnny Winter, ahora lo hago espoleado quizás por la urgencia, ya que en pocas horas asistiré a un concierto suyo en la Sala Arena de Madrid, pero en todo caso, ahora como antes, los buenos recuerdos se agolpan en mi mente.

La cara A del disco tiene 4 temas que son una pura exaltación del rock en su significado musical y social. "Rock And Roll People", tema compuesto para Johnny por John Lennon, "Golden Olden Days Of Rock & Roll", "Self Destructive Blues" y "Raised On Rock", se estructuran en base a las armonías más convencionales del rock; guitarra poderosa, base rítmica apelmazada, piano jugetón que abre el campo hacia aromas "boogies", melodías donde el blues blanco se define con autoridad. El último tema de dicha cara, "Strange", para mí siempre fue el de referencia del disco, es una balada con fuerte personalidad blues donde la voz de Johnny se extiende hacia lamentos mundanos de forma convincente.

La cara B comienza con dos piezas trotonas donde las voces y guitarras del artista cabalgan sin desmesura, pero con convicción. Se llaman "Mind Over Matter" y "Roll With Me". La siguiente, "Love Song To Me", está estructurada más en un estilo "barrel-house" y "country" que, sin estar conseguida al cien por cien, si hace un papel jugetón en el conjunto de la grabación. La mejor guitarra de Johnny se encuentra en el siguiente tema, "Pick On My Mojo", sus cuerdas arañando la atmósfera con un sonido marca de la casa, un solo estratosférico sirviendo de extenso puente rítmico hasta el final de la canción. "Lay Down Your Sorrows", es un blues-rock de medio tiempo que, acorde con su título, permite al artista, a los coros, a los teclados y al grupo de vientos, crear un ambiente donde la riqueza instrumental otorga al tema una personalidad propia. Finaliza la cara y el disco con el tema más genuinamente blues, "Sweet Papa John", donde la "steel guitar" de Rick Derringer profundiza en sabores añejos, propios del "bayou" más auténtico, mientras la batería de Richard Hughes marca un ritmo funerario.

Bueno, me voy corriendo a ponerme la camisa de leñador, los vaqueros mugrientos, los zapatones con calzas, imprescindibles, y salgo disparado a ver y homenajear al viejo Johnny Winter en su único concierto en Madrid.                                   

25 abr 2013

RESCATE NACIONAL

 
ELVIS COSTELLO.  "NATIONAL RANSOM"
Ando desde hace unos meses en una especie de burbuja musical que me tiene, felizmente, atrapado. Sigo un montón de blogs de aficionados a la música y, entre ellos, ha surgido recientemente uno dedicado exclusivamente al gafotas McManus. Disciplinado como es uno me he prometido ir escuchando los discos del artista que aparezcan en dicho blog, y le ha llegado el turno al último grabado en estudio en 2010, el "National Ransom".

Costello es hoy por hoy hijo de su tiempo musical. Arrastra, con éxito y reconocimiento general, un legado artístico de indudable importancia que, lejos de suponer un lastre, lo utiliza cómo y cuando quiere. Y también se sirve de diferentes estilos, vodevil, country acústico, música fronteriza (no necesariamente en Rio Grande), baladas de medio tiempo, un rock de tono trotón, a veces entre el boogie, otras alineado más cerca del "barrel-house" con base rítmica pianística. Y en este disco, para dar cabida a todos estos palos, nada mejor que contar a la producción con el gran T. Bone Burnett, especialista en moldear un piedra multiforme.

Son 16 los temas que se contienen en el disco, cantidad más que suficiente para tomarse el tiempo necesario y degustar el trabajo de Costello. Si la música contenida es de gran riqueza instrumental, incluso en las piezas meramente acústicas el acompañamiento del doble bajo y, en ocasiones, de arreglos de vientos y cuerdas aporta tonalidades brillantes, los textos son de gran timbre lírico, muchas veces hallándonos cercanos a una poesía expresiva singular, y la voz de Elvis, siempre uno de sus fuertes interpretativos, se amolda con gusto y elegancia a cada uno de los ambientes y atmósferas creadas en las canciones. Por destacar alguna, "Five Small Words", "You Hung The Moon", "One Bell Ringing" y "A Voice In The Dark". Lecturas sentimentales, añoranzas hogareñas, el tiempo escurriéndose, voces en la penumbra que traen recuerdos, muchos motivos en la pasarela narrativa, ninguno exento de su propio encanto.

Una última mención para los músicos que acompañan en esta grabación a Elvis. Además de los familiares Pete Thomas a la bateria y Steve Nieve al órgano, Buddy Miller y Jim Lauderdale que colaboran en las armonías vocales, el gran Marc Ribot (ya un habitual en muchos discos de Costello) a la guitarra, Leon Russell al piano en la fantástica "My Lovely Jezabel", un destacable Dennis Crouch al doble bajo, dando profundidad a los temas acústicos, Stuart Duncan al fiddle y violín, Jeff Taylor al piano..., y otros excelentes músicos de sesión.

Costello es, desde hace ya mucho tiempo, un ciudadano musical americano. La cantidad de paletas que usa en sus composiciones, y los músicos que emplea, solo tienen cabida viviendo y grabando en los Estados Unidos. Este "National Ransom", además de las virtudes que atesora por sí mismo, supone una firme consolidación del acertado espacio vital del inglés.                                   

EL PEPINO DE FILLO

 
 
Siguiendo con las fotos de coches clásicos deportivos, aquí aparezco retratado en septiembre de 2008 con motivo del VII Trece Copa Clásicos PPG, prueba de regularidad que se celebró en los alrededores de la sierra norte de Madrid.
 
 
El pepino es un Porsche 911 2.5 RS, propiedad de Fillo Ruiz Asumendi, gran aficionado al automovilismo  y excelente piloto, aunque su virtuosismo a la hora de sacar fotos deja algo que desear (Véase su sombra reflejada sobre el capó del coche) Por ciero, a pesar de que nuestro vehículo era de los más potentes entre los inscritos, quedamos bastante mal clasificados. Eso sí, lo pasamos genial.


24 abr 2013

TURISMO EN LOS LAGOS

 
 
En su segundo trabajo el grupo inglés Kontiki Suite nos lleva de turismo por una de las regiones de más belleza de Inglaterra, el conocido como Lake District, en la región noroccidental de Cumbria, al borde de la frontera escocesa y del mar de Irlanda.
 
El título del disco evidentemente tiene connotaciones del paisaje, "On Sunset Lake" se llama y viene a suponer una auténtica recreación mental de los valles, ríos y lagos, montañas (llamadas "fells" en la zona), bosques y demás rincones de una exuberante, pero civilizada,  naturaleza.
 
As I rolled out
I´m left with no doubt
That we belong by the lake
We´ll leave the city behind
Sunshine we will find
When we get down by the lake
 
Con esta explícita esposición de motivos, que se inicia en el primer corte "Down By The Lake", ya saben los oyentes que tipo excursión se llevará a cabo. Loas a un aire limpio, a las inteminables praderas, al brillo refulgente del sol en el agua cristalina, cantos al contacto primigenio del hombre con los elementos circundantes, colores de otoño en las hojas caidas, olores de nieve y, salvo una breve escapada a "Hollywood" (del que da cumplida cuenta el tema que así se titula) para holgazanear con las estrellas, el resto de las composiciones acogen también vivencias personales, ensoñaciones variadas, esperanzas truncadas, anhelos de convivencias y otras experiencias entre las que hay cabida también para las psicotrópicas en "She Gets High".
 
El vehículo musical que Kontiki Suite utiliza se alimenta básicamente de los estilos psicodélicos inglés y americano. Sun Dial, The Byrds, Beachwood Sparks y los añorados Lilys corren por los surcos iniciales de "Down By The Lake", "See You In The Morning", "Hollywood", "In My Head" y "Part Of You". A partir de entonces la influencia psicodélica se diluye y el mejor pop inglés de los 90 entra en acción. The Bluebells, The Blue Aeroplanes o The La´s corren por los surcos de  "Moonlight", "Open Up & Smile", "She Gets High" (aquí se mezclan felizmente con unos Buffalo Springfield), "Watching Over Me" y "Autumn Fields", para retornar finalmente al estilo puruamente psicodélico con el que comenzaba el disco en los últimos tres temas "Music Man", "Magic Carpet Ride" y "The Painter"
 
Hay un cuidado especial en las guitarras, en las distintas capas que se van cubriendo sin nunca molestarse, en los dibujos consistentes del bajo, dando siempre pie al oyente para no dejar escapar el ritmo, la batería concisa, vibrante sin caer en tremendismos atonales, las voces envolventes sin ser demasiado etéreas, relatoras de historias convincentes. Benjamin y Jonny Singh (voces y guitarra), Craig Bright (percusión), Mario Renucci (bajo) y Marcus Dodds (guitarra) son los artífices de este brillante trabajo.
 
A pesar de la crítica algo negativa de Shindig! ("suenan demasiado bien para ser creíbles..."), "On Sunset Lake" no deja de ser un disco recomendable. En cualquier momento su audición será agradecida, incluso por el aficionado más exigente.